Para la senadora Blanca Ovelar, en el Día de la Mujer Paraguaya no hay nada que festejar tomando como referencia los números que dejan la violencia contra la mujer en el país. La legisladora refirió en este sentido que aún hay mucho por hacer, partiendo desde la educación y la cultura de igualdad y equidad.
“A mí me asustan los indicadores actuales de violencia, de los feminicidios. Que mucho todavía tenemos que hacer por la educación en términos de búsqueda de igualdad y equidad en una sociedad justa. Demasiado mucho hay por hacer, yo hoy no tengo nada que festejar. Todavía tenemos mucho por hacer”, sentenció, en contacto con radio 1000.
Asimismo, mencionó que antes de celebrar, lo que se debe hacer es reclamar mucho más para lograr la igualdad y la equidad tan anhelada. “Yo creo que no hay mucho que festejar, lo que hay es mucho por reclamar. Todavía tenemos mucho por delante, y alcanzar cotas de mayor igualdad y equidad, creo que va a costar bastante”, indicó Ovelar.
Por otra parte, refirió que se trata de un problema de fondo, que es cultural. “La violencia que hay en la sociedad contra la mujer es demasiado evidente, cada día hay más feminicidios, increíble cómo la cultura machista de subordinación y de menoscabo y el atropello a la dignidad de la mujer están tan presentes todavía, y subyace en los estratos culturales y sociales”, señaló.
La legisladora dijo además que esa cultura machista tiene miles de rostros y tiene diferentes formas de manifestación, en el trabajo, en el hogar, en las relaciones sociales, en cualquier espacio público o privado eso se siente.
“Es increíble la lucha que se inició por la igualdad por las mujeres desde los 90 de una forma más abierta, con la creación de la Secretaría de la Mujer y con el enorme trabajo que se ha hecho, creo que se ha visibilizado más una cultura soterrada que siempre estuvo presente”, puntualizó.
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BM advierte que la igualdad en el trabajo entre hombres y mujeres no existe en ningún país
La completa igualdad en el trabajo entre hombres y mujeres no existe en ningún lugar del mundo y solo 4 % de las mujeres viven en países con un mercado laboral que se acerca a ello, advirtió el Banco Mundial.
Según su informe anual sobre Mujeres, negocios y legislación, incluso si rigen leyes de igualdad laboral, estas solo se aplican en aproximadamente la mitad de los casos.
“Incluso en economías que han modernizado su legislación, las mujeres se enfrentan a restricciones sobre el tipo de trabajo que pueden realizar, los negocios que pueden emprender y el entorno de seguridad que les permita aprovechar las oportunidades”, dijo Indermit Gill, economista jefe de la entidad crediticia.
El informe evalúa no solo las leyes de igualdad que se han aprobado, sino también los servicios públicos creados para ayudar a las mujeres en el ámbito laboral y garantizar que las normas se cumplan.
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El BM insistió en que se necesitan reformas porque 1.200 millones de jóvenes —la mitad mujeres— se incorporarán al mercado laboral en la próxima década.
“Muchos alcanzarán la mayoría de edad en regiones donde las mujeres se enfrentan a los mayores obstáculos y donde el aumento del PIB que se derivaría de su participación es más que necesario”, afirmó Tea Trumbic, autora principal del informe.
Y garantizar a las mujeres un acceso igualitario al mercado laboral no solo las beneficia a ellas, sino a la sociedad en su conjunto, sostiene el informe.
De hecho, en los países donde las mujeres tienen más oportunidades, la tasa de participación de los hombres en la fuerza laboral también es más alta, señala el documento.
Según este informe, los países de economías avanzadas cuentan con condiciones que más se asemejan a la igualdad, con España a la cabeza. Los países de Oriente Medio y del Pacífico están muy rezagados.
- Fuente: AFP
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Visión femenina en el campo: mujeres que lideran el sector agropecuario
Por Melissa Palacios
La mujer paraguaya logró consolidar una presencia cada vez más fuerte en el sector agropecuario, no solo participando activamente en las tareas productivas, sino también asumiendo roles de liderazgo y toma de decisiones.
En el marco del Día de la Mujer Paraguaya, que se recuerda este 24 de febrero, La Nación/Nación Media conversó con referentes del sector que coincidieron en que, aunque históricamente la mujer estuvo presente en el campo, hoy su participación es cada vez más visible y activa, ocupando cargos de decisión, gestionando proyectos y aportando una mirada integral que combina productividad, sostenibilidad y compromiso.
Si bien aún persisten desafíos y barreras por superar, su creciente protagonismo refleja un avance significativo hacia una mayor equidad y reconocimiento dentro del rubro.
La preparación, la constancia y la capacidad de equilibrar múltiples roles, como la vida familiar y el liderazgo profesional, se han convertido en fortalezas que aportan un valor diferencial al desarrollo del agro paraguayo.
