El presidente del Congreso, Basilio Núñez, anunció la próxima implementación del nuevo sistema de seguridad y emergencia 911 en la ciudad de Villa Hayes. “Un gran paso para brindar más protección y tranquilidad a las familias”, resaltó el titular de la Cámara Alta.
En ese sentido, se llevó a cabo a nivel local una reunión de coordinación con el Comandante de la Policía Nacional, Carlos Benítez, y demás miembros de la cúpula policial. Esta importante iniciativa tendrá una inversión aproximada de G. 8 mil millones, según referencia del senador colorado.
El comandante dio detalles sobre los beneficios que implicará este servicio a la comunidad. “En poco tiempo va a ser realidad el sistema de seguridad y emergencia 911 para todo el departamento y lugares adyacentes”, indicó.
Añadió que con esta acción, la Policía Nacional pretende optimizar el servicio de recepción y despacho de llamadas de emergencia. Así mismo, “la instalación de nuevas cámaras en toda la comunidad que van a tener la particularidad de contar con las características de la inteligencia artificial”, precisó.
Leé también: Fue a cuidar a un familiar en el hospital de MRA y al salir ya no encontró su moto
Instalación de cámaras
Al respecto, refirió que se instalarán cámaras de reconocimiento facial, de reconocimiento de placas, y otros avances tecnológicos. “De modo a hacer una tarea mucho más analítica que solamente una tarea operacional”, subrayó
El objetivo final es “optimizar el servicio de la Policía Nacional para llegar a toda nuestra comunidad, a toda nuestra sociedad”, sentenció el alto jefe policial.
Dejanos tu comentario
Productor destaca potencial de la IA en la creación de contenidos audiovisuales
La inteligencia artificial se está consolidando como una herramienta clave en la generación de contenidos audiovisuales, especialmente para rescatar y difundir historias con escasa visibilidad.
Así señaló el productor y director José Báez, durante su participación en el programa Tribuna, emitido por Paraguay TV.
Báez explicó que la creación de contenido puede entenderse a partir de tres pilares fundamentales: la elección del tema, la herramienta utilizada y la intención del creador. “No es simplemente apretar un botón. La inteligencia artificial es una herramienta más dentro de un proceso que incluye investigación, guion y una intención clara”, dijo.
En ese sentido, destacó que su interés se centra en abordar episodios históricos poco explorados en el ámbito audiovisual. Como ejemplo, mencionó la recreación de la batalla de Batalla de Tuyutí, sobre la cual existe escaso material visual. “Uno se pregunta cómo fue realmente y hoy, con estas herramientas, se puede transformar esa imaginación en algo tangible”, indicó.
El realizador relató que su incursión en el uso de la inteligencia artificial comenzó de manera experimental, impulsada por la curiosidad propia de su trabajo en el ámbito creativo. Uno de sus primeros proyectos fue la recreación del buque Pirabebé, a partir de investigaciones con información limitada. “Ahí se completó el rompecabezas. Me di cuenta de que podía dar forma a historias que antes solo podíamos imaginar”, expresó.
Te puede interesar: Inteligencia artificial y educación: el desafío urgente de Paraguay
Báez subrayó que, más allá de la precisión histórica, el valor de estas producciones radica en su capacidad para generar interés y conversación. “Se pone un tema sobre la mesa. La gente empieza a hablar, a investigar, a interesarse. Eso puede despertar incluso el patriotismo y el interés por la historia en las nuevas generaciones”, afirmó.
Consultado sobre los tiempos de producción, indicó que un cortometraje como el basado en el caso de “Miriam Adela” puede realizarse en menos de una semana, debido al control integral que ejerce sobre todas las etapas del proceso creativo. Sin embargo, aclaró que esto implica un trabajo detallado de dirección: “Cada imagen está guiada. Es como dirigir a un equipo: le indicás qué estilo, qué emoción, qué plano querés”.
Respecto a las herramientas, mencionó el uso de plataformas como Sora y de otras aplicaciones de generación de imágenes y video, aunque insistió en que el elemento central sigue siendo la creatividad humana. “La herramienta responde a lo que uno le pide, pero hay una intención detrás que define el resultado”, sostuvo.
