La diputada Kattya González, del Partido Encuentro Nacional, anunció que presentará el próximo 2 de noviembre del 2020 un libro dedicado al mandatario Mario Abdo Benítez, titulado “Cartas a Marito o la sordera del Estado burocrático”, en el cual la parlamentaria hace mención a los proyectos de ley que remitió al colorado con la finalidad de asistir en los conflictos que ocasiona la pandemia por el COVID-19.
“Si uno desea liderar una nación, debe tener las ideas bien claras con respecto a los problemas que nos afectan y cuáles podrían ser sus soluciones. Desde mi posición como diputada nacional, a lo largo de esta pandemia le envié ocho cartas al presidente Mario Abdo; ocho proyectos que encaran problemas puntuales y al mismo tiempo ofrecen propuestas para solucionarlos”, sostuvo la legisladora.
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“La sordera no lleva a ningún lado”
González comentó que lastimosamente no recibió respuesta por parte del mandatario u otra autoridad del Poder Ejecutivo. Añadió que son propuestas que contemplaban varias reformas en todos los sectores.
“Son proyectos que abarcan reformas del sistema sanitario, educativo, organización municipal, renta básica universal, planes para salvaguardar a los trabajadores, a las empresas y a la economía. Lastimosamente estas cartas no tuvieron respuesta por parte del presidente; por ende decidí hacer un libro y compartir estas ideas con todos ustedes. Si uno desea liderar una nación, debe leer, debe escribir y debe aprender a debatir. La sordera no lleva a ningún lado”, manifestó.
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Periodismo tarifado: sin la pauta de Itaipú, hay furia
- POR JORGE TORRES ROMERO
Durante años, los grandes medios tradicionales en Paraguay construyeron un relato de independencia que hoy se desmorona frente a una pregunta incómoda: ¿cuánto costaba esa “independencia”?
Bajo el gobierno de Mario Abdo Benítez, la Itaipú Binacional destinó USD 44 millones (entre el 2019 y el 2022) a convenios con medios comunicación, según consta en la página de Contrataciones Publicad. Fue un flujo constante, cercano a USD 11 millones por año. Dinero convertido en silencio o aplauso.
Los principales beneficiarios no fueron medios comunitarios ni proyectos informativos plurales. Fueron a estructuras concentradas como el Grupo Zuccolillo (Abc Color) y el grupo Vierci (UH, Telefuturo, Monumental).
No hablamos de pauta ocasional: hablamos de un sistema aceitado de financiamiento que coincidía, casualmente, con coberturas dóciles y críticas quirúrgicamente selectivas.
El cambio de gobierno alteró esa ecuación. Con la llegada de Santiago Peña, el grifo se cerró. O, mejor dicho, se redujo drásticamente: de decenas de millones a alrededor de 1,5 millones destinados a campañas públicas concretas –salud, prevención, información ciudadana–, y no precisamente a sostener líneas editoriales.
ENTONCES, LLEGÓ EL RUIDO
La virulencia de ciertos titulares, la indignación editorial en cadena, la sincronía de ataques, ya no parecen responder solo a una vocación crítica –que es saludable y necesaria– sino a una herida más prosaica: la pérdida de ingresos.
Mientras tanto, el destino de esos recursos empieza a cambiar de forma tangible: ambulancias en vez de avisos complacientes, patrulleras en vez de columnas indulgentes, escuelas y colegios en vez de suplementos dominicales. Incluso instituciones emblemáticas como el glorioso Colegio Nacional de la Capital, que ayer se reinauguró con un cambio radical, han sido parte de inversiones que apuntan a infraestructura real, no a narrativa conveniente. También hospitales que se terminan, servicios que se fortalecen.
Esto no absuelve al poder político –ningún gobierno debería quedar exento de escrutinio–, pero sí obliga a poner bajo la lupa a quienes históricamente se autoproclamaron guardianes de la verdad.
Porque cuando la crítica depende del cheque, deja de ser crítica y pasa a ser servicio.
