Las relaciones diplomáticas entre Paraguay y Taiwán se iniciaron el 12 de julio de 1957 con la principal finalidad de desarrollar a ambos pueblos. Foto: Archivo.
Cartes expresa su afecto a Taiwán ante el festejo de los 64 años de amistad
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El expresidente de la República y líder del movimiento Honor Colorado, Horacio Cartes, expresó su afecto y reconocimiento hacia la República de China (Taiwán), al conmemorarse mañana 64 años de relaciones diplomáticas entre Paraguay y el país asiático.
A través de su cuenta personal en Twitter, Cartes dijo: “Saludo con profundo afecto, respeto y reconocimiento a la querida República de China (Taiwán), a su presidenta Tsai Ing Wen y a todo su maravilloso pueblo, al conmemorarse el 64 aniversario de relaciones diplomáticas con el Paraguay. Compartimos valores, amistad sincera, gratitud, fructífera y fraternal cooperación”.
Ambos países mantienen intensas relaciones e intercambios que han consolidado una amistad expresada hace seis décadas en el ámbito político, económico, social, cultural y sanitario. En este último punto, siendo un principal aliado ante la crisis sanitaria generada por la pandemia del COVID-19, en materia de donación de insumos y equipos médicos para enfrentar al letal virus.
El establecimiento de las relaciones se produjo el 12 de julio de 1957 con la principal finalidad de desarrollar ambos pueblos.Son innumerables las cooperaciones que este país brindó a Paraguay, pero entre ellas se puede resaltar el proyecto de viviendas sociales. Hasta la fecha se construyeron 8.411 viviendas sociales en 117 comunidades, sumando a ellas centros de salud, mejoras en áreas escolares y salones comunitarios, ofreciendo así vida digna a 56.055 beneficiados y generando 89.688 empleos mediante las obras.
Con el ingreso de la pandemia, Taiwán apoyó a Paraguay bajo el lema “Taiwán puede ayudar”, realizando innumerables cooperaciones para atender las necesidades más urgentes del Gobierno y del pueblo paraguayo, con equipos e insumos de primera necesidad, adquiridos y enviados desde Taiwán para las personas en las unidades de terapia intensiva y para el uso del personal de blanco.
Así mismo, siguen las cooperaciones en lo que respecta a las becas para estudiantes, y en lo económico a través de importación de la carne bovina paraguaya, que tiene arancel de 0% para su importación y es sumamente atractiva en el mercado de Taiwán. Para un futuro cercano ya se proyecta la construcción del paso a desnivel en Tres Bocas, que surge ante la necesidad apremiante de infraestructura. Taiwán colabora no solo con financiamiento, sino también con asesoramiento técnico para asegurar la calidad de las obras.
La Primera Cadena de Islas (en rojo) encierra claramente al China en el Mar Meridional, algo que el gigante asiático busca romper para expandir su influencia en el Pacífico
El muro geográfico y democrático que frena a China Popular
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Juan Carlos Dos Santos G.
Editor y columnista internacional
Fotos: Gentileza
Una superpotencia económica atrapada por la geografía. A pesar de contar con la armada más numerosa del planeta, los barcos y submarinos de China no pueden salir al océano abierto sin pedir permiso. El responsable es un arco de islas, estrechos vigilados y bases aliadas –con Taiwán y Okinawa como ejes críticos– que actúan como un tapón militarizado
Para entender la vulnerabilidad de este cerco, es necesario mirar hacia el norte del archipiélago, específicamente a las islas Nansei y la prefectura de Okinawa. Esta región alberga el estrecho de Miyako, una de las pocas y valiosas vías marítimas internacionales de aguas profundas que permiten el acceso directo al Pacífico abierto. Para la Marina del Ejército Popular de Liberación (PLAN, por sus siglas
en inglés), cruzar por aquí es una necesidad logística; para Japón y Estados Unidos, es una línea roja.
Consciente de esto, Beijing no busca una invasión anfibia tradicional en este sector, sino un quiebre por saturación. A través de incursiones casi diarias de cazas, bombarderos y buques de guerra, China somete a las Fuerzas de Autodefensa de Japón a una constante guerra de desgaste psicológico y operativo, buscando normalizar su presencia en aguas que Tokio considera soberanas.
