El último domingo de febrero se despide con un día muy caluroso y húmedo, según la Dirección de Meteorología e Hidrología (DMH). La jornada se presenta con cielo parcialmente nublado a nublado, vientos del sector norte, luego variables y con probabilidad de chaparrones en algunos puntos del territorio nacional.
La temperatura máxima estimada para la jornada oscila entre 38 y 39 °C en la región Oriental, mientras que en la Occidental entre 38 y 41 °C. Los chaparrones con ocasionales tormentas eléctricas se concentrarán hoy en el norte y este de ambas regiones, y se prevé que continúen los próximos días.
Para mañana lunes, día en que más de 1.550.000 estudiantes regresan a clases en más de 10.100 escuelas y colegios del sector público, se pronostica un día también muy caluroso y húmedo, con cielo parcialmente nublado a nublado y vientos del norte. La mínima anunciada es de 27 °C y la máxima de 39 °C.
De acuerdo al boletín de Meteorología, el martes las condiciones se mantendrán similares. Se espera una jornada calurosa y húmeda nuevamente, con cielo parcialmente nublado y vientos del sector norte. Al amanecer la temperatura será de 27 °C y la extrema alcanzará 38 °C.
Según el pronóstico extendido, el calor y las altas temperaturas se mantendrán hasta el viernes, ya que no se observan cambios significativos en el comportamiento del tiempo hasta ese día en ambas regiones del país.
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Océanos al límite: récord de calor enciende una nueva alarma climática mundial
La temperatura de los océanos acaba de cruzar un umbral que vuelve a poner en evidencia la creciente presión sobre el sistema climático. El 22 de agosto, la temperatura media diaria de la superficie oceánica global, excluyendo las zonas polares, llegó a 21,1 °C, el valor más elevado desde que existen registros comparables. El dato, difundido este lunes por el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), superó el anterior récord de 21,09 °C, registrado en marzo de 2024, revela la agencia RT.
El nuevo máximo no solo llama la atención por la cifra, sino también por el momento del año en que se produjo. Habitualmente, las aguas superficiales del planeta alcanzan sus temperaturas más altas en marzo y abril, después del verano austral. Que el récord se haya producido en agosto constituye una señal especialmente significativa. Además, el valor supera el anterior máximo para ese mes, de 20,98 °C, registrado en 2023.
Los datos proceden del sistema ERA5 del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF), utilizado por Copernicus para reconstruir y monitorear la evolución del clima. La serie empleada para este seguimiento se extiende desde 1979 y contempla el océano situado entre los 60° de latitud norte y los 60° de latitud sur.
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Para Samantha Burgess, responsable estratégica de clima del ECMWF, el récord constituye una nueva evidencia del creciente estrés al que está sometido el océano. La especialista explicó que El Niño está aportando calor adicional a un sistema que ya viene acumulando energía como consecuencia del calentamiento provocado por las actividades humanas.
El Niño agrega más presión
El fenómeno climático que se está desarrollando en el Pacífico tropical es uno de los factores que contribuyen al actual escenario. La Organización Meteorológica Mundial prevé que El Niño se fortalezca durante los próximos meses, mientras los pronósticos estacionales de Copernicus apuntan a que podría alcanzar una intensidad que no se observa desde hace varias décadas.
Implicancias
El calentamiento oceánico tiene consecuencias que van mucho más allá de las aguas marinas. Un océano más caliente favorece la expansión térmica del agua y contribuye al aumento del nivel del mar, incrementando la exposición de las zonas costeras.
También aumenta el riesgo de olas de calor marinas, capaces de deteriorar arrecifes de coral, praderas submarinas y otros ecosistemas. La alteración de estos ambientes puede repercutir en las cadenas alimentarias, la pesca y la acuicultura. Según Copernicus, la cantidad de días con olas de calor marinas se ha multiplicado por más de tres desde comienzos de la década de 1990.
Otro aspecto crítico es la interacción entre océano y atmósfera. Las aguas más cálidas transfieren mayor cantidad de calor y humedad al aire, lo que puede aumentar la intensidad de determinados episodios de lluvias y tormentas. Al mismo tiempo, un océano más caliente pierde eficiencia como sumidero de dióxido de carbono, debilitando uno de los mecanismos naturales que ayudan a moderar el calentamiento global.
