Para la senadora Blanca Ovelar, en el Día de la Mujer Paraguaya no hay nada que festejar tomando como referencia los números que dejan la violencia contra la mujer en el país. La legisladora refirió en este sentido que aún hay mucho por hacer, partiendo desde la educación y la cultura de igualdad y equidad.
“A mí me asustan los indicadores actuales de violencia, de los feminicidios. Que mucho todavía tenemos que hacer por la educación en términos de búsqueda de igualdad y equidad en una sociedad justa. Demasiado mucho hay por hacer, yo hoy no tengo nada que festejar. Todavía tenemos mucho por hacer”, sentenció, en contacto con radio 1000.
Asimismo, mencionó que antes de celebrar, lo que se debe hacer es reclamar mucho más para lograr la igualdad y la equidad tan anhelada. “Yo creo que no hay mucho que festejar, lo que hay es mucho por reclamar. Todavía tenemos mucho por delante, y alcanzar cotas de mayor igualdad y equidad, creo que va a costar bastante”, indicó Ovelar.
Por otra parte, refirió que se trata de un problema de fondo, que es cultural. “La violencia que hay en la sociedad contra la mujer es demasiado evidente, cada día hay más feminicidios, increíble cómo la cultura machista de subordinación y de menoscabo y el atropello a la dignidad de la mujer están tan presentes todavía, y subyace en los estratos culturales y sociales”, señaló.
La legisladora dijo además que esa cultura machista tiene miles de rostros y tiene diferentes formas de manifestación, en el trabajo, en el hogar, en las relaciones sociales, en cualquier espacio público o privado eso se siente.
“Es increíble la lucha que se inició por la igualdad por las mujeres desde los 90 de una forma más abierta, con la creación de la Secretaría de la Mujer y con el enorme trabajo que se ha hecho, creo que se ha visibilizado más una cultura soterrada que siempre estuvo presente”, puntualizó.
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Más mujeres en la mesa: valor estratégico en la toma de decisiones
Tania Riline
Directora General de Financiamiento e Inversión para MIPYMES- Ministerio de Industria y Comercio – Paraguay
Durante mucho tiempo, hablar de mujeres en posiciones de liderazgo se presentó como una cuestión de equidad. Pero quizás la conversación correcta sea otra. No se trata solamente de lo que es justo. Se trata también de lo que conviene.
Según el informe Women in Politics 2025 de ONU Mujeres y la Unión Interparlamentaria, las mujeres ocupan apenas 27 % de los escaños parlamentarios en el mundo, y solo 26 países tienen actualmente una mujer como jefa de Estado o de Gobierno.
Durante siglos, gran parte de las decisiones que definieron economías, sociedades y conflictos fueron tomadas principalmente por hombres. Esa es simplemente la realidad histórica sobre la cual se construyó el mundo que conocemos hoy. Pero la evidencia también muestra algo más.
En distintos ámbitos -desde la gestión empresarial hasta el sistema financiero- el liderazgo femenino ha demostrado resultados consistentes en estabilidad, sostenibilidad y gestión responsable de los recursos.
Estudios citados por el Banco Mundial muestran que las mujeres empresarias presentan hasta 21 % menor probabilidad de incumplimiento en créditos, mientras que sus tasas de repago pueden ser hasta 17 puntos porcentuales superiores. No es casualidad que cada vez más instituciones financieras identifiquen a las mujeres como uno de los segmentos con menor riesgo crediticio y mayor estabilidad financiera.
En Paraguay, los datos también cuentan una historia interesante.
El último boletín de formalización del Viceministerio de Mipymes del Ministerio de Industria y Comercio, señala que el 66 % de las microempresas del país están lideradas por mujeres. A su vez, datos del Banco Mundial indican que Paraguay registra 63,4 % de empresas con participación femenina en la propiedad, uno de los porcentajes más altos de América Latina.
Esto significa algo muy concreto: el liderazgo femenino ya está profundamente presente en la economía real.