La ciudadanía merece medios libres. Pero libres de verdad, no medios dependientes de una estructura proveniente del dinero público disfrazado de “convenios”. Esto no es periodismo. Es berrinche, es pichadura, es la rabia por haber perdido la influencia o el monopolio de la opinión pública.
Y quizás ese sea el verdadero debate que hoy se intenta tapar a gritos o quizás existe un deseo profundo de que vuelvan al poder los mismos protagonistas que volverán a emitir los cheques que los dueños de medios creen merecer y con los cuales forjaron gran parte de su fortuna. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.
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La inutilidad y voracidad de Marito dejaron un saldo de 20.000 fallecidos
Una vez más, el expresidente de la República Mario Abdo Benítez ha demostrado que es un pobre infeliz. Que se merece nuestra lástima y compasión. Porque vive supurando frustración y amargura.
Y es, al mismo tiempo, una persona tan insignificante que necesita recurrir a expresiones soeces, infames y agraviantes para permanecer en cartelera a través de los medios de comunicación que fueron sus cómplices de la corrupción que azotó su gobierno.
Su actitud evidencia su baja estofa, su carencia de valores morales y su imposibilidad de encajar en la sociedad. Es un desclasado con fortuna. Una fortuna amasada por su progenitor del mismo nombre durante la infausta dictadura del general Alfredo Stroessner, de quien fue secretario privado.
Un hombre mediocre que, sin embargo, mediante su abyección y servilismo, logró posicionarse como uno de los hombres más fuertes de aquel régimen despótico y brutal. Y el propio Marito incrementó su herencia manchada con el sudor y la sangre del pueblo paraguayo utilizando igual mecanismo.
Lo hizo aprovechando la desgracia provocada por la pandemia del covid-19, en una acción de la más miserable, porque su codicia e inutilidad causaron el saldo trágico de 20.000 fallecidos. Recursos que debieron utilizarse para mitigar el impacto de este coronavirus depredador fueron desviados hacia cuentas particulares, entre ellos los 1.600 millones de dólares cuyo destino jamás fue explicado con claridad.
En el uso discrecional de ese dinero tiene una responsabilidad inexcusable el entonces ministro de Hacienda, Benigno López, hermano de madre del exmandatario, quien actualmente se pasa dando recomendaciones para una buena gestión del Estado, cuando que, en realidad, debería estar respondiendo ante la Justicia por administración deficiente, despilfarro y latrocinio.
No puede ser que estos crímenes de lesa patria, de alta traición a la gente, queden impunes. Esa impunidad que haría nuestra democracia imperfecta, porque representaría un atentado directo contra las instituciones fundamentales que garantizan el Estado de derecho y la paz social. Hay que subrayar a fuego aquel axioma irrefutable: No puede haber paz sobre la impunidad.
Mario Abdo Benítez arrastra un innegable resentimiento a raíz de una mezcla de situaciones que involucran su pasado familiar. Pero eso no le da derecho a purgar sus desengaños y decepciones injuriando a sus adversarios (enemigos para él) políticos. De manera continua expone públicamente su debilidad de carácter, su pequeñez intelectual y su condición de mala persona.
Anda permanentemente airado, nervioso, verbalmente violento, señales evidentes de su impotencia para enfrentar con inteligencia emocional una realidad adversa a sus caprichos de niño rico y malcriado. Se creyó invencible desde el poder y fue derrotado sin atenuantes en las urnas, por partida doble.
Su caballo –caballo de comisario–, Arnoldo Wiens (otro que tiene deudas que pagar ante la Justicia), fue vapuleado en las internas del Partido Colorado, perdiendo catastróficamente ante Santiago Peña. El propio Marito tuvo que tragar polvo detrás del exjefe de Estado Horacio Cartes, quien se quedó con la presidencia de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana.
El nuevo ministro de Economía y Finanzas debería hurgar en los papeles de la institución para conocer dónde fue a parar el préstamo de 1.600 millones de dólares, y hacer un cotejo entre las supuestas inversiones y las pruebas reales de los gastos.
