El presidente paraguayo, Santiago Peña, dio su discurso ante la Asamblea General de la Naciones Unidad (ONU), en Washington, Estados Unidos, en su segunda jornada. El mandatario llevó su fuerte postura de dejar de lado los lindos discursos y pasar a las acciones desde el concierto de las naciones para dar soluciones a los problemas reales de la población.

“El lema de esta asamblea nos interpela, restaurar la confianza, gestionar la transformación y lograr que las Naciones Unidas cumplan para todos, es un lema y lo suscribo con mucho entusiasmo. Pero seamos sinceros queridos amigos, la gente ya no quiere lemas, nuestra gente quiere soluciones para sus problemas”, empezó diciendo Peña ante la Asamblea General de la ONU presidida por el embajador paraguayo Marcelo Scappini Ricciardi.

“No vengo a esta tribuna a recitar frases hermosas, llenas de palabras rimbombantes que no redunden en beneficio de nuestros ciudadanos, vengo a hablar de los problemas concretos y plantear soluciones, vengo hablar de un país que se levantó de la guerra más desgarradora del hemisferio occidental, la Guerra de la Triple Alianza, que enlutó a nada menos a cuatro países hermanos, uno de ellos, el país que yo represento es uno de los países que más crece en el mundo”, agregó seguidamente.

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El presidente Peña mencionó que Paraguay podría tener un aporte importante en las acciones que deban ser tomadas, y que el país llega al concierto de las Naciones con una convicción que no se negocia. “La dignidad de la persona humana debe estar en el centro de cada decisión, por eso defendemos la libertad, la democracia, la soberanía de los Estados, el respeto de los derechos humanos y la solución pacífica de las controversias, por eso reivindicamos la vida humana desde su concepción y reconocemos a la familia como núcleo fundamental de nuestra sociedad”, apuntó.

El presidente Santiago Peña ante la ONU. Foto: Captura de video

Ayudar a Venezuela

En el contexto de las soluciones y el respeto a la dignidad y de derechos humanos, Peña citó la situación de Venezuela, interpelando a los países de la región y del continente que por 25 años observaron lo que ocurría en el país caribeño, sin tomar acciones. En este escenario internacional, dio detalles de su visita a Caracas y sobre su reunión con la presidenta interina Delcy Rodríguez.

“El primer problema que quiero hablarles aquí hoy, es uno que está en mi vecindario, en América Latina, todos lo conocen, se llama Venezuela. No fui a Venezuela a validar un régimen, no fui a validar absolutamente nada, no señores, más bien todo lo contrario, el Paraguay ama la democracia y cree que el pueblo venezolano merece también la democracia”, dictó el presidente paraguayo.

Cuestionó que durante todos estos años “se miró, se habló, pero no se actuó, no hicimos nada, y mientras tanto nuestros hermanos venezolanos sufrían, por eso fui a Venezuela hace unos días, para dar un segundo paso, luego del primero, difícil, pero muy importante paso que significó la caída del dictador Maduro, porque Paraguay puede ser útil para ese segundo paso, el paso de Venezuela hacia una transición democrática y pluralista”.

Ante esta situación, expuso que Paraguay ha abierto un canal de diálogo con las autoridades venezolanas, y está trabajando con acciones por una Venezuela donde el poder radique en el soberano pueblo de Venezuela.

Queremos una transición con instituciones, con seguridad, con economía y con un pueblo otra vez integrado a la comunidad internacional y en nuestro caso integrado al Mercosur. El liderazgo del Paraguay no confunde el diálogo con la indiferencia. Hablar es una forma de acompañar al pueblo venezolano”, apuntó.

Conflicto en Hormuz

El jefe de Estado también se refirió a un conflicto que afecta al mundo, que también requiere de una especial atención de la ONU. “Paraguay observa con profunda preocupación lo que ocurre en el Golfo Pérsico. Cuando el Estrecho de Hormuz se cierra, el precio no lo pagan las potencias o los más ricos. Lo pagan los más desprotegidos, los ciudadanos más vulnerables. La seguridad alimentaria y energética de millones de personas depende de que ese paso siga abierto”, mencionó.

Por esta situación, también hizo “un ferviente llamado al cese inmediato de los ataques, a la plena apertura y libre navegación de Hormuz y de Bab el-Mandeb, y al retorno a las negociaciones, la dignidad humana, queridos amigos, no cambia porque cambiamos de continente, siempre es la misma”.

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