Tras una semana de intensa búsqueda, aún no se cuenta con indicios de dónde podría estar el sargento 1° Alexis Teobaldo Sosa Leiva, quien se encuentra desaparecido luego de que el vehículo en el que transitaba en compañía de un camarada fuera arrastrado por el raudal en medio de una tormenta y cayera al cauce del arroyo Lambaré.
En el noveno día de trabajo, el área de búsqueda se extiende desde el cauce del arroyo Lambaré y su desembocadura al río Paraguay hasta zonas como la Costanera Sur, San Antonio, Villeta y Alberdi, buscando cubrir la mayor cantidad de lugares claves.
Si bien se encuentran desplegados varios equipos de la Armada Paraguaya en los sitios, los pescadores de la zona de la Costanera Sur se suman desde hoy a la búsqueda. En las primeras horas de la mañana los mismos empezaron a tirar una red de arrastre con la intención de peinar la zona.
Dicha tarea se ve dificultada por la gran cantidad de basura que existe en el cauce y, por sobre todo, que tras cada arrastre deben de volver a limpiar las redes antes de tirarlas de vuelta, motivo por el cual esto se lleva a cabo de una manera mucho más lenta a lo esperado por el equipo de búsqueda y rescate al mando del comandante de las tropas especiales, el general de brigada Vicente Cantero, informó el canal Gen/Nación Media.
Cantero también se encuentra coordinando la búsqueda con los equipos en tierra para que vuelvan a ingresar al cauce del arroyo Lambaré, como lo hacen desde ayer, en donde buscan remover escombros y basura de manera a corroborar que el sargento 1° no haya quedado atrapado entre la arena y la gran cantidad de basura en la misma zona donde se encontró el vehículo en el que circulaban la mañana del accidente.
Los padres de Alexis Sosa continúan muy de cerca los operativos de búsqueda desde las zonas de despliegue de actividades, ya que la desesperación crece conforme pasan los días sin recibir noticias de su hijo.
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Nepal: rescatistas intensifican tareas de búsqueda de sobrevivientes en túneles
Los equipos de rescate continúan sus esfuerzos este sábado para intentar localizar a otros sobrevivientes en los túneles del norte de Nepal, donde la víspera hallaron a dos trabajadores que estaban atrapados desde el deslave mortal del 26 de agosto, informó el ejército.
“Las operaciones de búsqueda y rescate continúan esta mañana. Los esfuerzos también se están llevando a cabo en los túneles (...), no tenemos nueva información, pero el trabajo sigue”, declaró a la AFP un portavoz del ejército nepalí, Raja Ram Basnet.
Nueve días después de la catástrofe, dos obreros, Sanjay Sah, de 30 años, y Kabir Maharjan, de 45, fueron rescatados ilesos el viernes de un túnel de la obra de la represa Trishuli-3.
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“Éramos al menos 40 o 45” en el momento de la crecida, contó Sah en un video publicado por un medio nepalí. “No podía huir solo (...), les dije a todos que corrieran. No tuve tiempo de salir”. Justo después del desastre, las autoridades de Nepal estimaron en un centenar el número de obreros que podrían estar atrapados en ese túnel.
Sin descanso
Desde hace diez días, decenas de rescatistas nepalíes, asistidos por expertos llegados de India, China y Corea del Sur, excavan sin descanso varios de esos tramos subterráneos de centrales hidroeléctricas y de represas en construcción, sepultados desde la catástrofe. Aparte de los dos sobrevivientes rescatados el viernes, sus equipos sólo han encontrado allí algunos cuerpos sin vida.
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La inmensa ola de agua, hielo y escombros, provocada por el colapso de un glaciar y de rocas, que arrasó la zona fronteriza entre Nepal y China, causó al menos 1.325 muertos y cerca de 5.600 desaparecidos, según el último balance oficial. Entre las personas desaparecidas figuran más de 900 empleados u obreros de los sitios hidroeléctricos nepalíes.