Las mujeres administran escasez, gestionan múltiples responsabilidades al mismo tiempo, sostienen negocios familiares y lideran emprendimientos que generan empleo y actividad económica en comunidades enteras.
Las mujeres no solo participan en la economía, en muchos casos, la sostienen. Pero además hay un elemento que muchas veces se subestima: la fortaleza del liderazgo femenino.
Las mujeres que llegan a posiciones de decisión suelen haber recorrido caminos más exigentes para hacerlo. Ese proceso forma liderazgos particularmente resilientes, con alta capacidad de adaptación, gestión de crisis y visión de largo plazo. En contextos complejos -económicos, sociales o institucionales- esa combinación de disciplina, intuición estratégica y enfoque en resultados se convierte en una ventaja real.
No se trata de estilos opuestos entre hombres y mujeres. Se trata de reconocer que el liderazgo femenino aporta capacidades que enriquecen la toma de decisiones colectivas.
Diversificar el liderazgo no es una concesión, es una forma de mejorar la calidad de las decisiones.
El mundo ya tiene ejemplos claros. Angela Merkel lideró Alemania durante 16 años, convirtiéndose en una de las figuras más influyentes de la política europea contemporánea.
Christine Lagarde, actual presidenta del Banco Central Europeo y ex directora del Fondo Monetario Internacional, participa hoy en decisiones que influyen directamente en la política monetaria de una de las economías más importantes del mundo.
Y desde América Latina, Rebeca Grynspan, secretaria general de UNCTAD, lidera una institución de Naciones Unidas que trabaja en comercio y desarrollo para más de 190 países.
Pero para muchas mujeres que hoy ocupamos posiciones de liderazgo, también existen referentes históricos que marcaron un precedente.
Uno de ellos es Margaret Thatcher, quien en una época en la que la política global era aún más predominantemente masculina demostró que una mujer podía no solo alcanzar el poder, sino ejercerlo con determinación, claridad estratégica y firmeza en la toma de decisiones. Más allá de las distintas opiniones sobre su gestión, su liderazgo abrió camino y demostró que las mujeres podían ocupar espacios de poder real en el escenario internacional.
En lo personal, representa un ejemplo de cómo la convicción, la preparación y la fortaleza en la toma de decisiones pueden redefinir los límites de lo que se creía posible para una mujer en el liderazgo político.
Pero también es importante mirar más cerca.
En Paraguay, mujeres como Stella Guillén, desde la Agencia Financiera de Desarrollo, han instalado una idea poderosa en el debate económico: invertir en mujeres no es política social, es inversión estratégica.
Del mismo modo, Amanda León, al frente del Crédito Agrícola de Habilitación, demuestra que el liderazgo femenino también se traduce en gestión pública con presencia territorial y resultados concretos.
La evidencia ya está sobre la mesa.
Por eso, quizás una de las preguntas más relevantes de nuestro tiempo sea otra.
En un mundo marcado por conflictos, tensiones geopolíticas y decisiones cada vez más complejas, ¿estaríamos viendo exactamente los mismos resultados si más mujeres hubieran participado en esas mesas de decisión?
No como una confrontación entre hombres y mujeres sino como una reflexión necesaria sobre la calidad de nuestras decisiones colectivas.
Porque cuando se amplían las voces en la mesa donde se decide, también se amplía la capacidad de comprender los problemas y encontrar mejores soluciones.
Y quizás uno de los avances más inteligentes de nuestro tiempo sea simplemente este: entender que los desafíos complejos requieren miradas más diversas. No por corrección política, por inteligencia estratégica.
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Ana Iris Maidana: “El liderazgo femenino aporta una mirada integral a la gestión empresarial”
El liderazgo femenino en Paraguay viene creciendo de forma sostenida, con más mujeres ocupando espacios en distintos sectores y niveles de decisión. Sin embargo, aún existen barreras estructurales y culturales que limitan su acceso a los cargos más altos, como sesgos en la selección y la carga de responsabilidades de cuidado.