INTERCEPTANDO DESDE OKINAWA
Durante mi estadía en Okinawa, a comienzo de octubre del año pasado, fui testigo en primera línea de cómo, al menos en dos y hasta en tres ocasiones diariamente, cazas japoneses (F-15) y aeronaves especializadas en guerra electrónica y antisubmarina (P-3C Orion) dejaban la base aeronaval de Naha para ir en busca de intrusos, ya sean aviones, barcos espías disfrazados de pesqueros, guardacostas artillados o incluso submarinos chinos, que amenazaban con ingresar al espacio aéreo japonés o a sus aguas territoriales.
A toda esta situación, la respuesta japonesa ha sido contundente: la progresiva militarización de sus islas periféricas con baterías de misiles antibuque de última generación y radares de alerta temprana demuestra que el eslabón del norte está lejos de ceder fácilmente.
Un P-3C Orion japonés, especializado en guerra electrónica y antisubmarina, reposa en la base aeronaval de Naha, en la sureña y estratégica isla de Okinawa
TAIWÁN, LA CLAVE
Si Okinawa es el tapón del norte, Taiwán es la pieza maestra de todo el tablero. Ubicada exactamente en el centro de la Primera Cadena de Islas, esta isla democrática representa el obstáculo más formidable para las ambiciones globales de Beijing, pero también su objetivo más codiciado.
No se trata solo de una cuestión de orgullo histórico o control tecnológico; es, ante todo, un imperativo geográfico. Occidente peca de ingenuo al creer que China desea apropiarse de Taiwán, ya sea por supuestos sentimientos nacionalistas, por historia o por semiconductores. El secreto del deseo de China sobre Taiwán es geográfico, al ser la pieza fundamental que detiene su deseo expansionista.
PERO… ¿POR QUÉ TAIWÁN?
Actualmente, la costa continental de China da a mares poco profundos, lo que dificulta enormemente que sus submarinos nucleares salgan a patrullar sin ser detectados por la tecnología acústica de los aliados. Controlar Taiwán rompería la cadena a la mitad y cambiaría las reglas del juego de inmediato.
Al dominar la costa este de Taiwán, la armada china tendría acceso directo a las fosas profundas del Pacífico. Desde allí, sus submarinos podrían desaparecer en el océano abierto, anulando la capacidad de detección temprana de Estados Unidos. Además, la caída de Taiwán generaría un efecto de pinza inmediato sobre sus vecinos.
Con bases aéreas y navales chinas operando en la isla, la prefectura japonesa de Okinawa quedaría cercada y vulnerable por el sur, y las rutas marítimas comerciales que abastecen de petróleo y materias primas a Japón y Corea del Sur quedarían bajo el control absoluto de Beijing. Quien controla Taiwán controla el pulso del Asia-Pacífico.
FILIPINAS, EL ÚLTIMO ESLABÓN DE LA PRIMERA CADENA
En el extremo meridional de la cadena, el escenario cambia de la tensión militar abierta a una guerra asimétrica de “zona gris”. Aquí, el objetivo de Beijing es el estrecho de Luzón –el corredor marítimo entre Taiwán y Filipinas– y la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Manila.
En este sector, ante la imposibilidad de quebrar el cerco por la fuerza, China ha optado por alterar la geografía misma. Mediante el dragado masivo y el relleno de arrecifes y atolones en disputadas aguas filipinas, Beijing ha construido una red de islas artificiales fuertemente militarizadas.
Lo que antes eran rocas semisumergidas, hoy son bases operativas con pistas de aterrizaje capaces de recibir bombarderos, sistemas de misiles antibuque y radares de largo alcance.
Esta estrategia de hechos consumados busca un quiebre silencioso: empujar la presencia naval de Filipinas y sus aliados hacia el este, erosionando la efectividad de la Primera Cadena desde abajo.
Si China consolida el control militar sobre la ZEE filipina, logrará dos objetivos críticos. Primero, flanquear a Taiwán desde el sur, facilitando un eventual bloqueo. Segundo, establecer un corredor protegido para que su flota del Sur pueda deslizarse hacia el Pacífico abierto.
Filipinas, consciente de este peligro, ha vuelto a estrechar filas con Washington, permitiendo el acceso estadounidense a bases clave frente a Taiwán, transformando este frente en un polvorín silencioso. EL VEREDICTO GEOGRÁFICO
La Primera Cadena de Islas sigue en pie, pero sus costuras están bajo una presión sin precedentes. Beijing sabe que mientras este muro insular permanezca intacto, su estatus de superpotencia global estará incompleto.
