El doctor Jorge Querey, médico de cabecera del exsenador Fernando Lugo, confirmó que se encuentran evaluando un posible viaje a Cuba, para que se realice sus chequeos anuales en ese país. Su excolega del Senado aclaró que el traslado hasta la isla caribeña sería para su control pertinente tras el accidente cerebro vascular que tuvo el exmandatario en agosto del 2022.
“Él sigue su esquema regular de control, cada cierto tiempo. La otra vez tuvo una internación preventiva porque sospechábamos la posibilidad de un problema mayor, pero absolutamente fue descartado”, indicó Querey, este jueves, en entrevista para el programa “Arriba hoy” del canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
Explicó que, hasta el momento, no se confirma si se realizará o no este viaje, pero sí existe una invitación para que Lugo vaya a Cuba. “Hay una gestión efectivamente de ir un poco ahí (Cuba), ya había sido invitado en otra ocasión y por la distancia no pudimos llevarle porque estaba muy enfermo; en un centro de rehabilitación en Cuba. Esa invitación fue reiterada”, señaló.
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Querey comentó que se está analizando para que Lugo realice parte de su rehabilitación en ese país, pero eso dependerá de las instrucciones y recomendaciones de los profesionales que asistan al exparlamentario. “Estamos en gestión, en hacer el chequeo anual que le corresponde allá y eventualmente, si ellos propusieran algo, ver qué es lo que proponen los especialistas, qué proponen para seguir ayudando a la rehabilitación de él”, sentenció.
En cuánto a su estado de salud actual, el médico refirió: “Dentro de su proceso de rehabilitación y todo lo que se obtuvo en este tiempo con un centro de rehabilitación aquí del país, complementando un poco el trabajo que se había hecho en la clínica Fleni de Buenos Aires, dentro de lo que podemos pretender se encuentra muy bien recuperado, en el sentido de su socialización familiar, su comunicación interna, su capacidad de comer”, puntualizó.
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Rafael Filizzola obligó pago total por obras sin actas de recepción
Más que dilatar, los 15 años de chicana no le sirvieron a Rafael Filizzola para refutar la acusación del Ministerio Público que documentadamente compromete la conducta del exministro del Interior de Fernando Lugo en lo que fue la gran estafa al Estado paraguayo con las “comisarías de oro” por las que se pagaron G. 1.200 millones, sin que ninguna se haya terminado.
La animadversión hacia el Ministerio Público del hoy senador por el Partido Democrático Progresista (PDP), exministro del Interior del gobierno de Fernando Lugo, Rafael Filizzola no puede disociarse del proceso judicial que viene alargando hace 15 años, gracias a la mina chicanas que interpuso.
Y es que los 15 años de chicana no le sirvieron para enterrar la acusación en su contra por parte del fiscal Luis Piñánez, en la que compromete seriamente al senador del PDP en el perjuicio de G. 1.200 millones al Ministerio del Interior, cuando estuvo al frente de esta cartera.
Paso a paso, la acusación fiscal documenta el alevoso despojo con la licitación de adecuación de 24 comisarías en el Área Metropolitana para construcción de celdas, sanitarios, etc. Sin la existencia de algún dictamen técnico o la necesidad de las obras, planillas o planos, dicho por la misma fiscal de obras, llevaron adelante la contratación por valor de G. 1.200 millones a finales del año 2010.
Ni siquiera los espacios donde se erigirían las construcciones se había previsto, pero apuraron el contrat, el presupuesto y realizaron pagos de manera veloz, en una misma fecha y sin las actas de recepción, según los datos que se desprenden de la imputación fiscal.
PAGOS POR OBRAS NO CONCLUIDAS
La acusación del Ministerio Público sostiene que, Rafael Filizzola a sabiendas de que las obras no se iban terminar en el mencionado periodo 2010 ya que, a un mes de fenecer el periodo fiscal (22 de noviembre) recién se procedía a la apertura de ofertas, dispuso que las obligaciones de pago sean generadas dentro de ese mismo periodo.
