Asumió como jefe de Gabinete Civil en un escenario marcado por la exigencia de resultados por parte del presidente Santiago Peña y los crecientes reclamos ciudadanos. Aquí habla de los desafíos, proyecciones e inversiones.
Javier Giménez fue designado esta semana por el presidente de la República, Santiago Peña, como el nuevo jefe de Gabinete Civil de la Presidencia. Anteriormente se desempeñaba en el cargo de ministro de Industria y Comercio (MIC); sin embargo, durante la reunión que Peña realizó con sus ministros, en la que exigió resultados, lo nombró en este cargo que quedó vacante tras la salida de Lea Giménez, en agosto de 2024.
El extitular del MIC asume este nuevo desafío en medio del fuerte reclamo del presidente a sus ministros, exigiendo resultados en este “segundo tiempo del partido”, referencia que utilizó sobre la mitad del mandato. En esta entrevista con La Nación/Nación Media, el jefe de Gabinete habla de los desafíos, las proyecciones y la necesidad de mostrar resultados.
–Ante las exigencias del presidente y los reclamos en IPS, salud y obras, ¿cuáles son los principales desafíos del Gabinete?
–El desafío es ejecutar ordenadamente y con plazos establecidos para concretar resultados. El presidente fue muy claro con nosotros: no hay margen para excusas, no hay margen para la lentitud y menos para el error. En esta etapa tenemos que cosechar lo que ya hemos sembrado y cuidarlo para que los resultados lleguen a la gente.
Vamos a coordinar mejor el trabajo con los ministerios, acelerar la gestión, agilizar los procesos en algunos de ellos y asegurarnos de que cada acción tenga un impacto concreto en la vida de los paraguayos.
El tiempo se acorta y la ciudadanía exige resultados palpables. Iniciamos esta etapa con mucho opt imi smo y compromiso. Queremos y vamos a dar más resultados para el ciud ad a no, que es el centro de todos nuestros esfuerzos. Esa es la orientación clara: resultados, resultados y resultados.
– ¿ Cómo toma esta nueva responsabilidad en el Gobierno, el trabajo con los ministros, secretarios y presidentes de las instituciones?
–Con responsabilidad, compromiso y sentido de urgencia. Con entusiasmo y un fuerte compromiso de buscar soluciones para las necesidades más urgentes de los paraguayos. Vengo de 30 meses de trabajo con ministros, viceministros y equipos técnicos, debido a la transversalidad de mi cargo anterior. El Ministerio de Industria y Comercio es una cartera vinculada a casi todos los demás ministerios.
–En contraste con las demandas ciudadanas, ¿cómo impacta en el día a día la política de inversión y desarrollo que impulsa el presidente?
–La inversión y el desarrollo no son solo cifras; se sienten en la vida diaria de la gente. Justamente anunciamos que, desde el inicio del gobierno hasta ahora, 242.445 paraguayos más están ocupados, tienen un empleo; es decir, 242.445 compatriotas cuentan con una fuente de ingreso que les permitirá progresar y transformar sus vidas y las de sus familias.
Las políticas empezaron a impactar: se reflejan en empleo formal, cobertura de la alimentación escolar, rutas y obras que conectan regiones, y en más oportunidades para emprender. Estos 30 meses sentaron bases sólidas, pero ahora debemos acelerar para que más paraguayos vean y sientan los resultados en su día a día.
El presidente habla del “Resurgir del Gigante”: eso se traduce en que cada paraguayo tenga la oportunidad de mejorar su calidad de vida.
–Inversión del Estado, ¿cuáles son las proyecciones más importantes, por ejemplo, en la Ande, Obras y Educación?
–Las inversiones estratégicas del Estado se concentran en estos pilares:
Energía. La Ande es una empresa estratégica, fundamental para sostener la industria, atraer inversiones y garantizar competitividad, porque sin energía no hay desarrollo. La Ande debe y va a mejorar, porque es clave para el bienestar del ciudadano y el desarrollo del país.
Por otra parte, cada ruta, cada viaducto, cada autopista elevada o solución de transporte no es un gasto: es inversión en competitividad y conectividad. Estamos llevando adelante proyectos emblemáticos como la ampliación y mejoramiento de la ruta PY 01, que mejorará la forma de trasladarse de más de 2.600.000 paraguayos y de los sectores productivos; o el Plan 1000, que está pavimentando más de 1.000 km en todos los departamentos del país, por citar algunos.
En cuanto a la educación, Paraguay vive un momento económico muy bueno y aún tenemos tiempo de aprovechar nuestro bono demográfico, pero el crecimiento económico requiere capital humano preparado. La inversión educativa debe apuntar a la formación técnica, digital y a la vinculación directa no solo con el sector productivo, sino también con las nuevas industrias, la digitalización y nuevos actores como la inteligencia artificial.
Proyectos como Hambre Cero constituyen la inversión y apuesta más grande del Estado para niños en edad escolar, orientada a mejorar el rendimiento académico. En las escuelas, además de infraestructura de primer nivel, se incluyen equipamientos como pupitres que dignifican y crean un mejor ambiente para el aprendizaje. No menos importante es citar la nueva sede de la Universidad Politécnica Taiwán Paraguay, donde jóvenes paraguayos se preparan para conquistar el futuro con una formación verdaderamente competitiva a nivel internacional. Sin dudas, apostar por nuestro capital humano es uno de los pilares de este gobierno.