“Participación visible y activa”
Johanna Bottrell, miembro de la Comisión Directiva de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), mencionó que mirando la historia, las mujeres siempre estuvieron presentes en el campo paraguayo, aunque muchas veces de manera invisible, ya que durante varias generaciones, madres y abuelas trabajaron en el campo, sentando las bases de lo que hoy se conoce como producción agroganadera.
“Hoy, esa participación se vuelve visible y activa, cada vez más mujeres lideramos empresas ganaderas y agrarias, gestionamos proyectos y tomamos decisiones estratégicas”, expresó.
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A pesar de los avances, se deben derribar barreras culturales y estructurales que limitan una plena visibilidad. “Mi convicción es que la mujer paraguaya tiene un rol esencial en el rubro, y que nuestro aporte va más allá de la productividad: construimos sostenibilidad y futuro”, aseguró.
Las mujeres agregan un plus que muchas veces no se mide en cifras sino en una mirada integral, cuidado del equipo, creatividad y capacidad de gestión ante desafíos. “Nuestra forma de trabajar combina profesionalismo con sensibilidad, siempre atentas a los resultados del proyecto y así también del bienestar de quienes nos rodean”, acotó.
En cuanto a las barreras que persisten, Bottrell dijo que los estereotipos de género siguen limitando la percepción de capacidades, y muchas veces las mujeres deben demostrar el doble esfuerzo para ser reconocidas.
También enfrentan retos prácticos como equilibrar responsabilidades familiares, o integrarse a redes de liderazgo consolidadas. Romper estas barreras requiere un cambio cultural profundo, desde el reconocimiento de que la experiencia y el compromiso femenino son una fuerza estratégica para el desarrollo del sector rural paraguayo.
Bottrell eligió desarrollarse en este ámbito, ya que es un espacio en el que puede combinar legado y liderazgo, y demostrar que las mujeres no solo acompañan, sino que lideran, transforman y dejan huellas en espacios.
“Compatibilizar ambos mundos no es fácil, pero se logra con organización, prioridades claras y apoyo de la familia y colaboradores”, subrayó, recordando la importancia de organizar, delegar, planificar y valorar cada momento, para así lograr un equilibrio y crecer en el rubro, sin perder lo importante de realizarse como mujer líder y no perderse los momentos con la familia.
“Aportamos una mirada más integral”
La gerente general de la Asociación de Productores y Exportadores de Carne (Appec), Claudia Bogado, dijo que ya no es raro ver mujeres participando activamente en la gestión, en los gremios y en espacios de toma de decisiones, y eso habla de un cambio positivo ya instalado y en marcha.
“Las mujeres aportamos una mirada más integral. No solo nos fijamos en los números o en las responsabilidades, sino que nos enfocamos también en las personas, en los procesos, y en el impacto a largo plazo”, afirmó.
La gran capacidad para planificar y trabajar en equipo son virtudes relevantes, además de poner sobre la mesa temas como la sostenibilidad y la comunicación que son claves para el futuro del sector, estos son aspectos que aportan las mujeres.
Pese a ello, existen barreras culturales y estructurales, ciertos prejuicios que cuestan derribar. Cada mujer que logra abrirse camino, ayuda a que el trayecto sea un poco más fácil para las que vienen detrás.
“Muchas veces las oportunidades no llegan de la misma manera y también sigue siendo un desafío compatibilizar el trabajo con la vida familiar, sobre todo en nuestro ámbito donde viajamos, tenemos miles de kilómetros recorridos, y en cargos de mayor responsabilidad”, expresó Bogado.
Sobre su motivación para ingresar al sector dijo que este es un ámbito fundamental para el país con gran posibilidad de generar un impacto real. Complementar esto con la vida familiar se logra con organización, prioridades claras y mucho acompañamiento de la familia.
“A fuerza de caídas o tropiezos, como quieran llamarlo, aprendí a aceptar que no siempre se llega a todo, pero que lo importante es estar presente y comprometida tanto en lo laboral como en lo personal. Cuando uno hace lo que le apasiona, el esfuerzo vale la pena”, enfatizó la gerente general de la Appec.
“Organización, empatía y vocación”
La presidenta de la Asociación Paraguaya de Criadores de Caprinos, Cynthia Zárate, sostuvo que la presencia de las mujeres en el sector agropecuario paraguayo es hoy una realidad en crecimiento.
“Cada vez somos más las que asumimos responsabilidades técnicas, productivas y de liderazgo, abriendo camino con trabajo, constancia y compromiso en un ámbito que históricamente fue masculino”, mencionó.
