Este jueves, un asalto con derivación fatal se reportó en San Rafael del Paraná, luego de que unos hombres asaltaron a un repartidor de gas a quien lo despojaron de dinero en efectivo y celulares. El hombre estaba acompañado de su compañero de trabajo que dio aviso a las autoridades que intervinieron en el caso.
El hecho se registró en el kilómetro 4 de la citada localidad en el departamento de Itapúa, donde resultó como víctima fatal Óscar González Machuca, de 31 años, que recibió una herida a la altura del tórax que acabó con su vida. Esta persona estaba acompañada de Christian Javier Núñez, de 25 años, que también fue despojado de sus pertenencias.
Según el reporte policial estas personas estaban dentro del camión en el que repartían gas, cuando fueron interceptados por dos hombres encapuchados fuertemente armados y que circulaban en una moto de color azul, quienes los obligaron a detener la marcha y entregar todo lo que tenían. Las víctimas no opusieron resistencia, pero uno de los malhechores efectuó un disparo que dio en el chofer.
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Tras el disparo ambas personas se dieron a la fuga, dejando al hombre malherido. Este fue auxiliado hasta un centro asistencial privado donde lo estabilizaron y luego se ordenó su trasladado hasta el Hospital Regional Encarnación, pero no resistió y falleció por el camino. “Al alcanzar la ciudad de Hohenau se lo ingresó en el Sanitario Adventista donde siendo las 12:20 se confirmó su fallecimiento”, expresaron los intervinientes.
Los delincuentes se llevaron la recaudación del día que serían G. 1.300.000 y tres celulares de las víctimas. Se comunicó el hecho al agente fiscal Walter Castro y se convocó a personal del departamento de investigaciones para el procedimiento de rigor, así mismo se dictó captura por los supuestos autores. Prosiguen las investigaciones a cargo de los intervinientes.
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Cañonero Paraguay y Capitán Cabral: un siglo de revoluciones, Perón y gloria naval
Itapúa recibe su segundo Rally Mundial, evento que motivó el primer viaje a Encarnación del Cañonero Paraguay (C-1), en sus 96 años de historia, y del Patrullero Capitán Cabral, con 119 años: dos de los buques de guerra más emblemáticos e históricos de la Armada Paraguaya. Tras navegar por el río Paraná, atravesando las esclusas de Yacyretá y atracaron por la mañana del sábado 22 de agosto en la Costanera de Encarnación.
Ese día, la experiencia de conocer estos barcos nacionales se convirtió en furor, permitiendo abordarlos en zona de la playa San José (frente al Museo Memoria Viva), con 2.800 visitantes en la jornada inicial y más de 8.500 personas durante el domingo 23. Los buques acompañan el operativo del Rally del Paraguay (27 al 30 de agosto) y siguen abiertos al público esta semana, en horario de 8:00 a 17:00, con acceso libre y gratuito.
Con sus 71 metros de eslora (largo), 10,5 metros de manga (ancho) y un calado o altura de 3,20 metros, superando por el doble a las dimensiones del Patrullero Capitán Cabral; el Cañonero Paraguay es por leve margen el favorito de los visitantes encarnacenos, hoy convertido en buque escuela. Además, su capacidad de alojamiento es para 1.600 personas, tiene una velocidad máxima de 17 nudos, que equivale a unos 25,9 kilómetros por hora, y un desplazamiento de hasta 865 toneladas a plena carga.
Guerra del Chaco
Diseñado a finales de la década de 1920 por el marino e ingeniero naval paraguayo José Bozzano, fue encargado por el gobierno de Eligio Ayala (1924-1928) ante el inminente conflicto por el Chaco; y sus planos se materializaron en Italia, construido por el astillero Cantieri navali Odero, junto con su buque gemelo, el Humaitá (C-2). En 1930 fue botado en Génova y llegó al puerto de Asunción el 5 de mayo de 1931.
