Este sábado se desarrolla la ronda departamental de las Olimpiadas Nacionales de Matemáticas que convoca a 4.000 estudiantes de todo el país. El evento para Central y Capital se realiza en las instalaciones de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y en simultáneo en 16 sedes departamentales. Se trata de la mayor fiesta académica del Paraguay que se concreta año tras año hace más de tres décadas.
En diálogo con La Nación-Nación Media, la ingeniera Carmen Sánchez, coordinadora académica de la Organización Multidisciplinaria de Apoyo a Profesores y Alumnos (Omapa), comentó que participan alumnos de instituciones públicas, privadas y subvencionadas de todo el país. “La fiesta matemática es la ronda final de la Olimpiada Infantil y a la vez se está realizando la ronda departamental de la Olimpiada Juvenil que sería como la semi final de esta Olimpiada. Entonces, estamos teniendo una final y una semi final. El mismo día se está llevando a cabo en 16 sedes en todo el país”, señaló.
La iniciativa impulsada por Omapa apunta al mejoramiento de la calidad educativa. “Lo que se hace desde la organización es tratar de buscar la mejora en la calidad educativa a través de las competencias de matemáticas y competencias científicas”, refirió Sánchez.
Próxima premiación
La catedrática explicó las reglas de la competencia de esta jornada. “El día de hoy se toman las pruebas, luego eso se lleva a corrección por un jurado y luego de la corrección se tienen los cortes a nivel país en el caso de la infantil. Y a nivel departamental en el caso de la juvenil. Y se realiza la premiación de ambos en otro día”, puntualizó.
La fecha de premiación será comunicada por las redes sociales. “El día exacto se va a avisar cuando ya estén completos los listados y cargados porque los profes responsables tienen una plataforma donde están todos los estudiantes y ahí se va a informar de cómo va la corrección”, detalló la ingeniera Sánchez, quien forma parte del staff académico y en esta competencia es la encargada departamental de Asunción y Central.
Dejanos tu comentario
Lanzan Hippy Empresas: herramientas sobre educación temprana para padres trabajadores
- Fotos: Mariana Díaz/Gentileza
La plataforma que ayuda a empoderar a los padres en la educación de sus hijos pequeños pega el salto de los hogares a las empresas, ofreciendo herramientas educativas valiosas a los trabajadores con niños de entre 2 y 5 años. Te contamos todo sobre esta nueva propuesta de Hippy, el revolucionario programa de educación temprana que llegó desde Israel para apoyar el fortalecimiento de las familias paraguayas.
El nuevo modelo Hippy Empresas busca acercar herramientas educativas a las familias trabajadoras a través de alianzas con empresas comprometidas con el bienestar de sus colaboradores.
Hippy (Home Instrucción for Parents of Preschool Youngsters) es un programa educativo presente en 15 países y con más de 50 años de trayectoria, que trabaja fortaleciendo el rol de los padres como principales educadores de sus hijos durante los primeros años de vida.
En Paraguay, el programa acompañó hasta la fecha a más de 900 familias en distintas comunidades del país, promoviendo el desarrollo del lenguaje, la alfabetización temprana y habilidades socioemocionales en niños de 2 a 5 años.
El programa internacional de educación temprana desarrollado en Israel, Hippy Paraguay, anunció el lanzamiento oficial de Hippy Empresas, una iniciativa que busca sumar al sector privado como aliado estratégico para fortalecer a la primera infancia y apoyar a los colaboradores que son padres de niños aún muy pequeños.
Hippy (Home Instrucción for Parents of Preschool Youngsters) es un programa educativo presente en 15 países y con más de 50 años de trayectoria, que trabaja fortaleciendo el rol de los padres como principales educadores de sus hijos durante los primeros años de vida.
En Paraguay, el programa acompañó hasta la fecha a más de 900 familias en distintas comunidades del país, incluyendo comunidades de: Luque, Paraguarí, Cambyretá, Chaco, Remansito y Concepción, promoviendo el desarrollo del lenguaje, la alfabetización temprana y habilidades socioemocionales en niños de 2 a 5 años.
