Católicos, bautistas y representantes de la comunidad sorda unen esfuerzos en Paraguay para llevar la Biblia a la lengua de señas paraguaya, el guaraní y el castellano. El proyecto busca facilitar el acceso de las personas sordas a las Sagradas Escrituras y promover una mayor inclusión en los espacios religiosos.
La iniciativa fue presentada en el programa Tribuna, de Paraguay TV, por la doctora Wilma Mancuello González, religiosa católica de la orden Claretiana; la pastora bautista Mirta Barreto y el traductor de lengua de señas Luis Jara.
El trabajo se desarrolla mediante encuentros virtuales semanales, con la participación de especialistas bíblicos, traductores y miembros de la comunidad sorda. Además de la traducción de los textos, se producen materiales audiovisuales que permitan comprender el mensaje bíblico en lengua de señas.
Uno de los objetivos es que parroquias, capillas y congregaciones puedan contar con personas capacitadas en lengua de señas, de modo que la comunidad sorda pueda participar plenamente de las actividades religiosas y espacios de formación.
Mancuello González, especialista en Sagrada Escritura y doctora por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma, tiene a su cargo la traducción de los textos desde sus lenguas originales. Su formación académica en Paraguay, España, Jerusalén e Italia aporta el respaldo teológico al proyecto.
Por su parte, Barreto, directora de la Iglesia Bautista de Sordos de Areguá, destacó la necesidad de ampliar los espacios inclusivos. Luis Jara, integrante de la comunidad sorda y traductor, aporta su experiencia para garantizar que los contenidos sean claros y accesibles.
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Para financiar la iniciativa, los organizadores realizan una rifa solidaria. El sorteo será el 30 de octubre de 2026, a las 20:00, con transmisión por Facebook Live. Cada número cuesta G. 10.000 y quienes deseen colaborar pueden comunicarse al 0981 841 680.
La propuesta busca convertir la traducción de las Sagradas Escrituras en una herramienta de inclusión y acercamiento para la comunidad sorda paraguaya.
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Hombría bíblica. Construyendo hombres
- Emilio Agüero Esgaib
- Pastor
Sabemos que el mayor ejemplo de hombría bíblica es Jesús.
Sabemos que la hombría bíblica es todo lo contrario al machismo mundano.
El machismo mundano es sinónimo de egoísmo, promiscuidad, falta de compromiso, violencia, orgullo, inmadurez emocional, ira, etc., y la hombría bíblica es mansedumbre, carácter maduro, compromiso, fidelidad, humildad, respeto, amor, dominio propio, templanza y los frutos del espíritu.
Sabemos que la falta de hombría es falta de espiritualidad y que la hombría bíblica es la espiritualidad, o sea, uno actúa en la carne y el otro se deja guiar por el Espíritu (Romanos 8:14). Todo verdadero creyente debe mantener este norte todos los días: dejar que sea el Espíritu Santo, no sus emociones, el que guíe en sus decisiones.
Nunca dejaremos de ser tentados a dejarnos llevar por nuestras emociones (ira, desánimo, autocompasión, decepción, egoísmo) porque somos seres emocionales, pero tomamos la decisión diariamente de caminar en el Espíritu.
Pero no solo Jesús mostró la hombría bíblica. Él lo hizo a la perfección, pero otros hombres también lo hicieron como David, José de Egipto, Daniel, José esposo de María, el apóstol Pablo, entre otros.
¿Qué tenían en común estos hombres? Eran pecadores, pero tomaron una decisión: obedecer a Dios. Estamos llamados a tomar una de decisión como cristianos y es el caminar bajo la guía del Espíritu.
¿Por qué David es un ejemplo de hombría? Porque a pesar de sus defectos y caídas decidió caminar un día a la vez en obediencia al Dios. Dios mismo dijo que él era un hombre conforme a su corazón. La Biblia dice que era “prudente de palabras”, valiente, y asumió el llamado de Dios aunque este llamado le acarreó mucha renuncia y dolor.
Cometió errores, pero se levantó de cada uno de ellos. Cuando estaba a punto de morir y entregar su reino a su joven hijo solo le aconsejó dos cosas: “Esfuérzate y sé hombre” 1 Reyes 2:2. De seguro David no pensaba por “hombre” como una persona de fuerza física, violento y mujeriego, sino en madurez, carácter, integridad y obediencia a Dios. Él sabía que si le sostuvo en 40 años de reinado.
Vemos que todos los modelos más destacados de hombría bíblica tienen en común rasgos de un carácter maduro, templanza, determinación, integridad y compromiso. Nadie se destacó por ser aniñado, promiscuo, irresponsable, egoísta o violento, esas características no agradan a Dios ni seducen a los demás.
El dominio propio es un fruto fundamental en la hombría bíblica. El dominio propio nos enseña que no son las tormentas ni tentaciones externas el verdadero peligro, sino aquello que gobierna nuestro corazón.