Poco más de un año después se inició la guerra con Bolivia, situación en que ambos cañoneros fueron clave en la logística de defensa nacional. Según las estadísticas militares, el Cañonero Paraguay realizó 81 viajes hacia los puertos del norte (como Puerto Casado) y transportó a más de 51.000 soldados hacia el frente de batalla, además de contribuir como defensa antiaérea, patrullaje, escolta de convoyes, transporte de suministros, prisioneros y armamento.
Asilo y tragedia
Desde 1942 viajaba a Buenos Aires para reparaciones y mantenimiento en sus talleres navales, menciona una crónica de Infobae. Durante la guerra civil paraguaya de 1947, la “Revolución del 47”, se encontraba para esos trabajos en el Puerto Nuevo de capital argentina, se sublevó allí y retornó al país para luchar contra el gobierno de Higinio Morínigo, pero, ante la derrota rebelde, se entregó en Ituzaingó, Corrientes.
En septiembre de 1955, el Cañonero Paraguay tuvo un curioso episodio histórico mientras se encontraba en reparaciones en Buenos Aires, cuando ocurrió el golpe cívico-militar autodenominado “Revolución Libertadora” que derrocó al presidente argentino Juan Domingo Perón. El general buscó refugio diplomático en la Embajada del Paraguay en Buenos Aires y fue trasladado hasta el buque paraguayo, que se mantuvo en el astillero porteño, hasta que un hidroavión enviado por el Gobierno paraguayo rescató a Perón, el 2 de octubre, y lo trajo a Asunción. Un mes más tarde voló a Panamá en un exilio que se prolongaría durante casi 18 años.
Por su parte, el buque iba a afrontar su tragedia: el 19 de abril de 1968, una grave explosión en una de sus calderas en la sala de máquinas causó la muerte de siete marinos y dejó al buque sin propulsión. Esto obligó a que permaneciera amarrado como unidad flotante e inactiva durante 55 años. Desde 1983, los cañoneros gemelos dejaron de ser operables. En setiembre del 2000, anclado en la bahía de Asunción, el Humaitá se convirtió en el primer museo naval del Paraguay, por contar con la mayor parte de su equipamiento original.
Sin embargo, al Cañonero Paraguay le esperaba una segunda oportunidad. A partir de 2019, la Armada Paraguaya inició un ambicioso proceso de recuperación, sustituyendo sus antiguas calderas de vapor por motores diésel modernos y en junio de 2023 volvió a navegar de forma autónoma, marcando un episodio histórico y emotivo. Ahora su historia es palpada por los itapuenses, mientras rugen los motores internacionales en su tierra roja.
El más antiguo en servicio
El patrullero fluvial P-01 “Capitán Cabral” es probablemente el buque de guerra más antiguo de Sudamérica y el mundo en servicio, decía el capitán Guillermo Román, anterior comandante de la embarcación, en un audiovisual de la Armada Paraguaya. Utilizado en la actualidad para patrullajes militares y asistencia humanitaria, fue construido en 1907 en los históricos astilleros Werf- Conrad, en Haarlem (Holanda), como un remolcador a vapor civil llamado “Triunfo”, e incorporado al servicio de Paraguay en 1908, participando en la construcción del puerto de la bahía de Asunción.
El 15 de febrero de 1915 pasó a la Marina de Guerra, fue artillado con un cañón Vickers de 37 milímetros y se convirtió en “Aviso de guerra” (A1), armado. Su primera intervención bélica se dio en la revolución de 1922, desde mayo de ese año hasta julio de 1923, defendiendo al gobierno de Eusebio Ayala y evitando que la rebelión del coronel Adolfo Chirife se apoderara de la capital.
El 30 de julio de 1930, el A1 “Triunfo” pasó a llamarse “Capitán Cabral” en honor del héroe de la Guerra contra la Triple Alianza, el capitán Remigio del Rosario Cabral (1829-1902), quien lideró la flotilla paraguaya con ocho barcos a partir de la batalla de Riachuelo del 11 de junio de 1865, antes de caer prisionero en Humaitá en 1868.
