El senador del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) Enrique Salyn Buzarquis afirmó que presentará el lunes una denuncia internacional contra los organismos vinculados al área de la Salud, ante el incumplimiento del deber de velar por el derecho a la vida tras la falta de distribución equitativa de las vacunas contra el COVID-19 entre los países asociados.
“A más tardar para el lunes, estoy preparando una denuncia, voy a pedir a mis colegas senadores que me acompañen con la denuncia ante cada organismo internacional en materia de derechos humanos. Primero tenemos que reconocer la inoperancia del Gobierno en la gestión de las vacunas, pero aparte de esto hay acuerdos internacionales, tratados internacionales que defienden en teoría la vida y la salud”, mencionó el legislador.
El liberal apuntó directamente contra la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el mecanismo Covax, alegando que el país está siendo violentado en sus derechos y criticó a la vez al gobierno del presidente de la República, Mario Abdo Benítez, por su inacción ante el conflicto.
“Paraguay forma parte de la Organización Mundial de la Salud, de la Organización Panamericana de la Salud y hemos firmado cada tratado para que se respeten los derechos humanos, se creó un mecanismo que se llama Covax, justamente para que la distribución de las vacunas sea equitativa entre los países para velar los derechos humanos de todos, hoy Paraguay está siendo violentado en su derecho, si el Gobierno no es capaz de hacerlo, nosotros lo haremos en nombre de miles compatriotas, pero no nos quedaremos con los brazos cruzados”, sentenció.
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Desde el Gobierno tampoco manejan informaciones certeras respecto a la llegada de los biológicos mediante el mecanismo Covax. Al respecto, el canciller, Euclides Acevedo, manifestó en la fecha lo siguiente: “Yo ya quiero organizar una quiniela para ver saber cuándo llegan. Vamos a tomarlo con humor”. Con relación a lo pagado, dijo: “Esperemos que lo que teníamos que recibir esta semana, unas 65.000 (vacunas), lleguen la próxima semana”.
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Jefe de OMS visitó epicentro del ébola en RDC: “No están solos”
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, visitó ayer sábado el epicentro del grave brote de ébola que avanza en el este de la República Democrática del Congo (RDC) y aseguró a la población que “no están solos”. Ghebreyesus, que se encuentra en el país desde el jueves, aterrizó en el aeropuerto internacional de Bunia, cerrado a los vuelos comerciales debido a la epidemia, constató un periodista de la AFP.
“Estamos aquí para dialogar con la comunidad, para comprender cómo se está llevando a cabo la respuesta e identificar las posibles dificultades para ofrecer nuestro apoyo”, declaró ante la prensa. “No están solos en esta prueba. Estamos aquí, a su lado, y superaremos esta situación juntos”, añadió en una conferencia de prensa.
La República Democrática del Congo, uno de los países más pobres del mundo, declaró el 15 de mayo un nuevo brote de ébola que afecta a su vasto territorio de más de 100 millones de habitantes.
La OMS activó de inmediato una alerta sanitaria internacional.
El virus, que provoca una fiebre hemorrágica extremadamente contagiosa, ya se ha detectado en tres provincias congoleñas, así como en la vecina Uganda. En este último país, las autoridades confirmaron el viernes dos nuevos casos, lo que eleva a nueve el número de casos confirmados en este país de África Oriental.
En la RDC se han registrado 246 muertes entre más de 1.000 casos sospechosos, según el balance del jueves del África CDC, la agencia sanitaria de la Unión Africana (UA).
La provincia de Ituri, cuya capital es Bunia, concentra la mayoría de los casos confirmados en el país, de acuerdo a la OMS.
En las zonas rurales, los servicios del Estado están prácticamente ausentes y la presencia de grupos armados que atacan regularmente a civiles dificulta el acceso de los equipos sanitarios.
A ello se suman incidentes registrados en centros de tratamiento para pacientes con ébola.