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El dato de agosto, por sí solo, no significa que todos los océanos estén experimentando exactamente el mismo calentamiento ni permite anticipar la evolución de cada región. Sin embargo, su aparición en un contexto de temperaturas persistentemente elevadas y de un El Niño que todavía podría intensificarse convierte al registro en una señal de alerta para los próximos meses.
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Última semana de agosto comienza con ambiente fresco y lluvias dispersas
El inicio de la última semana de agosto se presenta con ambiente fresco y lluvias dispersas en gran parte del territorio nacional que se extenderán hasta el miércoles, luego la condición mejoraría. Se prevé un aumento de la temperatura en los próximos días, dando paso a jornadas “muy calurosas”.
Según el pronóstico de la Dirección de Meteorología (DMH), para este lunes se aguarda un amanecer fresco y tarde cálida, con una temperatura que oscilará entre 19 y 29 ℃. El cielo estará mayormente nublado y predominarán los vientos del sureste.
Para mañana, martes, se prevé una jornada fresca a cálida, con cielo mayormente nublado. Los vientos soplarán del sureste, después variables. La probabilidad de tiempo inestable se mantendrá en los departamentos del norte y persistirá hasta el miércoles. Las precipitaciones se presentarían en forma dispersa, intermitente y con posibles descargas eléctricas en algunos puntos. La mínima prevista oscilará entre 10 y 18 ℃, mientras que la extrema entre 23 y 30 ℃.
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A partir del miércoles se espera un marcado aumento en los valores de la temperatura para lo que resta de la semana. El día se presentará con ambiente fresco, luego se tornará cálido. En cuanto a los vientos, los mismos serán leves a moderados del sector norte. La mínima estimada estará entre 16 y 22 ℃, en tanto que la extrema entre 28 y 35 ℃.
El jueves y viernes las condiciones no variarían. El boletín de Meteorología indica un amanecer ya cálido a caluroso, incluso “muy caluroso” para el viernes. Los vientos predominarán del norte.
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Buen tiempo: pronostican un fin de semana fresco a cálido, soleado y sin lluvias
El fin de semana se presentará con buenas condiciones climáticas, ya que se pronostican amaneceres con temperaturas frescas, mientras que por la tarde el ambiente se tornará cálido. No se esperan lluvias a nivel país y la máxima prevista oscilará entre 19 y 28 °C.
La Dirección de Meteorología e Hidrología prevé para este sábado una jornada con tiempo estable. Se espera un amanecer frío a fresco, con cielo escasamente nublado y vientos que soplarán del sureste. La mínima estimada oscilará entre 8 y 15 °C, mientras que la extrema entre 19 y 27 °C.
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Para mañana, domingo, se aguarda un día fresco a cálido. El cielo estará parcialmente nublado y predominarán vientos del sector sureste. El boletín indica que se prevé un aumento gradual de la cobertura nubosa durante la jornada. La mínima estará comprendida entre 9 y 15 °, en tanto que la máxima entre 20 y 28 °C.
Según el pronóstico extendido, el lunes las condiciones variarían, ya que las lluvias dispersas estarían de regreso en la zona norte del territorio nacional. Así también, se prevé un aumento de la temperatura. En el primer día de la semana laboral, el día se presentará fresco a cálido, cielo mayormente nublado y vientos que se mantendrán del sureste.
Los valores de la mínima estarán entre 9 y 16 °C en la región Oriental, así como en la Occidental, mientras que la máxima oscilará entre 20 y 26 °C a nivel país, alcanzando 30 °C en la zona del Chaco.
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El fenómeno de El Niño se perfila como el más intenso documentado hasta ahora
El actual fenómeno de El Niño se perfila como el más intenso documentado hasta ahora, con potencial de provocar eventos meteorológicos extremos en distintas regiones del planeta y de convertir a 2027 en el año más caluroso de los registros. Según los expertos, sumado al calentamiento global causado por la actividad humana, este episodio ofrece una muestra de los niveles de calor que podrían alcanzarse de forma habitual a fines de la década de 2030.