Del 47 al golpe democrático
En setiembre de 1932 estalló la Guerra del Chaco con Bolivia, que convocó al renombrado patrullero a navegar junto a los buques gemelos, el cañonero Paraguay (C-1) y el cañonero Humaitá (C-2), para dar soporte fluvial al ejército paraguayo hasta el final del conflicto en 1935. Una década después, la Revolución del 47, entre marzo y agosto de 1947, encontró a los cañoneros en reparación en Buenos Aires (Argentina) y declararon su apoyo a los rebeldes militares que se alzaron en Concepción, por lo que el “Capitán Cabral” pasó a ser el buque insignia del dictador Higinio Morínigo.
En 1980, el Arsenal de Marina le quitó el sistema original de vapor y le instaló un motor diésel Caterpillar 3408 de 360 caballos de fuerza. El buque remotorizado volvió a entrar en acción durante el golpe militar del 3 de febrero de 1989 contra el dictador Alfredo Stroessner, en apoyó a las tropas rebeldes del general Andrés Rodríguez. Desplegado en la bahía de Asunción, disparó con su cañón cerca del Palacio de López como fuego de disuasión.
El patrullero fluvial “Capitán Cabral” (P01) mide aproximadamente 32,67 metros de eslora (longitud), 7,16 metros de manga (ancho) y 1,7 metros de calado (profundidad sumergida). Tiene una velocidad máxima de 9 nudos (16,67 kilómetros por hora), para una tripulación de hasta 30 personas y un desplazamiento a plena carga de 206 toneladas.
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La Policía Nacional emite recomendaciones para disfrutar de manera segura el rally
La Policía Nacional dio a conocer un material audiovisual con una serie de recomendaciones para disfrutar de manera segura la experiencia del Mundial de Rally 2026 que se inicia este jueves en Itapúa.
En ese sentido, el organismo de seguridad aconseja seguir el desarrollo de la competencia desde los sectores oficiales para espectadores, además de respetar todas las señalizaciones que comprenden cintas, carteles y delimitaciones.
La cinta verde identifica los sectores habilitados para espectadores. Es un lugar seguro para los aficionados, pero deben mantenerse detrás de la cinta en todo momento.
La cinta roja significa prohibido público. Es decir, los aficionados no pueden quedarse ahí porque se ponen en riesgo y a los demás porque son áreas de alto riesgo.
En estos sitios está prohibida la presencia de cualquier persona. No pueden permanecer allí espectadores, policías, guardarally, personal de apoyo ni integrantes de la organización.
Tampoco ingresar a los tramos con mascotas ni permitir que animales sueltos ingresen a la zona de competencia. Asimismo, evitar obstaculizar caminos de emergencia, accesos operativos o rutas de evacuación.
Por otro lado, mantener limpio el espacio retirando los residuos personales y colaborando con el cuidado del entorno.
La Policía Nacional recuerda que un rally seguro implica un comportamiento responsable con las comunidades anfitrionas y con el medio ambiente. Además, que la seguridad es responsabilidad de todos.
Respetar las cintas, las señalizaciones y las indicaciones del personal permiten disfrutar del evento automotor de manera segura y proteger la vida de competidores, voluntarios y equipos de trabajo.
La segunda edición del Mundial de Rally en el país se estima movilizará alrededor de 400.000 espectadores, generando un derrame económico de unos USD 200 millones. Este evento, que se desarrollará del 27 al 30 de agosto, apunta a consolidar a Paraguay como sede internacional del deporte motor.
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Ruta al Rally: peajes y asistencia para llegar a Itapúa
Quienes viajen para acompañar el Mundial de Rally contarán con servicios de asistencia en los principales corredores viales. Además, deberán prever los costos de peaje según la ruta y el tipo de vehículo.
