Este sábado, en el Parque Lineal de la Costanera Norte, se realizó una nueva edición del Plantatón, consolidando diez años de trabajo que promueven la participación ciudadana y el cuidado del ambiente. El ministro del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), Rolando De Barros Barreto, destacó el compromiso de la ciudadanía y la importancia de asumir, como sociedad, la responsabilidad de proteger los recursos naturales para las futuras generaciones.

El entusiasmo de niños y adultos nos deja un mensaje claro: esperanza. No solo estamos plantando árboles, estamos construyendo compromiso con las próximas generaciones”, expresó el ministro durante un acto de la actividad, impulsada por el Mades, junto a su mascota oficial Madi, que reafirma el trabajo conjunto para avanzar en la recuperación de espacios verdes y el desarrollo sostenible del país.

La convocatoria, abierta a todo público, plantea un desafío ambicioso: alcanzar la plantación de 10.000 árboles, que responde a una lógica clara: amplificar el impacto y reforzar la idea de que la transformación ambiental requiere escala, continuidad y compromiso colectivo. Bajo el lema “Plantamos árboles, cuidamos el agua”, la jornada pone en el centro el rol de los árboles como parte de una infraestructura natural indispensable para las ciudades.

Más allá de su valor paisajístico, los árboles cumplen funciones clave en la regulación del ciclo del agua, la absorción de contaminantes, la mitigación del calor urbano y la generación de espacios más habitables. La elección del Parque Lineal de la Costanera Norte no es casual. Se trata de un espacio estratégico dentro del tejido urbano de Asunción, donde la incorporación de cobertura vegetal contribuye tanto a la recuperación ambiental como al uso social del espacio público.

Uno de los diferenciales de la iniciativa es su carácter experiencial. A diferencia de otras acciones ambientales más discursivas, Plantatón propone una participación directa: cada voluntario planta, interviene y deja una huella tangible en el espacio. Esta dimensión práctica genera un vínculo más profundo con el entorno y refuerza el sentido de responsabilidad compartida.

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