María Laura Duarte, directora general de Hippy Paraguay, destacó a La Nación/Nación Media que esta herramienta se enfoca en padres, ya que no existe nada más significativo que el aprendizaje que viene de los mismos. “El vínculo con papá y con mamá o un cuidador puede ser un propulsor del aprendizaje o una barrera, ya que es el canal más importante”, explicó.
EMPRESAS QUE APUESTAN POR LAS FAMILIAS
El nuevo modelo Hippy Empresas busca acercar herramientas educativas a las familias trabajadoras a través de alianzas con empresas comprometidas con el bienestar de sus colaboradores.
“Creímos que sería importante sumar al sector privado a esta cruzada por la primera infancia, ya que sabemos que funciona en el mundo y también en Paraguay, y poder contribuir a la comunidad y al funcionamiento interno de la empresa”, mencionó.
A su vez, indicó que las actividades de Hippy cuentan con un triple impacto ya que se realiza la estimulación en niños, el acompañamiento y capacitación a padres, y brinda empleabilidad con enfoque de género. “Las empresas hoy en día necesitan tener un proyecto de responsabilidad social empresarial y Hippy tiene un valor agregado de trabajar con los colaboradores, contribuyendo a la educación del país, pero también creando un espacio de bienestar para sus colaboradores”, mencionó.
APLICACIÓN EN CECON
El primer plan piloto se implementó en Cecon, empresa de materiales para la industria de la construcción, donde 15 familias participan del programa a través de un modelo híbrido, que combina encuentros dentro de la empresa con visitas domiciliarias.
Al respecto, Romina Vera, gerente de Talento y Cultura de Cecon SAE, mencionó a LN/NM que ya llevan adelante el segundo año de implementación, y a través del programa los padres se involucran en la educación de sus hijos dentro del hogar. “La idea es terminar esta primera camada que empezó el año pasado su formación y el año que viene duplicar ya que con la aplicación dentro de la planta empezaron a aparecer nuevos interesados”, dijo.
Igualmente, subrayó que además se realizó la formación de dos tutoras que son esposas de los colaboradores que fueron identificadas para adquirir conocimientos para luego ser capacitadoras y que hoy ayudan a implementar el programa dentro de la empresa.
FRIGORÍFICO VICTORIA COMENZÓ ESTE AÑO
El programa amplió esta experiencia junto al Frigorífico Victoria este año, empresa paraguaya dedicada a la comercialización y exportación de productos cárnicos, donde el acompañamiento a las familias se realiza principalmente dentro de la empresa en horario laboral, complementado con visitas domiciliarias esporádicas para mantener la esencia del modelo.
Estas experiencias buscan explorar nuevas formas de acercar el programa a las familias trabajadoras sin perder los principios fundamentales de Hippy: presencia, participación y progreso en el aprendizaje de los niños.
Yrene Páez, gerente de Recursos Humanos y Responsabilidad Social del Frigorífico Victoria, mencionó que se realizó una preselección de 54 familias y 7 tutoras que son colaboradoras del frigorífico que tendrán a su cargo a las familias. “El lunes pasado arrancamos con el programa y esto va hasta noviembre”, comentó.
Resaltó que mediante Hippy se logran momentos de calidad y los padres se involucran en la formación y desarrollo de sus hijos, mientras que el beneficio para la empresa es el mayor compromiso y facilidad para la retención de los colaboradores, el impacto social, y el desarrollo comunitario de las zonas vulnerables.
INVERSIÓN EN BIENESTAR FAMILIAR Y DESARROLLO DEL PAÍS
El programa parte de una realidad cada vez más visible: muchos padres enfrentan el desafío de equilibrar las demandas laborales, con el acompañamiento educativo de sus hijos durante los primeros años de vida. A través de actividades simples que pueden realizarse en pocos minutos al día, Hippy ayuda a los padres a transformar momentos cotidianos en oportunidades de aprendizaje y desarrollo para sus hijos.
