Con el clamor de paz para el Norte, paz para Paraguay y liberación de los secuestrados Óscar Denis y Adelio Mendoza, varios puntos de Concepción, tales como el puente y las calles, amanecieron con varias cintas blancas.
Se trata de un gesto simbólico por parte de pobladores de esta zona y varios puntos del país, como la capital, que hacen un llamado al cese de violencia por parte del grupo criminal autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo, que supuestamente representa al sector campesino, indígena y pobre del país y que, paradójicamente, se alzan con armas contra un indígena y otros ciudadanos vulnerables.
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Hoy, domingo, vencen algunos plazos para cumplir con las exigencias que los criminales del Norte impusieron a las familias. En este sentido, la jornada se convirtió en un día en el que la ciudadanía de varias partes del país, como Concepción, Asunción, Villarrica y otros puntos, salieron a las calles a pedir por la paz en el país y la liberación de las personas retenidas en contra de su voluntad en bosques de Yvy Yaú.
En Concepción, la familia Denis lanzó globos blancos al cielo clamando a Dios que Óscar y Adelio retornen con vida a sus hogares, así como también pidieron por la paz y el cese de violencia por parte del EPP. Posteriormente, procedieron a la entrega de los kits de víveres a comunidades indígenas como lo requirieron los delincuentes. Recordemos que 75 pueblos originarios se negaron a recibir la “ayuda”.
En el departamento de Guairá realizaron una caravana contra la impunidad, donde también se solidarizaron con la familia del ex vicepresidente de la República y pidieron su pronta liberación. “Todo el pueblo guaireño lo está acompañando”, indicó Cándido Aguilera.
En Asunción, familiares, amigos y cercanos a la familia Denis se concentraron frente a la Catedral de Asunción al término de la celebración eucarística para una caravana por la pronta liberación de Óscar y Adelio. “Pedimos a toda la ciudadanía que nos acompañe”, indicó Techi Denis, prima hermana de Óscar Denis.
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Se cumple una década del secuestro de Félix Urbieta
La familia compartió una emotiva carta dedicada al secuestrado Félix Urbieta para conmemorar la dolorosa fecha.
Ayer se cumplió exactamente una década del secuestro del ganadero Félix Urbieta, secuestrado de su hogar por el grupo criminal autodenominado Ejército del Mariscal López, una escisión del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) que fuera desarticulada por el Gobierno en 2025.
Para conmemorar la fecha, sus hijas, Liliana y Norma Urbieta, ofrecieron una conferencia de prensa en la que compartieron su dolor y el clamor de la familia mediante una emotiva carta abierta. “A 10 años del secuestro de Félix Urbieta Ramírez, 10 años de ausencia, 10 años de preguntas sin respuestas, 10 años esperando saber dónde estas.
Hoy se cumplen 10 años de aquel 12 de octubre de 2016 cuando nuestras vidas cambiaron para siempre, 10 años desde que nuestro padre Félix Urbieta fue arrancado de su hogar y de nuestra familia dejando un vacío que a pesar del paso del tiempo sigue doliendo como el primer día”, expresa el escrito de la familia. La familia recordó el dolor de sobrevivir este tiempo sin noticias del padre: “Ha pasado una década entera de nuestras vidas, 10 años de cumpleaños sin su presencia, de navidades con su silla vacía, de celebraciones familiares incompletas, de recuerdos que convierten en lágrimas y de preguntas que nadie todavía ha podido responder. El tiempo siguió avanzando para todos, pero una parte de nuestras vidas quedó detenida en aquel día”.
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Vehículo del año queda colgado tras caer en un enorme cráter en zona de obras en Asunción
La alarmante falta de mantenimiento vial y el deplorable estado de las calles en la capital del país sumaron un nuevo y lamentable capítulo. En esta ocasión, un automóvil de reciente modelo terminó atrapado y colgado en medio de un profundo cráter sobre la calle Melvin Jones, en su intersección con Agustín Barrios, un sector actualmente intervenido por obras de la Municipalidad de Asunción.