Dominio propio en el griego se conoce de dos maneras, una la palabra “enkrateia” y la otra “sophronismos”, la primera significa “poder interior” o “ejercer poder o control desde dentro” que no se refiere a la fuerza de voluntad humana sino al poder del Espíritu Santo en nosotros para dominar nuestras pasiones, impulsos y deseos carnales, y la segunda “mente sana y disciplinada” y se trata de la capacidad de tener una perspectiva equilibrada, tomar decisiones correctas bajo presión y no dejarse arrastrar por el pánico o descontrol mental”.
“Enkrateia” no es algo que lo tienen los fortachones o temerarios, lo puede tener un hombre que no tiene características físicas de un “macho alfa”, pues este fruto/virtud tiene que ver con el carácter, con el corazón.
Vimos a Daniel en Babilonia o José en Egipto, ellos no estaban protegidos por su entorno, cultura o valores, ellos vivían en un sistema que quería definirlos y moldearlos, estaban rodeados de presión, tentación y libertinaje, como hoy nosotros también estamos rodeados de un sistema libertino, ególatra, anti-Dios, pero vencieron.
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Una fe la Biblia
- Emilio Agüero Esgaib
- Pastor
Una de las acusaciones más comunes que se hace contra la fe es que esta es totalmente emocional y carece de racionalidad, y que el que decidió creer debe cometer un “suicidio intelectual”, arrojarse al vacío con los ojos vendados y “creer nomás”.
Aunque es cierto que la fe también afecta las emociones (como es normal en casi todas las áreas del ser humano, y nada hay de malo en ello), tales como el amor, la paz, el gozo, la esperanza, etc., la Biblia en ninguna parte nos insta a creer sin evidencia.
La definición bíblica de la palabra fe la hallamos en Hebreos 11.1 y nos habla de “certeza” y “convicción”, que nada tiene que ver con un mero emocionalismo irracional y dice: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.
Según la RAE, “certeza” significa “conocimiento seguro y claro de algo”. En este sentido, los discípulos de Cristo no creían por creer y no eran crédulos. Ellos basaron su fe en evidencias. Vemos lo que escribe el evangelista Lucas en Lc 1.1-3: “Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus propios ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo”.
Vemos que el evangelista, historiador y médico griego Lucas, que no conoció a Jesús físicamente y se convirtió, investigó “diligentemente” para ver “si las cosas eran así” y llegó a la conclusión de que eran “ciertísimas” y decidió seguir las enseñanzas de Cristo, aunque esto le implicara, como de hecho ocurrió, exilio, desarraigo, persecución y muerte.
Unos 30 años después, ya cuando todos los primeros apóstoles habían muerto (todos ellos martirizados), con excepción de Juan que estaba exiliado en la isla de Patmos a causa de la predicación (Ap. 1.9), este escribe a la Iglesia perseguida, agobiada, torturada y desarraigada, una carta para alentarlos a seguir perseverantes y firmes en medio de la tribulación. Les dice: “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al verbo de vida… lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos…” (1 Juan 1.1-3).
Lo que hemos “oído”, “visto”, “contemplado”, “tocado”, esto no habla de una “fe ciega” y crédula, habla de una certeza absoluta. Y lo escribe desde el dolor, la persecución y la muerte 30 años después de haber sido testigo de todas estas cosas. La pregunta es ¿para qué?, ¿cuál era el interés de seguir perseverando en una mentira, si es que hubiera sido eso? La respuesta es contundente: porque era cierto.
La fe no es algo que se sostiene y se hace cada vez más fuerte mientras más ignorancia haya, ni significa creer aun a pesar de la abrumadora evidencia contra ella. No. Más bien, la verdadera fe salvadora es coherente con el conocimiento y con el verdadero entendimiento de los hechos.
Pablo dijo: “Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la Palabra de Dios” (Ro 10.17). Lo que el apóstol dice es que nuestra fe crece a medida que más conocemos lo que las Escrituras nos cuentan.
Isaac Asimov había dicho desacertadamente: “La forma más segura de volverse ateo es leyendo la Biblia”, y Pablo toma ese desafío y dice en ese verso: “La mejor manera de afirmar tu fe es conociendo las Escrituras”.
Cuando las personas cuentan con verdadera información acerca de Cristo, están en mejores condiciones de poner su confianza en él. De modo que la fe no se debilita con el conocimiento, sino que aumenta.
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Con lengua de señas, primera dama invita a edición inclusiva de Feria Palmear
“Este sábado 29 estamos preparando una edición muy especial de la Feria Palmear. La edición Juntos por la Inclusión”, expresó la primera dama Leticia Ocampos en un material audiovisual difundido en redes sociales, utilizando únicamente la lengua de señas para realizar esta especial invitación para la próxima entrega del ciclo sabatino en la emblemática calle Palma de Asunción, en el horario de 11:00 a 23:00, con acceso gratuito.