El Niño es una variación natural del clima que calienta las temperaturas de la superficie en el centro y el este del océano Pacífico ecuatorial. Ocurre cuando los vientos del este que normalmente mantienen las aguas cálidas en el oeste del Pacífico se debilitan temporalmente, lo que permite que estas alcancen la superficie y se desplacen hacia el este.
Cuando las temperaturas de la superficie se mantienen por encima de lo normal durante varios meses, esto provoca más tormentas sobre la región, “lo que tiene repercusiones en toda la atmósfera terrestre”, explica Emily Becker, climatóloga en la Universidad de Miami. Como consecuencia, se generan condiciones más cálidas y secas en ciertos lugares, y más frescas y húmedas en otros.
Con episodios más fuertes de El Niño, “podemos esperar ver más de estas consecuencias”, señala a la AFP Michelle L’Heureux, una responsable del centro de previsión climática de la Agencia estadounidense de observación oceánica y atmosférica (NOAA). No obstante, añade, estas repercusiones no están garantizadas.
¿Qué esperar este año?
Las temperaturas de la superficie marina en la región Niño 3.4, una zona de referencia en el Pacífico, se sitúan actualmente unos 2,6° C por encima del promedio de los últimos 30 años, según el panel de control Climate Brink, que se basa en datos de la NOAA. Este panel también recopila las previsiones, según las cuales el fenómeno podría alcanzar en noviembre un pico de 3,9 °C, muy por encima de la anomalía de 3 °C registrada en 2015, año récord.
Eso debería convertir a 2027 en el año más cálido jamás registrado, ya que el impacto de El Niño se siente principalmente el año posterior a su aparición.
Según los cálculos de los climatólogos Zeke Hausfather y Andrew Dessler, El Niño provocaría un aumento medio de las temperaturas de 0,3 °C en 2027 a escala mundial.
“Es como un adelanto del futuro”, explica a la AFP Dessler, profesor en la Universidad Texas A&M. Un aumento de tal magnitud a largo plazo no se esperaría de otro modo hasta 2037.
Precisa, no obstante, que este calentamiento se concentrará esencialmente en el Pacífico ecuatorial.
Mike McPhaden, investigador en el Laboratorio Ambiental Marino del Pacífico de la NOAA, ofrece estimaciones similares: “No es inconcebible que 2027 pueda situarse 1,7 °C por encima de los niveles preindustriales”, asegura a la AFP.
No existe una única manera de medir el fenómeno El Niño. En febrero, la NOAA adoptó un nuevo método: el Índice Relativo Oceánico de El Niño (RONI en inglés), que compara la anomalía de temperatura de la zona 3.4 con el resto del cinturón tropical.
Según esta clasificación, la NOAA estima que hay un 69% de probabilidades de que el fenómeno El Niño sea este año el más intenso desde el inicio de los registros en 1950.
Por su parte, la agencia británica de meteorología, Met Office, también advirtió este viernes que el fenómeno de El Niño de este año probablemente será “el más intenso en más de un siglo”. Adam Scaife, responsable de previsiones a largo plazo en el Met Office, destacó que las consecuencias serán “especialmente fuertes alrededor de los trópicos”, con sequías drásticas en Sudamérica y en el oeste del Pacífico.
¿Y el cambio climático?
Los científicos coinciden en que el cambio climático amplifica los efectos de El Niño. La atmósfera terrestre, calentada por los gases de efecto invernadero, contiene más humedad, lo que puede hacer que las lluvias asociadas al fenómeno sean más extremas. A la inversa, allí donde ya provoca sequía, puede resecar aún más los suelos. No existe, sin embargo, consenso sobre si el cambio climático refuerza a El Niño en sí mismo, aunque empiezan a surgir indicios en ese sentido.
Según McPhaden, el calentamiento de los mares tropicales vuelve más sensibles los vientos que alimentan El Niño, lo que, por convección, puede acelerar el desarrollo del fenómeno. Se apoya en diversos indicadores, desde registros paleoclimáticos obtenidos a partir de esqueletos de coral, hasta mediciones instrumentales del siglo XIX y simulaciones climáticas, para fundamentar sus conclusiones: la intensidad de los episodios de El Niño habría aumentado aproximadamente un 10% durante el último siglo.
Fuente: AFP.