El presidenciable Santiago Peña habló desde Paraguarí y se dirigió a sus correligionarios, hoy concejales e intendentes, para decirles que son la herramienta del cambio. Sostuvo que la victoria del Partido Colorado se centra en la gestión que es producto del accionar de cada uno de ellos.
“La gestión es escuchar y responder al pedido de la gente”, sostuvo Peña e indicó que las necesidades siempre serán ilimitadas y los recursos limitados.
Con respecto a la próxima asunción tanto de intendentes como de concejales, el próximo 9 de noviembre, pidió unidad ante las negociaciones para los eventuales presidentes de las juntas departamentales. “Mantengámonos juntos. Más que un espacio político, es una gran familia que creo que tenemos que cuidarla”, expresó.
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“Yo voy a ser merecedor de ese voto de confianza”
“La clave del éxito es estar cerca de la gente y sumar y multiplicar esfuerzos que permitan aumentar el beneficio a la comunidad”, dijo Peña y pidió a los correligionarios que no pierdan el tiempo en divisiones. Indicó que ya terminó la etapa electoral municipal y que es momento de devolver la confianza que le depositó la gente.
Por otro lado, indicó que para otros, incluido Peña, se inicia la etapa de pedir la confianza a la gente. “Mi mejor carta de presentación va a ser la gestión de cada uno de ustedes, en la medida que ustedes vayan realizando“, expresó el presidenciable con miras a las elecciones del 2023.
“Yo voy a ser merecedor de ese voto de confianza”, dijo para dar cuenta que el proceso hasta la presidencia de la República se basará en cómo la gente ve reflejada la buena gestión de los colorados para que en el 2023 den su voto nuevamente al Partido Colorado.
Finalmente, expresó no tiene ninguna duda de que el camino más gratificante es el del servicio. En ese sentido, valoró el camino que está transitando el expresidente Horacio Cartes, que recorre el país y la gente reconoce su labor y le pide que no se canse y que siga trabajando por Paraguay.
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Una exhortación respetuosa que ratifica la vocación democrática del coloradismo
A 139 años de fundación, el Partido Nacional Republicano ha manifestado nuevamente su compromiso democrático. Un espíritu que se sustancia en la serena reflexión y el razonamiento juicioso.
Sin que ello implique negar la presencia de elementos díscolos que ambicionan ganar notoriedad por medio de los ánimos destemplados, la afrenta y la injuria.
No es necesario ser intelectualmente muy despierto para entender que un presidente de la República no puede pretender permanecer inmune a las eventuales críticas que puedan provenir de las autoridades del partido político al que representa en el poder.
En una sociedad abierta es una actitud normal, hasta, diríamos, moralmente obligatoria para subrayar las debilidades o errores del Ejecutivo –como sería nuestro caso– con el saludable ánimo de corregir los desaciertos y perfeccionar los procedimientos correctos.
Callar por una mal entendida solidaridad no solo sería perjudicial para los sectores más necesitados del país, sino que pondría en serio riesgo las posibilidades electorales a futuro de la asociación partidaria que los une.
El reiterado pedido del titular de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana, Horacio Cartes, al presidente de la República, Santiago Peña, sobre la urgencia de mejorar el sistema de salud pública, en realidad, es el eco de los reclamos cotidianos de la gente de la calle. El exmandatario del periodo 2013-2018 formuló su llamado con un tono comedido y prudente, pero no por ello carente de fuerza: “El Partido Colorado tiene una responsabilidad histórica con nuestra gente: escucharla, comprender sus necesidades y dar respuestas concretas. Por eso, exhorto respetuosamente al presidente de la República a que ponga a la salud pública entre las prioridades centrales de su gestión”. Añadió con el mismo acento: “Reconocemos el esfuerzo del Gobierno y las restricciones que enfrenta, pero la salud no puede esperar. Es un derecho esencial y un deber irrenunciable del Estado”.