Afirmó que las mujeres aportan una mirada humana y sensible, sin dejar de ser eficientes y profesionales. “Sumamos organización, empatía y una fuerte vocación de cuidado, tanto de los animales como de las personas, lo que fortalece los proyectos y las instituciones del sector”, explicó.
Aún existen barreras culturales y sociales que hacen que el camino sea más exigente, especialmente para quienes son madres y muchas veces sostienen el hogar. Sin embargo, las dificultades también impulsan a ser más resilientes y a seguir demostrando su capacidad.
A Zárate le motivó profundamente la pasión por la producción animal y la responsabilidad de liderar una asociación, por lo cual se halla trabajando por el crecimiento del sector y dar visibilidad al esfuerzo diario de tantas mujeres rurales que hacen posible el desarrollo del país.
Conciliar el trabajo, el liderazgo y la maternidad no es sencillo, pero se construye día a día con amor, organización y convicción. “Ser madre y profesional es un desafío constante, pero también una fuente de fortaleza que me impulsa a seguir adelante”, aseveró.
“Estamos ganando espacios”
Con compromiso, preparación y esfuerzo, las mujeres están demostrado que poseen la misma o incluso mayor capacidad que cualquier colega para desempeñarse con excelencia en este ámbito.
“Estamos ganándonos lugar de a poco y nos estamos ganando esos espacios que nos merecemos, en el sector agro, industrial, político, gubernamental, y en el de las relaciones internacionales”, destacó Delia Núñez, gerente general de la Asociación de Criadores de Cerdos del Paraguay.
Hoy, el hecho de ser mujer y poseer un instinto maternal aunque a algunas no les toque la posibilidad de ser madres, da una facilidad de organizar tareas complicadas a la vez. “Nos da ese entrenamiento de darle ese plus diferencial a lo que hacemos”, añadió.
Su motivación para desarrollarse en el ámbito fue la familia, ya que su padre y madre, pudieron sacar adelante una empresa familiar y desarrollaron una empresa ganadera. “Eso fue lo que me llevó y me dio el acceso al amor al campo y la producción, a mi país, porque lo primero que soy es paraguaya, luego mujer, madre y líder”.
Núñez destacó que las mujeres tienen la capacidad de desempeñar múltiples roles de manera simultánea como el cuidado del hogar, la maternidad y el trabajo, una habilidad que consideró casi innata y que se refleja en el compromiso diario con cada responsabilidad que asumen.
Esa versatilidad y fortaleza representan un valor agregado que marca una diferencia en todo lo que emprenden. “Eso nos da ese plus diferencial en lo que hacemos”, concluyó.
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Encuentro estratégico destaca el liderazgo femenino en la industria de seguros
El próximo 23 de febrero, REDMES organiza un encuentro que reúne a líderes del sector asegurador para impulsar la diversidad y el liderazgo femenino como motor de transformación.
En el marco del Día de la Mujer Paraguaya, la agenda de género deja de ser un concepto aspiracional para convertirse en estrategia. El próximo 23 de febrero, el Hotel Villa Morra Suites será escenario de una jornada que reunirá a referentes, ejecutivos y profesionales de Paraguay y la región en un espacio diseñado para dialogar, conectar y construir.
De las manos de REDMES llega un encuentro institucional de alto impacto que posicionará el liderazgo femenino como fuerza transformadora dentro del mercado asegurador y financiero del país.
Promete networking y una agenda que apuesta por integrar la diversidad, la equidad y la inclusión como ejes estructurales del desarrollo sostenible de la industria.
La convocatoria, que prevé la participación de cerca de 100 líderes del sector entre aseguradoras, reaseguradoras, brokers e instituciones financieras, refleja una señal clara de la transformación cultural y una prioridad estratégica.
El encuentro contará con la participación especial de Carolina Galeano de Bestard, quien compartirá reflexiones sobre liderazgo y desarrollo profesional en un contexto donde las mujeres amplían su presencia en espacios de decisión. Asimismo, la presencia de Raquel Riveros, presidenta de Basa Seguros y embajadora de la red en Paraguay, reafirma el compromiso de la industria con la construcción de entornos más inclusivos y competitivos.
Desde REDMES destacan que el objetivo es consolidar vínculos entre organizaciones comprometidas con una evolución profunda del sector. Porque el liderazgo femenino no solo amplía oportunidades: eleva estándares, fortalece la gobernanza y potencia la innovación.
En una industria que enfrenta nuevos desafíos regulatorios, tecnológicos y de mercado, integrar talento diverso no es una opción simbólica; es una ventaja competitiva. Y en Paraguay, el mercado asegurador empieza a escribir una nueva etapa donde la inclusión no es tendencia, sino dirección.
