La propuesta que libera el combustible para Petropar en el mercado internacional está en manos del presidente de la República Mario Abdo, pero para el senador Enrique Riera esta ley genera dudas. Luego de tener la aprobación con apoyo de oficialistas y luguistas podría darse una negociación con Venezuela.
La idea de comprar combustible de dicho país, incluso está rondando los pasillos del Congreso Nacional, con la visita de legisladores venezolanos con quienes conversó el propio presidente del Senado Óscar Salomón. En su cuenta de Twitter Riera cuestionó esta postura pública que asumió el titular del Congreso, “algo huele a podrido”, escribió.
Salomón mencionó la posibilidad de que el Gobierno pueda cambiar su postura sobre el mandatario Nicolás Maduro en caso de cerrar un acuerdo conveniente para Paraguay, dejando de lado la postura diplomática que asumió el Gobierno con todo lo relacionado a Venezuela.
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Además, recordó que Mario Abdo Benítez rompió las relaciones diplomáticas con Maduro y reconoció a Juan Guaidó como presidente. En ese sentido, cuestiona que aparezcan diputados “maduristas” venezolanos del gobierno no reconocido, sin embargo senadores Abdo-luguismo, aprobaron la ley.
Con esto se modifica la legislación de Contrataciones Públicas y se elimina de esa manera el requerimiento de presentar declaración jurada ante la Contraloría General de la República, que rige para las empresas proveedoras del Estado paraguayo.
La modificación de esta ley es vigente solo para Petropar y para la compra de hidrocarburos, significa que la empresa estatal podrá negociar de forma directa con otros países y empresas, sin necesidad de intermediarios locales. El proyecto de ley también estipula que se deberá hacer pública la estructura de costos de las importaciones que realice en el marco de la ley.
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Demandan a Maduro en EE. UU. por ejecuciones extrajudiciales en Venezuela
Las familias de cinco jóvenes asesinados en Venezuela demandaron al expresidente venezolano Nicolás Maduro en un tribunal de Estados Unidos, acusándolo de ordenar ejecuciones extrajudiciales como parte de un patrón más amplio de violencia estatal.
La demanda de 44 páginas, presentada el martes, afirma que Maduro ordenó a las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional (FAES) ejecutar a los hombres entre 2017 y 2020.
La querella indica que las víctimas son parte de miles de personas asesinadas bajo el mando de Maduro por unidades entre las que se incluyen las FAES, que se disolvieron en 2021 tras denuncias de abusos, incluso por parte de Naciones Unidas.
Maduro está en una cárcel de Nueva York a la espera de juicio por cargos penales de narcotráfico, después de que el ejército estadounidense lo derrocara en una operación en Venezuela en enero.
Durante su presidencia, de 2013 a 2026, fue reiteradamente acusado de usar la represión para aferrarse al poder.
La demanda civil, presentada ante un tribunal federal en Brooklyn, sostiene que los asesinatos de los cinco jóvenes siguieron un patrón conocido de ejecuciones extrajudiciales bajo el gobierno de Maduro.
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Describe cómo los agentes de las FAES llegaron a los barrios de las víctimas de madrugada, vestidos completamente de negro y con el rostro cubierto, y separaron a los hombres de sus familias antes de dispararles.
Luego, los funcionarios fabricaron relatos según los cuales las víctimas se habían “resistido a la autoridad”.
“Maduro utilizó a las FAES como instrumento político y mecanismo de control social para reprimir violentamente la disidencia, aterrorizar a los barrios de bajos ingresos y eliminar a la oposición política”, afirma la demanda.
“De hecho, las FAES son ampliamente consideradas un ‘escuadrón de la muerte’ o ‘grupo de exterminio’”, añade.
La demanda sostiene que el Poder Judicial venezolano, sesgado, ha impedido que se rindan cuentas por los asesinatos.