Con estas palabras, Cartes retoma la línea social del coloradismo histórico, entendiendo, así como lo hizo Natalicio González a mediados del siglo pasado, que “el Estado es la objetivación más sublime de la solidaridad social” y que esa “solidaridad social es el fundamento de la libertad”.
Esta posición de Cartes no debe interpretarse como “un quiebre” o “un distanciamiento” entre la Junta de Gobierno y el Poder Ejecutivo. Son instancias diferentes, con funciones distintas. No están obligadas a convivir en un permanente estado de maridaje perdiendo sus respectivas identidades y capacidades. Durante muchos periodos, incluso ya en este proceso democrático, podíamos observar cómo la autoridad partidaria perdía autonomía y se subordinaba complemente al inquilino del Palacio de López.
Esa ausencia absoluta de planteamientos críticos, y la consabida autocrítica, fueron minando la fuerza interior del Partido Colorado hasta desembocar en 2008 en su primera derrota electoral en 60 años de hegemonía.
La asociación política fundada por el general Bernardino Caballero, de esta manera, fue cayendo en un destructivo anquilosamiento, atrofiando sus músculos dialécticos, al imponerse la voz de una persona por encima de los intereses institucionales, hasta conocer los rigores de la llanura. Hoy, esa misma Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana tiene una mirada escrutadora sobre la gestión de gobierno, pero sin caer en las tentaciones de los insultos y los agravios. Son críticas reflexivas, maduras, con intención de cooperar y mejorar, y no de destruir.
En los comicios generales de 2023, de hecho, el pueblo se hartó de los discursos hostiles y pendencieros que nada aportan para la construcción de una democracia sustantiva, que no se agota en las formalidades de administrar el poder, sino que se proyecta al porvenir con días mejores para todos.
También el vicepresidente de la República, Pedro Alliana, respondió con sensatez y dominio propio a las provocaciones de romper con Santiago Peña, distanciándose, según argumentaban sus incitadores, de “los fracasos y la ineficiencia” de varios de los ministros del Ejecutivo.
Esa fue una vieja práctica del pasado. A poco de concluir el mandato de los jefes de Estado en ejercicio, muchos se apartaban de sus antiguos compañeros tratando de obtener réditos políticos en las elecciones que se aproximaban.
Pero en tiempos de una red multiplicada de información y comunicación esas tácticas ya no funcionan. Apenas sirven para descalificar a sus promotores desde la perspectiva ciudadana.
El mensaje final de Cartes fue contundente, recogiendo los antiguos paradigmas de los intelectuales del Partido Colorado: “Ante todo el partido, sobre el partido, la patria”.
“La indisciplina de unos pocos no puede poner en riesgo el esfuerzo de millones”, remarcó, al tiempo de hacer indirecta alusión a una conocida frase de Pedro Pablo Peña: “La tradición es la herencia que recogemos del pasado y la proyectamos acrecentada al porvenir”.
Así se conjuga una vigente expresión de Ricardito Brugada: “El Partido Nacional Republicano es, al mismo tiempo, tradición y renovación”. Después del 4 de octubre habrá mucho que analizar en cuanto a liderazgos y su forma de ejercerlo. Por de pronto, el Partido Colorado, institucionalmente, consolidó su espíritu democrático y su vocación de la unidad en la diversidad.
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El coloradismo frente al Paraguay que viene
- José Duarte Penayo
- Filósofo
- Presidente de ANEAES
El Partido Colorado ha sido, a lo largo de su historia, el intérprete por excelencia del sentir nacional y popular. Ha liderado la reconstrucción de la patria después de la catástrofe de la guerra de la Triple Alianza, la modernización del Paraguay, la lucha por el voto de la mujer, la defensa de los derechos laborales del pueblo y, ya en el siglo XXI, la consolidación de un orden económico y fiscal que volvió a proyectarnos al mundo.
En democracia, cuando tuvo organización y figuras competitivas, construyó mayorías. Hoy el desafío es seguir siendo ese intérprete, ensanchar nuestra base social y popular y enfrentar con éxito los experimentos políticos que acechan al continente.