En cuanto al impacto en la industria, Báez consideró que la inteligencia artificial no reemplazará al cine tradicional, sino que funcionará como un complemento que puede optimizar tiempos y costos. “El cine sigue siendo el cine. Esto puede servir como una guía o una base para producciones más grandes”, explicó, citando ejemplos recientes de producciones internacionales que combinan sets reales con efectos digitales.
Asimismo, destacó la conexión de estos contenidos con las nuevas generaciones, habituadas a altos niveles de calidad visual a través de videojuegos y plataformas digitales. “Hoy los chicos tienen otra referencia estética. Eso también representa un desafío para quienes creamos contenido”, indicó.
Finalmente, el director valoró el potencial de la inteligencia artificial para diversificar los relatos, incluyendo no solo hechos históricos, sino también mitos y tradiciones locales. “Se puede contar la mitología paraguaya de formas nuevas. Mi intención era que incluso los padres puedan mostrar estos contenidos a sus hijos como cuentos antes de dormir, pero con identidad propia”, concluyó.
Dejanos tu comentario
Inteligencia artificial y educación: el desafío urgente de Paraguay
La irrupción de la inteligencia artificial en el ámbito educativo instaló un debate cada vez más visible, aunque todavía insuficiente en profundidad. La doctora Sofía Scheid sostuvo que la discusión, más que tecnológica, es pedagógica y política, y advirtió que Paraguay enfrenta una decisión que no puede seguir postergando.
En medio de posturas contrapuestas, Scheid explicó que el sistema educativo corre el riesgo de quedar atrapado en una falsa dicotomía, entre quienes consideran a la inteligencia artificial una amenaza y quienes la promueven como una solución universal. “El problema no es la tecnología, sino la falta de una estrategia que la oriente”, afirmó.
La especialista señaló que la inteligencia artificial ya está presente en las aulas, no por decisión estatal, sino por el uso cotidiano de los estudiantes. En ese sentido, indicó que el sistema educativo está actuando de manera reactiva y tardía, sin liderar el proceso de transformación que ya está en marcha.
Lea también: Ñeembucú: pescador mordido por una yarará ya recibió asistencia especializada
Scheid remarcó que el eje del problema no es la herramienta en sí, sino la ausencia de una estrategia pedagógica sólida. Según explicó, la evidencia internacional demuestra que la incorporación de tecnología, sin cambios en la enseñanza, no genera mejoras en los aprendizajes. “La tecnología solo funciona cuando está integrada a un modelo educativo con docentes formados, objetivos claros y evaluación real”, precisó.
En el caso de Paraguay, la doctora advirtió que existe una falta de política nacional que ordene la incorporación de tecnología en el aula. Esto genera un escenario desigual, donde el acceso depende de iniciativas aisladas o de las condiciones individuales de estudiantes y docentes.
Asimismo, subrayó que este vacío contribuye a ampliar las brechas educativas, ya que no todos los estudiantes acceden a las mismas herramientas. Incluso, añadió que en muchos casos la tecnología no está siendo utilizada con un enfoque centrado en el aprendizaje.
Ante este panorama, Scheid afirmó que el debate sobre si utilizar o no inteligencia artificial en educación ya quedó superado. “El verdadero desafío es construir una política pública integral que regule su uso con criterios claros”, expresó.
Entre los ejes principales, mencionó la necesidad de priorizar el aprendizaje por sobre la herramienta, fortalecer la formación docente, garantizar infraestructura adecuada, evaluar resultados y establecer marcos éticos para el uso de datos.
Finalmente, la especialista enfatizó que la transformación educativa no depende exclusivamente de la tecnología, sino de la capacidad del sistema para redefinir cómo se enseña y cómo se aprende. “Paraguay no necesita más tecnología en las aulas, necesita mejores aprendizajes. Y la inteligencia artificial solo tiene sentido si logra producirlos”, concluyó.