Así lo explicó Ana Iris Maidana, presidenta de la Asociación Paraguaya de Empresarias y Ejecutivas Profesionales (Apep) en una nueva entrega de Hacedores de La Nación/Nación Media
-¿Cómo se encuentra hoy el liderazgo femenino en las empresas paraguayas?
Hoy podemos decir que el liderazgo femenino en Paraguay está en crecimiento sostenido. Cada vez más mujeres lideran equipos, emprenden y participan en sectores clave, aportando una mirada colaborativa y orientada al impacto. No obstante, la participación femenina aún es limitada en los niveles más altos de decisión y disminuye conforme se avanza en la estructura jerárquica.
Las mujeres están preparadas y liderando, pero aún enfrentan desafíos. El objetivo ahora es acelerar este proceso, generando más oportunidades y condiciones para lograr una verdadera equidad en los espacios de decisión.
-¿Cuál es la principal barrera que enfrentan las mujeres para llegar a cargos directivos?
La principal barrera sigue siendo estructural y cultural. Persisten sesgos, muchas veces inconscientes, que asocian el liderazgo con perfiles masculinos, lo que influye en los procesos de selección y promoción. A esto se suma la carga de responsabilidades de cuidado, que recae mayoritariamente en las mujeres.
El desafío no es de capacidad, sino de generar condiciones más equitativas y promover un cambio cultural dentro de las organizaciones.
-¿Qué están haciendo mejor las empresas que sí promueven mujeres líderes?
Las empresas que promueven mujeres líderes están haciendo tres cosas clave: primero, pasan del discurso a la acción, implementando políticas concretas de igualdad de oportunidades, con procesos de selección basados en mérito y con metas claras de participación femenina.
Segundo, invierten en el desarrollo del talento femenino, a través de mentorías, programas de liderazgo y capacitación continua.
Y tercero, trabajan en su cultura organizacional, promoviendo la conciliación entre la vida laboral y personal, y eliminando sesgos que históricamente han limitado el acceso de las mujeres a espacios de decisión.
-¿Qué aporta el liderazgo femenino a la gestión empresarial?
El liderazgo femenino aporta una mirada más integral a la gestión empresarial. Suele fortalecer la toma de decisiones incorporando diversidad de perspectivas, lo que mejora la innovación y la capacidad de adaptación. Además, promueve estilos de liderazgo más colaborativos, con mayor énfasis en la comunicación y la empatía, factores clave para el clima laboral.
-¿El crecimiento económico del país incluye más mujeres en puestos clave?
Según mi visión, el crecimiento económico del país está dando más oportunidades para que las mujeres lleguen a puestos clave, pero ese avance aún es gradual. Se nota que cada vez hay más mujeres en espacios de decisión y liderazgo, lo cual es muy positivo. Pero aún hay barreras que dificultan que la participación sea realmente equitativa. Se avanza, pero el crecimiento tiene que venir acompañado de acciones concretas para que más mujeres puedan estar en los niveles más altos.
-¿La diversidad de género impacta en la competitividad de las empresas?
Sí, definitivamente. La diversidad de género aporta distintas formas de pensar y abordar los desafíos, lo que aporta innovación. Las empresas que la promueven tienden a ser más competitivas, porque generan equipos equilibrados, creativos y conectados con diferentes perspectivas del mercado.
-¿Qué impulsa hoy la Apep para fortalecer el liderazgo femenino?
Desde la Apep impulsamos diversas iniciativas para fortalecer el liderazgo femenino. Organizamos programas de capacitación para que las mujeres desarrollen habilidades directivas y estratégicas.
Además, promovemos redes de contacto entre empresarias, ejecutivas y profesionales de diversos sectores para generar alianzas y oportunidades comerciales. Mantenemos a nuestras asociadas informadas con novedades que impactan al sector para una toma de decisiones más inteligentes.
-¿Cómo ve la participación de mujeres en sectores como industria o tecnología?