Además de beneficiar a los niños, iniciativas como esta también generan impactos positivos para las empresas, contribuyendo al bienestar familiar de los colaboradores, al fortalecimiento del vínculo entre familia y trabajo, además de una cultura organizacional más comprometida con el desarrollo social.
INVITACIÓN A NUEVAS EMPRESAS
Hippy Paraguay invita a empresas interesadas en fortalecer el bienestar de sus colaboradores y contribuir al desarrollo de la primera infancia a conocer esta iniciativa y explorar posibles alianzas. El objetivo es que cada vez más familias puedan acceder a herramientas que les permitan acompañar el aprendizaje de sus hijos desde los primeros años de vida.
SOBRE EL PROGRAMA HIPPY
Hippy (Home Instrucción for Parents of Preschool Youngsters) es un programa internacional de educación temprana que fortalece el rol de los padres como primeros educadores de sus hijos.
El modelo combina materiales educativos, acompañamiento semanal y talleres para padres, promoviendo el desarrollo del lenguaje, habilidades cognitivas y socioemocionales en niños de 2 a 5 años. Actualmente el programa se implementa en 15 países y ha alcanzado a más 600.000 familias en todo el mundo.
Dejanos tu comentario
Datos, empleo y migración: los desafíos estructurales que enfrenta Paraguay
Paraguay enfrenta un desafío clave para mejorar la calidad de sus políticas públicas, fortalecer su sistema estadístico y avanzar hacia estándares internacionales como los que exige la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Así lo planteó el director del Instituto Nacional de Estadística (INE), Iván Ojeda, quien advirtió que el país debe producir más y mejores datos para tomar decisiones más precisas.
En ese sentido, explicó que Paraguay ya cuenta con una Estrategia Nacional de Desarrollo Estadístico, pero que el principal reto es consolidar su implementación. Esto implica fortalecer los registros administrativos, como las cédulas de identidad o fichas sociales, estandarizar indicadores y aumentar la producción de estadísticas.
Leé también: Semana Santa en Itapúa: circuito único entre historia, cultura viva y naturaleza
“Tenemos que ser más transparentes y mejorar la calidad y frecuencia de la información”, dijo a Unicanal. Este proceso cobra aún más relevancia en el marco del llamado “desafío OCDE”.
Ingresar a este grupo de países, considerados entre los más avanzados en materia de desarrollo, exige no solo mejores datos, sino también estándares más altos en políticas públicas. Según Ojeda, este camino obligará a Paraguay a mejorar en áreas clave y a sostener información continua y comparable a nivel internacional. “No es solo tener datos, sino tenerlos con frecuencia y calidad”, señaló.
Migración
En paralelo, el análisis de datos también permite entender mejor fenómenos estructurales como la migración. De acuerdo con el INE, en los últimos 20 años salieron del país unas 700.000 personas más de las que ingresaron, especialmente entre 2002 y 2014, periodo en el que la economía era más pequeña, con un producto interno bruto (PIB) cercano a los USD 8.000 millones. Hoy, con una economía que supera los USD 43.000 millones, la tendencia comenzó a cambiar.
Los principales destinos de los paraguayos siguen siendo Argentina y España. En este último caso, el crecimiento fue significativo: de apenas 2.000 paraguayos en 2002 a unos 127.000 en la actualidad, en su mayoría mujeres jóvenes. Sin embargo, desde 2014 se observa una desaceleración en la salida de compatriotas, lo que, según Ojeda, refleja una mejora en las oportunidades dentro del país.
Te puede interesar: El negocio de perfumes en Paraguay mueve unos USD 400 millones
Dejanos tu comentario
Inteligencia artificial y educación: avanzar con criterio nacional
- Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo. Presidente de la Aneaes
Pocas discusiones condensan hoy el problema del desarrollo como la relación entre inteligencia artificial y educación. Allí convergen la disputa por el capital humano del futuro, la capacidad de los Estados para gobernar la aceleración tecnológica, la defensa de la soberanía cultural y la posibilidad de que nuestros sistemas educativos dejen de correr detrás de los cambios vertiginosos de la época.