Es así como, en un solo día solicitaron dos transferencias de recursos (STR) para el pago por la totalidad a la empresa contratista Todo Verde Emprendimientos.
Las solicitudes fueron generadas el 30 de diciembre del 2010, esto a pesar de que Filizzola y su administración estaban en conocimiento de que las obras no fueron recepcionadas para esa fecha. De hecho, una sola construcción terminada quedó de este proyecto millonario y los avances estuvieron por debajo del 10 %.
El pago de la totalidad de las STR también se realizó en el tiempo récord de 24 horas, entre el 1 y 2 de febrero del 2011, según los documentos que obran en el expediente de contratación. Como las obras no estaban recepcionadas, el exministro le firma a la empresa contratista una adenda de ampliación de vigencia del contrato y hasta ajustaron la tipología de la construcción con el finde aumentar el presupuesto y librar el pago de otros G. 219 millones al proveedor.
Hoy, 16 años después de aquella escandalosa contratación, el Ministerio Público sigue insistiendo con el proceso por Lesión de Confianza y pide a la Corte que se pronuncie para que se dé continuidad. En este contexto, paralelamente, desde su posición privilegiada y su inmunidad, el senador del PDP despotrica sistemáticamente contra funcionarios judiciales, principalmente agentes fiscales a los que persigue con discursos de desprestigio en sus labores.
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El día que el régimen cubano mató a cuatro anticastristas al derribar sus avionetas
La reciente imputación en Estados Unidos del expresidente cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996 ha reavivado uno de los episodios más tensos en la historia reciente entre ambos países. El 24 de febrero de ese año, cazas MiG cubanos derribaron dos aeronaves civiles causando la muerte de cuatro personas.
Un tercer avión, donde viajaba José Basulto, el jefe de la organización fundada por exiliados cubanos anticastristas, logró escapar. Washington sostiene que el ataque se produjo sobre aguas internacionales, mientras La Habana afirma que actuó en legítima defensa en sus aguas territoriales.
Treinta años después, la justicia estadounidense acusa a Castro —entonces ministro de Defensa— de asesinato, conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves, en medio de una fuerte presión de la administración de Donald Trump sobre Cuba. René González, piloto y exagente de inteligencia cubano infiltrado en Estados Unidos entre 1991 y 1998, participó en la fundación de Hermanos al Rescate y da a la AFP su versión de los hechos.
Un grupo “humanitario”
En una entrevista en su casa en La Habana, González cuenta que la organización era conocida por sus misiones de búsqueda de balseros cubanos que intentaban llegar a Florida en embarcaciones precarias. Sin embargo, sostiene que tras esa imagen humanitaria había otros objetivos.
“Detrás de un concepto humanitario de salvar vidas se esconde toda una serie de esquemas que no son públicos”, dijo en referencia a supuestos planes violentos de la organización en Cuba. El exespía afirma que esta radicalización comenzó a desarrollarse a mediados de los 1990.
“Fueron escalando (...) bajo la percepción de que a esto (el gobierno comunista) ya le quedaban días”, explica, en referencia a la dura crisis económica que atravesaba Cuba por la caída de la Unión Soviética. El exagente matiza, no obstante, que no todos los integrantes compartían esas intenciones. “Dentro de los que cayeron hay dos muchachos que a mí me duele: Carlos Costa y Mario de la Peña, que lo que querían era hacer horas de vuelo y salvar balseros” y “no tenían nada que ver con el resto de los otros planes”, afirmó.
También recordó una incursión aérea sobre La Habana en 1994 en la que participó con la organización: “Volamos a unas tres millas del malecón, lanzando bengalas, bombas de humo (...) fue una violación flagrante (del espacio aéreo cubano) muy publicitada” por medios estadounidenses.
El día del derribo
Sobre el 24 de febrero de 1996, González recuerda el momento en que conoció la noticia. Estaba en la cocina de su casa en Miami: “Para mí fue un shock”. Como espía cubano en Florida “fueron días difíciles de estar constantemente en alerta, transmitiendo información, recibiendo orientaciones (desde La Habana) sobre cómo manejar el tema”, cuenta González, detenido en Estados Unidos en 1998 y condenado a 15 años de prisión.