Cada incursión en Okinawa, cada presión sobre Taiwán y cada isla artificial en Filipinas son golpes de martillo sobre una estructura que, de llegar a romperse, cambiará para siempre el equilibrio de poder en el planeta, abriendo el camino de China hacia el control total del océano profundo.
PRÓXIMA ENTREGA: ¿Y si se rompe la Primera Cadena de Islas?
El fortalecimiento de la cooperación bilateral en áreas estratégicas como comercio, inversiones, seguridad y desarrollo centró la reunión mantenida este viernes entre el ministro de Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez Lezcano, y el encargado de Negocios a.i. de la Embajada de los Estados Unidos de América en Paraguay, Robert Alter.
Ambas autoridades realizaron un repaso de la agenda bilateral y destacaron las sólidas relaciones de amistad, cooperación y entendimiento que mantienen Paraguay y los Estados Unidos, en el marco de una relación histórica entre ambos países.
Abordaron temas prioritarios orientados al fortalecimiento de los vínculos económicos y de seguridad, resaltando la importancia de continuar profundizando la cooperación en sectores estratégicos que contribuyan al crecimiento económico, la generación de oportunidades y el bienestar de ambas naciones.
Coincidieron en la necesidad de seguir impulsando iniciativas conjuntas mediante una agenda positiva sustentada en el diálogo político fluido, la confianza mutua y la cooperación permanente.
Remarcaron la relevancia de promover acciones que permitan fortalecer aún más los históricos lazos entre Paraguay y los Estados Unidos, consolidando espacios de entendimiento y trabajo conjunto en beneficio de ambos países.
Israel apunta a ampliar su cooperación con Paraguay
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La relación entre Paraguay e Israel atraviesa una nueva etapa de fortalecimiento, con foco en la cooperación tecnológica, gestión del agua, educación y ciberseguridad.
Así lo confirmó la cónsul de Israel en Paraguay, Talor Shamash, quien adelantó en una visita al estudio de Nación Media que en las próximas semanas ambos países firmarán nuevos acuerdos estratégicos vinculados al área digital y financiera.
Las declaraciones se dieron tras el viaje al Chaco realizado junto al embajador israelí, donde recorrieron cooperativas, escuelas, municipios y bases militares en Filadelfia, Loma Plata y Mariscal Estigarribia. Según explicó Shamash,
uno de los principales temas abordados durante el recorrido fue el acceso al agua y los desafíos de desarrollo en la región occidental.
GESTIÓN DEL AGUA
“Vimos capacidades muy impresionantes en el Chaco y también los desafíos que existen, especialmente con el agua”, expresó la diplomática en el programa “Arriba hoy”, del canal GEN y Universo 970 AM.
Destacó el trabajo de una ingeniera agrícola israelí que ya visitó tres veces la región para analizar posibles soluciones técnicas relacionadas con recursos hídricos y producción agropecuaria.
La cooperación se canaliza a través de Mashav, la agencia de cooperación internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, especializada en transferencia de conocimientos y asistencia técnica.
El objetivo, según explicó la cónsul, es acompañar proyectos que permitan mejorar la gestión del agua en el Chaco, una problemática histórica que también marcó el desarrollo israelí décadas atrás
El presidente de la República, Santiago Peña, expresó su solidaridad con el pueblo boliviano y a su vez confirmó el envío de 6.000 kilos de víveres como parte de una ayuda humanitaria del Gobierno paraguayo.
“Estamos con la hermana nación de Bolivia. Desde Paraguay, en coordinación con la Secretaría de Emergencia Nacional, estamos llevando ayuda humanitaria al pueblo boliviano afectado por las recientes tormentas”, dijo el mandatario a través de un posteo en la red social X.
El gobernante afirmó que “con la Fuerza Aérea Paraguaya llevamos a cabo un operativo de ayuda humanitaria para que llegue a nuestros hermanos bolivianos un total de 6.000 kilos de víveres”.
Dijo que dos de los vuelos ya fueron completados y el tercero se realizará hoy, culminando así la entrega prevista por el Gobierno del Paraguay.
“Cuando un pueblo hermano atraviesa momentos difíciles, ahí estará Paraguay con la solidaridad que caracteriza a nuestra nación”, expresó el jefe de Estado.
Los habitantes del vecino país afrontan una crisis política y social, con movilizaciones y cierres de carreteras que repercuten en el suministro de servicios básicos, alimentos, combustible y medicamentos.