Hace ya casi un año que la familia Titkov partió de Irpin, cerca de Kiev, para vivir en Viena, lejos de la guerra. Detrás de la lucha por integrarse, la ruptura es dolorosa y el corazón continúa en Ucrania. “Love home” se lee en una pared. Comida abundante, un ambiente acogedor: estos refugiados son conscientes de sus privilegios en un momento en el que su país sufre bombardeos, combates y corte de electricidad permanentes.
“Aquí tenemos todo lo que necesitamos, para comer, un apartamento calefaccionado, la familia reunida, nada de estrés”, afirma, Irina Titkova, la madre de 39 años. AFP sigue desde hace varios meses a esta exprofesora de inglés en su nueva vida, al lado de sus tres hijos de 10, 11 y 16 años y su esposo Valerii, de 44, que pudo huir de la guerra por ser padre de una familia numerosa.
Como millones de sus compatriotas, partieron todos de Ucrania al día siguiente de la invasión rusa del 24 de febrero de 2022. El padre había conocido el horror de los combates en Nagorno Karabaj entre Azerbaiyán y Armenia, otro conflicto post-soviético. “Incapaz de matar un insecto”, solo tenía una idea en mente: poner bajo resguardo a sus hijos.
Los Titkov fueron rápidamente alojados por intermedio de conocidos a dos pasos de la catedral de San Esteban antes de encontrar un lugar propio en un barrio residencial a una media hora del centro. Austria, de 9 millones de habitantes, ha recibido a unas 90.000 personas con una “tarjeta azul” reservada a los refugiados ucranianos que gozan de una protección especial dentro de la Unión Europea (UE). Este estatuto les da derecho a permanecer en Austria hasta marzo de 2024 sin tener que pedir asilo, y a percibir ayudas.
Una familia puede recibir más de 1.000 euros (unos 1.080 dólares) para cubrir los gastos de comida y alquiler, explica Thomas Fussenegger, vocero de la agencia encargada de apoyo a los refugiados (BBU). También se brindan de manera gratuita clases de idioma, y gracias a ellos Irina y Valerii asisten al establecimiento Deutschothek desde septiembre a razón de tres cursos por semana.
En las clases, alumnos y profesores hablan en un alemán rudimentario sobre la “propaganda” rusa o las últimas noticias del frente. Para el padre de habla rusa, “es la parte más difícil” de la integración. “Estoy cansado después del trabajo y me cuesta concentrarme, hace entrar todas esas informaciones en mi cabeza”, dice.
Masajista-fisioterapeuta de profesión, este hombre fornido fue contratado como operario de almacén en una cadena de restauración estadounidense. Se levanta al amanecer. No es “el trabajo de sus sueños” pero espera conseguir en los próximos meses un permiso para ejercer su oficio. Tampoco renunció a volver a ser entrenador de fútbol, su otra pasión abandonada con el éxodo.
“La otra realidad”
Ante la urgencia, Irina había aceptado un empleo de cajera. Agotada por el intenso ritmo, acaba de renunciar y prefiere trabajar en una tienda de plantas medicinales. “Es un lugar tranquilo, con buen karma”, sonríe. “Elegí esta otra realidad, empujé a mi familia a pensar en el futuro” al encontrar refugio en un país seguro, agrega la longilínea ucraniana que intenta aprovechar los museos y placeres de Viena.
Como ese primer baile que se permitió el sábado con su marido, invitados por sus nuevos amigos. Pero a pesar de sus esfuerzos, todo la devuelve de manera constante a Ucrania. “Quiero persuadirme” de que todo va bien, que “nos adaptamos”, pero en realidad “cada día tengo ganas de volver a mi país (...), cada día es como si mi alma se hubiera quedado allá”.