El incidente quedó registrado en videos que se viralizaron rápidamente en las redes sociales. En las imágenes se evidencia la magnitud del pozo que desestabilizó por completo al rodado, dejándolo con las ruedas delanteras prácticamente en el aire y la carrocería incrustada contra el borde del pavimento destrozado. El ciudadano que filmó el suceso no ocultó su indignación: “Reventó su auto”, relató con frustración, lamentando profundamente que una inversión importante en un vehículo “del año” terminara dañada severamente debido a la desidia de las autoridades viales.
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Este cruce no es un caso aislado. Automovilistas y residentes del barrio denuncian de forma unánime que la zona se ha vuelto prácticamente intransitable. Quienes pasan diariamente por el lugar se ven obligados a realizar maniobras sumamente peligrosas y “malabares” al volante para esquivar la seguidilla de cráteres que adornan la calzada. La acumulación de agua y la falta de una señalización adecuada en el perímetro de obras multiplican el peligro de siniestros viales similares.
Más allá del evidente caos vehicular, los vecinos manifestaron su preocupación por el grave impacto económico que esto representa. Los severos daños en los sistemas de suspensión, cubiertas y tren delantero son gastos imprevistos que los ciudadanos deben costear de su propio bolsillo. Los afectados exigen una respuesta inmediata y una reparación integral definitiva por parte de la comuna capitalina, esperando que este lamentable evento sirva como un llamado de atención urgente para poner fin al abandono estructural que sufren las calles asuncenas.
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La decisión que transformó una frontera disputada en una zona de paz
- Embajador Carlos José Fleitas
- Fotos: Gentileza
A lo largo de su historia, Paraguay recurrió en tres momentos decisivos al arbitraje para resolver controversias territoriales. El primero fue el laudo Hayes con la Argentina en 1878, que reconoció la soberanía paraguaya sobre el territorio situado entre los ríos Verde y Pilcomayo; el segundo, el laudo arbitral del Chaco del 10 de octubre de 1938, que fijó la frontera con Bolivia después de la guerra del Chaco; y el tercero, conocido como el arbitraje del cerro Chovoreca, culminó con el fallo del 11 de julio de 1969 y determinó la ubicación correcta de uno de los vértices establecidos en 1938.
Pese a su importancia para la definición territorial del país, el laudo de 1938 ha recibido menor atención que los otros dos casos. Detrás de su pronunciamiento existió, además, un episodio poco conocido y todavía controvertido: el acta reservada del 9 de julio de 1938, mediante la cual las partes y los países mediadores anticiparon el trazado fundamental de la futura frontera antes de la firma del Tratado de Paz y del fallo formal de los árbitros.
DE LA TREGUA AL ARBITRAJE
El Protocolo de Paz firmado en Buenos Aires el 12 de junio de 1935 puso fin a las hostilidades de la guerra del Chaco y abrió las negociaciones para resolver la cuestión territorial. La Conferencia de Paz del Chaco, integrada por representantes de Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, Perú y Uruguay, asumió la tarea de acercar las posiciones de los antiguos contendientes.
Las negociaciones se extendieron durante más de tres años, prueba de que el cese del fuego no había resuelto automáticamente el problema de límites. Finalmente, el 21 de julio de 1938, Paraguay y Bolivia firmaron en Buenos Aires el Tratado de Paz, Amistad y Límites, bajo los auspicios y la garantía moral de los seis Estados mediadores.
Por Paraguay participaron, entre otros, Cecilio Báez, José Félix Estigarribia, Luis A. Riart y Efraím Cardozo; por Bolivia, Eduardo Diez de Medina y Enrique Finot. Los instrumentos de ratificación fueron intercambiados el 29 de agosto de 1938 (González de Bosio, 2022).