Las familias, cuyas identidades se mantienen protegidas por razones de seguridad, presentaron la demanda en virtud de la Ley de Protección de Víctimas de Tortura de Estados Unidos y buscan una compensación económica de Maduro.
Se espera que el ex hombre fuerte de Venezuela solicite inmunidad como jefe de Estado, informó The New York Times. En su caso penal, en el que está acusado junto con su esposa Cilia Flores, Maduro se ha declarado “prisionero de guerra”.
Se ha declarado no culpable de los cargos que enfrenta, entre otros conspiración para la importación de cocaína y posesión de armas.
- Fuente: AFP
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Dólar global gana terreno ante inminente ajuste de la Fed: en Paraguay sigue en el piso de G. 6.100
Por Armando Giménez Larrosa
El mercado cambiario global y el mercado local parecen vivir en universos distintos. El dólar recupera fuerza en los mercados internacionales, pero en Paraguay sigue sin poder despegarse del piso que viene marcando desde mayo.
El precio amaneció “estable” en G. 6.100 a la venta, en el mercado minorista, según las pizarras de las casas de cambio en Asunción. Con esto, la tendencia negativa del tipo de cambio arranca julio sin mostrar indicios de cambios.
El índice del dólar (DXY), que mide el valor del dólar frente a una cesta de seis monedas principales, encabezada por el euro, avanzó a cerca de 101,2 puntos el 30 de junio, en camino a su segunda alza mensual consecutiva y su mejor desempeño mensual desde julio del año pasado.
La política monetaria de la Reserva Federal constituye el motor de este movimiento. El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) se reunió en junio y decidió mantener la tasa de referencia en el rango de 3,5%-3,75%, pero adoptó un tono mucho más restrictivo: el llamado “dot plot” —la tabla de proyecciones de los miembros del FOMC— dejó de apuntar a un recorte para 2026 y apuntó a que una suba de tasas es posible este año.
La mediana de proyecciones de los participantes ubica la tasa en 3,8% hacia fin de año, lo que implica al menos una suba de 25 puntos básicos.
En la conferencia de prensa que siguió a la decisión, Kevin Warsh, nuevo presidente de la Fed, enfatizó que el banco central será “inequívoco y unánime” en su empeño por estabilizar los precios. El nuevo tono descolocó a los mercados: tras el anuncio, los tres principales índices bursátiles de Wall Street cerraron con pérdidas de alrededor de 1%, de acuerdo al portal StreetStats.
Los operadores de mercado empezaron a apostar a que la primera suba de tasas podría llegar ya en octubre de 2026.
Guaraní resiste fuerte
El mercado local no siguió con el repunte del DXY. Según la planilla de cotizaciones del BCP, correspondiente al lunes 29 de junio de 2026, el tipo de cambio referencial cerró en G. 6.081,67 por dólar —su nivel más bajo desde el inicio del año, cuando la divisa norteamericana llegó a cotizarse por encima de G. 6.700 en el interbancario.
En la última semana de junio, el par USD/G. fluctuó entre un máximo de G. 6.120 el 24 de junio y un mínimo de G. 6.083 el 29 de junio. La tendencia es clara: el guaraní no retrocede.
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Según el economista del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), Rodrigo Ibarrola, el actual escenario cambiario es resultado de una combinación de factores financieros, monetarios y cambiarios, y no de un único determinante. El tipo de cambio del dólar ronda los G. 6.100 en el mercado de cambios, con una caída anual de casi 25 %, muy por encima del promedio de apreciación de las monedas emergentes frente al dólar a nivel global, que ronda el 10 %.
A la hora de explicar la fortaleza del guaraní, sobresalen tres factores: el mayor diferencial de tasas a favor de los instrumentos en moneda local, el ingreso de divisas por una cosecha de soja récord y una recomposición de portafolios hacia activos en guaraníes.
