Una niña y su abuela fueron atacada por un murciélago durante una mudanza en una zona de Trinidad, departamento de Itapúa, lo que activó de inmediato el protocolo sanitario para prevenir el contagio de rabia. La información fue brindada por la médica Pastora Duarte, del área de Vigilancia Sanitaria de Itapúa, durante declaraciones sobre el caso a la prensa local de Itapúa.
Según Duarte, los familiares llevaron a la niña a un servicio privado de salud donde se levantó la ficha epidemiológica y se dio conocimiento a las autoridades regionales. Posteriormente, fue derivada al Hospital General de Itapúa para recibir la inmunoglobulina y la vacuna antirrábica, medicamentos que no se encuentran disponibles en todos los servicios, especialmente los privados.
La profesional explicó que la vacuna antirrábica requiere de cuatro dosis administradas en los días 0, 3, 7 y 14, mientras que la inmunoglobulina se aplica según el protocolo correspondiente. En el caso de la menor, el tratamiento ya se encuentra en curso y su estado es estable.
Pastora Duarte destacó que los ataques de murciélagos son poco comunes, registrándose únicamente dos o tres casos al año a nivel departamental. En contraste, las mordeduras de perros representan cerca de 200 casos anuales, aunque algunas no se notifican formalmente a los servicios de salud. La especialista subrayó la importancia de determinar las circunstancias del ataque, como si el animal estaba con crías, celoso o en horario de alimentación, para descartar conductas asociadas a rabia.
La médica recordó que los biológicos se manejan a través del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) y se encuentran en los vacunatorios, debido a la necesidad de mantener temperatura controlada. Por ello, no se almacenan en servicios de urgencias, aunque la administración puede realizarse dentro de las 24 a 72 horas posteriores al incidente, respetando el periodo de incubación de la enfermedad.
Aclaró que este procedimiento evita riesgos innecesarios para los pacientes y el personal sanitario, garantizando que las dosis de vacuna antirrábica e inmunoglobulina se apliquen de manera segura, incluso si el primer contacto con el servicio de salud ocurre fuera del horario de disponibilidad del vacunatorio.