Para países como el nuestro, esta cuestión es un tema que exige un debate nacional de forma urgente, porque de la forma en que ingresemos en esta transformación dependerá la calidad de nuestra formación, así como el tipo de inserción productiva y cultural que el país logre construir.
Como señalan Reimers, Azim, Palomo y Thony en su libro Artificial Intelligence and Education in the Global South: A Systems Perspective, publicado por Springer Nature en 2026, la inteligencia artificial puede ampliar capacidades pedagógicas, aliviar cargas docentes, producir materiales contextualizados, personalizar apoyos y hacer más eficiente la gestión del sistema en el denominado “Sur Global”.
Sin embargo, sus potencialidades positivas se pueden materializar si y solo si su adopción se articula con estrategias públicas de conducción, formación docente, evaluación y adaptación a contextos concretos.
Por citar algunos ejemplos del trabajo mencionado, en el Uruguay, el centro de innovación educativa con tecnología Ceibal contribuyó a ordenar la discusión regional con marcos para enseñar inteligencia artificial y para enseñar con inteligencia artificial, subrayando que el punto no es el dispositivo aislado, sino su integración pedagógica y ética.
En Brasil, Nova Escola desarrolló una herramienta accesible por WhatsApp que permitió a más de 15.000 docentes generar más de 63.000 planificaciones, reduciendo tiempos de preparación y ampliando apoyos para la práctica docente.
En Mali, la iniciativa RobotsMali utilizó IA para producir más de 180 libros infantiles en lengua bambara en menos de un año, mostrando que la innovación también puede servir para fortalecer lenguas y contextos locales, no solo para importar contenidos ajenos.
A las experiencias anteriores debemos sumar un aporte fundamental para nuestra realidad. Se han documentado casos en los que la baja conectividad y otras carencias de infraestructura tecnológica no bloquean la posibilidad de innovar.
Iniciativas como Kolibri, que utiliza un modelo diseñado para funcionar sin internet, junto con Artificial Intelligence in Education Unplugged en Brasil, han logrado resultados comparables en escuelas rurales y urbanas. Estos ejemplos demuestran que los contextos de conectividad restringida ofrecen vías legítimas para integrar estas herramientas con un criterio de inteligencia y equidad.
Los autores sostienen que la integración de estas estrategias debe estar anclada en los contextos locales. En el caso del Paraguay, el desafío trasciende la mera adaptación a las tendencias globales. Nuestra realidad nacional exige una incorporación soberana de la inteligencia artificial fundamentada en el criterio propio y en el resguardo de la identidad cultural.
Resulta indispensable atender a los sesgos algorítmicos y promover la alfabetización digital para asegurar que el proceso responda a las necesidades del entorno. Estas condiciones evitarán que la adopción de soluciones externas imponga modelos extraños a nuestras lenguas y a nuestro proyecto de país.
Abordar con seriedad la inteligencia artificial en el ámbito educativo requiere distanciarse tanto de las posturas apocalípticas como de los entusiasmos eufóricos. No alcanza con repetir advertencias terminales sobre el dominio tecnológico, como plantea Éric Sadin en L’intelligence artificielle ou l’enjeu du siècle, donde observa en la IA una forma de desplazamiento progresivo de lo humano por la racionalidad técnico-industrial.
Asimismo, conviene evitar la celebración acrítica de cada innovación como una promesa automática de emancipación, como ocurre en el Techno-Optimist Manifesto de Marc Andreessen, que presenta el avance tecnológico como fuente casi intrínseca de crecimiento, bienestar y expansión de la vida.
Entre la desconfianza absoluta y la fe ciega en la tecnología, hay un espacio más difícil, pero fecundo. Se trata del lugar de la conducción pública, del discernimiento pedagógico y de la deliberación nacional sobre qué usos deben promoverse, cuáles deben regularse y qué límites son necesarios para alcanzar un objetivo de bien común.