Históricamente somos el partido del orden y de la incorporación social, no el partido de élites iluminadas sin otra base que sus espacios endogámicos de circulación. Por eso esta hora exige discutir qué Paraguay queremos para las próximas décadas.
Sin renunciar a los grandes logros democráticos económicos y sociales, debemos pensar con sinceridad el modelo de desarrollo futuro y la sustentabilidad del consenso que desde 2003 nos permitió crecer sostenidamente con estabilidad.
¿Por qué la percepción del éxito económico no coincide tantas veces con el juicio ciudadano sobre su realidad? Esa distancia obliga a mirar cuánto empleo crea el crecimiento, qué movilidad produce, qué capacidades nacionales deja y cuánto contribuye cada política pública a aumentar la cohesión social, reducir el conflicto y reforzar nuestra identidad. Estas cuestiones deben estar en el origen del debate político de nuestra hora.
El partido vive hoy, como ayer, horas decisivas que requieren discusiones de fondo sobre el Paraguay. Necesitamos un programa claro sobre nuestro futuro energético, el financiamiento de la salud, la educación de calidad y el empleo digno para nuestro pueblo.
Debemos discutir el modelo de desarrollo nacional que pueda hacerlo posible, con una agenda de corto, mediano y largo plazo. Nuestra generación debe ser crítica e innovadora para pensar el futuro del orden nacional. Debe cuestionar los privilegios indebidos, tener posiciones firmes y proponer soluciones concretas para los desafíos del presente.
La educación no es una cuestión sectorial: atraviesa la economía, la estructura social, la productividad y la convivencia democrática, y requiere una óptica de Estado desde la primera infancia hasta la educación superior. Los déficits acompañan al estudiante y terminan convertidos en fracaso o deserción, mientras persisten condiciones básicas que impiden asistir regularmente a clases.
La escuela debe ser una trinchera frente a la instantaneidad y recuperar la lectura, la memoria, la escritura, el razonamiento y la disciplina intelectual. Por eso debemos devolver autoridad al docente, rehacer su formación y subordinar al establishment pedagógico a los fines del desarrollo nacional.
Más aún, la calidad del desarrollo se mide en la capacidad de proteger a quienes viven cerca de la vulnerabilidad. El crecimiento de las últimas décadas redujo la pobreza, pero una enfermedad, el desempleo, la vejez o una discapacidad pueden devolver a una familia al punto de partida. Paraguay necesita una protección social sustentable, capaz de ordenar programas, evitar superposiciones, fortalecer la atención primaria, garantizar medicamentos esenciales y construir un financiamiento duradero.
Cada eje debe traducirse en una experiencia concreta para el pueblo, con un desafío que no pasa por multiplicar estructuras estatales, sino por producir seguridad, oportunidades y servicios que lleguen a tiempo y fortalezcan la confianza en las instituciones.
En esa discusión, nuestra posición geopolítica en el mundo debe partir de una irrenunciable óptica soberanista ante las agendas globales, de la defensa de nuestras tradiciones y del modo de vida de las mayorías de nuestra patria.
Defender el territorio significa custodiar fronteras, tierra, agua, energía, lengua, memoria y capacidad de decisión. En ese mismo contexto, la educación debe recuperar la historia nacional y la conciencia territorial porque conocer el país es condición para defenderlo.
Hoy esa defensa alcanza al espacio digital, por lo que no podemos limitarnos a comprar plataformas, importar soluciones cerradas y entregar nuestros datos mientras llamamos “modernización” a la dependencia.
Por el contrario, necesitamos capacidad en software, inteligencia artificial, ciberseguridad y centros de cómputo. Por lo tanto, la política tecnológica debe responder a necesidades nacionales y no convertirnos en consumidores periféricos de innovaciones ajenas.