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Venezuela: la vida se apaga tras 72 horas bajo los escombros
Rescatistas piden silencio al escuchar a un sobreviviente entre las ruinas de un edificio colapsado por los potentes terremotos en Venezuela. Gritan “¡Jonathan!”, y Bárbara Palacios comienza a temblar: es el nombre de su esposo que está entre los escombros. “¡Aquí, aquí! ¡Gracias, padre!”, exclama al cielo Palacios, de 34 años. Jonathan Suárez, un vendedor de 36 años, quedó atrapado entre los restos de una licorería de un pequeño hotel de cinco pisos en el balneario de La Guaira que se borró del mapa tras los sismos de 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela.
“Todo se vino abajo, intentó salir y no le dio chance”, cuenta conmocionada. La adrenalina la invade, las lágrimas le corren. “Sí, está vivo, sí”, consigue decir temblorosa, esperanzada. Pero el tiempo pasa. En ese momento, iban casi 72 horas y los rescatistas ya no lo escuchan. Palacios aún no lo asimila. No quiere creer que Jonathan se sumará a la estadística de casi 2.000 muertos de la tragedia.
“A punta de pura mano”
La brigada de rescate tardó en llegar como en muchos lugares de La Guaira, la zona cero del desastre invadida por un fuerte hedor a descomposición que opaca su característico olor a salitre.
La gente trató de mover los escombros con sus propias manos, mientras esperaban por la ayuda que no llegaba. Una historia repetida en esta tragedia.
“Pasaban de largo”, recuerda indignada Palacios, que decidió bloquear el paso de la vía principal junto a los familiares de al menos cinco personas también atrapadas.
El caos forzó a Protección Civil, bomberos y algunos voluntarios a abocarse a ese edificio caído.
Mientras avanza la operación, Palacios bebe sorbos de agua, se mueve inquieta frente a la estructura destruida. Los escombros pasan de mano en mano por una cadena humana de decenas de voluntarios.
Luis Flores toma un balde lleno de baldosas rotas, piedras y polvo, lo lanza a un costado. “Es muy duro. Esto lo estamos haciendo a punta de pura mano”, se queja este comerciante de 54 años.
“Hemos sacado cuatro vivos, entre esos una niña. Tres muertos”, cuenta como un rezo.
Una planta eléctrica da vida a un gastado esmeril, mientras una bombona de oxígeno y otra de gas combustible producen oxicorte que abre paso entre vigas, acero, cabillas.
“El gobierno no estaba preparado para atender un desastre como este”, cuenta Jesús, un voluntario que prefiere reservar su apellido.
“Incrédula”
Una retroexcavadora llega casi a las cinco de la tarde. “¡Por fin llega maquinaria!”, exclaman algunos entre aplausos.
La máquina abre en minutos grandes boquetes que la fuerza humana tardó horas en romper.
Palacios no se quiere mover. Mantiene el caminar nervioso frente a las ruinas donde los brigadistas escucharon voces de su marido.
“Yo no me voy de aquí hasta que saquen a mi esposo”, afirma.
No tiene casa adonde volver, quedó también destruida por los sismos. Un familiar le dio refugio.
Está a punto de caer el sol cuando 25 miembros del Ejército de México se presentan en el lugar con perros adiestrados para el rescate, como parte de varias brigadas extranjeras que han llegado al país.
Dos caninos buscadores suben y bajan por las ruinas varias veces, olfatean sin éxito.
Los uniformados exigen silencio con voz de autoridad a los cientos de personas atraídas por la retroexcavadora. Es difícil: las bocinas de un enjambre de motorizados con agua y donativos no cesan.
“¿Hay alguien ahí? ¡Haga un grito o un ruido! ¡Ahora!”, grita un oficial al vacío.
Tres uniformados en formación avanzan al unísono con pasos firmes sobre la estructura irregular, se inclinan y acercan su oreja a los escombros.
Seis horas después de los primeros sonidos, nada.