En el mismo clip subtitulado, otra intérprete continúa el anuncio en el lenguaje de signos señalando que esta edición especial de la Feria Palmear servirá para conmemorar el Día Internacional de las personas con discapacidad, que se conmemora cada 3 de diciembre. “Esta feria propone una mirada distinta para cultivar una cultura inclusiva donde la diversidad sea motivo de celebración y no distancias”, manifiesta el anuncio.
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“Te enterarás a través de los feriantes de interesantes propuestas del universo de la discapacidad. Lanzamiento de libros, orquestas y coros, teatro, danza, desfile de modas, cine al aire libre, dinámicas y actividades deportivas, todas con enfoque inclusivo”, agrega. En tanto que el tuit compartido por Ocampos dice: “Un día para encontrarnos, celebrar y seguir construyendo juntos una ciudad más inclusiva. ¡Nos vemos desde las 11:00!”.
Para esta ocasión, el evento cuenta con apoyo de la organización Juntos por la Inclusión, mientras que el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic) prepara cartelería inclusiva. La Oficina de la Primera Dama también prepara, en coordinación con otras instituciones estatales, el tradicional encendido de luces del Palacio de López, que busca consolidarse como un evento accesible a toda la ciudadanía. Está previsto para el domingo 30 de noviembre y en este contexto también Palma contará con iluminación especial y se habilitará un mercadillo artesanal en el paseo litoral.
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La importancia de estudiar la Biblia
Lo primordial que tenemos que hacer como cristianos es estudiar la Palabra de Dios porque a través de ella Dios habla.
No hay sustituto para el cristiano, la Biblia es el centro de todo crecimiento espiritual a través de ella conocemos a Dios, no hay otra manera.
¿Por qué es necesario estudiar la Biblia?
En primer lugar es necesario estudiar la Biblia para crecer. 1 Pedro 2:2 dice: “Desead, como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada para que por ella crezcáis para salvación”.
Este verso nos habla de un alimento que todo cristiano debe tener para crecer. Así como un niño necesita alimento para su crecimiento sano así también el creyente.
El apóstol Pablo en 1 Corintios 3:1,2 nos dice que la Palabra de Dios puede ser leche en algún momento y carne en otro. No es que algunas cosas de la Biblia son leche y otras carne, todo en la Biblia es profundo, sustancioso y consistente.
A un bebé se le da leche materna no carne porque aún no está preparado para digerirla, pero lo estará a medida que vaya desarrollándose.
Así también en lo espiritual. Primero aprendemos lo básico, lo general, lo fácilmente digerible, pero eso básico cuando lo profundizamos se va convirtiendo poco a poco en algo mucho más sustancioso y profundo.
Por ejemplo, decir que Dios nos ama es algo básico, es un conocimiento básico, es leche como Juan 3:16 que dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda más tenga vida eterna”. Pero cuando vamos profundizando en esta palabra, analizando la doctrina de la gracia, la sustitución, el sacrificio de Cristo, la fe, la entrega incondicional de Dios y cómo un Dios todopoderoso concilia su justicia con su santidad vamos entrando en aguas tan profundas que, como diría Spurgeon, “nuestra palmada mental no halla fondo”, de hecho, vamos aprendiendo tanto que se va convirtiendo en un misterio infinito y mientras más lo estudiamos más conocemos a Dios y lo amamos.
Esa “leche”, o sea, “Dios nos ama”, se torna en “carne”, una sustancia tan densa que no nos alcanza la vida para poder entenderla a profundidad. El punto acá es que tenemos que crecer.
Jeremías 15:16 dice: “Fueron halladas tus palabras y yo las comí y tu palabra me fue por gozo y por alegría en mi corazón…”. Jeremías comió la Palabra de Dios porque era alimento para él, el acto de comer es un acto de alimentarse, de fortalecerse.
Un bebé o un niño son algo encantador, pero en temas prácticos no son muy útiles, no se les puede dar responsabilidades, no se puede confiar en ellos, no tienen la capacidad siquiera de cuidarse a sí mismos, estamos llenos de cristianos así, gateando por el suelo, haciendo berrinches, haciéndose encima sus necesidades fisiológicas, hay que estar limpiándolos y cuidando que no se hagan daño a sí mismos ni a otros, y no hay problema que así sea con un bebé, el problema es seguir así con alguien que ya debería comportarse como un adulto.
Un adulto que se comporta como un niño no es de beneficio para nadie. Siempre pero siempre la diferencia más importante entre los niños espirituales y los que han alcanzado madurez es el conocimiento de las Escrituras.
Sabemos que algunas personas pueden ser intelectuales en el conocimiento de la Biblia, pero aún inmaduros en sus emociones, puede pasar, pero lo que nunca vas a ver es una persona madura y profunda espiritualmente, pero ignorante a las Escrituras, eso no puede darse.
Nunca podremos derrotar el pecado a menos que lo derrotemos con la Palabra de Dios. En Efesios donde nos muestran toda la armadura de Dios para vencer todas las tentaciones del diablo aparece en el 6:17: “Tomad la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios”. La palabra de Dios es nuestra arma contra la tentación.