En su opinión, el derribo fue utilizado políticamente por los sectores del exilio más radicales en su postura hacia Cuba. “Ellos se sentían felices porque realmente lo lograron. Bueno, hicieron que se murieran cuatro personas, pero lograron una ley que nos ha hecho mucho daño”, afirma, en referencia a la Helms-Burton, que convirtió en ley federal el embargo contra Cuba. Esa norma fue adoptada por el gobierno de Bill Clinton (1993-2001) como respuesta al derribo de las aeronaves.
“No me sorprende”
González asegura que la acusación contra Raúl Castro, de 94 años, responde a la coyuntura política actual y forma parte de una “estrategia más amplia” de Washington para aumentar la presión sobre Cuba. “No me sorprende dado el contexto de agresividad que ha generado el gobierno de Trump”, afirma.
Para el exagente, la imputación se inscribe en una lógica impulsada por sectores del exilio anticastrista. “Este indictment (imputación) no es más que (...) la acción de ese sector (exilio anticastrista) para ver si definitivamente empuja al gobierno norteamericano contra Cuba”, sostiene.
A su juicio, algunos grupos de ese entorno “sueñan” desde hace décadas con una confrontación directa entre ambos países, lo que “sería una tragedia para Cuba y para los Estados Unidos”. “Yo no quisiera tener que dispararle a un joven norteamericano”, afirma González.
Fuente: AFP.
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Rubio dice que Cuba aceptó la oferta de USD 100 millones en ayuda de EE. UU.
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, dijo el jueves que Cuba aceptó una oferta de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria, pero agregó que no estaba claro si La Habana había avalado las condiciones de Washington.
“Dicen que la han aceptado. Veremos si eso significa que” se concretará, dijo Rubio a los periodistas.
Estados Unidos ha logrado distribuir millones de dólares en ayuda humanitaria desde principios de año en Cuba mediante la Iglesia católica, una situación que despierta fricciones con La Habana.
“No vamos a entregar ayuda humanitaria que cae en las manos de su empresa militar, y que luego se apodera del material y lo ponen a la venta y se meten el dinero en los bolsillos”, advirtió el jefe de la diplomacia estadounidense.
Rubio ha denunciado en varias ocasiones a la empresa conocida como Gaesa, directamente bajo control del ejército cubano, que domina sectores enteros de la economía de la isla, como los hoteles.
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Gaesa fue incluida hace dos semanas en la lista de empresas sancionadas por el Departamento del Tesoro estadounidense. Washington también anunció el miércoles la histórica inculpación del expresidente Raúl Castro, por el derribo de dos avionetas en 1996.
“Nuestra preferencia para Cuba, y en cualquier parte del mundo, es un acuerdo diplomático negociado”, añadió Rubio.
El presidente Donald Trump, que ha asegurado varias veces en los últimos meses que Cuba sería el próximo objetivo tras la operación militar contra el presidente venezolano Nicolás Maduro y la actual guerra en Irán, precisó el miércoles que no veía necesaria “una escalada”.
“Tengo en el bolsillo una carta de una organización humanitaria que ya opera dentro de Cuba, que está dispuesta a ocuparse de la distribución” de la ayuda, aseguró Rubio.
- Fuente: AFP
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Imputado por EE. UU., Raúl Castro encarna el poder comunista en Cuba
Raúl Castro, imputado el miércoles por la justicia estadounidense en un caso que data de 1996, es a sus 94 años la encarnación del poder comunista en Cuba. Oficialmente retirado de todos sus cargos oficiales, el líder revolucionario conserva una influencia decisiva en el rumbo de la isla. Tras permanecer durante décadas a la sombra de su hermano Fidel Castro, que gobernó Cuba durante casi medio siglo y murió en 2016, Raúl Castro dirigió el país entre 2006 y 2018.