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Liderar con raíces, una conexión profunda
Por: Alba Delvalle
Criada en el campo, hoy al frente del Crédito Agrícola de Habilitación, Amanda León toma las riendas de una gestión que concibe al crédito como una herramienta de transformación social. En el mes de la mujer paraguaya, nos comparte cómo el CAH amplió la asistencia financiera al segmento femenino.
Ingeniera agrónoma, mujer de campo y actual presidenta del Consejo Directivo del Crédito Agrícola de Habilitación (CAH), como homenaje al mes de la Mujer Paraguaya, su trayectoria refleja la evolución de la asistencia crediticia y el lugar que el segmento femenino fue ganando, con trabajo silencioso, dentro del sistema financiero y productivo.
Con años dedicados al fortalecimiento del sector productivo, Amanda Beatriz León Alder define su llegada a la presidencia del CAH como un paso necesario y de justicia. “Históricamente, el agro fue visto como un espacio masculino, aunque las mujeres siempre estuvieron ahí, trabajando la tierra”, expresó. Hoy, liderar una institución estratégica es también un mensaje claro: la capacidad no tiene género.
“Son años de caminar el campo y entender que el crédito es, ante todo, una herramienta de transformación social. Mi compromiso es que mi gestión abra puertas para que más mujeres ocupen espacios de decisión en el sector financiero y productivo”, dijo.
Uno de los mayores desafíos, y también de sus principales orgullos, fue liderar el proceso de modernización del CAH y su giro estratégico hacia la inclusión financiera. El objetivo: llegar a más personas, especialmente a aquellas que el sistema tradicional suele dejar fuera. Convertir a la institución en un aliado cercano, capaz de llegar a los rincones más lejanos del país para ofrecer una oportunidad real, es su mayor satisfacción profesional.
“Mi conexión con este sector es vital y profunda. Yo me crié en el campo, conozco el sacrificio de la tierra desde mis raíces, y eso me da una perspectiva humana que va mucho más allá de los números”, señaló.
En cuanto a los productos específicos para mujeres, recordó que la pandemia actuó como un catalizador para ampliar la asistencia hacia sectores urbanos y comerciales. Sin embargo, aclaró que la semilla de esta transformación se plantó mucho antes, con la Reforma de la Carta Orgánica en 2014, mediante la Ley N.º 5.361.
A partir de ese cambio legal, el CAH dejó de ser exclusivamente “agrícola” para convertirse en un aliado de micro y pequeños emprendedores. Esa nueva base permitió diseñar productos financieros con perspectiva de género, entendiendo que la mujer es, muchas veces, el motor de la economía familiar.
Así nació Mujer Emprendedora, un producto emblemático destinado a quienes buscaban iniciar o fortalecer su propio negocio. “No se trató solo de dar crédito, sino de entender que muchas mujeres rurales y urbanas no tenían historial crediticio ni garantías reales. Diseñamos plazos y tasas que antes eran impensables para este sector”, explicó.
Durante la pandemia, esta estrategia no hizo más que acelerarse. Frente al impacto en comercio y servicios, el CAH ya contaba con las facultades legales para asistir a sectores que antes no atendía. La crisis fue, en realidad, la prueba de fuego de un modelo de inclusión que se venía construyendo desde 2014.
Los resultados hablan por sí solos: hoy, más del 40 % de los préstamos del CAH están en manos de mujeres, con más de 16.000 emprendimientos liderados por ellas en todo el país. “No solo asistimos al campo; somos el brazo financiero de miles de mujeres emprendedoras”, afirmó.
Para Amanda, la clave está también en la presencia territorial de la institución. Adaptar los requisitos a la realidad de las mujeres, muchas veces sin titularidad de la tierra, y generar mecanismos flexibles es fundamental para que el acceso al capital no se convierta en un obstáculo.
Las cifras refuerzan esa confianza. Al cierre de 2025, la mora masculina se ubicó en 1,8 %, mientras que la femenina fue aún menor, de 1,7 %. “La mujer cuida su crédito porque sabe que es la llave para el futuro de su familia”, remarcó.
Respecto a las peticiones más demandadas, ellas piden tres aspectos concretos: agilidad en los procesos, asistencia técnica para mejorar la producción y canales de comercialización. No buscan solo capital, sino seguridad para vender a un precio justo.
Desde la presidencia del CAH, su aspiración es clara: que las mujeres alcancen plena autonomía económica y que ninguna idea quede truncada por falta de recursos. “Mi sueño es que el CAH sea el motor que convierta cada idea de negocio en una empresa sostenible que transforme su calidad de vida y la de su comunidad”, afirmó.
Para definir a las mujeres del agro, Amanda recurre a una expresión profundamente paraguaya: kuña guapa. Mujeres valientes y multifacéticas, que se levantan antes que el sol para trabajar la tierra y, con la misma fuerza, sostienen a sus familias. “Son el verdadero pilar de la economía rural del Paraguay”, concluyó.