- Ciudad del Este. Agencia regional
Una comunidad relativamente tranquila, con sistemas de monitoreo a través de circuitos cerrados y ubicada al sur de Alto Paraná, hace un año era sorprendida con los estruendos causados por potentes explosivos que detonaron la sucursal de la entidad bancaria Bancop. Un ataque tipo comando, con diez hombres armados, asaltó el banco e hizo explotar su bóveda de seguridad.
Ocurrió en la madrugada del 21 de noviembre, a las 00:25. El local fue destruido por los explosivos y a la vez se produjo un intercambio de disparos entre delincuentes y guardias de seguridad. Como en otros hechos, la banda tiró clavos “miguelitos” en las calles para dejar fuera de servicio a patrulleras policiales y vehículos particulares.
La banda criminal robó G. 2.830 millones en billetes de dólares, reales y guaraníes, pero quedaron esparcidos en el lugar billetes por unos 700 millones de guaraníes, según confirmaron entonces los directivos del banco.
Las cámaras de seguridad mostraron que los criminales llegaron en dos vehículos hasta el lugar, redujeron a los guardias del banco y de una estación de servicios ubicada frente al blanco, luego colocaron explosivos en gel que detonaron segundos después. Los dos vehículos fueron encontrados. Uno, tirado al río Yñaró y otro, abandonado en un camino vecinal. La banda llegó a utilizar una ambulancia en la huida hacia Caazapá.
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Naranjal ya venía invirtiendo en la seguridad con un sistema de control y prevención a través de circuitos de grabación, ya sea del sector privado como el público, con apoyo de la institución municipal. Esto permitió que agentes de la Policía Nacional detectaran rápidamente a algunos de los involucrados y seguirlos, dijo a La Nación/Nación Media, el intendente Edoard Schaffrath.
Cuentan con un Consejo de Seguridad, por lo que aumentaron las cámaras que captan números de chapas, instalados en sitios estratégicos. Posterior al atraco, implementaron una tasa municipal de 2 mil guaraníes sumado a cada tributo en concepto de apoyo a la seguridad. Schaffrath lo calificó como “tasita” y representan unos 400 millones por mes, depositados en la cuenta de seguridad.
Ese recurso permite mejorar la infraestructura de la Unidad de Inteligencia de la Policía que funciona en Naranjal, entregar un vale de alimentación de 1,5 millón de guaraníes por semana a la comisaría y el pago al personal de servicio de la sede policial, entre otros insumos como el mantenimiento de patrulleras, según el intendente.
Schaffrath dijo que han avanzado en logística e infraestructura para control preventivo, pero faltan más personal en la comisaría. En cuanto al banco afectado contó que se reinstaló pronto en Naranjal y opera con normalidad.
La fiscal María del Carmen Meza, de la unidad zonal de Iruña es quien investiga el caso. Fueron detenidos e imputados por robo agravado y asociación criminal cinco de los diez supuestos delincuentes que hicieron el mega asalto: Jorge Ariel Fernández Ferreira (29), Ángel Rivas (39) y Diosnel Benítez Centurión (36), que fueron los primeros privados de su libertad durante operativos realizados en Caazapá.
En el segundo procedimiento realizado en el distrito de Cambyreta, Itapúa, fueron detenidos y luego imputados Carlos Javier Brítez Barrios (30), alias Kalouro y Nelson Centurión (35).
El actual subcomandante de la Policía Nacional, comisario general César Silguero, quien hace un año era el director general de Investigación Criminal, refirió a La Nación/Nación Media que lograron identificar a algunos de los integrantes que están procesados y a cargo de la Justicia, pero que la investigación continúa.
Indicó que ese tipo de bandas se reagrupan, forman nuevas logísticas y vuelven a perpetrar otros hechos y van cayendo. Esto, con relación al resto de la banda. Mencionó las características similares de lo ocurrido hace un año en Naranjal con el caso reciente de Katueté.
En el lugar de la explosión fueron encontrados casquillos de armas que al ser analizados por Balística Forense de la Dirección de Criminalística de la Policía Nacional resultó en siete armas distintas: 2 fusiles calibre 7,62; 3 fusiles calibre 5.56; 1 escopeta calibre 12 y 1 pistola calibre 45.
De los rastros ya existentes sobre algunas de las armas, se encontró que ya fueron utilizadas en otros atracos atribuidos al grupo criminal dirigido por Mauricio Paniagua Medina, de 45 años, alias Mauri, uno de los asaltantes más buscados del país. Es el mismo que ahora es mencionado como uno de los involucrados del asalto en Katueté.
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