El director de la Policía Nacional de Colombia, William Salamanca, estuvo en nuestro país con motivo de la imposición de presilla y entrega de bastón de mando a Carlos Benítez, comandante y comisario general de la Policía Nacional. El agente colombiano destacó la importancia de la alianza entre ambos países para hacer frente al crimen organizado transnacional.
“Esto es para fortalecer alianzas de cooperación y hermandad que unen a los dos pueblos, pero también a las dos policías, hay redes del horizonte que compartimos con el hemisferio policialmente hablando, el crimen organizado transnacional es un compromiso de las policías del continente para enfrentarlo”, expresó Salamanca ante la prensa nacional.
El director policial colombiano señaló que dada la situación actual del crimen organizado, los organismos de seguridad de ambos pueblos se ven obligados a trabajar conjuntamente de modo a compartir información y experiencia. Esto no solo involucra a la Policía Nacional de Paraguay y de Colombia, sino también al Ministerio Público de los dos países.
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“Para hacer un solo frente contra la criminalidad y procurar menos condiciones de inseguridad”, expuso. A través de sus redes sociales, Salamanca también compartió detalles de su visita a nuestro país y mencionó que fue propicio para el fortalecimiento de las relaciones bilaterales y de su reunión con varias autoridades nacionales.
“Nos reunimos con el señor presidente Santiago Peña, el ministro de Defensa y el director de Policía Nacional, el comisario general Carlos Humberto Benítez González. Compartimos agenda a desarrollar a partir del miércoles en Bogotá en el ‘Primer Encuentro de Policías de América Latina’, el que busca trazar una hoja de ruta común contra narcotráfico, extorsión, ‘gota a gota’, hurto, delitos ambientales, cibercrimen e inmigración irregular”, informó Salamanca vía X.
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Gobierno paraguayo condena el atentado que dejó 20 muertos en Colombia
El Gobierno paraguayo, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, manifestó su condena contra un atentado ocurrido el sábado pasado que dejó 20 muertos y 36 heridos en una carretera del suroeste de Colombia, cuando falta poco más de un mes para las elecciones presidenciales. Las autoridades atribuyeron el ataque a los rebeldes de la extinta guerrilla de las FARC, que no se acogieron al acuerdo de paz de 2016.
“El Gobierno de la República del Paraguay, condena el atentado perpetrado hoy en la Vía Panamericana, Departamento del Cauca, Colombia, que ha arrojado víctimas fatales y heridos. Expresa sus sentidas condolencias a los familiares de los afectados y su solidaridad con el hermano pueblo de Colombia”, expresó la Cancillería a través de una publicación en redes sociales, el 25 de abril. “Reitera una vez más su total rechazo a toda forma de actos terroristas y su compromiso de aunar esfuerzos con la comunidad internacional para erradicar este tipo de acciones”.
El ataque ocurrió en el departamento del Cauca, uno de los más azotados por la ofensiva guerrillera previa a las elecciones y con una extensa superficie sembrada de narcocultivos. Un testigo del atentado aseguró a la AFP estar “asustado” por el brote de violencia que vive Colombia de cara a los comicios presidenciales del 31 de mayo.
El gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, reportó “20 civiles fallecidos” y “36 personas heridas” en un mensaje publicado en X. Anteriormente había cifrado en 14 el número fallecidos y 38 heridos a causa de la enorme explosión ocurrida el sábado en una carretera del departamento. Según el Ejército, la explosión en medio de un retén que habían instalado los disidentes.
La bomba impactó a más de una decena de vehículos y los desplazó varios metros, según testigos del atentado. La AFP captó imágenes de cuerpos cubiertos, vehículos destrozados y un enorme cráter en la vía. Videos que circulan en redes sociales muestran restos de las víctimas esparcidos por el suelo. El presidente izquierdista Gustavo Petro tildó a los rebeldes de “terroristas” y ordenó a la fuerza pública redoblar su persecución.
“Irrespeto”
Los rebeldes siembran el terror en las regiones del Cauca y el Valle del Cauca, con una seguidilla de atentados que arrancó el viernes con un ataque bomba contra una base militar en la ciudad de Cali, que dejó dos heridos. Se han registrado 26 ataques desde entonces, según el Ejército. El atentado muestra “irrespeto” hacia la vida de los civiles, dice a la AFP Elizabeth Dickinson, directora para Latinoamérica de la ONG International Crisis Group y experta en el conflicto colombiano.
“Siempre se encuentra en la mitad la población civil”, remarca. Las facciones lideradas por Iván Mordisco, el criminal más buscado de Colombia, hostigan a la fuerza pública con explosivos, drones y fuego cruzado como muestra de su poder en la zona. La candidata a la vicepresidencia de la izquierda, la líder indígena Aida Quilcué, fue retenida durante 24 horas en febrero cuando se desplazaba por una carretera del Cauca. “El mensaje hacia el Estado es: ‘aquí estamos y aquí mandamos’”, dice Dickinson. “Su propósito es generar zozobra y terror entre la población”, agrega.