Al igual que Fidel, ocupó simultáneamente la presidencia y el cargo de primer secretario del Partido Comunista (PCC), cuyas riendas cedió al presidente Miguel Díaz-Canel en 2021. A sus casi 95 años de edad, que cumplirá el próximo 3 de junio, Raúl Castro todavía realiza apariciones públicas ocasionales, siempre ataviado con su uniforme militar, aunque cada vez se ve más frágil al caminar.
Durante la más reciente, el acto por el Primero de Mayo celebrado frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana, tuvo que sentarse antes de que terminara la ceremonia. Al asumir la presidencia en 2008, emprendió reformas económicas que abrieron un mayor espacio a la iniciativa privada y autorizó a los cubanos a viajar al extranjero, así como la compraventa de automóviles o viviendas.
Pero nunca cedió en el dogma del sistema de partido único ni en la represión de las voces disidentes. “Nadie lo dude que mientras viva estaré listo, con el pie en el estribo para defender la patria, la revolución y el socialismo”, declaró en 2021, al dejar la dirección del PCC.
Raúl Castro ha sido imputado por Estados Unidos, en momentos en que La Habana y Washington atraviesan uno de los periodos más tensos de sus relaciones. Desde enero, la administración de Donald Trump aplica una política de máxima presión contra la isla, donde las sanciones de Washington han agudizado la crisis económica y energética.
Ironía de la historia, el líder revolucionario fue en 2014 uno de los dos protagonistas, junto con el expresidente demócrata Barack Obama, del inédito acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, que Trump revirtió durante su primer mandato. Su único hijo, Alejandro Castro Espín, que ahora tiene 60 años, desempeñó entonces un papel clave en las negociaciones secretas que condujeron en 2015 al restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos enemigos ideológicos.
Actualmente, su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro, coronel del Ministerio del Interior y jefe de su seguridad personal, parece desempeñar un papel similar en las conversaciones en curso entre La Habana y Washington. El líder revolucionario sigue esas conversaciones “rigurosamente” y participa en la “toma de decisiones”, dijo en abril a la AFP su hija, Mariela Castro.
“Gran talento”
Nacido en Birán (este), fue el cuarto de siete hermanos, y tenía 22 años cuando se unió a su hermano Fidel en el fallido asalto al Cuartel Moncada en 1953.
Tras dos años en prisión, se exilió en México en 1955 y un año después regresó a la isla a bordo del yate “Granma” para hacer la revolución que finalmente llegó al poder en 1959.
La cárcel, el exilio y la lucha guerrillera, sellarían una historia única de complicidad entre los dos hermanos en la cúspide del Estado: una alianza que logró resistir a la superpotencia estadounidense durante casi setenta años.
Ministro de Defensa por casi 50 años, Raúl Castro es implacable. Ordenó ejecutar por fusilamiento a cientos de agentes de la dictadura de Fulgencio Batista, y posteriormente a aquellos considerados una amenaza para el régimen.
“Frente al enemigo no debemos dar la impresión de tener un alma caritativa”, se justificaría en 1993, en una inusual entrevista con el periódico El Sol de México.
Raúl tejió pacientemente la red de lealtades al régimen. Este lector de Karl Marx fue el principal artífice detrás de la adhesión de Cuba a la Unión Soviética en el punto álgido de la Guerra Fría.
Según Michael Shifter, del centro de análisis Diálogo Interamericano, Raúl Castro “demostró gran talento y capacidad para organizar y dirigir” las fuerzas armadas, a las que confió sectores enteros de la economía, lo que aseguró la supervivencia del régimen durante la crisis económica de la década de 1990.
En este contexto fue creado GAESA, un conglomerado económico-militar que controla más del 40 % de la economía cubana y que dirigió su yerno, Luis Alberto Rodríguez López Callejas, fallecido en 2022. En la mira de Washington, GAESA fue una de las primeras empresas sancionadas bajo una reciente orden ejecutiva de Trump.
Fuente: AFP.