La diputada Celeste Amarilla, que fue suspendida por 60 días sin goce de dieta por el pleno de la Cámara Baja, el 7 de octubre pasado; alzó una foto en sus redes sociales, este lunes último, disfrutando de su piscina en su casa de verano de San Bernardino, que agarra parte de una calle y la playa pública, según la denuncia de sus vecinos, que ya trascendió en enero de 2019.

La legisladora del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) publicó una foto en Twitter, ostentando su piscina en la villa veraniega y los internautas no tardaron en responder que usurpó parte de la vía pública para la construcción. El año pasado, la propia Amarilla había admitido a través de la misma red social que el piso de piedra de 3,07 x 9 metros está fuera del terreno.

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Amarilla respondió a algunos de los internautas y ella misma admitió que su pileta se encuentra en la vía pública, como se había denunciado en su momento. La misma se había comprometido a solucionar el inconveniente, pero todo quedó en la nada.

“Sí, la misma la que hice en una calle. Tengo que podar el jazmín, lavar las cortinas del muelle, lavar los edredones y frazadas para guardar, barnizar las reposeras. Se me adelantó el trabajo, esto hacía en enero y ahora lo haré en octubre”, ironizó la diputada en sus redes sociales.

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A casi dos años de prometer liberar el espacio público, nada de eso sucedió. Foto: Archivo.

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Tras varias publicaciones de nuestro diario sobre la polémica piscina de la legisladora, se hizo una medición municipal con presencia de un profesional del rubro en representación suya. En aquel entonces ella se comprometió a solucionar el problema, pero hasta el momento nada de eso sucedió y sigue ostentando su pileta ubicada en la costa del lago Ypacaraí en San Bernardino.

Los topógrafos de la municipalidad local como el ingeniero que llevó la diputada coinci­dieron en que la piscina está en la calle y ocupa parte de la playa pública. En su momento se labró un acta entre ambas partes y fue enviada al Juzgado de Faltas de la ciudad para avanzar con el proceso de desocupación, hasta que la parlamentaria pueda liberar el espacio público, pero a casi dos años nada de eso sucedió.

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