ACUERDO RESERVADO
Antes de la firma pública del Tratado de Paz, Amistad y Límites, en la madrugada del 9 de julio de 1938 las delegaciones de Paraguay y Bolivia rubricaron, junto con los mediadores, el proyecto de tratado, aunque debían someterlo a la aprobación de sus respectivos gobiernos. En esa misma fecha se suscribió un documento reservado titulado “Paraguay-Bolivia.
Acta rubricada en la ciudad de Buenos Aires, 9 de julio de 1938”, en el cual los representantes de las partes y de los países mediadores anticiparon el recorrido general que debía respetar el futuro laudo arbitral.
El acta afirmaba que la Conferencia de Paz había identificado, con el asesoramiento de sus técnicos militares y después de escuchar separadamente a las partes, una delimitación transaccional basada en los puntos de coincidencia existentes. En él se anticipó una línea que comenzaba en Esmeralda, sobre el río Pilcomayo; se dirigía hacia 27 de Noviembre, dejando Yrendague al este; continuaba por Capitán Ustares, Palmar de las Islas, Fortín Paredes y cerro Chovoreca; y llegaba al río Negro u Otuquis y a su desembocadura en el río Paraguay.
El documento declaraba que el futuro laudo respetaría esa solución “fiel y escrupulosamente”, considerándola razonable y definitiva por los negociadores (Rout, 1970).
Los compromisos del 9 de julio fueron confirmados y complementados, ya que el 19 de julio Bolivia solicitó nuevas garantías de que el Colegio Arbitral respetaría lo acordado, mientras Paraguay recibió seguridades escritas sobre el sector occidental de la frontera y la permanencia de los fortines Patria y Galpón bajo su jurisdicción.
El acta no fue un documento aislado, sino la pieza central de una negociación reservada más amplia que preparó el camino para la firma pública del Tratado de Paz, el 21 de julio, y para el laudo arbitral del 10 de octubre. Aunque el fallo mantuvo la orientación general del acta, incorporó referencias geográficas como Villazón, el punto situado diez kilómetros al oeste de Estrella; Cerrito Jara y determinadas intersecciones de paralelos y meridianos. Es decir, el trazado definitivo mantuvo la orientación fundamental del acuerdo previo, pero no lo reprodujo literalmente. El documento, por tanto, no sustituye al laudo arbitral, aunque permite comprenderlo como la culminación jurídica de una solución política negociada previamente y mantenida bajo reserva.
CONTROVERSIA
El acta ha generado controversias históricas, su carácter reservado y su divulgación pública muchos años después motivaron cuestionamientos sobre la transparencia de las negociaciones. Además, al afirmar que el futuro laudo respetaría “fiel y escrupulosamente” la línea acordada, abrió la discusión sobre el margen de decisión que conservaron los árbitros. También provocó reparos jurídicos porque fue rubricada antes de que las delegaciones obtuvieran la aprobación definitiva de sus gobiernos y antes de la firma y ratificación del Tratado de Paz. A ello se sumaron las diferencias internas de la representación paraguaya ante las concesiones territoriales discutidas.
BASE JURÍDICA
El tratado no sometió nuevamente a discusión la totalidad del Chaco Boreal. Reconoció directamente determinados espacios y estableció una zona dentro de la cual los árbitros debían fijar la línea definitiva. La decisión tendría el carácter de un arbitraje de equidad: los árbitros debían pronunciarse según su leal saber y entender, considerando la experiencia de la Conferencia de Paz y los dictámenes de sus asesores militares.
A diferencia de un arbitraje estrictamente jurídico, centrado principalmente en la aplicación de tratados anteriores, títulos coloniales y otras normas de derecho, los árbitros de equidad podían buscar una solución considerada justa, razonable y viable para ambas partes. Debían pronunciarse según su “leal saber y entender”, tomando en consideración los antecedentes reunidos por la Conferencia de Paz, los dictámenes de los asesores militares y las condiciones geográficas, económicas y de seguridad de los dos países. La finalidad era alcanzar una fórmula que pudiera cerrar el conflicto y evitar una nueva guerra.
