Por Lourdes Torres - lourdes.torres@nacionmedia.com
El senador Dionisio Amarilla sostuvo que el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), debe recuperar el protagonismo y construir alianzas desde una posición de identidad y organización propia. A su criterio, la oposición necesita una estrategia definida, un programa de gobierno y propuestas concretas para recuperar la confianza ciudadana.
En entrevista con la Nación/Nación Media, el legislador liberal realizó un análisis sobre el futuro del PLRA y los desafíos de la oposición rumbo al 2028; en el marco del aniversario de la gesta liberal del 18 de octubre que se recuerda este domingo, el legislador consideró necesario renovar la conducción y recuperar el debate de ideas para reconstruir una alternativa de gobierno.
Le puede interesar: Añetete acompañará a Latorre hasta que venza su mandato en la mesa directiva
- A 135 años de la gesta del 18 de octubre ¿El PLRA está preparado para disputar el poder o sigue atrapado en sus divisiones?
El PLRA sigue teniendo una historia, una identidad y una estructura política que no se pueden desconocer. Sin embargo, debemos reconocer que esa fortaleza histórica no se está traduciendo plenamente en protagonismo político. Un partido con más de un siglo de historia no puede conformarse con administrar sus diferencias internas mientras otros sectores pretenden marcar la agenda de la oposición.
Las elecciones municipales del 4 de octubre dejaron señales que debemos analizar con responsabilidad. Ya había advertido sobre la necesidad de fortalecer el trabajo territorial, distribuir responsabilidades y terminar con el sectarismo. El liberalismo tiene hombres y mujeres preparados para construir una alternativa de gobierno, pero necesitamos organización, conducción y una estrategia definida desde el propio partido.
-Tras las municipales ¿Qué responsabilidad tiene el PLRA en la fragmentación de la oposición y qué debe corregir para ser alternativa?
El PLRA tiene una responsabilidad importante porque es una de las principales fuerzas políticas de la oposición. No podemos pretender liderar un proyecto nacional si no somos capaces de organizarnos y respaldar efectivamente a nuestros propios candidatos.
Uno de los errores fue confundir la presencia en los actos políticos con el compromiso real con las candidaturas. No alcanza con aparecer en una fotografía o pronunciar un discurso; hay que acompañar a los equipos, trabajar en el territorio y asumir responsabilidades concretas.
También debemos revisar el sectarismo y las diferencias internas que terminan perjudicando a nuestros propios correligionarios. Durante la interna planteé la necesidad de establecer responsabilidades por departamento y fortalecer la organización territorial. Los resultados municipales deben servir para corregir esas falencias, no para buscar excusas.
-¿Qué necesita resolver el PLRA con mayor urgencia: la falta de liderazgo de un proyecto político o de renovación dirigencial?
Considero que son cuestiones que están relacionadas. Necesitamos una conducción que tenga capacidad de convocar, organizar y establecer una hoja de ruta; necesitamos un proyecto político que vaya más allá de las disputas por los espacios de poder. El problema es que, cuando la discusión se concentra exclusivamente en los liderazgos y en las candidaturas, dejamos de hablar de las ideas, de la formación de nuestros cuadros y de las soluciones que podemos ofrecer al país.
El PLRA tiene dirigentes con trayectoria y capacidad intelectual para aportar al debate nacional. Señalé, por ejemplo, al doctor Víctor Ríos y a Carlos Mateo Balmelli como figuras que pueden contribuir a darle mayor contenido y calidad a la discusión política. La renovación no significa descartar a quienes tienen experiencia, sino combinar esa experiencia con nuevas generaciones, recuperar la formación doctrinaria y construir una conducción que represente al conjunto del liberalismo.
De cara a 2028 ¿El PLRA está listo para liderar la oposición o debe primero ordenar su interna y recuperar la confianza ciudadana?
El PLRA debe trabajar para que un afiliado liberal encabece la chapa presidencial de 2028. No se trata de desconocer la importancia de las alianzas, sino de comprender que no existe una alternativa opositora sólida si el liberalismo renuncia a su propio protagonismo.
Las alianzas deben construirse entre organizaciones que se respeten y que tengan objetivos comunes. No podemos permitir que actores externos definan la hoja de ruta del partido. El PLRA tiene que sentarse a dialogar con los demás sectores desde una posición de identidad, organización y propuestas propias.
-¿Qué tendría que cambiar para recuperar la confianza ciudadana?
Necesitamos demostrar que somos capaces de hacer bien las cosas dentro de nuestra propia casa. Eso implica fortalecer los comités, acompañar a los dirigentes del interior, respaldar a nuestros candidatos y presentar propuestas concretas sobre empleo, educación, salud, seguridad y desarrollo económico. La ciudadanía no necesita escuchar solamente que queremos llegar al poder; necesita saber para qué queremos gobernar y qué vamos a hacer cuando nos toque asumir esa responsabilidad.
¿Cuáles son las tres medidas urgentes para que el PLRA supere sus divisiones y vuelva a ser una alternativa de gobierno, y quiénes deben impulsarlas?
Primero, reorganizar el partido desde las bases. Necesitamos un trabajo territorial permanente, responsabilidades claramente distribuidas y una estructura que acompañe a los dirigentes y candidatos durante todo el período, no solamente en tiempos electorales. Esa tarea corresponde a la conducción partidaria, a los presidentes de comités y a los referentes departamentales.
Segundo, recuperar la identidad liberal y definir un proyecto de país. Debemos dejar de lado el sectarismo, promover el debate de ideas e incorporar a dirigentes con preparación y experiencia, junto con nuevas generaciones. El liberalismo debe volver a ser reconocido por sus propuestas y por su capacidad de ofrecer respuestas a los problemas nacionales. Esta responsabilidad compromete a todos los sectores internos y a quienes aspiran a conducir el partido.
Tercero, definir una estrategia presidencial propia para 2028 y construir alianzas sobre esa base. El PLRA debe debatir democráticamente sus candidaturas, establecer un programa de gobierno y dialogar con otros sectores sin diluir su identidad. La responsabilidad recae en la dirigencia nacional, los liderazgos del partido y los movimientos internos.
No podemos seguir postergando estas decisiones. El liberalismo tiene que entender que las diferencias son legítimas, pero no pueden convertirse en un obstáculo permanente para construir una propuesta de gobierno. La responsabilidad es colectiva, aunque quienes ejercen funciones de conducción tienen una obligación mayor de dar el ejemplo y tomar la iniciativa.
Siga informado con: Convocan a mesa técnica para destrabar proyecto de franja costera de Ayolas