“Mi vida diaria comienza verificando la actualidad en la red Telegram: lo que pasa en Kiev, en Irpin, en otras ciudades, y por supuesto quiero saber cómo están mis familias y amigos”, cuenta, mostrando fotos de su hermano con ropa militar. Sus hijos también extrañan y frecuentan sobre todo a otros ucranianos. Tras haber sido víctima de novatadas, Denys, de 11 años, cambió de clase y se siente mejor, feliz de tener “más amigos”.
Además de la escuela austríaca, siguen en forma paralela el programa ucraniano, una doble escolaridad dura de llevar para los 500.000 a 700.000 niños refugiados en la UE. “La inmensa mayoría de ellos quiere volver tras la victoria” y necesitan entonces mantener el nivel, explica a AFP Serguii Gorbachov, mediador de la educación nacional.
La pandemia facilitó las cosas, dice. “Estábamos mejor preparados”, pero aún queda implementar “un sistema” aceitado para aliviar “la carga” para las familias. Ivanna Kobernyk, cofundadora de la oenegé Smart education, ve una situación excepcional. “Es probablemente la primera vez que Europa recibe refugiados de los cuales la mayoría sueña con volver a su país y siguen estudiando a distancia. Es la preservación de una cierta normalidad, de un vínculo con la patria”.
Para Irina, ese vínculo inquebrantable tiene además un sentimiento de culpa desgarrador. “No sabemos cómo ayudar, aparte de enviando dinero”, subraya esta mujer que transfiere de manera regular cientos de euros a sus familiares, viajó para ayudar a su tío enfermo de cáncer e intenta convencer a algunos para que partan con ellos. Su deseo para 2023: “que sea el último año de guerra, para siempre”. ¿Y después? “Ucrania estará en ruinas”, irreconocible, “y tendremos que empezar de nuevo de cero”, dice preocupado Valerii.
Se cumplieron cuatro años de la guerra entre Ucrania y Rusia. Es el mayor conflicto militar en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Con miles de muertos y desaparecidos, las guerras y me refiero a todas, pueden y deben ser evitadas.
¿Cómo evitar tanta tragedia? En casi todos los casos y en términos militares, la guerra sobreviene cuando uno de los bandos sabe de su superioridad y conoce de la debilidad de su oponente.
Pero, muchas veces no se toma en cuenta que las guerras de conquista se inician porque una de las partes es económicamente débil. La debilidad económica es conocida por el agresor. Antes de ingresar al territorio el enemigo sabe que los recursos del territorio a ingresar son muy limitados, al punto que el colapso sólo puede ser impedido por la ayuda de otros países.
Este es el caso de Ucrania. Tiene el apoyo de la Unión Europea y al comienzo del propio Estados Unidos, pero a la fecha ya no. El presidente norteamericano, Donald Trump, sabe entre otras razones, que la ayuda directa de su país a Ucrania compromete a los contribuyentes norteamericanos de su país hartos de las guerras que se libran muy lejos de sus fronteras, desde las dos guerras mundiales y en todas en las que participó. Mencionemos Corea, Vietnam, Afganistán e Irak.
Ningún país debería depender de la ayuda de otros. Este es el problema de fondo de Ucrania. Su debilidad económica no es de ahora, viene de hace décadas. Con un Estado lujoso y despilfarrador, lejos de lo que el ciudadano de a pie tiene para vivir, la economía ucraniana muestra una caída del 30 por ciento en el ingreso per cápita que, comparado con Polonia, país con iguales características, en ese mismo período aumentó en más del ciento por ciento.
Sobre la debilidad económica se puede saber de varios modos. Cuando hablamos de un país insostenible fiscalmente y con inconvenientes inflacionarios, ya se pueden obtener las primeras conclusiones. Con certeza en ese territorio habrá pobreza, desempleo e inseguridad. Esto es, escasa formación de ahorro e inversión.
El control estatal de la economía trae desempleo, caída del ingreso y corrupción. Pasa en todas partes. En este caso, la debilidad interna de Ucrania pudo haberse corregido con reformas económicas de fondo que lo hubieran hecho mucho más fuerte al punto de disuadir a Rusia a no avanzar contra su territorio.