Desde mi perspectiva, y según la experiencia de nuestras asociadas que lideran en industria y tecnología en el sector privado específicamente, la participación de mujeres en estos sectores está creciendo y cada vez se ven más liderazgos femeninos destacados. Sin embargo, todavía enfrentamos desafíos, como la necesidad de mayor representación en roles estratégicos en sectores públicos.
-¿Cómo evalúa hoy el clima de negocios para las empresas en Paraguay?
Hoy el clima de negocios en Paraguay es positivo. La economía mantiene estabilidad macroeconómica y con crecimiento sostenido, lo que genera confianza en el sector privado. Las empresas perciben oportunidades, sobre todo por acuerdos internacionales recientes como el Mercosur-Unión Europea, que abren mercados de importación y exportación.
-¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta hoy el sector empresarial?
Hoy, las empresas y especialmente las mipymes en Paraguay, enfrentan varios desafíos: la alta informalidad, el contrabando que complica la competencia, y la necesidad de adaptarse a la tecnología.
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-¿Qué necesita Paraguay para fortalecer su desarrollo empresarial y atraer más inversiones?
Paraguay puede fortalecer su desarrollo empresarial y atraer más inversiones trabajando en varios frentes. Es clave mejorar la infraestructura y los servicios básicos para que las empresas operen con mayor eficiencia, y simplificar los trámites para brindar seguridad jurídica. También es fundamental invertir en educación y capacitación, desarrollando talento local calificado, y seguir promoviendo políticas que fomenten la innovación, el emprendimiento y el crecimiento de las mipymes, que son el motor de nuestra economía.
Perfil
- Trabaja en el rubro de la seguridad privada
- Tiene un diplomado en economía y SBDC (Centro de Desarrollo para Pequeñas Empresas)
- Cuenta con experiencia en plan de negocios, administración para mipymes y en incubadora de empresas por la UNA
- En la actualidad, ocupa el cargo de presidenta de la Apep
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BM advierte que la igualdad en el trabajo entre hombres y mujeres no existe en ningún país
La completa igualdad en el trabajo entre hombres y mujeres no existe en ningún lugar del mundo y solo 4 % de las mujeres viven en países con un mercado laboral que se acerca a ello, advirtió el Banco Mundial.
Según su informe anual sobre Mujeres, negocios y legislación, incluso si rigen leyes de igualdad laboral, estas solo se aplican en aproximadamente la mitad de los casos.
“Incluso en economías que han modernizado su legislación, las mujeres se enfrentan a restricciones sobre el tipo de trabajo que pueden realizar, los negocios que pueden emprender y el entorno de seguridad que les permita aprovechar las oportunidades”, dijo Indermit Gill, economista jefe de la entidad crediticia.
El informe evalúa no solo las leyes de igualdad que se han aprobado, sino también los servicios públicos creados para ayudar a las mujeres en el ámbito laboral y garantizar que las normas se cumplan.
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El BM insistió en que se necesitan reformas porque 1.200 millones de jóvenes —la mitad mujeres— se incorporarán al mercado laboral en la próxima década.
“Muchos alcanzarán la mayoría de edad en regiones donde las mujeres se enfrentan a los mayores obstáculos y donde el aumento del PIB que se derivaría de su participación es más que necesario”, afirmó Tea Trumbic, autora principal del informe.
Y garantizar a las mujeres un acceso igualitario al mercado laboral no solo las beneficia a ellas, sino a la sociedad en su conjunto, sostiene el informe.
De hecho, en los países donde las mujeres tienen más oportunidades, la tasa de participación de los hombres en la fuerza laboral también es más alta, señala el documento.
Según este informe, los países de economías avanzadas cuentan con condiciones que más se asemejan a la igualdad, con España a la cabeza. Los países de Oriente Medio y del Pacífico están muy rezagados.
- Fuente: AFP
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Visión femenina en el campo: mujeres que lideran el sector agropecuario
Por Melissa Palacios
La mujer paraguaya logró consolidar una presencia cada vez más fuerte en el sector agropecuario, no solo participando activamente en las tareas productivas, sino también asumiendo roles de liderazgo y toma de decisiones.
