El exdiputado Juan Carlos Ozorio seguirá recluido en el marco de la causa conocida como A Ultranza Py, puesto que la jueza penal de Garantías Rosarito Montanía rechazó el pedido de libertad por compurgamiento de la pena mínima que fue solicitado por la defensa del exparlamentario, el abogado Álvaro Arias.
Ozorio tuvo su prisión decretada por la misma jueza Montanía en marzo de este año por el caso de la divulgación de audios que lo involucraban con un presunto narcotraficante, además de documentos y otras pruebas que evidenciaban transferencias de dinero a narcos desde la cooperativa San Cristóbal, donde fue presidente. En ambos cargos, el mismo presentó su renuncia en ese momento. Actualmente cumple con la medida de prisión en la cárcel de Emboscada.
La jueza penal de Garantías también rechazó el pedido de la defensa de cambiar la calificación de la causa del exdiputado. El mismo fue imputado por asociación criminal, tráfico de drogas y lavado de dinero en el caso de A Ultranza Py en marzo de este año y está siendo investigado por sus nexos con importantes elementos del narcotráfico que también son investigados por la Justicia en el marco de este operativo.
Cabe recordar que al exdiputado primeramente se lo vinculó con el pastor evangélico Miguel Insfrán, quien está prófugo de la Justicia y es investigado igualmente por narcotráfico y lavado de dinero en el marco del operativo A Ultranza Py. Igualmente, en las últimas horas se divulgaron otros nexos con personas procesadas por narcotráfico por un cargamento de cocaína incautada en octubre del 2020, se trata de Miguel Ángel Servín y Carlos Turrini.
En el caso, varias imágenes revelaron el estrecho vínculo del exdiputado con el pastor evangélico José Insfrán, fundador de la iglesia Avivamiento en Curuguaty, quien está prófugo de la Justicia y es investigado igualmente por narcotráfico y lavado de dinero en el marco del operativo A Ultranza Py.
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Cucho Cabaña y Ulises Quintana convocados este lunes ante juez del caso Berilo
El exdiputado Ulises Quintana y el supuesto narcotraficante Reinaldo “Cucho” Cabaña deberán comparecer mañana lunes ante el juez penal de Garantías Miguel Ángel Palacios, encargado de la causa Berilo iniciado en el 2018 y que investiga una red de narcotráfico internacional, lavado de dinero y asociación criminal.
La convocatoria esta fijada para las 11:00 con la finalidad de firmar el acuerdo con las medidas sustitutivas a la prisión, que les fueron impuestas luego de la elevación de la causa que enfrentan a juicio oral y público.
Quintana y Cabaña se encontraban recluidos en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú hasta el pasado 1 de abril. La convocatoria realizada a través del auto interlocutorio N 232, de fecha martes 31 de marzo del 2026 es bajo apercibimiento de que, en caso de incumplimiento por parte de los acusados, se revocarán las medidas alternativas y se ordenará la prisión preventiva de ambos.
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El magistrado había otorgado la libertad ambulatoria con reglas de conducta a cumplir, en el caso del exdiputado Quintana. Mientras que para Cabañas dispuso que deberá usar tobillera electrónica en todo momento y solo podrá movilizarse entre Asunción y Lambaré, con prohibición de salida del país.
Quintana fue sobreseído de cargos como narcotráfico y enriquecimiento ilícito, enfrentará el juicio oral por asociación criminal y lavado de dinero mientras que Cabaña está acusado por tráfico internacional de drogas, asociación criminal, lavado de dinero y comercialización de estupefacientes.