Rusia desplegó un intenso ataque a lo largo de Ucrania
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Una andanada de misiles y drones rusos mataron a cinco personas e hirieron a una veintena el martes a lo largo de Ucrania, en el ataque más intenso en las últimas semanas, informaron las autoridades. Periodistas de AFP en la ciudad sureña de Zaporiyia, repetidamente golpeada en los ataques rusos, observaron un incendio que arrasaba varios pisos de una torre residencial, cuyas ventanas y balcones quedaron destrozados.
El ataque nocturno ocurrió en momentos de preocupación para Ucrania sobre su capacidad de repeler los bombardeos rusos, al agotarse sus existencias de sistemas estadounidenses de defensa aérea debido a la guerra en Oriente Medio. Rusia disparó por la noche más de 390 drones y 34 misiles balísticos, crucero y guiados, indicaron la fuerza aérea ucraniana y el presidente Volodimir Zelenski.
“Estas cifras claramente muestran que se necesita más protección para salvar vidas de los ataques rusos”, expresó Zelenski en redes sociales. “Es importante continuar apoyando a Ucrania y asegurar que todos los acuerdos de defensa aérea sean implementados a tiempo”, agregó. El ministro Ucraniano de Relaciones Exteriores, Andrii Sibiga, acusó a Moscó de atacar “deliberadamente” a civiles.
En tanto, una tercera ronda de conversaciones mediadas por Estados Unidos para poner fin al conflicto se vio descarrilada por la guerra en Oriente Medio. Ucrania ha intentado canjear su tecnología y capacidad antidrones por misiles de defensa aérea, que requiere con urgencia, y envió expertos militares a los países del Golfo que enfrentan ataques con drones iraníes.
Viviendas e infraestructuras atacadas
En su discurso televisivo diario del lunes por la noche, Zelenski había advertido de la posibilidad de un “ataque masivo” ruso. Los misiles y drones rusos cayeron sobre áreas residenciales e infraestructuras energéticas y de transporte en toda Ucrania, dijeron las autoridades. En Poltava, el jefe de la administración regional, Vitali Diakivnich, reportó al menos dos fallecidos y 12 heridos, incluido un niño de cinco años que permanece bajo cuidados intensivos.
En Zaporiyia, el administrador regional, Ivan Fedorov, anunció un “ataque masivo combinado de misiles y drones” rusos que mató a una persona e hirió a nueve. Un pasajero de 61 años que viajaba en un tren en la región nororiental de Járkov “murió en el acto”, luego de que su vagón fue alcanzado por un dron, informó la fiscalía regional.
Y en Jersón, los ataques rusos “mataron a un civil en su propia casa”, según las autoridades locales. En el campo de batalla, el ejército ruso informó el martes que capturó una aldea ucraniana en la región de Járkov. Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022 y ocupa grandes extensiones en el sur y este del país, al tiempo que lanza ataques diarios con drones y misiles contra su país vecino.
Huyeron de la guerra en Ucrania y encontraron en Paraguay su espacio
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“Paraguay superó todas nuestras expectativas: los miedos no se confirmaron y las esperanzas se cumplieron”, dice el artista Axander “Suricoma” Babich, mostrando la alegría de saber confirmada la intuición que tuvieron con su compañera, Anastasia Alforova, de que este rincón sudamericano al que arribaron en 2024, sería un sitio de bienestar. Sus dibujos y grabados sorprenden en redes sociales, muestras y galerías por la precisión de su técnica, por la aprehensión del espacio paraguayo con un afecto especial.
Hoy, todavía lidiando con las dificultades del español y aventurándose al guaraní, Alexander “Suricoma” Babich ya disfruta de “la tradición del tereré” y cuenta que antes de venir “leía que la mayoría de la gente siempre lleva un termo y guampa consigo, pero no lo creía hasta verlo”.