Lo mismo debería realizar el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) para corroborar la correspondencia entre los kilómetros de rutas de las que se ufanaban tanto Marito como Wiens y las que realmente tenemos. Y más que nada, fiscalizar la calidad de las obras que se están deteriorando aceleradamente a pocos años de haberse inaugurado.
No hay que olvidar que Abdo Benítez priorizó la construcción de rutas porque su empresa era la proveedora exclusiva del asfalto utilizado por las empresas vialeras. Y tampoco debemos ignorar que el anterior gobierno dejó una deuda acumulada de 350 millones de dólares, siendo una de las razones principales de este agujero negro al Estado, porque muchos de sus emprendimientos no tenían financiación garantizada. La cuestión solo era recaudar para la corona.
Marito y su entorno, quienes hoy, con un cinismo sin par, exigen eficiencia y honestidad, concluyeron el periodo de cinco años inmensamente millonarios, dejando un legado de corrupción, deudas impagas y el doloroso saldo de 20.000 fallecidos que el pueblo no olvida ni habrá de olvidar.
A cada uno de ellos les cabe la expresión que Marito quiere endilgar a otros: inútiles, mediocres y voraces, que casi se tragaron el país. Ni olvido, para no repetir tragedias, ni perdón, para que la impunidad ya nunca más tenga cabida en nuestra sociedad. Que todo el peso de la ley caiga sobre ellos.
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“Igualmente Diferentes”: un lanzamiento que celebró la diversidad y reafirmó el valor de la inclusión
El pasado 26 de marzo, se llevó a cabo el lanzamiento del cuento “Igualmente Diferentes. La historia de un himno” en Books del Mariscal Shopping, en un encuentro que reunió a referentes, creadores y organizaciones comprometidas con la construcción de una sociedad más inclusiva.
La actividad, impulsada por la Federación Juntos por la Inclusión, en alianza con Fundación Itaú y Books, se desarrolló en formato conversatorio, generando un espacio de diálogo en torno al origen, sentido y proyección de esta obra. “Igualmente Diferentes” nace inspirado en el Himno de la Inclusión, una iniciativa que promueve el respeto por la diversidad y el derecho de todas las personas a participar plenamente en la sociedad.
El cuento surge como una herramienta para acercar este mensaje a más personas, especialmente a niños, niñas y jóvenes. Durante el encuentro, Sonia Carísimo, presidenta de la Federación Juntos por la Inclusión, destacó el espíritu que dio origen a la obra: “Encontramos que nuestra esencia era la fuerza de ser diferentes. Y que la diferencia no nos separa, sino que nos hace parte de una historia compartida”.
Por su parte, Panza Aguirre, encargado de la edición ejecutiva, resaltó la conexión entre el himno y el libro: “Antes de que exista este cuento, existió —y existe— un himno: el Himno de la Inclusión. Pero necesitábamos este cuento para contar, compartir y entender lo importante que es esta frase: ‘Igualmente Diferentes’”.
En la misma línea, Paloma Strubing, directora de la Federación, subrayó la importancia de materializar el mensaje: “Necesitamos algo tangible para que esto trascienda nuestra presencia y pueda seguir ahí, llegando cada vez a más personas”.
El proceso creativo también estuvo marcado por una mirada artística profundamente conectada con la infancia y la sensibilidad. La ilustradora del cuento, Regina Rivas, expresó: “Para mí, dibujar un lugar que no exilia, personajes que no existían, fue como conectar con mi infancia de vuelta y dibujar como una niña”.
El evento no solo presentó un libro, sino que reafirmó un mensaje colectivo: la inclusión se construye desde el encuentro, el diálogo y la valoración de las diferencias como parte de una riqueza común. “Igualmente Diferentes” se posiciona así como una herramienta cultural y educativa que busca seguir expandiendo el mensaje del Himno de la Inclusión, promoviendo empatía, respeto y conciencia en la sociedad.