Dejanos tu comentario
Ministerio de Salud apuesta por la IA para modernizar las políticas públicas
Desde el Ministerio de Salud anunciaron este domingo que finalizó la primera edición del curso de capacitación “Fundamentos de Inteligencia Artificial para Políticas Públicas”, dirigido a funcionarios públicos.
Informaron que la Dirección de Investigación y Estudios Estratégicos del Ministerio participó del curso, con el que se refleja el compromiso con la innovación, la modernización institucional y el fortalecimiento de la gestión basada en evidencia.
La Mgtr. María Cristina Retamozo Subeldía, directora de la Dirección de Investigación y Estudios Estratégicos, participó de la actividad que fue organizada de manera conjunta por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic), la Unesco y la Unión Europea.
IA, motor de transformación
Desde la cartera sanitaria destacaron que durante la apertura, las autoridades nacionales se refierieron al papel de la inteligencia artificial como motor de transformación social, así como la responsabilidad del sector público de liderar su implementación de manera ética, segura y orientada al bienestar de la ciudadanía.
Entre los participantes estuvieron el Benjamín Barán, la representante de la Unesco, Natalia González Alarcón, y Kirsti Ala-Mutka, en representación de la Unión Europea.
“La participación del MSPBS en este espacio permite avanzar en la incorporación de herramientas de inteligencia artificial en los procesos de investigación, planificación y evaluación de políticas sanitarias. La capacitación abordó tanto fundamentos técnicos como marcos éticos para la implementación responsable de estas tecnologías en el ámbito público”, expresaron los organizadores.
Módulos temáticos
Finalmente agregaron que el programa incluyó siete módulos temáticos desarrollados por expertos internacionales, orientados a brindar herramientas prácticas para el uso estratégico de la inteligencia artificial en la gestión pública.
Leé también: Migra Móvil en CDE recibió 1.400 pedidos de residencias en una semana
Dejanos tu comentario
Inteligencia artificial y educación: avanzar con criterio nacional
- Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo. Presidente de la Aneaes
Pocas discusiones condensan hoy el problema del desarrollo como la relación entre inteligencia artificial y educación. Allí convergen la disputa por el capital humano del futuro, la capacidad de los Estados para gobernar la aceleración tecnológica, la defensa de la soberanía cultural y la posibilidad de que nuestros sistemas educativos dejen de correr detrás de los cambios vertiginosos de la época.
Para países como el nuestro, esta cuestión es un tema que exige un debate nacional de forma urgente, porque de la forma en que ingresemos en esta transformación dependerá la calidad de nuestra formación, así como el tipo de inserción productiva y cultural que el país logre construir.
Como señalan Reimers, Azim, Palomo y Thony en su libro Artificial Intelligence and Education in the Global South: A Systems Perspective, publicado por Springer Nature en 2026, la inteligencia artificial puede ampliar capacidades pedagógicas, aliviar cargas docentes, producir materiales contextualizados, personalizar apoyos y hacer más eficiente la gestión del sistema en el denominado “Sur Global”.
Sin embargo, sus potencialidades positivas se pueden materializar si y solo si su adopción se articula con estrategias públicas de conducción, formación docente, evaluación y adaptación a contextos concretos.
Por citar algunos ejemplos del trabajo mencionado, en el Uruguay, el centro de innovación educativa con tecnología Ceibal contribuyó a ordenar la discusión regional con marcos para enseñar inteligencia artificial y para enseñar con inteligencia artificial, subrayando que el punto no es el dispositivo aislado, sino su integración pedagógica y ética.
En Brasil, Nova Escola desarrolló una herramienta accesible por WhatsApp que permitió a más de 15.000 docentes generar más de 63.000 planificaciones, reduciendo tiempos de preparación y ampliando apoyos para la práctica docente.
En Mali, la iniciativa RobotsMali utilizó IA para producir más de 180 libros infantiles en lengua bambara en menos de un año, mostrando que la innovación también puede servir para fortalecer lenguas y contextos locales, no solo para importar contenidos ajenos.
A las experiencias anteriores debemos sumar un aporte fundamental para nuestra realidad. Se han documentado casos en los que la baja conectividad y otras carencias de infraestructura tecnológica no bloquean la posibilidad de innovar.
