Desde el Partido Paraguay Pyahurã hacen un llamado a todos los sectores patrióticos y democráticos para construir una lucha por los derechos individuales y colectivos. Foto: Archivo.
Invitan a marchar por el Día Internacional de los DDHH
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Desde el Partido Paraguay Pyahurã hacen un llamado a todos los sectores patrióticos y democráticos para construir una lucha por los derechos individuales y colectivos. Tiene como visión una patria con derechos humanos: con tierra, salud, educación, trabajo, pan, alimentación y medioambiente saludable, sin discriminación y con felicidad para todos.
Por el Día Internacional de los Derechos Humanos, que se conmemora este 10 de diciembre, invitan a marchar por el microcentro de Asunción y manifestarse frente al Panteón de los Héroes, a las 8:00, teniendo como lema “Por una Patria Nueva con Derechos Humanos”.
De la movilización participarán delegaciones de mujeres, hombres y jóvenes de varios departamentos del país como San Pedro, Caaguazú, Misiones, Guairá, Paraguarí, entre otros.
En un comunicado expresan que “la violación de los derechos humanos sigue siendo una realidad en Paraguay, con todas las consecuencias dolorosas que ello implica para la mayoría de la población trabajadora, campesina y urbana, para los pobres, expulsados y excluidos”.
Consideran que la tierra es el problema fundamental en el país, porque es el sustento del modelo que traba el desarrollo y concentra la riqueza en manos de unos pocos, imposibilitando el desarrollo industrial.
Así, alegan que “los poderosos se organizan y atropellan por lo que queda de la tierra y otras riquezas, para saquear los últimos recursos públicos a través de la deuda y la privatización, para deforestar los últimos bosques”.
Finalmente, lamentan que los poderes del Estado miran inactivos las crecientes violaciones de derechos humanos individuales y colectivos; como el aumento de la violencia contra las mujeres, embarazo de niñas como producto del abuso sexual, jóvenes sin trabajo y sin estudios, la pérdida de puestos de trabajo, la expulsión de campesinos e indígenas, la realidad creciente de gente mendigando en las calles, cárceles en condiciones infrahumanas con personas apiñadas en situaciones lamentables.
Miles marchan en Bolivia contra el gobierno, que evalúa decretar estado de excepción
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Miles de trabajadores marcharon este miércoles en el centro de la capital política de Bolivia para exigir la renuncia del presidente centroderechista Rodrigo Paz, que evalúa decretar un estado de excepción para contener las protestas que empezaron hace cinco semanas.
“¿Qué queremos? ¡Renuncia!”, gritaban los campesinos, obreros, mineros, maestros y transportistas que avanzaron por las calles de La Paz, sede del gobierno, entre el ruido de petardos.
Los manifestantes rechazan las propuestas de reformas de Paz, quien puso fin a 20 años de gobiernos socialistas liderados por Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025), y la falta de resultados para salir de la peor crisis económica del país en cuatro décadas.
“Algunos quieren vender, destrozar al país. Y como bolivianos verdaderos no los vamos a dejar”, dijo a la AFP Omar Hancco, minero de 44 años de Oruro (sur), que viajó más de 380 kilómetros para protestar.
Vestidos con ponchos, algunos usando cascos, los huelguistas intentaron llegar a la plaza de armas, donde se encuentra el Palacio de Gobierno, pero fueron fácilmente dispersados por policías antimotines con gases lacrimógenos.
Paz, con siete meses en el poder, denunció el lunes que las protestas que piden su dimisión son impulsadas por “narcoterroristas” y promulgó una ley que le permite ahora declarar un estado de excepción.
Con esa medida se restringirían las libertades de reunión y movimiento, claves para protestar, y las fuerzas armadas podrían apoyar a los policías en la desactivación de decenas de bloqueos de carreteras que asfixian a las principales ciudades del país.
En La Paz y la vecina El Alto se agudiza la escasez de alimentos, combustibles y medicinas. Los precios de carnes y vegetales se duplicaron en los mercados y algunos conductores duermen en sus vehículos en las filas de las gasolineras.
Según el gobierno, el daño económico causado por los bloqueos es de más de 1.200 millones de dólares. Los principales sindicatos en protesta han rechazado los llamados al diálogo del gobierno.
La policía antidisturbios arresta a un manifestante durante una marcha estudiantil contra los recortes sociales impulsados por el presidente chileno José Antonio Kast en Santiago, el 3 de junio de 2026. Foto: AFP
Policía chilena se enfrenta con estudiantes que protestan contra Kast
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La policía antimotines se enfrentó este miércoles a estudiantes que participaron en Santiago en una multitudinaria marcha contra los recortes fiscales impulsados por el gobierno del ultraderechista José Antonio Kast.