Sin paz
Tras su llegada al poder en 2022, Petro intentó sin éxito negociar la paz con las mayores organizaciones armadas, que han fortalecido sus filas en los últimos años. La disidencia de las FARC al mando de alias Iván Mordisco decidió levantarse de la mesa de negociaciones en 2024 y aumentó la presión contra civiles y fuerza pública.
La oposición, expresidentes y militares en retiro critican la política de paz de Petro y lo acusan de ser indulgente con los criminales. Tras la firma del acuerdo de paz con la extinta guerrilla de las FARC en 2016, los grupos ilegales compiten en Colombia por las rentas del narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión.
“El crecimiento de los grupos armados con un propósito económico viene desde 2016”, dice Dickinson. “Pero la paz total (política de Petro) no fue capaz de frenarlo”, apunta. La seguridad tiene un fuerte peso de cara a las elecciones presidenciales, en las que el heredero político de Petro, el senador Iván Cepeda, es el favorito según las encuestas.
Con información de AFP.
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Patrimonio cultural: lo que Paraguay está a tiempo de no perder
Entre el crecimiento urbano, globalización y cambios culturales, el desafío ya no es solo preservar el patrimonio, sino evitar que desaparezca silenciosamente.
Cada 27 de abril, Paraguay conmemora el Día del Patrimonio Cultural. Pero más allá de la fecha, la discusión de fondo es qué parte del país sigue viva en su identidad y cuál está en riesgo de desaparecer.
El patrimonio cultural no se limita a monumentos o sitios históricos. También incluye tradiciones, saberes, expresiones artísticas y formas de vida que se transmiten de generación en generación. Es, en esencia, lo que define la identidad de un país.
Sin embargo, ese patrimonio no es estático. Y hoy enfrenta presiones concretas con el avance de las ciudades, los cambios en los hábitos de consumo y la influencia global que están reconfigurando la forma en que se vive y se transmite la cultura.
En ese contexto, el riesgo no siempre es visible, ya que no se trata solo de la pérdida de edificios históricos, sino de algo más profundo: de tradiciones que dejan de practicarse, de oficios que no encuentran relevo, de saberes que no se documentan.
La pérdida del patrimonio suele ser silenciosa, progresiva y, muchas veces, irreversible. El patrimonio cultural también tiene un valor económico que suele subestimarse.
Sectores como el turismo, la gastronomía, la artesanía, y las industrias creativas, dependen directamente de ese capital cultural. Cuando se preserva y se pone en valor, el patrimonio no solo fortalece la identidad, sino que genera oportunidades, empleo y desarrollo local.
Pero para que eso ocurra, debe dejar de verse como algo decorativo y empezar a entenderse como un activo estratégico. La conmemoración del Día del Patrimonio Cultural tiene un objetivo claro, el de generar conciencia.
Sin embargo, el desafío es avanzar hacia una gestión más activa: proteger, documentar, transmitir, integrar al desarrollo. Es decir, pasar de la intención a la acción.
En un escenario de transformación constante, Paraguay enfrenta una tensión inevitable, el cómo crecer sin perder aquello que lo hace único.
El patrimonio cultural no es solo memoria. Es también presente y futuro, y en esa ecuación, el tiempo juega un rol clave, porque en muchos casos, lo que no se protege hoy, mañana ya no está.
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Paraguay, imán del capital brasileño
Por: Alba Delvalle
Una serie de empresas consultan cada semana cómo instalarse en el país, atraídas por costos, talento y su posición estratégica como puerta de entrada al mercado sudamericano.
El interés de empresas brasileñas por instalarse en Paraguay dejó de ser una premisa para convertirse en un flujo constante de consultas, proyectos en evaluación y, en algunos casos, inversiones en marcha. Lo que décadas atrás era una oportunidad poco explorada, hoy empieza a consolidarse como una estrategia concreta de expansión regional.
En ese proceso, actores como TOTVS, firma tecnológica con presencia en Paraguay, Brasil y Bolivia, están cumpliendo un rol silencioso pero clave: acompañar a empresas en su desembarco, integración operativa y comprensión de los negocios a nivel local.
“Todas las semanas recibimos entre tres y cuatro consultas de empresarios interesados en Paraguay”, expresa Emerson Wagner, quien lleva más de dos décadas vinculado al desarrollo de negocios en la región. Estas indagaciones reflejan una tendencia más amplia, de que decenas o incluso cientos de empresas evalúan al país como destino.
Pero lo interesante no es solo el volumen, sino el tipo de consulta, ya que, según el referente, ya no se trata de un interés exploratorio superficial, sino de empresarios que buscan entender cómo abrir operaciones, qué estructura necesitan y de qué manera pueden escalar desde Paraguay hacia otros mercados.
Es decir, el país empieza a posicionarse como algo más que un destino de inversión puntual, y se configura más bien como una plataforma de expansión. Paraguay aparece como el primer paso en su proceso de internacionalización, debido a la cercanía geográfica, la afinidad cultural y un entorno operativo accesible.