Iniciativas como Kolibri, que utiliza un modelo diseñado para funcionar sin internet, junto con Artificial Intelligence in Education Unplugged en Brasil, han logrado resultados comparables en escuelas rurales y urbanas. Estos ejemplos demuestran que los contextos de conectividad restringida ofrecen vías legítimas para integrar estas herramientas con un criterio de inteligencia y equidad.
Los autores sostienen que la integración de estas estrategias debe estar anclada en los contextos locales. En el caso del Paraguay, el desafío trasciende la mera adaptación a las tendencias globales. Nuestra realidad nacional exige una incorporación soberana de la inteligencia artificial fundamentada en el criterio propio y en el resguardo de la identidad cultural.
Resulta indispensable atender a los sesgos algorítmicos y promover la alfabetización digital para asegurar que el proceso responda a las necesidades del entorno. Estas condiciones evitarán que la adopción de soluciones externas imponga modelos extraños a nuestras lenguas y a nuestro proyecto de país.
Abordar con seriedad la inteligencia artificial en el ámbito educativo requiere distanciarse tanto de las posturas apocalípticas como de los entusiasmos eufóricos. No alcanza con repetir advertencias terminales sobre el dominio tecnológico, como plantea Éric Sadin en L’intelligence artificielle ou l’enjeu du siècle, donde observa en la IA una forma de desplazamiento progresivo de lo humano por la racionalidad técnico-industrial.
Asimismo, conviene evitar la celebración acrítica de cada innovación como una promesa automática de emancipación, como ocurre en el Techno-Optimist Manifesto de Marc Andreessen, que presenta el avance tecnológico como fuente casi intrínseca de crecimiento, bienestar y expansión de la vida.
Entre la desconfianza absoluta y la fe ciega en la tecnología, hay un espacio más difícil, pero fecundo. Se trata del lugar de la conducción pública, del discernimiento pedagógico y de la deliberación nacional sobre qué usos deben promoverse, cuáles deben regularse y qué límites son necesarios para alcanzar un objetivo de bien común.
Ese punto obliga, además, a romper con cierto “pedagogismo dominante” que durante años degradó la discusión educativa, sustituyendo contenidos por consignas metodológicas vacías.
La inteligencia artificial puede ayudar a personalizar la enseñanza, pero no puede convertirse en un nuevo pretexto para licuar la exigencia intelectual. El Paraguay requiere una modernización ambiciosa que sea fuerte en ciencias, historia, lengua y formación del juicio crítico.
La inteligencia artificial abre la posibilidad de superar la estructura lancasteriana de la enseñanza, en la que una misma secuencia, el mismo ritmo y la misma explicación se implementan para grupos heterogéneos. Es posible trascender esa uniformidad sin renunciar a la escuela como institución pública fundamental. Las nuevas herramientas favorecen la existencia de apoyos diferenciados, materiales con distintos niveles de complejidad, retroalimentación más frecuente y un seguimiento más fino de trayectorias.
Además, pueden reposicionar la autoridad del docente y redefinir su centralidad, ya que el educador deja de ser un mero facilitador de contenidos homogéneos, para convertirse en un mediador intelectual, curador de materiales, intérprete del contexto, corrector de errores y orientador cívico del aprendizaje.
La incorporación de la inteligencia artificial a la educación paraguaya ya es un hecho, su uso ha sido introducido de la mano de estudiantes y docentes, pero sin mayores guías ni reflexiones institucionales sobre su implementación. Por ello, es urgente establecer un criterio nacional que permita fortalecer la alfabetización crítica y la revisión de los perfiles curriculares en función de un proyecto de desarrollo del país. La cuestión de fondo ya no es si Paraguay debe o no ingresar a esta agenda; el dilema central radica en la forma en que se integrará a ella. El país debe decidir entre actuar como un consumidor de soluciones ajenas o consolidarse como una nación capaz de conducir la tecnología según sus propias necesidades históricas, fortaleciendo con ello su identidad, su democracia y su proyecto común de desarrollo.