Por Carlos Giménez

carlos.gimenez@gruponacion.com.py

Como una película de ciencia ficción y terror, la pandemia se expandía imparablemente en Europa; era marzo, Paraguay acababa de decretar la cuarentena total, poco después suspendió vuelos y cerró sus fronteras. En una carrera contra el tiempo, el miedo y la incertidumbre, varios grupos de paraguayos trataban de volver, desesperados, desde el exterior a sus hogares.

Entre las valijas de uno de sus primeros grupos estaba un arpa, que en vista de una situación de crisis donde otras son las urgencias, era apenas otro bulto más voluminoso. Sin embargo, en las dos semanas de cuarentena, bien la música fue un bálsamo para los repatriados en manos de la joven artista Alexandra Britos, quien compartía su talento y su arte en ese encierro sanitario.

La historia de Britos será parte de las experiencias que busca narrar el documental “Repatriados”, que prepara Rodrigo Calonga, actor y director que coincidió en aquel grupo, retornando de trabajar desde Río de Janeiro. Recordemos que en aquel momento, el Gobierno apenas comenzaba a implementar los albergues en Ciudad del Este, con cierta improvisación.

La arpista paraguaya, que llevaba tiempo trabajando en Abu Dabi y ya tenía previsto regresar a Paraguay por vacaciones, cuenta parte de esa vivencia y comparte su reflexión de cómo fue vivir la angustia y la generosidad desde adentro de unas condiciones, a veces caóticas, donde lo único positivo que se espera es la noticia de poder volver a abrazar a la familia.

- ¿Cuánto tiempo estuviste en Abu Dabi y cómo fue para que fueras hasta allá para trabajar en la música?

- Estuve en Abu Dabi trabajando desde el 2018, un año y medio aproximadamente, fui a través de una agencia de artistas, existían vacancias laborales para el área de entretenimiento, entonces me preparé y se dio la oportunidad de poder viajar haciendo lo que me gusta.

- Con la llegada de la pandemia, ¿cómo fue la situación en Abu Dabi? ¿Y qué te motivó a decidirte a volver a Paraguay?

- Con la llegada del Ramadán (el mes sagrado de los árabes) ya tenía previsto volver a Paraguay de vacaciones, la pandemia solo hizo que se adelantara el regreso, la situación cambiaba día tras día y en los Emiratos Árabes, aunque ya registró su primer caso en enero, las restricciones comenzaron a ser más rígidas en marzo, así que me di cuenta que era el momento de salir de ahí, en tiempos de crisis, lo mejor es estar en casa y sobre todo con la familia, fue una decisión rápida y tomé el último vuelo que había disponible.

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- ¿Cómo fue toda la travesía desde conseguir pasajes desde Abu Dabi hasta llegar a territorio paraguayo?

- Fue toda una travesía, ya sabía que corría el riesgo de quedarme varada en algún lugar, pero fue una verdadera sorpresa saber que se cerró el aeropuerto de Paraguay, y fue exactamente a la misma hora que abordaba el avión cuando me enteré, llegué a San Pablo y horas después ya tomamos un vuelo a Foz de Yguazú, estuve con un reducido grupo por unos 3 días hasta poder cruzar la frontera.

Tensión e incertidumbre

- ¿Estuviste en uno de los primeros grupos de repatriados que fueron alojados en un albergue?

- Sí, fui de los primeros grupos que cruzamos desde Foz, en ese momento había mucha desinformación, nos quedamos en Ciudad del Este por 15 días más en el albergue. Estuve en ese grupo, y fueron días de mucha tensión e incertidumbre, a todos nos tomó por sorpresa la situación, estábamos más de 100 personas donde las probabilidades de contagio eran muy altas y las condiciones de bioseguridad no eran las más adecuadas.

- ¿Cómo se siente esa experiencia de hacer el test del COVID-19 y esperar el resultado junto a un grupo de personas?

- Las pruebas de COVID-19 en aquel entonces se realizaban después de haber cumplido los días de cuarentena, ese día estábamos bastante entusiasmados, con mucha esperanza de regresar sanos a nuestros hogares, gracias a Dios así fue y el último día al enterarnos nuestros resultados, todo fue alegría y algarabía.

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- ¿Particularmente cómo fue viajar con un equipaje extra y especial, que es tu arpa? ¿Y cómo te acompañó el arpa y la música durante ese período de albergue?

- Moverse en el aeropuerto con un instrumento como el arpa siempre es difícil, son uno de esos días en que deseo ejecutar un instrumento más pequeño... (risas).

Gracias a Dios no tuve ningún inconveniente con el equipaje y el arpa llegó en excelente estado, y con todo el ajetreo de movernos al albergue siempre tenía gente que me ayudaba, es difícil pero ya estoy acostumbrada, el arpa me acompañó en esos días y cada vez que tocaba e interpretaba alguna canción todos estaban contentos...

Imagen de “Repatriados”, el documental donde la arpista Alexandra Britos contará su historia en el albergue de Ciudad del Este. Foto: Gentileza.

- Haciendo un poco de reseña biográfica, ¿cómo empezaste con la música y con el arpa?

- Me inicié a los 13 años en el Instituto Municipal de Arte de Asunción, luego fui a Arpa Róga y culminé mis estudios de lenguaje musical, teoría y solfeo, tuve muchos maestros y referentes con los cuales me formé y sigo formándome la música es un estudio sin fin.

Formé varios elencos folclóricos y viaje bastante con Paraguay Ete CIOFF, trabajé en varias ocasiones con Sonidos de la Tierra, H2O Sonidos del Agua y sobre todo como solista. Tengo grabado un material discográfico de música paraguaya.

Lo más importante

- ¿Qué opinás sobre esa sensación de prejuicios y poca empatía respecto a todo lo vivido durante esa travesía? ¿Y qué hay también de positivo?

- Fácil es juzgar cuando uno no está en tus zapatos, considero que mantener la empatía en estos momentos es muy importante y sobre todo mantener la unidad, cada uno vive su propia lucha, cuando uno vive en primera persona lo que realmente estaba sucediendo cambia mucho la perspectiva y también cuando tenés un amigo o un pariente que está pasando por lo mismo.

A pesar de toda la travesía puedo rescatar una experiencia, aunque fue dura, bastante enriquecedora, conocí a mucha gente cada una con una historia con un gran valor humano.

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Recibí muchísimo apoyo de mucha gente, familiares, amigos y artistas al enterarse de la situación, me ayudaron por sobre todo a sobrellevar esos momentos de mucha incertidumbre.

- ¿Qué reflexión quisieras compartir sobre esta situación que vivimos con la pandemia y cómo considerás el futuro a partir de esto?

- Lo más importante que podemos tener es la salud y sobre todo estar con la familia, es lo que yo agradezco día a día, es difícil predecir el futuro, es como que de la nada el mundo entero cambió y nuestros planes con él.

La música y el arte no paran, seguir estudiando y formándose es lo primordial, actualmente estoy grabando, preparando materiales, con todo esto, la era digital se vino más a flote, hay que actualizarnos y adaptarnos a la situación hasta que volvamos a la normalidad y en el futuro poder viajar de vuelta.

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