Ese punto obliga, además, a romper con cierto “pedagogismo dominante” que durante años degradó la discusión educativa, sustituyendo contenidos por consignas metodológicas vacías.
La inteligencia artificial puede ayudar a personalizar la enseñanza, pero no puede convertirse en un nuevo pretexto para licuar la exigencia intelectual. El Paraguay requiere una modernización ambiciosa que sea fuerte en ciencias, historia, lengua y formación del juicio crítico.
La inteligencia artificial abre la posibilidad de superar la estructura lancasteriana de la enseñanza, en la que una misma secuencia, el mismo ritmo y la misma explicación se implementan para grupos heterogéneos. Es posible trascender esa uniformidad sin renunciar a la escuela como institución pública fundamental. Las nuevas herramientas favorecen la existencia de apoyos diferenciados, materiales con distintos niveles de complejidad, retroalimentación más frecuente y un seguimiento más fino de trayectorias.
Además, pueden reposicionar la autoridad del docente y redefinir su centralidad, ya que el educador deja de ser un mero facilitador de contenidos homogéneos, para convertirse en un mediador intelectual, curador de materiales, intérprete del contexto, corrector de errores y orientador cívico del aprendizaje.
La incorporación de la inteligencia artificial a la educación paraguaya ya es un hecho, su uso ha sido introducido de la mano de estudiantes y docentes, pero sin mayores guías ni reflexiones institucionales sobre su implementación. Por ello, es urgente establecer un criterio nacional que permita fortalecer la alfabetización crítica y la revisión de los perfiles curriculares en función de un proyecto de desarrollo del país. La cuestión de fondo ya no es si Paraguay debe o no ingresar a esta agenda; el dilema central radica en la forma en que se integrará a ella. El país debe decidir entre actuar como un consumidor de soluciones ajenas o consolidarse como una nación capaz de conducir la tecnología según sus propias necesidades históricas, fortaleciendo con ello su identidad, su democracia y su proyecto común de desarrollo.
Dejanos tu comentario
Conacom se integra a red de Stanford y refuerza uso de inteligencia de datos en defensa de la competencia
La Comisión Nacional de la Competencia (Conacom) se incorporó oficialmente a la red de agencias asociadas del Proyecto Computacional Antimonopolio de Stanford (CodeX), una iniciativa de la Universidad de Stanford que promueve el uso de herramientas computacionales en el análisis del derecho de la competencia. La propia Conacom destacó que este paso se enmarca en su estrategia de modernización institucional y fortalecimiento técnico.
Según la institución, la adhesión permitirá incorporar metodologías basadas en análisis de grandes volúmenes de datos, algoritmos y técnicas de machine learning, con el objetivo de optimizar la evaluación de mercados y mejorar la toma de decisiones regulatorias. Este enfoque busca complementar las herramientas tradicionales, aportando mayor precisión en la detección de conductas anticompetitivas y en la promoción de mercados más eficientes.
La iniciativa apunta a generar un entorno más predecible y transparente para las empresas, lo que puede traducirse en mejores condiciones para la inversión y la competencia. Un sistema de análisis más robusto también contribuiría a reducir asimetrías de información y a fortalecer la confianza en las reglas del mercado.
Leé también: Planta de producción de vidrios apunta a dinamizar la industria desde julio
El fundador del proyecto, Thibault Schrepel, valoró la incorporación de Paraguay a la red, destacando que el país ofrece un contexto relevante para analizar cómo las herramientas computacionales pueden apoyar a agencias que operan en mercados dinámicos y en transformación.
La Conacom subrayó que esta alianza posiciona a Paraguay dentro de una red internacional de innovación en políticas de competencia, facilitando el intercambio de conocimientos y el desarrollo de investigación aplicada. Asimismo, reafirmó su compromiso de avanzar hacia una regulación más eficiente, orientada a beneficiar a los consumidores y a impulsar la productividad.