La manifestación ocurrió dos días después de que Kast anunciara un proyecto para crear un registro de “vándalos” contra quienes atacan a la policía, funcionarios de salud o dañen monumentos, con el fin de quitarles beneficios como la gratuidad universitaria o una jubilación estatal.
Miles de escolares, universitarios y profesores marcharon en la mañana por la céntrica avenida Alameda, pero la policía evitó con gases lacrimógenas y chorros de agua que avanzaron hacia el palacio presidencial. Los estudiantes respondieron lanzándoles piedras.
Aunque la policía no emitió aún un reporte de los enfrentamientos, que duraron alrededor de una hora, la AFP detectó al menos una decena de detenidos, entre ellos una mujer que terminó con su rostro ensangrentado.
“No más recortes, no es ajuste es robo” o “con los recortes, la salud no pasa de agosto”, decían algunas de las pancartas que levantaban los manifestantes.
Kast, abogado de 60 años, ganó en marzo con la promesa de imponer recortes de los gastos del Estado para equilibrar las cuentas fiscales e impulsar la economía. Apenas inició su mandato ordenado una reducción del 3% en los gastos de todos los ministerios.
“Es como un ataque a la gente más pobre, porque ellos son los que ocupan los beneficios sociales, no la gente que tiene plata”, se quejó a la AFP Romina Cuevas, una profesora de 47 años.
La marcha en Buenos Aires se extiende varias cuadras en el centro histórico, desde el Congreso hasta la Avenida de Mayo, donde niñas, adolescentes y mujeres se movilizaron. Foto: AFP
Mujeres marchan en Argentina contra la violencia de género tras crimen de una adolescente
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Miles de personas, la mayoría mujeres, se movilizan este miércoles en Argentina para repudiar los femicidios y exigir políticas públicas contra la violencia de género, convocadas por el movimiento feminista “Ni Una Menos” en medio de la conmoción por el reciente asesinato de una adolescente.
La marcha en Buenos Aires se extiende varias cuadras en el centro histórico, desde el Congreso hasta la Avenida de Mayo, donde niñas, adolescentes y mujeres se movilizaron bajo la consigna “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”. Una sostenía un cartel que decía “estamos a 10 femicidios del Mundial”, que comienza el 11 de junio.
La manifestación, que se celebra anualmente desde 2015, tenía réplicas en decenas de ciudades argentinas.
Este año ocurre en medio de la conmoción por el brutal asesinato de Agostina Vega, de 14 años, en la ciudad de Córdoba (centro) y cuyos restos fueron hallados el fin de semana tras una semana desaparecida.
“El caso de Agostina refleja algo que está pasando, pero matan a una mina (mujer) cada 30 horas, no es un caso particular que pasa y que por eso salimos. No hay políticas de Estado acordes a la problemática”, dijo a la AFP Amy Cozzi, una estudiante de 25 años.
Las manifestantes recuerdan también a otras dos víctimas recientes, como Dulce María Candia en Misiones (noreste), y Noelia Romero en Buenos Aires.
“Nosotros hemos catalogado a este femicidio como una desidia organizada desde el Estado”, señaló sobre el caso Luci Cavallero, referente del movimiento, y apuntó contra “un poder judicial que no buscó, que buscó tarde, que no implementó las medidas de alerta en el tiempo que se requerían”.
El movimiento Ni Una Menos nació el 3 de junio de 2015 con una masiva protesta tras el asesinato de una adolescente de 14 años embarazada en Santa Fe (centro).
Aquel reclamo marcó un antes y un después en la agenda pública vinculada a la violencia de género en Argentina. Desde la asunción presidencial de Javier Milei en 2023, las activistas denuncian el desmantelamiento de estas políticas.
Entre entre 2017 y 2025 se registraron 2.158 femicidios en Argentina, lo que equivale a uno cada 36 horas, según la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Apóstoles de la civilización: higienismo, feminización y el despertar de los derechos
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David Velázquez Seiferheld
Historiador
Fotos: El Hogar Normalista
La consolidación de la Escuela Normal a partir de 1896 transformó radicalmente la concepción de la enseñanza y el rol del maestro en la sociedad paraguaya. En su primera época, el normalismo imbuyó al magisterio de un acendrado espíritu cívico, llevando a los docentes a considerarse a sí mismos como verdaderos “apóstoles y emisarios de la redención del Paraguay”. No se trataba simplemente de instruir, sino de ser portadores de un fuerte mensaje político y de reconstrucción nacional tras la tragedia bélica.
Este apostolado cívico quedó magistralmente plasmado en las palabras de la entonces alumna-maestra Serafina Dávalos en 1897, quien afirmaba que la tarea de educar consistía en “dirigir los pasos de la niñez encaminándola por el sendero de la civilización”, bajo la profunda convicción de que el maestro ejercía “una influencia directa sobre el destino de nuestra querida patria formando su espíritu tal cual será mañana”.