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El imperio de Marset en la era Abdo: “Los hechos fríos y objetivos son imposibles de eludir”
“El daño que se hizo al Paraguay es tremendo, prostituyeron la hidrovía para sus repugnantes negocios e intereses personales“, dijo el ministro del Interior, Enrique Riera, al referirse sobre el auge del narcotráfico y el crecimiento de la estructura criminal del uruguayo Sebastián Marset, en el gobierno del exjefe de Estado, Mario Abdo Benítez.
“Los hechos fríos y objetivos son imposibles de eludir. La exdirectora de la Senad (Zully Rolón), reconoció que efectivamente el Paraguay ya era un lugar de tráfico de droga. La apertura del operativo A Ultranza lo hicieron presionados por las circunstancias y con la participación de las agencias internacionales”, afirmó en una entrevista con el programa “Cara o Cruz” de Unicanal.
Riera acotó: “Todos los actores de esa época (gobierno de Abdo Benítez) van a querer culpar que la estructura (de Sebastián Marset) ya existía antes o que continuó después, pero realmente la Justicia americana dice textualmente que fue en ese periodo, que no busquen tirar bombas. En los 30 meses que estamos en el poder no salió ningún gramo de cocaína, ningún gramo se descubrió en Europa de cargamentos de cocaína procedente de Paraguay”.
El ministro se refirió a la publicación periodística de la Unidad de Investigación de Nación Media, que hace referencia al tráfico de cocaína que desarrolló la estructura criminal de Marset durante la administración abdista.
La publicación periodística detalla que los informes de la Unidad de Investigación Sensitiva (SIU), concernientes al operativo a Ultranza Py, revelan datos que exponen una suerte de complicidad y compromete seriamente a la gestión de Abdo Benítez con la estructura criminal del capo narco.
En ese entonces, las autoridades contaban con reportes precisos, la ruta, las pistas, las estancias, grandes centros de acopio, hasta una alerta de bloques criminales conformado por empresarios asociados a Marset para el envío de cocaína desde el país.
El mismo informe de inteligencia que inició en noviembre del 2019 hace referencia a los datos que se habían recabado con el operativo Arai 2, iniciado en mayo del 2018 y que en ese momento ya había alertado sobre el esquema criminal de Marset, dedicado al tráfico internacional de drogas que ingresaban a territorio paraguayo vía área desde Bolivia y eran enviadas en contenedores desde los puertos.
“Fue demasiado evidente lo que se dejó de hacer, lo que se apoyó. Las estructuras criminales se dieron cuenta que por Paraguay era más fácil (exportar droga) porque no habían controles o los que habían terminaron siendo relajados. Se retiraron los scanner (en los puertos) con la excusa de reorganizar el organigrama", comentó Riera.
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Arai 2 también ya había interceptado comunicaciones, ejecutado vigilancias de inteligencia, seguimientos y ahí proviene la base de datos que fueron ampliados para la mayor operación contra el crimen organizado y el lavado de dinero en la historia del Paraguay, denominada a Ultranza Py, la cual se inició el 22 de febrero del 2022.
El operativo Arai 2 fue un trabajo de inteligencia que provino de la Dirección de Investigación Aérea, Fluvial y Terrestre (Diaft), que el exministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) Arnaldo Giuzzio cerró en mayo del 2020, precisamente después de que esta unidad reportara el circuito del ilícito de la organización de Marset.
La investigación periodística manifiesta que Giuzzio no solo cerró esta unidad de inteligencia, desmanteló las bases de la Senad en los puertos privados, sino que, a juzgar por las toneladas de cocaína que salieron de Paraguay hacia Europa entre los 2020 y 2022, puede deducirse que cooperó con la narcoexportación de la estructura de Marset.
“Jugaron con el arco libre y desde allí empezó a nacer el gran negocio en el Paraguay, que les resultaba más barato y tenían la complicidad del poder. Al tener luz verde en nuestro país ya iban derecho a los puertos de Europa. Marset operaba en la frontera seca de Bolivia, transitaba por la zona del Chaco donde no había los controles, ni de la Senad o la Dinac y luego se contaminaban (los contenedores con droga) en el departamento Central y pasaban sin ningún control", refirió.