Pero el verdadero diferencial está en lo que ocurre después, comenta Emerson, ya que, desde Paraguay, las industrias pueden proyectarse hacia economías como Argentina, Bolivia o Chile, aprovechando una ubicación estratégica y una estructura de costos más competitiva. Esa combinación convierte al país en una especie de “zona de aterrizaje” para operaciones regionales.
“El empresario llega por los impuestos o la maquila, pero se queda por todo lo demás”, remarca el directivo. Esa “segunda capa” de ventajas es la que termina consolidando la decisión, por las ventajas competitivas del país como la disponibilidad de mano de obra joven que contrasta con un mercado laboral más saturado en Brasil.
A esto se suman costos energéticos competitivos y una infraestructura que, según el ejecutivo, suele sorprender a quienes llegan por primera vez. Asimismo, el contexto regional juega su papel, pues Brasil que concentra cerca de la mitad del PIB de América del Sur, enfrenta desafíos propios como mayor competencia interna, costos más elevados y dificultades para encontrar recursos humanos disponibles en ciertos sectores.
Ese escenario empuja a las empresas a mirar más allá de sus fronteras en busca de eficiencia y crecimiento, y Paraguay aparece entonces como una extensión natural. El interés se concentra principalmente en el sector industrial, donde el país ofrece condiciones particularmente atractivas para proyectos orientados a la producción y exportación como la Ley de Maquila, uno de los principales catalizadores.
Pero Wagner comenta que las empresas evalúan también la logística, el acceso a mercados, la estabilidad macroeconómica y la posibilidad de operar con estructuras más livianas. Punto en el que compartió la intención de una firma que podría generar inversiones de USD 200 millones para la instalación de una planta industrial vinculada a la producción textil.
Aunque el desembarco no es automático, aclara, y que uno de los factores clave que determinan si una inversión se concreta o no es la capacidad de generar conexiones locales. “El empresario brasileño necesita aliados en Paraguay”, explica. Desde el conocimiento del marco regulatorio hasta el acceso al sistema financiero o la articulación con actores del sector público, lo que será determinante para transformar el interés en inversión real.
Ahí es donde aparecen oportunidades como las misiones empresariales, que buscan precisamente acortar esa distancia. La reciente llegada de una delegación de 40 empresarios brasileños al país tuvo ese objetivo: generar vínculos, entender el mercado y avanzar en oportunidades concretas. En ese ecosistema, empresas tecnológicas como TOTVS operan como facilitadores. Más allá de su core de negocio, que es el desarrollo de sistemas de gestión empresarial (ERP), su rol se amplía a la integración operativa de compañías que desembarcan en nuevos mercados.
A través de plataformas como su sistema integrado, las empresas pueden centralizar información contable, financiera, productiva y comercial, independientemente del país en el que operen. Esto no solo mejora la eficiencia, sino que reduce la incertidumbre en procesos de expansión, comentó.
En un entorno en el que la información en tiempo real es clave, contar con visibilidad sobre toda la operación se vuelve un factor crítico, tendencia acelerada en los últimos tres años, y todo indica que no es coyuntural. La combinación de factores internos en Brasil y ventajas estructurales en Paraguay, está generando un punto de inflexión.
Tal es así que, más que una ola puntual de interés, se trata de un cambio en la lógica de expansión empresarial en la región, y Paraguay está dejando de ser una opción periférica para convertirse en una pieza estratégica.
Y aunque el volumen de inversiones concretadas todavía está en proceso de maduración, el dato más relevante ya está sobre la mesa: el país no solo está siendo observado, sino activamente evaluado como base de operaciones, concluye Wagner.
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Colombia: suman 20 los muertos en atentado
Un atentado ocurrido el sábado dejó 20 muertos y 36 heridos, cuando falta poco más de un mes para las presidenciales.
- AFP.
Las autoridades atribuyeron el ataque a los rebeldes de la extinta guerrilla de las FARC, que no se acogieron al acuerdo de paz de 2016. Un testigo del atentado aseguró a la AFP estar “asustado” por el brote de violencia que vive Colombia de cara a los comicios presidenciales del 31 de mayo. El ataque ocurrió en el departamento del Cauca, uno de los más azotados por la ofensiva guerrillera previa a las elecciones y con una extensa superficie sembrada de narcocultivos.
El gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, reportó “20 civiles fallecidos” y “36 personas heridas” en un mensaje publicado en X. Anteriormente había cifrado en 14 el número fallecidos y 38 heridos a causa de la enorme explosión ocurrida el sábado en una carretera del departamento. Según el Ejército, la explosión en medio de un retén que habían instalado los disidentes. La bomba impactó a más de una decena de vehículos y los desplazó varios metros, según testigos del atentado.
La AFP captó imágenes de cuerpos cubiertos, vehículos destrozados y un enorme cráter en la vía. Videos que circulan en redes sociales muestran restos de las víctimas esparcidos por el suelo. El presidente izquierdista Gustavo Petro tildó a los rebeldes de “terroristas” y ordenó a la fuerza pública redoblar su persecución.