Tramos concesionados por el MOPC. En la ruta PY02, los servicios se distribuyen entre los diferentes tramos concesionados. Rutas del Este administra los puestos de peaje de Ypacaraí y Nueva Londres, mientras que Tape Porã tiene a su cargo el tramo comprendido entre Minga Guazú y Pastoreo.
En el tramo administrado por Tape Porã, los usuarios disponen de auxilio mecánico, grúas, ambulancias, primeros auxilios, patrullaje y puestos SOS, además de un Centro de Control de Operaciones que permite coordinar la atención ante situaciones que se presenten en la ruta.
Para solicitar asistencia, pueden comunicarse al *767 desde líneas Tigo o al (0973) 500-767 desde otras operadoras.
¿Cuánto cuesta el peaje? Quienes se dirijan a Itapúa también deberán contemplar el costo de los peajes. En la PY02 existen cuatro puestos, Ypacaraí y Nueva Londres, administrados por Rutas del Este, y Pastoreo y Minga Guazú, a cargo de Tape Porã.
En Ypacaraí y Nueva Londres, la tarifa para vehículos livianos parte de G. 15.000, mientras que en Pastoreo y Minga Guazú el monto para automóviles, jeeps, camionetas y furgones es de G. 19.000. Las tarifas varían según la categoría y características del vehículo.
En los puestos de Rutas del Este se puede pagar en efectivo y con tarjetas de crédito y débito. En estos puntos no está habilitado el pago mediante código QR.
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Mucho más que velocidad: las imágenes que hacen único al Rally del Paraguay
La velocidad es la protagonista. Los cronómetros marcan diferencias de segundos y los pilotos desafían los límites en cada curva. Pero el Rally del Paraguay también se vive fuera de los caminos de tierra. Así lo asegura el director general de Comunicación Estratégica del Mitic y Event PR del Rally del Paraguay, César Palacios, en conversación con La Nación/Nación Media.
Palacios cuenta que la fiesta del deporte motor se vive en las familias que madrugan para conseguir el mejor lugar, en las banderas paraguayas que acompañan cada tramo, en los asados que comienzan antes del amanecer, en los pequeños emprendedores que encuentran una oportunidad de trabajo y en las comunidades que reciben al mundo con una hospitalidad difícil de olvidar.
Durante unos días, Itapúa deja de ser únicamente un destino turístico para convertirse en el punto de encuentro de miles de personas unidas por una misma pasión. “El Campeonato Mundial de Rally trae a los mejores pilotos del planeta, pero también pone en primer plano la cultura, los paisajes y la identidad de Paraguay”, asegura y comparte algunas postales de Stiven Meza, fotógrafo oficial del Rally del Paraguay, que hicieron especial la edición anterior y que volverán a reflejar la esencia de un país que vive el rally a su manera.
1. Los autos que parecen volar
Es la imagen más buscada por los fotógrafos. Cuando los vehículos despegan del suelo durante un salto, el rally se transforma en una postal de aventura, potencia y precisión. Son apenas unos segundos, pero suficientes para crear imágenes que recorren el mundo y se convierten en la tarjeta de presentación de una prueba mundialista.
2. Los lapachos que pintan de color el camino
Septiembre es también tiempo de floración. Los caminos rurales de Itapúa se llenan de rosados, blancos y amarillos que ofrecen un marco natural extraordinario para la competencia. La combinación de velocidad y naturaleza genera escenas difíciles de encontrar en otros destinos del calendario mundial.
3. Los rostros de felicidad del público
Niños, jóvenes, adultos y familias enteras se instalan durante horas para esperar el paso de los competidores. Algunos llegan de madrugada. Otros recorren kilómetros para encontrar el lugar perfecto. El entusiasmo, las sonrisas y la emoción compartida convierten al público en uno de los grandes protagonistas de la fiesta.
