La postura de la bancada de Patria Querida con relación a la emisión de nueva deuda es la de no acompañar hasta que el Gobierno tenga un plan de acuerdo a la ejecución de la misma.
El senador Stephan Rasmussen dijo que la nueva emisión de bonos prevista debe ser justificada, en qué serán utilizados los fondos que ya fueron aprobados, que rondan los US$ 3.500 millones para saber “en claro lo que se va realizar y cómo se va realizar, lo que se va priorizar con toda la deuda aprobada por el Congreso”, dijo.
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Recordó que en la Bicameral se acordó aceptar el 4% del déficit fiscal que envió el Poder Ejecutivo para el presupuesto del año que viene, que serían alrededor de US$ 1.500 millones de déficit. “Se agregaron 640 millones de deuda que se pidió agregar al PGN y ahora piden más de US$ 300 millones de nueva deuda por encima de lo que ya tenemos como déficit”, manifestó.
“Creemos que el Ejecutivo está siendo muy irresponsable fiscalmente hablando, no tiene techo, no determinó un techo ni prioridades”, lamentó. Considera que la idea es seguir endeudando, lo que calificó como peligroso si no tiene un techo. “Es el primer Ejecutivo que viola la Ley de Responsabilidad Fiscal”, agregó.
Finalmente, indicó su preocupación con respecto a no tener una regla de responsabilidad fiscal, “no tiene tope, ven como que no importa que crezca tanto la deuda”. Por eso cree que se va llegar probablemente a deudas superiores al 40% del PIB, cuando se había definido que un monto razonable era en torno al 30%, “ya llegaremos al 40% y siguen pidiendo más".
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Gobierno apunta a revertir histórica deuda con los pacientes oncológicos
Se acumulaban los problemas: la dramática falta de medicamentos, la inexplicable centralización de los tratamientos en Asunción –o en Areguá– y las interminables esperas obligaban a cientos de pacientes de todo el país a afrentar, además del calvario que implica la propia enfermedad, un duro desgaste económico y emocional.
Sin embargo, en los últimos días un hecho significativo ignorado por los medios opositores al actual gobierno trajo cierta esperanza y alivio, ya que ese escenario crítico en la atención oncológica gradualmente empieza a cambiar su destino.
La inauguración del nuevo pabellón oncológico en Caazapá el viernes último no solo representa una obra de infraestructura sanitaria sino un mensaje de descentralización de la salud pública, en especial con un ámbito que implica muchos sacrificios, desde el financiero para el Ministerio de Salud, así como a los pacientes y las familias en el plano emocional.
Para el gobierno, se trata de una señal política y social que encamina una de las prioridades más sensibles de la administración del presidente Santiago Peña: fortalecer la atención sanitaria de los paraguayos, y en especial a los pacientes con cáncer y ampliar el acceso a tratamientos fuera de Asunción y del área central.
La habilitación del servicio permitirá que pacientes de Caazapá y departamentos aledaños ya no dependan exclusivamente de largos y costosos traslados hasta la capital para recibir consultas, diagnósticos o seguimientos médicos.
El acto también sirvió para que el presidente reafirmara el enfoque que busca imprimir a la política sanitaria vinculada al cáncer, un área donde el Ejecutivo asegura haber realizado uno de los mayores incrementos presupuestarios de los últimos años.
“El presupuesto del INCAN ha crecido más de tres veces en estos dos años y medio, y vamos a seguir destinando más recursos para comprar medicamentos, contratar más personal médico y fortalecer la atención”, expresó Peña al destacar el avance de los servicios oncológicos descentralizados.
La diferencia con la administración anterior es uno de los puntos que el oficialismo busca subrayar. Mientras durante el gobierno de Mario Abdo Benítez el sistema sanitario enfrentó permanentes cuestionamientos por falta de medicamentos, precariedad de infraestructura y reclamos de pacientes oncológicos, la actual administración intenta posicionar el combate al cáncer como una política prioritaria de Estado.
El incremento histórico de recursos para el Instituto Nacional del Cáncer –que tuvo un importante incremento en el presupuesto de este año– refleja precisamente un cambio de enfoque, pasando de una atención reactiva y limitada a una estrategia de fortalecimiento estructural y expansión territorial.
Uno de los principales problemas históricos para pacientes oncológicos del interior del país ha sido justamente la centralización de los servicios médicos especializados. Muchas familias debían trasladarse cientos de kilómetros para acceder a estudios, quimioterapias o controles periódicos, generando no solo desgaste físico y emocional, sino también enormes costos económicos.
Con la habilitación de nuevos pabellones y el fortalecimiento gradual de hospitales regionales, el gobierno apunta a reducir esa brecha y acercar el sistema sanitario a los sectores más vulnerables.
La administración Peña también intenta instalar la idea de que el fortalecimiento del área oncológica no puede depender únicamente de discursos o campañas de concienciación, sino de inversión concreta en medicamentos, equipamientos y recursos humanos.
El propio Peña insistió en que el objetivo es continuar ampliando la capacidad de respuesta del sistema público mediante más compras de fármacos, incorporación de especialistas y modernización de los servicios.
El cáncer se ha convertido en uno de los mayores desafíos de la salud pública en el Paraguay, tanto por el crecimiento de casos como por las dificultades históricas del sistema para responder a la demanda.
Por ello, el gobierno busca enfocarse en la transformación gradual pero sostenida de los recursos para el tratamiento de esta enfermedad, que es la segunda causa de muerte en el país detrás de los males cardiovasculares, donde la descentralización y la ampliación presupuestaria son presentadas como pilares centrales.