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Giuzzio suprimió controles pese a alertas de acción narco en puertos
Los informes de la Unidad de Investigación Sensitiva (SIU) concernientes al operativo A Ultranza Py revelan datos que expone una suerte de complicidad que compromete seriamente al gobierno de Mario Abdo Benítez en torno a cómo operaba la estructura criminal liderada por Sebastián Marset. Las autoridades tenían los reportes precisos, la ruta, las pistas, los centros de acopio, hasta una alerta de bloques de criminales conformados por empresarios asociados al uruguayo preso hoy en Estados Unidos para envío de cocaína. Pero Arnaldo Giuzzio, entonces titular de la Senad, antes que reforzar los controles cerró las bases de la Dirección de Investigación Aérea Fluvial y Terrestre (DIAFT), la entidad que reportó estos datos.
- Por Rossana Escobar M.
- rossana.escobar@nacionmedia.com
El mismo informe de inteligencia de la Unidad de Investigación Sensitiva (SIU) que inició en noviembre del 2019, hace referencia a los datos que se habían recabado con el operativo de ARAI II, iniciado en mayo del 2018 y que en ese momento ya había alertado al esquema criminal liderado por Sebastián Marset, dedicado al tráfico internacional de drogas que ingresaban a nuestro territorio vía aérea desde Bolivia y eran enviadas en contenedores desde los puertos.
Es por eso que, las primeras páginas del reporte de SIU de A Ultranza Py menciona que ya tenían identificadas a cada una de las personas involucradas en la estructura de Marset, incluso la alianza con otras organizaciones delictivas, las rutas, las pistas, las estancias, los centros de acopios y hasta los bloques que operaban en los puertos desde donde salían las cargas contaminadas.
LA COOPERACIÓN CON MARSET
Araí II ya había interceptado comunicaciones, ejecutado vigilancias de inteligencia, seguimientos, identificación de las pistas y ahí proviene la base de datos que fueron ampliados para la gran operación A Ultranza Py. Este hilo no es solamente una cronología de los hechos considerando la frustración como la injerencia que sufrieron las investigaciones en una abierta cooperación del gobierno de Mario Abdo Benítez, principalmente a través de su ex ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), Arnaldo Giuzzio.
Claramente el informe SIU de A Ultranza Py especifica su hipótesis con los datos preliminares de ARAI II. Y aquí aparece el elemento clave de cómo obró el gobierno de Abdo en favor de la estructura criminal de Marset y sus aliados. ARAI II es un trabajo de inteligencia que proviene de la Dirección de Investigación Área Fluvial y Terrestre (DIAFT) que, Giuzzio cerró en mayo del 2020, precisamente después de que esta unidad reportara el circuito del ilícito de la organización Marset.
El informe de SIU A Ultranza Py, claramente hace la observación proveniente de ARA II a cargo de la DIAFT en la que se identifica a la organización de Marset, la de sus aliados, las ubicaciones de las pistas, los depósitos y la logística en el Chaco, la ruta que sigue el tránsito de la mercancía para ser acopiada en grandes centros de distribución en el departamento Central y un dato clave en la exportación de cocaína desde Paraguay.
Textualmente, en la página 17 de las 503 del informe SIU en el marco del operativo ARAI II elaborado por la DIAFT señala, “la etapa de exportación de la droga, en la que estaría interviniendo otro bloque criminal conformado por grupos de empresarios dedicados al comercio internacional, quienes haciendo uso de su logística empresarial y asociados al esquema criminal de Sebastián Marset Cabrera, organizan envíos de mercaderías ilícitas de exportación por medio de contenedores, entre las cuales se trafican grandes cargamentos de clorhidrato de cocaína empleando distintos métodos de ocultamiento. Estas exportaciones de sustancias ilícitas parten desde puertos ubicados en la República del Paraguay y transitan a través de las rutas fluviales y marítimas internacionales, desde Sudamérica hasta otros continentes del hemisferio”.
DIAFT alertó de la alianza de grupos empresariales con Marset y Giuzzio cerró esta unidad de inteligencia, retiró de los puertos a los agentes de investigación. Giuzzio no solamente desmanteló las bases de inteligencia de la Senad en los puertos privados sino, a juzgar por las toneladas de cocaína que salieron de Paraguay hacia Europa entre el 2020 y el 2022, puede deducirse que cooperó con el narco exportación de la estructura Marset y que todavía es un capítulo pendiente de las investigaciones concernientes a la logística delictiva desarrollada en nuestro país durante el gobierno de Mario Abdo Benítez.