En este sentido, la energía vuelve inseparables soberanía y desarrollo. Debemos decidir cuánto invertir en transmisión y nueva generación, qué industrias atraer y qué actividades merecen una ventaja energética que pertenece a la nación. Ahí debe terminar la complacencia con los buitres del negocio de las criptomonedas: consumen enormes volúmenes de energía, crean pocos empleos y dejan encadenamientos limitados.
Hoy, como ayer, y más aún en el tiempo que vive el mundo, debemos defender el rol activo del Estado en la salvaguarda de la cohesión social y en el impulso al desarrollo, reconociendo al mismo tiempo que el Estado debe ser más ágil y veloz, capaz de dar respuestas rápidas y soluciones concretas al pueblo.
Por eso la revisión debe alcanzar al sistema tributario y al propio Estado. Debemos preservar incentivos a la inversión productiva, el empleo y la tecnología, pero ninguna exención puede convertirse en patrimonio adquirido. Cada beneficio debe justificar su finalidad, inversión y duración.
Si queremos seguir siendo un partido nacional, si queremos seguir siendo el intérprete indiscutido del sentir popular y la fuerza política que defiende nuestra soberanía y nuestra identidad cultural, a las nuevas generaciones de colorados y coloradas nos toca militar, convencer, debatir y avanzar. Por eso, el nacionalismo y la doctrina social colorada no son el pasado: son la brújula que ilumina el Paraguay eterno.
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La ANR revive tradicional desfile de la Caballería Republicana por sus 139 años
El evento se desarrolló frente a la Junta de Gobierno, donde se instaló el palco oficial en la que estuvieron presentes el presidente del Partido Colorado, Horacio Cartes, acompañado del presidente de la República, Santiago Peña, y otras autoridades nacionales y partidarias.
Al respecto, el director de Gabinete y secretario general de la Junta de Gobierno, Eduardo González, indicó que es un evento que hace tiempo no se realizaba, y al que ya había calificado de inédito al menos en lo que es el tiempo de la era democrática, durante una entrevista en la radio 650 AM.
“Entiendo que la última vez que se realizó un desfile como este fue allá por el año 1976 o 1977, entonces queríamos replicar un poco la tradición de nuestro partido, para rendir homenaje a nuestro fundador el Gral. Bernardino Caballero, que primero fue un gran jinete. Luego se destacó en la vida militar y terminó siendo general del Ejército en poco tiempo, durante el combate de la guerra de la Triple Alianza, por su gallardía, por su valentía, su valor y gran fidelidad al Mcal. Francisco Solano López”, expresó.
OTROS ACTOS
Indicó que esta es una de las actividades que ya se suma a otras que se realizó durante la semana, y el acto central que se llevó a cabo el pasado viernes por la mañana, con la entrega de la ofrenda de laureles en el Panteón Nacional de los Héroes, recordando a los héroes fundadores del partido, pero también en veneración a la Virgen Ntra. Sra. De la Asunción.
“Para nosotros fue un acto importante con el discurso del presidente del Partido Colorado, Horacio Cartes, por la conmemoración de los 139 años de fundación. Ahora estamos llevando adelante este evento que es más popular, con la Caballería Republicana que se presenta para mostrar sus fuerzas, y por eso estamos muy contentos con la actividad”, precisó.
MÚSICA Y DANZAS
Durante el desfile, también se disfrutó de números artísticos donde la danza y la música engalanaron esta conmemoración especial por los 139 años de fundación. En el palco central también estuvieron presentes el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, los senadores: Antonio Barrios, Silvio Ovelar, así como algunos ministros del Poder Ejecutivo como Juan Carlos Baruja, del MUVH; y Tadeo Rojas, de Desarrollo Social, que también forman parte de la Junta de Gobierno.
Desfiles ecuestres, muy ligados a historia colorada
El ministro de Agricultura y Ganadería (MAG), Carlos Giménez, calificó como “muy linda y emocionante” la experiencia del desfile de la Caballería Republicana, que reunió a más de 170 jinetes por las calles de Asunción, en el marco de la celebración de los 139 años de fundación de la Asociación Nacional Republicana (ANR). El titular del MAG sostuvo que la iniciativa permite rescatar la historia y la tradición paraguaya, por lo que consideró que debería repetirse en futuras celebraciones patrias y partidarias.