En sus redes sociales posteó su ranking de temas paraguayos: “Sí, realmente me gusta la música y el gusto musical de los paraguayos. Como complemento, por supuesto, está la cocina y la parrilla con la mejor carne del mundo y la tradición de que casi todas las casas están equipadas para el asado. Me encantan la chipa y el mbeyú”, reseña.
Con su esposa hacen un equipo artístico que va teniendo alta repercusión en medios digitales, muestras y galerías locales. “En esto me ayuda mi esposa Anastasia que es videógrafa y una verdadera estratega de marketing, porque este se ha convertido en una parte importante del trabajo del artista. Ella crea contenido para Instagram, promueve mi trabajo y ayuda a construir un diálogo con el espectador. Trabajamos como un equipo: yo creo mundos y ella hace que se vuelvan visibles y comprensibles”, destaca.
Alexander Babich posa con una de sus obras
“HUYAMOS DE LA GUERRA”
Pero todo tuvo un proceso de gestación: “La noche antes de nuestra boda, mi futura esposa y yo nos despertamos por un ataque con lanzagranadas, uno de los primeros actos de sabotaje militar, en 2014. Hoy en Járkov eso ya es algo cotidiano: bombardeos de artillería, el zumbido de drones y la oscuridad total por la noche. Pero en ese momento, fue un verdadero shock”, cuenta de aquellos tiempos de los inicios de las hostilidades en su Ucrania natal.
“Nos dimos cuenta de que no somos árboles, porque la evolución nos dio la capacidad de movernos y decidimos construir nuestra vida juntos lejos de la guerra”, explica.
“Después de nuestra primera emigración espontánea a Polonia, nos tomamos muy en serio la elección del siguiente país: establecimos criterios, ‘señales de alerta’ y pusimos la libertad como lo más importante. Entendimos que solo la libertad da verdadera seguridad a las personas y que solo un país libre puede ofrecer condiciones para ser feliz”, sigue narrando de ese momento tan especial.
Lo curioso del caso, la conclusión: “Según nuestro propio ranking, el país más libre del mundo resultó ser Paraguay y hacia aquí vinimos”.
También tuvo otras señales: “Incluso cuando vivía en Polonia, las estadísticas de Spotify mostraron que mi gusto musical coincidía más con la ciudad de Asunción. Ese fue también un aliciente para elegir el país. La gente mala no escucha buena música, y lo que más me gusta son las personas que escuchan y la interpretan”, destaca.
Pero la historia no termina ahí, “por aquel entonces, tenía sueños todas las noches sobre un país fantástico y caluroso. Parte del paisaje inusual eran unos majestuosos tótems que al despertarme dibujé. Incluso diseñé un juego de ajedrez inspirado en ellos. Hoy me parece que esos sueños eran sobre Paraguay. Y esos tótems los representé en mi obra ASU-2316”, cuenta.
Una nave espacial sobre el Palacio de López
TEMAS FAVORITOS
Apasionado del dibujo, lo cotidiano y lo fantástico conviven en su obra. “Me gusta crear mundos, en cualquier forma: diseño industrial, escultura, cómics y ahora gráfica. Para mí lo más importante es el mundo en sí, no la forma en que se presenta”, define.
“Actualmente trabajo simultáneamente en tres series: ‘Vedutas del Paraguay’, ‘Rohayhu Paraguay’ y ‘Paraguay Futurista’. En esencia, es un solo mundo, solo que varían el tiempo y el enfoque: lo cotidiano y lo futurista”, agrega.
“De niño me inspiraba Julio Verne: al estudiarlo, entendí que las ideas de las obras artísticas tarde o temprano se hacen realidad, de una forma u otra. Cuanto más popular es una obra, más gente sueña con ella y empieza a pensar en cómo llevarla a la realidad”, apunta.
Políptico “Libertad a lo coreano”
En “Vedutas…” registra haciendo gala de ductilidad en el “vedutismo”, género pictórico italiano del Settecento (siglo XVIII) donde el artista representa al detalle un paisaje urbano, edificios, etc.
