El presidente de la Repú­blica y candidato a la titularidad de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana (ANR), Mario Abdo Benítez, en el cuarto año de su mandato ya se encuentra padeciendo el “síndrome del pato cojo” con un debilitado gobierno sumer­gido en críticas diarias y una imagen política deteriorada.

La impopularidad del man­datario se refleja de manera constante durante sus jor­nadas de gobierno, días atrás en la ciudad de Salto del Guairá, departamento de Canindeyú, el mandata­rio, junto con el presidente de Petróleos Paraguayos (Petropar) y aspirante a gobernador de Cordillera, Denis Lichi, habilitó en la zona una nueva estación de servicio, pero con nula pre­sencia ciudadana.

INGOBERNABILIDAD ANTE LA CRISIS ECONÓMICA

De acuerdo a las imágenes difundidas del acto, participa­ron una veintena de personas, en su mayoría funcionarios de la estatal, de la Presidencia y periodistas que cubrieron el acto. Los indicios del debi­litamiento de la gestión del colorado surgen a raíz de la ingobernabilidad, la falta de acciones ante la crisis econó­mica y la ola de inseguridad con altas cifras de asaltos y sicariatos, como lo acontecido el pasado martes en la locali­dad de Pedro Juan Caballero, departamento de Amambay, con el asesinato del periodista Humberto Coronel.

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SÍNDROME DEL PATO COJO

Al denominado síndrome del pato cojo contribuyó la ade­lantada campaña proselitista que comenzó el oficialismo con miras a las elecciones internas partidarias previstas para el 18 de diciembre, situa­ción que terminó por incre­mentar aún más el rechazo de la ciudadanía al cuestio­nar que el jefe de Estado y el segundo del Poder Ejecu­tivo, Hugo Velázquez, en ese entonces precandidato a jefe de Estado, hayan centrado su tiempo en atacar a sus adver­sarios políticos, utilizando las instituciones del Estado con el fin de posicionar el proyecto de gobierno del oficialismo.

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