En conversación con La Nación/Nación Media, el secretario de Estado, que participó de la marcha ecuestre como uno de los jinetes, valoró la propuesta impulsada por el presidente de la Junta de Gobierno de la ANR, Horacio Cartes. Señaló que la actividad recupera una tradición ligada a la identidad del Partido Colorado y del país, afirmando que es un evento que “vale la pena seguir haciendo”.
RECORRIDO Y BIENESTAR ANIMAL
“Fue una experiencia muy linda que se debería rescatar. Pertenecemos a un partido histórico y los desfiles ecuestres forman parte de esa memoria.
Al cumplir 139 años, mostrar en la ciudad una marcha así representó un atractivo distinto que la gente disfrutó a lo largo del trayecto”, destacó Giménez, añadiendo que varios participantes expresaron su entusiasmo por repetir la iniciativa en próximas fechas festivas.
Tras culminar el acto frente a la sede de la ANR, Giménez encabezó la marcha que se desplazó hasta el campo ferial de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), en Mariano Roque Alonso, completando un trayecto de aproximadamente 17 kilómetros.
Ante posibles cuestionamientos sobre el desgaste físico de los ejemplares, el ministro aclaró que se tomaron los resguardos necesarios durante el desplazamiento sobre la capa asfáltica.
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El coloradismo en Luque demuestra solidez y unidad en el aniversario de la ANR
Con un marcado mensaje de unidad, emotividad y mirada de futuro, la dirigencia y las bases de la Asociación Nacional Republicana (ANR) en Luque conmemoraron los 139 años de fundación del partido. La jornada festiva sirvió como plataforma de convergencia para afianzar el proyecto oficialista local, encabezado por el candidato a intendente de la Lista 1, Hugui Farías; el postulante a la concejalía Javier “Chito” Ortiz (Opción 8); y el jefe de campaña de la seccional, el diputado Pedro Ortiz.
El encuentro se consolidó como una clara demostración de fuerza política y unidad interna entre los diferentes sectores colorados de la ciudad. Durante las alocuciones, la dirigencia ratificó su objetivo de encauzar una propuesta de gobierno municipal cercana a las familias y presente en los barrios, haciendo hincapié en que la fortaleza del partido radica en la articulación conjunta de sus referentes y el diálogo constante con las comunidades luqueñas.
El candidato a concejal Javier “Chito” Ortiz valoró la trayectoria histórica del Partido Colorado y destacó que la cohesión partidaria debe traducirse en respuestas concretas para la población. El postulante a la Junta Municipal enfatizó la urgencia de revalorizar la palabra empeñada en la arena política, agradeciendo el respaldo de las bases para sostener un liderazgo transparente, con presencia territorial permanente y centrado en la resolución de las problemáticas vecinales.
Por su parte, el candidato a la jefatura comunal por la Lista 1, Hugui Farías, remarcó la importancia de consolidar una administración municipal accesible que trabaje de forma articulada con la concejalía para dar curso a las demandas de cada sector. Farías subrayó que la unidad del movimiento permite planificar una gestión con capacidad de respuesta, orientada a convertir las expectativas de la ciudadanía en proyectos de infraestructura, oportunidades y desarrollo para el municipio.
Los referentes locales coincidieron en que el compromiso de renovación se sostiene a partir de un trabajo en equipo que priorice el bienestar de las familias y la transformación integral de Luque. En el marco de esta dinámica de movilización sectorial, la dirigencia colorada ya ajusta los detalles para el gran cierre de campaña unificado de la Lista 1. El evento masivo se llevará a cabo el próximo 25 de septiembre en la Plaza Central de Luque, ocasión en la que se prevé reunir a una multitud de simpatizantes con la participación de destacados artistas nacionales.