Fuente: AFP
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Sigue la búsqueda en la zona de deslave en Asia
- AFP
Los rescatistas trabajaron ayer domingo con el lodo hasta mitad de las piernas y bajo la amenaza de nuevos deslaves en Nepal y China, con la presión del tiempo para intentar hallar sobrevivientes cuatro días después de las devastadoras inundaciones que dejaron casi 800 muertos.
Más de 3.000 personas siguen desaparecidas en esta región aislada del Himalaya, incluidos 592 extranjeros, pero la esperanza de encontrar supervivientes entre el mar de barro y escombros que sepultó pueblos enteros se desvanece con el paso de las horas.
El balance provisional subió a 781 muertos y 2.502 desaparecidos, anunció ayer domingo la autoridad nepalí encargada de la gestión de emergencias, después de que un glaciar del Himalaya colapsara el miércoles, desencadenando una enorme avalancha de lodo.
En China, los medios de comunicación estatales reportaron 16 muertos y 546 desaparecidos en su territorio, lo que eleva el balance total de víctimas de la catástrofe a 797 muertos y 3.048 desaparecidos. En la localidad nepalí de Bharatpur, a unos 160 kilómetros río abajo del epicentro del desastre, las familias de los desaparecidos miran fotos de cadáveres para intentar identificar a sus seres queridos.
Las morgues están desbordadas y además los equipos de rescate enfrentan múltiples riesgos debido a carreteras intransitables, comunicaciones interrumpidas y la amenaza de nuevos desbordes. Los familiares afligidos alternaban entre mirar fijamente las imágenes y cerrar los ojos, abrumados.
“La esposa de mi hermano está desaparecida”, relató Vinod Kumar Basnet. “Mi hermano murió de covid durante la pandemia, y sus hijos están en casa esperando a su mamá. Si veo su cuerpo, al menos podré decirles que ella no va a regresar”.
Ante la emergencia, las autoridades se han visto obligadas a almacenar los cadáveres en oficinas con aire acondicionado de la asociación de comerciantes del distrito.
“Muchos de los cuerpos estaban empezando a descomponerse gravemente y había un hedor insoportable en toda la zona”, dijo Rudra Adhikary, miembro del comité de la Cruz Roja del distrito.
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Conocimiento Yshir mejora el diseño de soluciones que protege la ribera del río Paraguay
Puerto Esperanza, Bahía Negra (Alto Paraguay-Pantanal)
La experiencia de la comunidad indígena de Puerto Esperanza permitió ajustar soluciones diseñadas para enfrentar la erosión ribereña, en el marco de una cooperación entre Paraguay y los Países Bajos que combina conocimiento local y experiencia técnica internacional.
El conocimiento de la comunidad indígena Yshir contribuyó a modificar y ajustar el diseño de soluciones desarrolladas para enfrentar la erosión de la ribera local. La selección de materiales como el karanda’y estacionado para la malla amortiguadora de olas y el quebracho para el muro ecológico son algunos ejemplos de cómo la experiencia de quienes habitan este territorio fue incorporada a las decisiones técnicas del proyecto.
Rompiendo las Olas es un proyecto piloto desarrollado en la comunidad indígena Yshir, de unas 103 familias, 406 habitantes. (IV Censo Nacional Indígena 2022), en el distrito de Bahía Negra, que busca generar evidencia sobre cómo las Soluciones Basadas en la Naturaleza pueden contribuir a enfrentar la erosión ribereña mediante un proceso de aprendizaje conjunto entre organizaciones paraguayas, especialistas neerlandeses y la propia comunidad.
Del intercambio técnico y trabajo comunitario
Con el propósito de promover el diálogo y la transferencia de conocimientos, representantes paraguayos del Gobierno y la Academia participaron en espacios de intercambio técnico con instituciones neerlandesas especializadas en gestión del agua, infraestructura fluvial y navegación sostenible.