Para estos educadores, la causa más noble a la que podía consagrarse un ser humano era la de su propio país, anhelando ver al Paraguay “ocupando el primer asiento en el gran círculo del progreso”.
Para lograr esta redención, el normalismo forjó una estrecha e indisoluble alianza con el higienismo, convirtiendo al maestro en una especie de “médico social”. El aula se transformó en un espacio de disciplinamiento donde se combatía la “barbarie” mediante la imposición del orden, la higiene y la norma.
El higienismo instauró el control del cuerpo del alumno; por ejemplo, la idea de mantener una “postura corporal correcta” era uno de los aspectos en los que el normalismo educativo insistía con mayor rigor, considerándolo una condición innegociable para lograr una buena caligrafía y asimilar los hábitos de la civilización.
Hay que señalar, además, que el magisterio se desenvolvió bajo condiciones y requisitos que hoy resultarían, cuando menos, llamativos. Para ingresar a la Escuela Normal, era necesario tener el cuarto grado concluido, como todo requisito básico. De ahí que se encuentren en los registros maestras y maestros muy jóvenes, algunos de ellos adolescentes apenas mayores que muchos de sus alumnos, en un medio en que la sobreedad y la repitencia eran frecuentes en las aulas de la República.
La Escuela Normal introdujo el programa Gota de Leche de complemento nutricional para los alumnos de la Escuela de Aplicación
CAMBIO SOCIOLÓGICO
A la par de esta transformación pedagógica, el normalismo desencadenó un profundo cambio sociológico: la feminización cuantitativa y cualitativa del magisterio.
Si bien a nivel internacional comenzaba a fortalecerse el paradigma de que las mujeres debían encargarse de la educación en los primeros años para suavizar la transición entre el hogar y la escuela, en el Paraguay este fenómeno respondió a determinantes dramáticamente distintos.
La catástrofe demográfica provocada por la guerra de la Triple Alianza generó un agudo desbalance entre los sexos, dejando a las mujeres como el pilar de la reconstrucción. Además, el magisterio se convirtió pronto en una profesión muy mal pagada.
Los varones, presionados por la necesidad de mayores ingresos, abandonaron masivamente las aulas, dejando la docencia a cargo casi exclusivo de las mujeres. Para el año 1927, las estadísticas eran elocuentes: en las Escuelas Normales, de los 591 estudiantes matriculados, apenas 77 eran varones.
Esta feminización de la profesión docente tuvo consecuencias políticas e intelectuales revolucionarias para el país. Al profesionalizarse, ingresar al mercado laboral y asumir un rol público protagónico bajo los ideales cívicos del normalismo, las maestras desarrollaron una aguda conciencia sobre las injustas limitaciones de sus derechos civiles y políticos.
No es una casualidad histórica que las pioneras de los primeros movimientos feministas paraguayos a inicios del siglo XX hayan sido, en su totalidad, maestras normales.
Ramón Indalecio Cardozo introdujo la experimentación educativa de la Escuela Activa en la Escuela Normal
LUCHA POR LA EMANCIPACIÓN
El ejemplo más insigne de este fenómeno es Serafina Dávalos, quien egresó como preceptora en 1895 y, apenas un año después, en 1896, ya se encontraba peticionando al gobierno la creación de la Escuela Normal de Maestras, argumentando con firmeza que “la mujer tiene tanto derecho a la consideración de los poderes públicos como los varones”.
Junto a ella, otras normalistas como María Felicidad González y Carmen G. de Ynsfrán (fundadora de la Asociación Feminista de Asunción) lideraron la lucha por la emancipación. De este modo, la Escuela Normal no solo alfabetizó y disciplinó al Paraguay del siglo XX, sino que se constituyó en el semillero indiscutido del feminismo nacional y en la plataforma de las mujeres para exigir su legítimo lugar en la República.
Una fractura en este estrato temporal fue la aparición del escolanovismo, con la reforma de 1925 liderada por Ramón Indalecio Cardozo.
Esta perspectiva progresiva sobre la educación, centrada en los intereses del niño y la actividad como medios para el aprendizaje, como instrumentos de maduración progresiva de la libertad del niño y su educación para la autonomía, entró rápidamente en tensión con el normalismo clásico, centrado en el docente y en el disciplinamiento impuesto.
Aun a pesar de las diferencias, la Escuela Normal recibió al escolanovismo luego de varios experimentos pedagógicos, aunque el final del ciclo cardociano en 1933 arrastró consigo a su propuesta. El normalismo clásico volvió a la Escuela Normal y el escolanovismo fue prontamente olvidado, junto con su mentor.