La noche se fue en sacar escombros, aún sin rastros de Jonathan. Pasada la ventana de las 72 horas, la búsqueda seguía entre el silencio. Bárbara está “en estado de shock”, explica su hermana Alix Palacios, de 37 años. Parece “todavía incrédula a asimilar la realidad”.
Fuente: AFP.
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Venezuela: los sobrevivientes del terremoto se aferran a la solidaridad
Las filas en busca de ayuda se multiplican en La Guaira. Tras quedar en la calle, los sobrevivientes de los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio recurren ahora a las donaciones. Voluntarios y miembros de la sociedad civil se organizaron por cuenta propia para responder a la tragedia que ya deja cerca de 2.000 fallecidos y más de 15.000 damnificados, según cifras oficiales.
En una ola de solidaridad, la ayuda viene de toda Venezuela, donde las personas realizan colectas y caravanas para ayudar. Vehículos particulares reparten agua, comida y otros insumos como papel higiénico y jabón. Camiones de la oenegé World Central Kitchen recorren la ciudad costera, la zona cero del desastre.
“Sin esto no sé como haríamos”, dijo Nataly Cardona, de 24 años, que consiguió salir con vida de su apartamento. Ahora debe acampar en la calle. “Pasamos las horas que tengamos que pasar, dependiendo de la necesidad que tengamos”, dijo Raoni Izaguirre quien llevaba una hora en una fila bajo el sol caribeño. Acogido por un familiar tras perder su casa en la zona de Naiguatá, Izaguirre dijo que las donaciones son indispensables.
A medida que pasan las horas se hace más difícil conseguir comida o agua en los mercados del estado prácticamente reducido a ruinas. Para quienes no lo perdieron todo en los terremotos, ayudar era apremiante. “Yo siento que me da cargo de culpa comer, porque cada vez que como pienso que hay alguien que no tiene qué comer”, comentó Aysmar López, una joven que cocinó y llevó almuerzos a algunos refugios.
Voluntariado médico
Médicos y veterinarios también llegaron a La Guaira. Kerlis Artigas, una médico internista de 30 años, vino de otro estado junto a colegas de varias especialidades y a estudiantes que crearon la “Brigada Rosa” para atender a quien necesite y donar medicinas.
El grupo, identificado con brazaletes rosas, conversó ayer martes con las personas acampadas en un refugio improvisado en un campo de golf, donde también funcionan instalaciones médicas móviles en las que actúan doctores de México, Italia, El Salvador, entre otros.
Hipertensión arterial, crisis nerviosas, problemas respiratorios, fiebre y deshidratación son los males más comunes en este lugar donde cientos de personas duermen en carpas, dijeron varios médicos consultados.
Veterinarios como Jesús Pérez, quien practica en la vecina Caracas, trajo alimentos, sueros y medicinas para atender a las mascotas que presentan heridas o problemas de deshidratación.
“También formamos una red de comunicación porque queremos ayudar a conectar a los perritos y gatos rescatados con sus dueños, es lo mínimo que podíamos hacer”, dijo Pérez.
“Se cruzan de brazos”
En La Guaira, cuyas calles asemejan un escenario posbélico, las autoridades también establecieron puntos de asistencia. Los sobrevivientes se sienten más acogidos por los extranjeros y los voluntarios que por su gobierno. “Aquí ni el alcalde, ni el gobierno, ni Delcy (Rodríguez, la presidenta interina), ni nadie”, dijo Tibisay Méndez.
“Aquí están ayudándonos la gente que viene de afuera (...) y los policías y los funcionarios que han mandado para acá en las estructuras se paran a tirarse fotos y hacer TikTok”, reclamó. Raoni Izaguirre dijo que “la inacción del Gobierno no se justifica”. “Si Venezuela tenía muchos recursos, los organismos del Estado podrían hacer uso de ellos para ayudarnos a nosotros”, dijo. “Pero se cruzan de brazos y solo esperan que ese apoyo que tanto necesitamos venga de otros países”.
Fuente: AFP.