Suricoma comenta sobre su versión de la Iglesia de la Candelaria de Areguá: “A veces, como autor, me gusta experimentar e introducir un poco más de estilización, como en esta obra. Los árboles aquí son más arquitectónicos lo que los hace lucir un poco más mágicos, algo que, en mi opinión, encaja muy bien con este paisaje… Estoy muy agradecido con mis amigos paraguayos que me llevaron y me mostraron este lugar: nos sentamos allí, tomamos tereré y observamos cómo los últimos rayos del sol caían sobre el lago Ypacaraí. Por cierto, mis amigos se esconden en la gráfica detrás de los árboles”, concluye bromeando.
En la serie “Rohayhu…” hay pequeños grabados numerados que comercializa a 100 mil guaraníes. “Cada ilustración está hecha con cuidado, numerada, firmada y lista para encontrar su lugar en tu hogar. Se puede pagar por transferencia, y coordinamos entrega o retiro en Asunción”, dice recordando su número telefónico (0987) 202-065. La misma tiene homenajes a las chiperas, al verano, los copetines, la danza de la botella, el campo y la guarania, aunque promete abordar nuevas temáticas.
Suricoma y sus grabados
En la mirada “Futurista…” se pueden apreciar “algunos elementos que me aparecieron en sueños hace mucho tiempo, cuando ni siquiera pensaba en mudarme a Paraguay. Otros se me ocurrieron después de emigrar. Creo que los trenes volverán a circular en Asunción muy pronto, mucho antes del año 2316. Y creo que en Paraguay siempre habrá lugar para los pastizales del ganado, incluso si toda la tierra estuviera completamente urbanizada”, comenta.
LA ANARKIOGRAFÍA
Suricoma desarrolló un concepto particular: la Anarkiografía. Así la define: “es más una filosofía que una técnica. Se suele creer que cuanto más compleja es la técnica, más valor tiene la obra. Pero yo pienso que si la idea es mala, es mala, y las decenas de horas dedicadas a preparar una plancha para un grabado a media tinta (mezzotinta) no mejorarán la obra”.
“Rohayhu verano paraguayo”
Explica entonces que “la idea principal es la libertad frente a la autoridad de la técnica. Puedes hacer lo que quieras, como quieras y con lo que quieras. Es arte porque tú lo consideras así, y eso es suficiente. Anarkiografía: tu arte, tus reglas, tu libertad con uso libre para todos. Para expresar mi posición, inventé el término. La palabra es hermosa por sí misma, y proviene de Anarkio (anarquía en esperanto) y de grafia (del griego graphía “escritura”, “dibujo”, “modo de representación”).
Alexander, de 41 años, estudió y fue profesor en Academia Estatal de Diseño y Artes de Járkov. Fundada en 1921, es una de las más destacadas de su región en diseño gráfico; diseño industrial y ambiental; multimedia; diseño de ropa y calzado, bellas artes, escultura, pintura, arquitectura, restauración y peritaje artístico, animación, fotografía, comunicación visual y estudios culturales.
Detalle de un edifico asunceno
Desde esa formación nos cuenta que a los artistas digitales “les resulta más difícil entrar en un museo, mientras que al mencionar la técnica de grabado de “punta seca” muchos entran en éxtasis. Pero la verdad es que todas estas técnicas fueron originalmente formas de simplificar y abaratar la producción, hasta que artistas concretos las elevaron a arte, como Andy Warhol con la serigrafía”, historia.
MIRAR Y SER MIRADO
Insiste entonces en que “en el mundo contemporáneo, el arte no es solo creación, sino también la capacidad de ser visto. El marketing”.
Desarrolla la idea comentando que “antes a un artista le bastaba con tener un solo mecenas, por ejemplo Leonardo da Vinci trabajó en la corte de Ludovico Sforza y de Francisco I; Velázquez fue pintor de corte de Felipe IV, y Jan Vermeer pintaba para su coleccionista Pieter van Ruijven”, recuerda.