“Uno de los desafíos que vuelve más compleja esta respuesta es la desconfianza dentro de la comunidad. Hay desconfianza y también desinformación”, señaló Ghebreyesus ayer sábado.
Se necesita más apoyo
En la RDC “existe una experiencia sólida” y “podemos poner fin a esta epidemia”, aseguró Ghebreyesus.
No obstante, el jefe de la OMS subrayó que aún " se necesita más apoyo".
El ministro congoleño de Salud, Samuel Roger Kamba, afirmó que “actualmente hay en los depósitos lo necesario para cubrir todas las necesidades de material de protección, medicamentos y pruebas”.
“Se trata realmente de una cuestión de logística de distribución, que está en curso”, añadió.
El viernes, la OMS confirmó que “un paciente se había curado y abandonó el hospital” esta semana en la RDC.
Las autoridades sanitarias internacionales advierten que la magnitud real de la epidemia aún se desconoce y que las cifras probablemente están subestimadas, debido sobre todo a la limitada capacidad de la RDC para realizar pruebas de laboratorio que confirmen los casos de transmisión.
El ébola ha causado más de 15.000 muertes en África en los últimos 50 años.
El brote más mortífero registrado en la RDC dejó casi 2.300 muertos entre 3.500 casos confirmados entre 2018 a 2020. La actual oleada está provocada por el virus Bundibugyo, para el que no existe ni tratamiento específico ni vacuna. La mayoría de las epidemias anteriores se debieron al virus Zaire, el único para el que hay una vacuna homologada.
El ministro Kamba señaló ayer sábado que un tratamiento “muy prometedor” se encuentra en fase de pruebas. Por su parte, la OMS informó que sus grupos consultivos han recomendado ensayos clínicos para varias vacunas y tratamientos potencialmente eficaces contra Bundibugyo. Según la OMS, el riesgo sanitario para los países vecinos de la RDC es “elevado”, aunque sigue siendo “bajo” a escala mundial.
Fuente: AFP.
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Director de la OMS visitará la zona cero del ébola en RD Congo
El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se reúne este viernes en Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo (RDC), con las autoridades del país para discutir el grave brote de ébola, antes de desplazarse al epicentro de la epidemia. Su viaje a Ituri, una provincia remota en el noreste y principal escenario de la más reciente epidemia de ébola en RDC, estaba previsto para este viernes, pero fue pospuesto al sábado.
La RDC, uno de los países más pobres del planeta, declaró el 15 de mayo una nueva epidemia en su inmenso territorio, donde viven más de 100 millones de habitantes. La OMS ha decretado una alerta sanitaria internacional. Desde entonces, las autoridades sanitarias congoleñas e internacionales luchan por frenar la propagación del virus, ya presente en tres provincias, así como en la vecina Uganda, donde se han confirmado siete infecciones, una de ellas mortal.
En la RDC se han registrado 246 fallecimientos entre más de 1.000 casos sospechosos. Las autoridades sanitarias internacionales consideran que la magnitud efectiva de la epidemia aún se desconoce y que los balances son probablemente inferiores a la realidad, principalmente debido a la escasa capacidad de la RDC para realizar pruebas de laboratorio que confirmen los casos de transmisión.
La enfermedad del Ébola, que ha matado a más de 15.000 personas en África en los últimos 50 años, provoca una fiebre hemorrágica aguda y extremadamente contagiosa. La epidemia más mortífera en la RDC causó cerca de 2.300 muertos y 3.500 enfermos entre 2018 y 2020. “Aunque la situación es compleja, creo que podemos parar esto”, dijo Tedros a su llegada a la capital congoleña. En una carta abierta publicada poco antes en X, había asegurado a los congoleños que no están “solos”.
“Seremos exterminados”
En la remota región de Ituri, los servicios del Estado están en gran medida ausentes. La presencia de grupos armados -rebeldes afiliados al grupo radical Estado Islámico o milicias comunitarias que masacran regularmente a civiles- dificulta el acceso. Las provincias vecinas de Kivu del Norte y Kivu del Sur, también afectadas por la epidemia, son escenario de violencia casi ininterrumpida desde hace 30 años.