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Exministra de Abdo admitió filtraciones que evitaron la captura de Marset en Paraguay
La exministra de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) durante el gobierno de Mario Abdo Benítez, Zully Rolón, admitió que ocurrieron filtraciones en el caso A Ultranza Py que habrían evitado la captura de Sebastián Marset en Paraguay. La Nación/Nación Media publica este martes que la gestión abdista tenía informes sobre el uruguayo desde 2019, tolerando que se instalara en el país y fortaleciera su estructura criminal.
“El tema de las filtraciones, de las que se hablaba, en el caso de A Ultranza en especial, nosotros tomamos conocimiento de eso en el 2021 cuando tuvimos el informe de Europol, pero sí en verdad existen (las filtraciones) y eso está en el informe que se remitió al fiscal de la causa, que hubo conversaciones hacia el año 2020 donde nombran a un jefe de la Senad, de un departamento de inteligencia técnica”, dijo la exministra, este martes, en conversación con la 1020 AM.
El 6 de noviembre de 2019, la Unidad de Investigación Sensitiva (SIU) de la Senad ya tenía indicios de la conducta delictiva del uruguayo, cuyo primer ingreso a Paraguay fue el 8 de abril de 2018. Entre agosto de 2018 y enero de 2021, la Senad fue dirigida por Arnaldo Giuzzio, hombre de confianza de Abdo.
Rolón asumió el cargo cuando el exsenador pasó a ser ministro del Interior, hasta su destitución en febrero de 2022 por presuntos vínculos con un capo narco brasileño.
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Según la exministra, en noviembre del 2021 la Unidad de Investigación Sensitiva (SIU) toma conocimiento de estas filtraciones cuando ella misma recibe, como máxima autoridad del Senad, el informe de la Europol. Sin embargo, recién se realizó la denuncia luego de haber ejecutado la operación A Ultranza Py, en febrero de 2022.
“Eso se envía a Asuntos Internos y se espera que se operativice A Ultranza para enviar un informe especial sobre este caso al Ministerio Público, como un informe de inteligencia, porque no podíamos poner en riesgo el gran operativo por denunciar una filtración, y el fiscal que recibió ese informe de inteligencia, que es el fiscal a cargo de A Ultranza, remite eso a la Unidad de Delitos Económicos y Anticorrupción, y ese caso fue abierto en el 2022 como persona innominada y yo no sé cómo ha de estar el caso”, explicó Rolón.
Controles desguarecidos
La extitular de la Senad admitió también que, durante el mandato abdista, los controles sobre el narcotráfico fueron desguarecidos. Inicialmente argumentó que se trabajó más en inteligencia que en controles físicos, como el levantamiento de controles en puertos, la falta de escáneres y la desmantelación de una dirección de investigación.
“Supuestamente en el año 2020 se había cerrado la dirección de investigación aérea, fluvial y terrestre, que era la que supuestamente luchaba contra el crimen organizado en los puestos. Realmente no se cerró ninguna dirección, lo que se hizo fue crear un departamento de investigación en el comercio internacional en el mismo día en que se cierra esa dirección. No fue una eliminación, fue simplemente un cambio administrativo”, fue la justificación de Rolón.
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Gobierno Abdo sabía de Marset y la ruta de la droga, pero liberó territorio
El 6 de noviembre de 2019, un año y siete meses después de su primer arribo a nuestro país, la Unidad de Investigación Sensitiva (SIU) ya tenía como objetivo de investigación al uruguayo Sebastián Marset que se instalaba en el país y fortalecía su estructura, con la anuencia del gobierno anterior.