Esas experiencias permitieron conocer enfoques utilizados en los Países Bajos que combinan infraestructura, restauración ecológica y planificación territorial para enfrentar desafíos relacionados con el agua. Al iniciar el trabajo en Puerto Esperanza quedó claro que no existían soluciones universales. Las propuestas debían adaptarse a las condiciones específicas de este sector del río Paraguay y dialogar con el conocimiento de la comunidad Yshir sobre su propio territorio: el comportamiento del río y del oleaje en la zona, los materiales disponibles y su resistencia, y la identificación de sitios de especial valor comunitario.
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Las características hidrológicas de este sector del río Paraguay, la dinámica del Pantanal y la forma en que la comunidad utiliza diariamente la ribera exigían soluciones adaptadas al territorio. La erosión no representa únicamente una transformación física de la costa: puede comprometer infraestructura comunitaria, reducir espacios utilizados para actividades tradicionales de subsistencia y aumentar la vulnerabilidad de la comunidad frente a la pérdida progresiva de la ribera. Por esa razón, el proyecto adoptó un enfoque de diseño participativo, en el que las soluciones fueron discutidas y ajustadas junto con la comunidad antes y durante su implementación.
El conocimiento Yshir también forma parte del diseño
El proyecto implementa y evalúa cuatro Soluciones Basadas en la Naturaleza que actúan de manera complementaria frente a la erosión de la ribera: una malla amortiguadora de olas, un muro ecológico de madera, un muelle comunitario y un piloto de revegetación con especies locales. Su diseño fue ajustándose a partir del intercambio entre el equipo técnico y la comunidad de Puerto Esperanza, incorporando conocimientos sobre los materiales, las condiciones del territorio y el comportamiento del río en esta zona.
Uno de los ejemplos más claros ocurrió en la selección de los materiales para las soluciones. En la malla amortiguadora de olas, cuya función es reducir la energía del oleaje antes de que alcance la ribera, la comunidad recomendó utilizar karanda’y (Copernicia alba) estacionado durante al menos 30 años, por sus características de flotabilidad y su adecuación al funcionamiento de la estructura.
Este conocimiento también incidió en el muro ecológico: Primitivo Froilán Barboza, líder de Puerto Esperanza y representante de la comunidad, planteó utilizar exclusivamente madera de quebracho a partir de la experiencia local sobre su durabilidad y resistencia frente al agua y el oleaje. Ambas recomendaciones fueron consideradas en el diseño de las soluciones, mostrando cómo el conocimiento de la comunidad contribuyó a adaptar las propuestas técnicas a las condiciones específicas de Puerto Esperanza.
Lejos de descartarlos, el consorcio decidió incorporarlos al diseño definitivo. La decisión reflejó uno de los principios que orientó todo el proyecto: las mejores soluciones surgieron cuando el conocimiento técnico dialogó con la experiencia de quienes conocen el territorio que viven en él.
Cooperación que acorta distancias
Aunque más de 10.000 kilómetros separan a Paraguay de los Países Bajos, el trabajo cotidiano del proyecto encontró formas de reducir esa distancia.
Durante la implementación, el intercambio entre la comunidad, PCI, WWF y los especialistas neerlandeses continuó mediante fotografías, videos, reuniones virtuales y conversaciones permanentes que permitieron analizar el comportamiento de las soluciones prácticamente en tiempo real.
Las imágenes registradas en Puerto Esperanza viajaban hasta Países Bajos para ser discutidas por el equipo técnico. Del mismo modo, desde allá llegaban esquemas, presentaciones y recomendaciones que ayudaban a comprender mejor algunos procesos técnicos y evaluar posibles ajustes.
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Esa comunicación constante permitió que cada decisión técnica estuviera alimentada tanto por el monitoreo científico como por las observaciones realizadas diariamente por la propia comunidad.
Aprender juntos en el territorio
Entre abril y junio de 2026, el río Paraguay atravesó su período de crecida que ofreció la primera oportunidad para evaluar, en condiciones reales, el comportamiento de las soluciones implementadas.