Amplias zonas de territorio están controladas por el grupo armado antigubernamental M23, apoyado por Ruanda y su ejército. Y millones de desplazados que han huido de los conflictos se hacinan en campos. La llegada del virus a estos espacios plagados de lonas y tiendas, donde reina el hacinamiento y las condiciones de higiene desastrosas, sería catastrófica.
Dorcas Mapenzi lava su ropa en una palangana colocada directamente sobre el suelo. Como otro millón de desplazados en Ituri, ella vive en un campo superpoblado en las afueras de Bunia, la capital provincial. “Si llega el ébola, seremos exterminados, porque estamos amontonados”, dice a la AFP. “Dormimos unos encima de otros”, describe Déborah Nzale, otra desplazada. “Si una sola persona se contagia aquí en este campo, todos vamos a morir”, comentó.
La epidemia actual está provocada por el virus Bundibugyo, para el cual no existe ni tratamiento específico ni vacuna. La mayoría de las epidemias anteriores se debieron al virus Zaire, el único para el que hay una vacuna homologada.
El jueves, el director de la agencia sanitaria de la Unión Africana, Jean Kaseya, prometió que había una vacuna y un medicamento contra la cepa Bundibugyo “para finales de 2026”. Por su parte, la OMS anunció que sus grupos consultivos habían recomendado ensayos clínicos para varias vacunas y tratamientos potencialmente eficaces contra Bundibugyo.
Uganda y Ruanda han cerrado recientemente sus fronteras con la RDC. La OMS elevó la semana pasada el nivel de riesgo sanitario en la RDC a su máximo. También señaló que el riesgo para los países de la región era “alto”, pero que a escala mundial seguía siendo “bajo”.
Fuente: AFP.
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Mundial 2026: países anfitriones coordinan protocolos preventivos para el ébola
El gobierno mexicano dijo ayer martes que coordina con Estados Unidos y Canadá medidas que serán implementadas durante el Mundial de fútbol para prevenir contagios de ébola, que afecta a países africanos. La República Democrática del Congo, golpeada por una epidemia de este virus mortal, jugará sus partidos de la primera fase del torneo canchas estadounidenses y mexicanas.
El lunes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que la epidemia en la República Democrática del Congo es “extremadamente grave y difícil” y amenaza al menos a una decena de países africanos más. “Estamos implementando protocolos de vigilancia epidemiológica en coordinación con los Estados Unidos y Canadá en el contexto fundamentalmente de la Copa del mundo” dijo David Kershenobich, secretario de Salud mexicano, durante la conferencia de prensa presidencial.
El funcionario detalló que se contemplan medidas de aislamiento y un estrecho seguimiento por parte de autoridades de los sectores de salud y de turismo. La semana pasada, Estados Unidos anunció que la selección de la República Democrática del Congo deberá permanecer aislada durante 21 días antes de ingresar al país, donde el 17 de junio debuta ante Portugal en Houston.
El segundo partido del once africano será ante Colombia en Guadalajara, en el oeste de México, país que estima recibir a más de cinco millones de turistas durante el Mundial de Norteamérica. El último partido de los congoleños, que tendrán su campamento en Houston, será el 27 de junio en Atlanta ante Uzbekistán.
La OMS estima en 220 el número de muertes por el brote en ese país, diez de ellas confirmadas. La cifra de supuestos contagios supera los 900 casos. Uganda es el otro país africano afectado y hasta el lunes contabilizaba siete casos confirmados. El actual brote es de la cepa Bundibugyo, para la que no hay ni vacuna ni tratamiento específico.
Fuente: AFP.
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Miedo y negación en la 17.ª epidemia de ébola en RD Congo
A diferencia de otros habitantes de Mongbwalu, en el corazón del devastador brote de ébola en el este de República Democrática del Congo, Laureine Sakiya cree en la existencia del virus que ya ha matado a algunos de sus vecinos. “La enfermedad existe”, afirma esta mujer de 26 años entrevistada por la AFP. “Las autoridades tienen que traernos vacunas”, agrega.