Las series en las que encuentra trabajando el artista actualmente
“Más tarde ese papel lo asumieron los museos, las galerías y los galeristas. Así, Picasso trabajó con el marchante Kahnweiler; Jackson Pollock con Peggy Guggenheim, y las obras de Marcel Duchamp son prácticamente impensables fuera del contexto galerístico. Sin embargo, hoy estamos viviendo una nueva etapa: el artista puede comunicarse directamente con el mundo a través de las redes sociales. Y poco a poco esto deja de ser solo una posibilidad para convertirse en una necesidad, incluso en una obligación”, concluye.
Alexander y su esposa Anastasia Alforova
Un “marcante” casual
Cuenta Alexander que su primera experiencia en el internet fue en un sitio de citas: “Fue allí donde por primera vez conocí el concepto de los apodos (nicknames). ¿Cómo inventar algo único? Mi apellido, Babich, es muy común en Ucrania, y hay muchísimos, miles, con mi mismo nombre y apellido, entonces simplemente cerré los ojos y golpeé el teclado. El resultado me sorprendió: Suricoma”, cuenta.
“¿Qué probabilidad había de que, usando ese método de tecleo, cada vocal estuviera seguida de una consonante? En fin, muchos no me creen, pero fue así que salió y desde entonces he usado este nick en otros sitios, y más tarde se convirtió en mi pseudónimo artístico”, relata.
Ya con el aprendizaje del español, “mi seudónimo cobró nuevos colores. Asociativamente, para mí Suricoma ahora es un sueño de un país del sur, una fantasía, una ensoñación con un país fantástico del sur a través de su creatividad”, arriesga.
Un llamado a la paz
“Lo que más extraño es mi trabajo como profesor en la Academia en Járkov, para mí era valioso e importante”, cuenta Alexander Suricoma Babich con nostalgia y algún dolor.
Resulta que “muchos de mis profesores, que luego se convirtieron en colegas, fallecieron durante los 12 años de guerra. Doce años es mucho tiempo. Se trata principalmente de consecuencias indirectas de la guerra: no murieron por disparos ni explosiones, sino, por ejemplo, por un infarto mientras corrían a un refugio antiaéreo. La mayoría no eran jóvenes, aunque entre ellos había también algunos de mi edad (41 años). Más de la mitad de mis docentes falleció en ese período. Extraño la comunicación con ellos. Podríamos haber seguido en contacto al menos otros veinte años…”, lamenta.
A la hora de analizar cómo llegar a la paz reflexiona: “Hay un viejo anime ‘Un viento llamado amnesia’ (A Wind Named Amnesia/1990). En él, el viento borra toda la memoria de la humanidad, y la trama gira en torno a una pregunta filosófica: ¿merece la humanidad sus recuerdos perdidos o debería desaparecer para siempre?”. Entiende que “la mayoría de los políticos europeos no quieren la paz, y mucho menos el líder del país agresor (Vladimir Putin). Quieren un 1984 al estilo Orwell. Y, lamentablemente, se están acercando a su objetivo con gran éxito. No creo en la estupidez de los políticos ni en la debilidad de los países aliados. Los aliados tienen todos los medios para detener la guerra. Lo más fácil hubiera sido hacerlo en 2014, más difícil en 2022, y ahora aún es más difícil, pero todavía posible. Así que a los políticos simplemente les falta fuerza de voluntad y deseo”, desarrolla.
“Por eso solo nos queda soñar con que un viento de amnesia se lleve la memoria de todos los líderes y altos funcionarios. Que por un instante olviden ambiciones, lemas y juegos de poder, los pseudointereses nacionales, y finalmente vean cómo es el mundo real, sin sus máscaras habituales y sin reglas ilusorias. Entonces, quizá quede claro qué es lo que la humanidad realmente merece o no”, imagina.