En el marco del Día de la Mujer Paraguaya, que se recuerda este 24 de febrero, La Nación/Nación Media conversó con referentes del sector que coincidieron en que, aunque históricamente la mujer estuvo presente en el campo, hoy su participación es cada vez más visible y activa, ocupando cargos de decisión, gestionando proyectos y aportando una mirada integral que combina productividad, sostenibilidad y compromiso.
Si bien aún persisten desafíos y barreras por superar, su creciente protagonismo refleja un avance significativo hacia una mayor equidad y reconocimiento dentro del rubro.
La preparación, la constancia y la capacidad de equilibrar múltiples roles, como la vida familiar y el liderazgo profesional, se han convertido en fortalezas que aportan un valor diferencial al desarrollo del agro paraguayo.
“Participación visible y activa”
Johanna Bottrell, miembro de la Comisión Directiva de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), mencionó que mirando la historia, las mujeres siempre estuvieron presentes en el campo paraguayo, aunque muchas veces de manera invisible, ya que durante varias generaciones, madres y abuelas trabajaron en el campo, sentando las bases de lo que hoy se conoce como producción agroganadera.
“Hoy, esa participación se vuelve visible y activa, cada vez más mujeres lideramos empresas ganaderas y agrarias, gestionamos proyectos y tomamos decisiones estratégicas”, expresó.
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A pesar de los avances, se deben derribar barreras culturales y estructurales que limitan una plena visibilidad. “Mi convicción es que la mujer paraguaya tiene un rol esencial en el rubro, y que nuestro aporte va más allá de la productividad: construimos sostenibilidad y futuro”, aseguró.
Las mujeres agregan un plus que muchas veces no se mide en cifras sino en una mirada integral, cuidado del equipo, creatividad y capacidad de gestión ante desafíos. “Nuestra forma de trabajar combina profesionalismo con sensibilidad, siempre atentas a los resultados del proyecto y así también del bienestar de quienes nos rodean”, acotó.
En cuanto a las barreras que persisten, Bottrell dijo que los estereotipos de género siguen limitando la percepción de capacidades, y muchas veces las mujeres deben demostrar el doble esfuerzo para ser reconocidas.
También enfrentan retos prácticos como equilibrar responsabilidades familiares, o integrarse a redes de liderazgo consolidadas. Romper estas barreras requiere un cambio cultural profundo, desde el reconocimiento de que la experiencia y el compromiso femenino son una fuerza estratégica para el desarrollo del sector rural paraguayo.
Bottrell eligió desarrollarse en este ámbito, ya que es un espacio en el que puede combinar legado y liderazgo, y demostrar que las mujeres no solo acompañan, sino que lideran, transforman y dejan huellas en espacios.
“Compatibilizar ambos mundos no es fácil, pero se logra con organización, prioridades claras y apoyo de la familia y colaboradores”, subrayó, recordando la importancia de organizar, delegar, planificar y valorar cada momento, para así lograr un equilibrio y crecer en el rubro, sin perder lo importante de realizarse como mujer líder y no perderse los momentos con la familia.
“Aportamos una mirada más integral”
La gerente general de la Asociación de Productores y Exportadores de Carne (Appec), Claudia Bogado, dijo que ya no es raro ver mujeres participando activamente en la gestión, en los gremios y en espacios de toma de decisiones, y eso habla de un cambio positivo ya instalado y en marcha.
“Las mujeres aportamos una mirada más integral. No solo nos fijamos en los números o en las responsabilidades, sino que nos enfocamos también en las personas, en los procesos, y en el impacto a largo plazo”, afirmó.
La gran capacidad para planificar y trabajar en equipo son virtudes relevantes, además de poner sobre la mesa temas como la sostenibilidad y la comunicación que son claves para el futuro del sector, estos son aspectos que aportan las mujeres.
Pese a ello, existen barreras culturales y estructurales, ciertos prejuicios que cuestan derribar. Cada mujer que logra abrirse camino, ayuda a que el trayecto sea un poco más fácil para las que vienen detrás.