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Baja del dólar golpea la recaudación y complica meta fiscal
La baja del dólar comenzó a reflejarse en distintos sectores de la economía paraguaya y también plantea nuevos desafíos para las cuentas públicas, según analizó el economista Rodrigo Ibarrola. Si bien el contexto ayuda a moderar algunos costos vinculados a importaciones e intereses de deuda en moneda extranjera, también impacta sobre la recaudación tributaria y la dinámica fiscal del país.
El especialista explicó que los ingresos tributarios muestran una desaceleración respecto al mismo periodo del año pasado, situación que podría dificultar el objetivo del gobierno de converger hacia un déficit fiscal de 1,5 % del producto interno bruto (PIB).
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“El escenario se volvió más complejo porque algunos ingresos crecieron por debajo de lo esperado, mientras ciertos gastos continúan aumentando”, señaló a la 1020 AM.
Actualmente, el déficit fiscal anualizado ronda el 2,2 %, aunque Ibarrola aclaró que todavía dependerá de cómo evolucionen los ingresos y el gasto público durante el resto del año.
El economista indicó que parte de esta situación responde también a una normalización de la recaudación luego del impulso inicial generado por la integración de Tributación y Aduanas dentro de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT). A esto se suma un contexto económico donde algunos sectores muestran menor dinamismo.
Entre las áreas más sensibles, mencionó a la construcción, debido a los atrasos en pagos a contratistas y proveedores del Estado. En ese sentido, explicó que el mecanismo de factoraje aparece como una alternativa para otorgar liquidez a las empresas mientras esperan los desembolsos públicos.
Sin embargo, señaló que aún existe debate sobre cómo distribuir el costo financiero de estas operaciones. “La discusión principal es quién absorbe finalmente los intereses derivados de esos adelantos financieros”, comentó.
Ibarrola agregó que las empresas de mayor tamaño tienen más capacidad para sostenerse en este contexto, mientras que las pequeñas y medianas enfrentan mayores dificultades para mantener capital operativo.
Pese a este escenario más ajustado, el economista consideró que Paraguay mantiene fundamentos macroeconómicos sólidos y descartó un impacto inmediato sobre la calificación crediticia del país.
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BNF alista su primera histórica emisión de bonos
El Banco Nacional de Fomento (BNF) se prepara para emitir bonos en el mercado local, siendo su primera histórica colocación. La entidad estatal se encuentra en franco crecimiento y ante la necesidad de diversificar sus fuentes de fondeo.
El anuncio se realizó en el marco de la 56.ª Asamblea General de la Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo (Alide), evento del que participa activamente el BNF. En ese contexto, César Vargas, gerente general, dio a conocer la novedad, destacando que se captará el dinero con el objetivo de seguir en constante expansión.
En ese sentido, se debe mencionar que la ley del Presupuesto General de la Nación para el presente ejercicio habilita un tope de G. 500.000 millones, lo que representa más de USD 80 millones al cambio actual.
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Crecimiento
“El BNF ha tenido un crecimiento muy importante en los últimos cuatro a cinco años; hemos mantenido un crecimiento sostenido del nivel de desembolso de la cartera, que por tres años consecutivos, ha sobrepasado el 20 % de crecimiento; eso hace que se estrese la necesidad de fondeo y de diversificar esa fuente de fondeo”, destacó Vargas.
Amplió señalando que luego de ajustar cuestiones legales se logró confirmar la colocación. “Estamos habilitados plenamente para poder realizar la primera emisión histórica de bonos en la Bolsa de Valores de Asunción, entonces el plan es hacerlo dentro de este semestre; estamos todavía articulando los procesos, no tenemos experiencia, va a ser nuestra primera experiencia”, recalcó.
Comentó además que la visión del presidente de la entidad, Manuel Ochipinti, consiste en ganar experiencia para mirar el mercado internacional en el futuro. Hoy en día, el BNF está en el top cinco de los bancos más importantes del país.
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Deuda pendiente con Salud: proveedores esperan definir esquema de factoraje para completar pagos
El presidente de la Cámara de la Industria Farmacéutica del Paraguay (Cifarma), Gerardo García, contó a La Nación/Nación Media que se encuentran en proceso de definición del mecanismo financiero que permitirá completar el pago de deudas pendientes del sistema de salud, estimadas en alrededor de USD 80 millones, a través de un esquema de factoraje.
Esto se da luego de que el Ministerio de Salud confirmara que a través del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), se concretó el desembolso de USD 100 millones a proveedores, como parte del proceso de regularización de compromisos acumulados. La deuda total con las farmacéuticas es de USD 180 millones.
Sin embargo, aún queda un tramo pendiente de financiamiento que será canalizado mediante un mecanismo de descuento de facturas en el sistema bancario, lo que en la práctica se conoce como factoraje.
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En ese sentido, García explicó que el proceso se encuentra en etapa de ajuste técnico y contractual con las entidades financieras. “Estamos viendo lo que queda pendiente para preparar los documentos y hacer los descuentos en los bancos, a través del factoraje. Se está por definir el modelo de contrato para que acepten los bancos”, señaló.
El titular de Cifarma indicó además que uno de los puntos centrales de la negociación es el costo financiero de la operación, buscando que el esquema no implique cargas adicionales para los proveedores.
Factoraje
El mecanismo de factoraje permitiría a los proveedores del sistema de salud acceder de forma anticipada a los recursos pendientes de pago mediante la cesión de sus facturas a entidades bancarias, que luego cobrarían al Estado en los plazos establecidos.
Este instrumento financiero es utilizado habitualmente para mejorar la liquidez de las empresas, especialmente en sectores con alta dependencia de contratos públicos, como el sanitario. En este caso, el esquema se plantea como una herramienta para cerrar la brecha restante de obligaciones del Estado con los proveedores, tras el desembolso ya realizado por el MEF.