Los datos consignados en los informes de inteligencia, incluso los testimonios de quienes estuvieron a la cabeza de los organismos antinarcóticos y de seguridad en el gobierno de Mario Abdo Benítez, dejan evidencias de que Paraguay tenía todas las condiciones de caerle a la estructura narco que montó Sebastián Marset, a la que consiguió integrar varias otras organizaciones criminales conformadas, preexistentes.
El informe de inteligencia de la Unidad de Investigación Sensitiva (SIU) que, luego sufrió varias filtraciones ya tenía como objetivo de investigación al uruguayo Marset, a partir de varios indicios preliminares al año y siete meses de que este arribara por primera vez a nuestro país.
El primer ingreso de Marset a Paraguay fue el 8 de abril de 2018, en noviembre de 2019, SIU ya tenía indicios de la conducta delictiva del uruguayo en el marco del caso que inicialmente denominaron ARAI, pesquisa que detonó en el desmantelamiento de la gigantesca estructura narco que conocemos como A Ultranza Py. Más de 100 allanamientos en simultáneo fueron liderados por la Fiscalía paraguaya, el 22 de febrero de 2022.
Pese a los datos ya manejados por los agentes especializados que, incluso comprometía una cooperación internacional mediante la DEA, el gobierno de Abdo a través del Departamento de Identificaciones expedía cédulas paraguayas a la familia de Marset en 2020 y en 2021 al mismo uruguayo. Cabe subrayar que Arnaldo Giuzzio era ministro del Interior en ese tiempo y el mismo estaba en conocimiento de las pesquisas y los indicios manejados por SIU sobre el mencionado Marset.
Marset se iba afincando, en paralelo, las investigaciones iban avanzando, pese a la serie de filtraciones desde la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) con Zully Rolón a la cabeza de esta institución. Giuzzio hizo lo suyo, con el desmantelamiento de los puestos de control en los puertos, mediante una resolución en mayo de 2020.
El 4 de mayo de 2021 se inicia otro operativo denominado Smart, en alusión al nombre de Sebastián Marset, trabajo desarrollado en instancias policiales de tres países (Paraguay, Brasil y Argentina). Aquí surge otra conexión reveladora para lo que fue la desidia del gobierno Abdo.
La Policía Nacional descubre la vinculación en el operativo Smart entre Marset y Lindomar Reges Furtado, este último con nexos vinculado a Marcus Vinicius Espíndola Marqués de Padua, ambos considerados narcos de la pesada en el Brasil.
Lindomar poseía 68 causas abiertas en Brasil y junto con Marcus Vinicius eran dos sindicados narcos de mucho interés para el vecino país. En nuestro país ya con pedidos de informes e intercambio de datos, los brasileños eran perfectos fantasmas en los reportes de Senad y hasta lograron escapar por “negligencia” en un operativo del ente antinarcótico, bajo la administración de Rolón.
SABÍAN TODO
El 9 de agosto de 2022, en una audiencia convocada por la Comisión Bicameral de Investigación de Hechos Punibles de Lavado de Dinero, Giuzzio había declarado que el Chaco era una ruta aérea cautiva del narcotráfico, con pistas de aterrizaje al servicio del ilícito e incluyó a Concepción y la zona Sur del país. Giuzzio incluso habló de lo sensible que son los puertos para la narco exportación. Sin embargo, él mismo había levantado los controles de esos sitios. Habló de la necesidad de mayor inversión y que se tenía intención de pedir la aprobación de una inversión de entre unos USD 150 millones para compra de radares, reparaciones de aviones, pero ahí quedó.
“Dentro de ese paquete estaba la posibilidad de hacer una especie de “overhauling” a los Tucano actuales en una primera etapa, reformarlos a nuevos, son aviones Tucano de fabricación brasileña, tecnología conocida por nuestros pilotos, y que pueden ser rápidamente entregadas a nuestro país. Y en una segunda etapa ver ya la adquisición de Super Tucano”, había mencionado Giuzzio ante la bicameral dejando evidencia que, mientras se paseaban con sindicados narco, también postergaron inversiones que eran clave en el combate al crimen organizado.