“Muchas veces las oportunidades no llegan de la misma manera y también sigue siendo un desafío compatibilizar el trabajo con la vida familiar, sobre todo en nuestro ámbito donde viajamos, tenemos miles de kilómetros recorridos, y en cargos de mayor responsabilidad”, expresó Bogado.
Sobre su motivación para ingresar al sector dijo que este es un ámbito fundamental para el país con gran posibilidad de generar un impacto real. Complementar esto con la vida familiar se logra con organización, prioridades claras y mucho acompañamiento de la familia.
“A fuerza de caídas o tropiezos, como quieran llamarlo, aprendí a aceptar que no siempre se llega a todo, pero que lo importante es estar presente y comprometida tanto en lo laboral como en lo personal. Cuando uno hace lo que le apasiona, el esfuerzo vale la pena”, enfatizó la gerente general de la Appec.
“Organización, empatía y vocación”
La presidenta de la Asociación Paraguaya de Criadores de Caprinos, Cynthia Zárate, sostuvo que la presencia de las mujeres en el sector agropecuario paraguayo es hoy una realidad en crecimiento.
“Cada vez somos más las que asumimos responsabilidades técnicas, productivas y de liderazgo, abriendo camino con trabajo, constancia y compromiso en un ámbito que históricamente fue masculino”, mencionó.
Afirmó que las mujeres aportan una mirada humana y sensible, sin dejar de ser eficientes y profesionales. “Sumamos organización, empatía y una fuerte vocación de cuidado, tanto de los animales como de las personas, lo que fortalece los proyectos y las instituciones del sector”, explicó.
Aún existen barreras culturales y sociales que hacen que el camino sea más exigente, especialmente para quienes son madres y muchas veces sostienen el hogar. Sin embargo, las dificultades también impulsan a ser más resilientes y a seguir demostrando su capacidad.
A Zárate le motivó profundamente la pasión por la producción animal y la responsabilidad de liderar una asociación, por lo cual se halla trabajando por el crecimiento del sector y dar visibilidad al esfuerzo diario de tantas mujeres rurales que hacen posible el desarrollo del país.
Conciliar el trabajo, el liderazgo y la maternidad no es sencillo, pero se construye día a día con amor, organización y convicción. “Ser madre y profesional es un desafío constante, pero también una fuente de fortaleza que me impulsa a seguir adelante”, aseveró.
“Estamos ganando espacios”
Con compromiso, preparación y esfuerzo, las mujeres están demostrado que poseen la misma o incluso mayor capacidad que cualquier colega para desempeñarse con excelencia en este ámbito.
“Estamos ganándonos lugar de a poco y nos estamos ganando esos espacios que nos merecemos, en el sector agro, industrial, político, gubernamental, y en el de las relaciones internacionales”, destacó Delia Núñez, gerente general de la Asociación de Criadores de Cerdos del Paraguay.
Hoy, el hecho de ser mujer y poseer un instinto maternal aunque a algunas no les toque la posibilidad de ser madres, da una facilidad de organizar tareas complicadas a la vez. “Nos da ese entrenamiento de darle ese plus diferencial a lo que hacemos”, añadió.
Su motivación para desarrollarse en el ámbito fue la familia, ya que su padre y madre, pudieron sacar adelante una empresa familiar y desarrollaron una empresa ganadera. “Eso fue lo que me llevó y me dio el acceso al amor al campo y la producción, a mi país, porque lo primero que soy es paraguaya, luego mujer, madre y líder”.
Núñez destacó que las mujeres tienen la capacidad de desempeñar múltiples roles de manera simultánea como el cuidado del hogar, la maternidad y el trabajo, una habilidad que consideró casi innata y que se refleja en el compromiso diario con cada responsabilidad que asumen.
Esa versatilidad y fortaleza representan un valor agregado que marca una diferencia en todo lo que emprenden. “Eso nos da ese plus diferencial en lo que hacemos”, concluyó.
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