El Tratado fijó los márgenes que la decisión no podía sobrepasar. En el sector occidental, la línea debía situarse dentro de una franja determinada entre el río Pilcomayo y el meridiano del fortín 27 de Noviembre. En el norte y el este, debía mantenerse entre la propuesta presentada por la Conferencia de Paz el 27 de mayo de 1938 y la contrapropuesta paraguaya del 24 de junio. Además, el litoral del río Paraguay situado al sur de la desembocadura del río Negro u Otuquis quedó expresamente excluido del arbitraje.
Los árbitros eran los presidentes de Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, Perú y Uruguay, quienes delegaron sus funciones en representantes plenipotenciarios. Argentina designó a José María Cantilo, Isidoro Ruiz Moreno y Pablo Santos Muñoz; Brasil, a José de Paula Rodrigues Alves; Chile, a Luis Barros Borgoño y Manuel Bianchi; Estados Unidos, a Spruille Braden; Perú, a Felipe Barreda Laos y Luis Fernán Cisneros; y Uruguay, a Eugenio Martínez Thédy. Sus poderes los facultaban para deliberar y suscribir el fallo en nombre de los respectivos jefes de Estado (Comisión Mixta Demarcadora de Límites Boliviano-Paraguaya, 2007).
EL FALLO
Cumplidas las ratificaciones, los delegados de los seis presidentes mediadores se reunieron en Buenos Aires como Colegio Arbitral y el 10 de octubre pronunciaron el fallo que determinó la línea divisoria.
Paraguay y Bolivia fueron oídos en una audiencia especial y presentaron alegatos acompañados de documentación y una Comisión Militar Asesora realizó un relevamiento aerofotográfico y reconoció las zonas definidas. El Colegio Arbitral no examinó solamente los antecedentes jurídicos e históricos, sino también las condiciones geográficas, económicas y de seguridad de ambas partes. Sobre esa base, concluyó que la línea adoptada representaba una solución equitativa y aprobó el fallo por unanimidad.
La frontera quedó organizada en dos grandes zonas que convergían en 27 de Noviembre o Gabino Mendoza. En la zona occidental, la línea partía de ese punto, descendía hacia Villazón, pasaba diez kilómetros al oeste de Estrella y terminaba en el thalweg o canal navegable del río Pilcomayo. En la zona norte, avanzaba hacia el cerro Capitán Ustares, la Cañada del Palmar de las Islas y la intersección del meridiano de Fortín Paredes con el paralelo de Fortín Ravelo. Luego alcanzaba el punto más alto del cerro Chovoreca y Cerrito Jara, llegaba al río Negro u Otuquis y seguía su thalweg hasta la desembocadura en el río Paraguay.
El uso de fortines, elevaciones, palmares, cursos de agua, paralelos y meridianos muestra que la frontera combinó referencias militares, accidentes naturales y líneas geométricas. El documento fue dado en Buenos Aires en tres ejemplares redactados en español, inglés y portugués, y dispuso que el texto en español prevalecería en caso de duda.
DELIMITAR VS. DEMARCAR
El laudo delimitó la frontera: determinó jurídicamente por dónde debía pasar. Todavía era necesario demarcarla, es decir, identificar sus puntos en el terreno, calcular coordenadas, abrir picadas y construir los hitos que harían visible la separación entre los dos Estados.
El acta del 25 de noviembre de 1938 constituyó la Comisión Mixta Demarcadora de Límites. Bolivia estuvo representada por el coronel Abelardo Prieto y el mayor Walter Salinas; Paraguay, por el teniente coronel Abdón Palacios y el teniente primero de Marina Néstor Rodríguez. Como quinto miembro y presidente fue designado el coronel argentino Ernesto Florit, en representación de los países mediadores.
La Comisión debía dictar su reglamento, acordar el plan de acción y definir los métodos de trabajo. El presidente dirigía los debates, verificaba la ejecución de las decisiones y resolvía definitivamente las cuestiones técnicas y prácticas en las que las partes no alcanzaran un acuerdo.
