Poco después de las 10:30 de esta mañana, el presidente Santiago Peña arribó a Río de Janeiro (Brasil), hacia donde partió tres horas antes para participar de la edición número 63 de la Cumbre de Jefes de Estados del Mercosur y Estados Asociados, edición en la cual está prevista la conclusión de la presidencia pro tempore de Brasil y su traspaso a Paraguay, con el sabor amargo de no haber cerrado sus negociaciones con la UE.

El Mercosur recibirá a Bolivia como miembro pleno y firmará un acuerdo comercial con Singapur, el primero con un país asiático, cuando se reúna en cumbre este jueves en Río. El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva acogerá a sus pares de Argentina, Paraguay y Uruguay a partir de las 11:00 (14:00 GMT) en la sede futurista del Museu do Amanhã, a espaldas de la bahía de Guanabara.

La cita coincide con una escalada de la tensión entre Venezuela y Guyana por la disputada región del Esequibo, rica en petróleo, y que llevó al ejército brasileño a reforzar su presencia militar en la frontera con ambos países vecinos. Los jefes de Estado discutirán el futuro de un bloque regional que ha avanzado lentamente en su objetivo de integración comercial desde que se creó en 1991 durante el auge de gobiernos de corte económico liberal y aperturistas.

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Una novedad será la presencia, por primera vez como miembro pleno, de Bolivia, después de una espera de ocho años por la aprobación de los parlamentos de los demás países. La adhesión de Bolivia “crea un espacio todavía más significativo de integración regional y de posibilidades de desarrollo compartido”, dijo el vicepresidente brasileño Geraldo Alckmin durante una reunión ministerial del bloque el miércoles.

Lula promulgará la adhesión de Bolivia al Mercosur en una ceremonia junto a su par Luis Arce, una semana después de que el Senado brasileño aprobara ese paso, el último para el ingreso definitivo del país al bloque regional.

La entrada de Bolivia, un país gasífero y poseedor de grandes reservas de litio, expande las fronteras geográficas y económicas del Mercosur, que actualmente comprende el 62 % de la población suramericana y el 67 % de su PIB. En la cumbre Lula traspasará la presidencia del bloque para el próximo semestre al presidente paraguayo Santiago Peña que junto al líder uruguayo Luis Lacalle Pou promulga una mayor apertura del grupo.

Primer acuerdo con Asia

Lula esperaba cerrar en la cumbre de Río el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, que lleva más de dos décadas de negociaciones y que crearía la mayor zona de libre comercio del planeta. Pero las insatisfacciones expresadas en los últimos días por Francia y Argentina, y las acusaciones cruzadas entre bastidores enterraron las expectativas, y Brasil finalmente se resignó a esperar un entendimiento “en un futuro próximo”.

Al cierre de la cumbre, la UE y el Mercosur publicarán un comunicado conjunto, informó a la AFP una fuente de la cancillería brasileña. Más exitosas fueron las conversaciones con Singapur, que selló un acuerdo de libre comercio y será firmado con la presencia del canciller singapurense Vivian Balakrishnan. El tratado comercial es el primero del bloque suramericano en 12 años y el primero con un país asiático.

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Cambios con Milei

La cumbre será la última para el mandatario saliente de Argentina, Alberto Fernández, tres días antes de entregar el poder al ultraliberal Javier Milei, una transición que avizora cambios en el Mercosur. Milei es muy crítico del bloque suramericano, y surgen dudas de la dinámica entre él y el izquierdista Lula, después de que el ultraliberal lo tachara de “comunista” y “corrupto” durante la campaña.

“Tanto la llegada de Milei como el fracaso del acuerdo con la UE plantea dudas acerca del futuro del bloque”, dijo a la AFP Bruno Binetti, investigador de la London School of Economics. Según el experto, esa coyuntura “va a reforzar las voces que quieren renegociar el tratado del Mercosur para permitir negociaciones unilaterales con terceros países”, como Uruguay, que adelanta charlas comerciales con China.

Con información de AFP.

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