Las defensas láser se aceleran con el auge de drones en las guerras
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El aumento del uso de drones en conflictos en todo el mundo, vistos con mayor crudeza en Ucrania y Medio Oriente, acelerará la carrera por el desarrollo de sistemas láser superpotentes que puedan derribar estos dispositivos mucho más baratos que las tradicionales armas de defensa. Se trata de un asunto crítico para los gobiernos bajo esta amenaza. Los drones son de fácil acceso, de bajo costo y capaces de una destrucción desproporcionada, y para combatirlos por lo general se requieren misiles de alta tecnología muy costosos.
Actualmente, las armas de energía directa (DEWs, directed energy weapons) montadas en barcos o en vehículos blindados pueden disparar un rayo electromagnético de alta concentración y apuntar a blancos que están incluso a 20 kilómetros de distancia. “Estos sistemas han hecho un gran progreso en los últimos 10 a 15 años”, dijo Iain Boyd, director del Centro para Iniciativas de Seguridad Nacional en la Universidad de Colorado.
Rusia utiliza varias versiones contra drones de Ucrania, que prueba a su vez su propio sistema, mientras Israel ha desplegado la tecnología Rayo de Hierro de la empresa Rafael contra drones lanzados desde Líbano por militantes del grupo proiraní Hezbolá. Sin embargo, el ejército de Israel dijo la semana pasada al medio The Jerusalem Post que el Rayo de Hierro no estaba siendo desplegado en la actual guerra contra Irán, al señalar que no estaba listo para el uso regular.
China presentó su sistema LY-1 en septiembre, Reino Unido y Francia desarrollan sus propias versiones, y Estados Unidos empezó a equipar en especial naves de guerra con los sistemas Helios de Lockheed-Martin, y el LWSD de Northrop Grumman. “Hemos mostrado que esta tecnología tiene una amplia aplicación incluyendo operaciones militares y para la defensa del territorio nacional”, dijo Northrop a la AFP en una declaración.
¿Centavos por disparo?
El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo hace poco que “la tecnología láser que tenemos ahora es increíble” y podría ser pronto el reemplazo de misiles interceptores Patriot contra la amenaza de los drones.
Esto sería música para los oídos de los encargados de planes militares que usan el costoso Patriot y sistemas similares en los que un solo misil puede valer millones de dólares para derribar drones de solo algunos miles.
Un alto oficial del programa DragonFire de Reino Unido estima el costo de cada disparo con esta tecnología en unas 10 libras (13 dólares).
“El costo de disparar un láser o microondas es realmente el costo de la electricidad”, dijo a la AFP un experto en el diseño de los sistemas DEW bajo condición de anonimato.
Luego de que la inversión inicial está hecha “va a ser algo de solo peniques por tiro”, dijo el diseñador.
A ese precio, ni siquiera los drones Shahed iraníes cuyo costo estimado es de 20.000 dólares por unidad, o los drones interceptores desarrollados por Ucrania con valores desde los 700 dólares, pueden competir.
Otra ventaja de este sistema es que no requiere de una plataforma de lanzamiento, la capacidad de modular la intensidad del rayo y su ilimitada “munición”. Miles de millones de dólares se han invertido en esta tecnología y en 2018 la Marina estadounidense ordenó dos prototipos DEW por cerca de 75 millones de dólares cada uno.
Limitaciones
Pero los desafíos para conseguir que los láseres se utilicen más ampliamente en la lucha contra los drones son abrumadores. “Uno es tan solo apuntar, la capacidad de apuntar, de verdad necesitas mantener el punto del láser en la misma área para que haga efecto”, dijo Boyd de la Universidad de Colorado. “Si está moviéndose por todo el dron o algo así, no va a hacer nada”, agrega.
Los sistemas láser también son menos efectivos en un clima nublado, y también pueden ser un riesgo para otra aeronave en el área. En febrero, la agencia que regula la aviación estadounidense (FAA) cerró el espacio aéreo cercano a El Paso, en Texas, luego de que el ejército derribara por error un dron del gobierno con un láser cerca de la frontera con México.