Pero lo que no existe, precisamente, es inyección ni tratamiento para la cepa Bundibugyo que ha provocado esta 17.ª epidemia de ébola en el vasto país centroafricano. Hasta ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima en 220 el número de muertes sospechosas por el brote, diez de ellas confirmadas. La cifra de supuestos contagios supera los 900 casos.
El foco se centra en la región de Ituri, en el noreste, donde décadas de abandono y de conflicto han alimentado un sentimiento de desconfianza hacia el Estado congoleño. Con la epidemia actual, la reacción de la población se mueve entre las críticas a la respuesta del gobierno y la negación de la enfermedad. Buscadores de oro y vendedores ambulantes cruzan regularmente esta región convulsa y rica en minerales.
Las motos embarradas de gente que viene y va son una estampa habitual en la ciudad de Mongbwalu, a unos 100 kilómetros de Uganda y a apenas 200 kilómetros del inestable Sudán del Sur. En el espacio de varias semanas, el brote se ha propagado a varias provincias cercanas y ha llegado a Uganda, lo que llevó a la OMS a declarar una emergencia internacional.
“Fuera de lo común”
En el modesto hospital local, levantado en medio de árboles y hierba alta, equipos sanitarios frotan el suelo y las paredes con una solución de cloro. Mascarillas, gafas, trajes de protección: están equipados de pies a cabeza ante una enfermedad que se transmite por contacto físico cercano o por los fluidos corporales. Pero los dispositivos destinados al lavado de manos están hechos con cubos de plástico.
En el epicentro de lo que se perfila como una de las epidemias más graves de la historia del ébola, la respuesta sanitaria tarda en organizarse. Hay oenegés locales y la organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) que ha prestado tiendas de campaña para aislar a las personas infectadas.
“Esta epidemia es algo fuera de lo común”, alerta el coordinador de MSF, Florent Uzzeni, desde Bunia, la capital de la provincia, situada a unos 80 km. Los balances oficiales están “subestimados” porque “la capacidad para hacer pruebas a la población es extremadamente limitada”, asegura.
En la parte trasera del hospital de Mongbwalu, un armazón ennegrecido es lo que queda de una de las tiendas de aislamiento incendiada en unos disturbios durante la noche. No es algo novedoso. En epidemias anteriores, la desconfianza de una parte de la población hacia las autoridades y hacia la existencia de la enfermedad ya había provocado incidentes.
“Asunto de ataúdes”
Algunos creían que la última epidemia se debía a una “enfermedad mística”, una creencia común en algunas zonas remotas de RDC. “Al principio, la gente creía que se trataba de un asunto de ataúdes”, dijo Jonathan Imbalapay, líder de la sociedad civil en Mongbwalu. El primer caso sospechoso se identificó en Bunia, la capital provincial. Tras la muerte del hombre, su familia trasladó el cadáver a Mongbwalu.
Pero el trayecto de 80 kilómetros por las carreteras del este de RDC, conocidas por su mal estado y sus baches, dañó el ataúd, lo que dejó al descubierto el cadáver infectado por el ébola. Los líderes tradicionales y algunos lugareños querían quemar el ataúd dañado. Después de que las pruebas realizadas en un laboratorio provincial no lograran identificar el ébola como la fuente, no se tomaron medidas para contener la enfermedad en la ciudad.
No fue hasta que las muestras llegaron al laboratorio de investigación biomédica de la capital, Kinshasa, a casi 1.800 kilómetros de distancia, cuando se confirmó el brote de ébola. Adam Hussein, un representante de 35 años de los curanderos tradicionales de Mongbwalu, se inquieta por esta actitud incrédula y pide a todo el mundo que tome precauciones. “Me preocupan aquellos que dicen que esta enfermedad es inventada”, afirma.
Fuente: AFP.