LEGADO
El Tratado de Paz estableció la fórmula política y jurídica; el laudo determinó la línea dentro de la zona acordada; y la Comisión Mixta se encargó de reconocerla y demarcarla materialmente.
Los documentos producidos durante la demarcación –actas, mapas, croquis, fotografías, informes y libretas de campo– muestran una dimensión de la historia fronteriza que suele quedar oculta detrás de los grandes acontecimientos diplomáticos. La frontera no fue únicamente una línea decidida por presidentes y cancilleres: también fue recorrida por técnicos, topógrafos, militares, ingenieros y delegados que debieron confrontar las palabras del fallo con la geografía del Chaco.
El carácter equitativo del arbitraje permite comprender por qué la solución de 1938 no coincidió plenamente con las aspiraciones territoriales máximas de ninguna de las partes. Aunque la consigna del Dr. Manuel Domínguez –“Ni más allá ni más acá del Parapití”– había expresado durante años la reivindicación paraguaya de reconocer aquel río como límite histórico del Chaco, la frontera definitiva surgió de una realidad más compleja.
Las consecuencias de la guerra, las posiciones de Paraguay y Bolivia, la intervención de los mediadores y la necesidad de evitar un nuevo enfrentamiento exigieron concesiones y una intensa negociación diplomática. Para el Paraguay significó el reconocimiento de la mayor parte del Chaco Boreal y la preservación de su soberanía sobre el litoral del río Paraguay; para Bolivia, consolidó el dominio sobre el sector noroccidental.
El laudo no satisfizo todas las aspiraciones territoriales de ambos países, pero alcanzó algo que décadas de conversaciones, protocolos y mediaciones no habían conseguido: transformar el final de la guerra de dos naciones hermanas en una frontera jurídicamente definida y así abrir una nueva etapa de paz entre Paraguay y Bolivia.
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Incan opera al 70 % de su capacidad tras tormenta que destrozó el área de urgencias
Este domingo, tras el violento temporal que causó ayer graves destrozos estructurales en el área de urgencias, el Instituto Nacional del Cáncer (Incan) tuvo que reubicar a 24 pacientes y actualmente opera al 70 % de su capacidad. No se reportaron personas heridas, pero sí cuantiosos daños materiales dentro del predio del centro asistencial.
El doctor Rodrigo Alfonso, director del Incan, expresó que la tormenta provocó el colapso del techo en la zona de urgencias, lo que obligó a una evacuación, se rompieron los blindex que resguardan la sala de espera y en el estacionamiento dos automóviles quedaron inservibles. A pesar del fuerte impacto se activó un plan de contingencia.
“Por suerte solo fueron daños materiales con el gran impacto que se recibió en la zona como postes y árboles caídos, es una desgracia con suerte. Hay daños en la admisión y área de urgencias, pero en el alrededor del hospital fue impresionante con autos dañados, motocicleta y casillas de personas trabajadoras, fue devastador”, apuntó Alfonso en diálogo con la 1080 AM.
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Afirmó que actualmente el hospital está operando en un 70 % de su capacidad mediante generadores de respaldo en áreas críticas. “Tenemos dos plantas y 60 camas operan en la parte inferior y teníamos prevista la inauguración para esta semana, por lo que tuvimos esa disponibilidad para mudar a unos 24 pacientes a un área segura”, explicó.
Relató que el personal que estaba de servicio indicó que el temporal duró apenas unos dos minutos, pero fueron vientos, granizos y lluvias, que prácticamente hicieron temblar a todo el recinto.
Aseguró que los servicios de quimioterapia, radioterapia y cirugía del Instituto del Cáncer se mantienen activos, pero que están operando bajo estrictos protocolos de seguridad. Además, que toda la infraestructura dañada durante la tormenta ya fue evaluada por personal técnico para que pueda ser reconstruida en la brevedad.