4. Los asados y las tortillas que empiezan antes del amanecer
Para muchos aficionados, el rally es también una celebración gastronómica. El aroma del asado, la chipa, el reviro, las tortillas y el cocido acompaña la espera en cada tramo. La competencia se convierte así en una oportunidad de encuentro entre amigos y familiares, donde compartir la mesa es parte inseparable de la experiencia.
5. Las banderas paraguayas junto a la ruta
A lo largo de los recorridos, las banderas paraguayas acompañan a los espectadores y dan color a cada sector de la carrera. Son una muestra del orgullo con que las comunidades reciben uno de los eventos deportivos más importantes del mundo y una expresión espontánea del sentimiento de pertenencia que despierta el Rally del Paraguay.
6. Los personajes más creativos
Sombreros llamativos, disfraces, pinturas faciales, camisetas de equipos y atuendos inspirados en pilotos famosos forman parte del paisaje. Cada edición deja historias entrañables y personajes que terminan convirtiéndose en pequeñas celebridades entre los aficionados.
7. El encuentro entre el campo y el deporte
Pocos eventos deportivos permiten mostrar de forma tan auténtica la vida de una región. Yerbales, establecimientos rurales, chacras, silos, estancias y caminos de tierra roja sirven de escenario para la competencia. El rally permite mostrar al mundo una postal genuina del Paraguay productivo, de sus comunidades y de la belleza serena del interior de Itapúa.
8. El atardecer sobre los caminos colorados
Cuando el sol comienza a caer y el polvo permanece suspendido en el aire, aparecen algunas de las imágenes más impactantes del rally. La luz dorada transforma cada curva en un escenario cinematográfico. Son momentos en los que el deporte y el paisaje se fusionan en una sola escena.
9. Los cazadores de imágenes perfectas
Mientras los pilotos buscan la trayectoria ideal, los fotógrafos recorren kilómetros para encontrar el ángulo soñado. Acostados al borde de un camino, ubicados en una loma o esperando durante horas la luz adecuada, persiguen imágenes capaces de mostrar al mundo la belleza y la intensidad del Rally del Paraguay.
Detrás de cada fotografía memorable existe una historia de paciencia, esfuerzo y pasión. Son ellos quienes ayudan a proyectar internacionalmente la imagen de Paraguay a través de una instantánea.
10. Los campamentos que crean una ciudad paralela
Carpas, casas rodantes, parrillas, banderas y grupos de amigos instalados desde varios días antes. Los campamentos son parte de la cultura del rally y transforman cada tramo en un espacio de convivencia donde la pasión por el deporte motor se mezcla con la amistad, la gastronomía y las largas conversaciones bajo las estrellas.
Algunas familias llegan con varios días de anticipación para asegurar un lugar privilegiado. Otras regresan año tras año y convierten la experiencia en una tradición. Durante las noches, los relatos sobre carreras memorables y pilotos legendarios acompañan el fuego de las parrillas y el espíritu festivo que caracteriza a la afición.
Mucho más que una carrera
El Rally del Paraguay se mide en segundos y décimas, pero permanece en la memoria a través de las imágenes y las experiencias que deja en cada visitante.
Las postales de los autos volando, los lapachos en flor, las banderas ondeando junto a los caminos colorados, las familias compartiendo una jornada al aire libre y los campamentos que se convierten en pequeñas ciudades temporales hablan de algo más profundo que un resultado deportivo. Hablan de identidad, de hospitalidad y de la capacidad de un país de abrir sus puertas al mundo.
Porque el Rally del Paraguay no solo muestra la habilidad de los mejores pilotos del planeta. También revela la esencia de una tierra orgullosa de su cultura, de sus paisajes y de su gente.
Al final, los pilotos no solo recordarán quién ganó el Rally del Paraguay, sino que también se llevarán para siempre la tierra colorada de Itapúa, el cariño de nuestra gente y la manera única en que Paraguay recibió al mundo para correr por sus caminos.