Los resultados preliminares fueron claros; mientras los sectores lejanos a la malla presentaron procesos de erosión más intensos, desprendimiento de tablones y pérdida de estabilidad de la ribera, las áreas aledañas a la malla evidenciaron menor afectación en la ribera.
Los técnicos también identificaron un comportamiento inesperado, los camalotes retenidos naturalmente por la malla comenzaron a formar una barrera vegetal que incrementó el efecto amortiguador del sistema sin requerir nuevas intervenciones. Ese fenómeno pasó a incorporarse como uno de los aprendizajes técnicos más relevantes del proyecto.
Construir evidencia para el futuro
Uno de los principales objetivos del proyecto consiste en documentar sistemáticamente cada avance, dificultad y ajuste realizado durante la implementación. Por esa razón, el monitoreo no busca únicamente verificar el estado de las soluciones. También permite construir evidencia sobre el comportamiento de las Soluciones Basadas en la Naturaleza en el contexto del Pantanal paraguayo, generando información que podrá orientar futuras intervenciones, fortalecer la planificación y compartir aprendizajes con otras comunidades ribereñas.
Cooperación que deja aprendizajes
En un contexto donde el cambio climático y la presión sobre los ecosistemas modifican cada vez con mayor rapidez las riberas del río Paraguay, la cooperación internacional adquiere un rol que trasciende el financiamiento de proyectos. Esto demuestra que innovar también implica generar espacios donde la ciencia, el conocimiento indígena y el monitoreo científico puedan dialogar en igualdad de condiciones.
En Puerto Esperanza, la cooperación internacional encontró un sentido que va más allá del financiamiento o la asistencia técnica. Se convirtió en un proceso de construcción conjunta donde la experiencia del pueblo Yshir, el trabajo de las organizaciones paraguayas y el conocimiento especializado aportado desde los Países Bajos permitieron desarrollar soluciones adaptadas al territorio. Más que importar respuestas, el proyecto demuestra que los desafíos complejos requieren aprender unos de otros y construir conocimiento de manera colaborativa.
El proyecto desde 2025 hasta este 2026 es financiado por “Partners for Water”, un programa del Gobierno de los Países Bajos orientado a promover soluciones innovadoras para los desafíos relacionados con el agua en distintos países.
El proyecto reúne a WWF-Países Bajos, WWF-Paraguay, HKV, Bureau Stroming y la organización local Pro-Comunidades Indígenas (PCI), combinando capacidades en ecohidrología, restauración ecológica, monitoreo ambiental, trabajo comunitario y gestión del conocimiento.
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Piden colaboración ciudadana para localizar a un adolescente desaparecido en Asunción
El agente fiscal Giovanni Grisetti dispuso la búsqueda y localización del adolescente Óscar Alberto Allegro Arce, de 16 años de edad, de nacionalidad paraguaya, quien se encuentra con paradero desconocido desde el 20 de agosto de 2026.
Según los datos recabados, el adolescente fue visto por última vez en las inmediaciones de su domicilio, ubicado en la zona de Teniente Alcorta y Lomas Valentinas, de la ciudad de Asunción. Hasta el momento se desconoce su paradero.
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El adolescente es de contextura física delgada, cutis blanco, estatura mediana y cabello corto. La vestimenta que llevaba al momento de su desaparición se encuentra aún por confirmar. En ese contexto, la Fiscalía dispuso formalmente su búsqueda y localización y solicitó la activación de los mecanismos correspondientes, conforme a los protocolos vigentes para casos de personas desaparecidas.
La investigación continúa abierta a fin de determinar el paradero del adolescente. De contar con información que pueda contribuir a su localización, se solicita a la ciudadanía dar aviso a la comisaría más cercana, comunicarse al sistema 911, al Departamento de Búsqueda y Localización de Personas Desaparecidas al (0986) 760-083 o a la unidad fiscal interviniente.
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