En coincidencia con el Día Internacional de la Mujer, el especialista en empleos Enrique López Arce realizó un análisis de la situación laboral y dijo que la población femenina tiene menos acceso al empleo que los varones. Sin embargo, las mujeres aventajan a los hombres en el estudio y la responsabilidad.
”La mujer tiene menos acceso al empleo. La tasa de desempleo abierta más la subocupación da 9,8 en promedio. Pero cuando se divide entre hombre y mujer, el del varón baja pero el de la mujer se dispara”, señaló López Arce a la 1080 AM.
Destacó además que de las 200.000 personas que buscan empleo, 110.000 son mujeres, aunque “la mujer estudia más que el varón”. Pero cuando se trata de oportunidades laborales, las posibilidades de conseguir un puesto disminuyen. “Esa mujer que tiene más años de estudio cuando golpea la puerta encuentra que hay menos oportunidades”, sentenció.
El ex director nacional de Empleo dijo que lo que hay que medir es la responsabilidad y afirmó que “no es verdad que cuando una mujer tiene hijos va llegar tarde” a su lugar de trabajo. Comentó que el 30% de las familias son lideradas por una mujer.
“El INE nos pone el promedio, pero si nosotros nos vamos a la realidad rural descubrimos que es terrorífica. O sea, al poner el promedio lo urbano es mejor que lo rural cuando hablamos del tema laboral”, puntualizó.
Según el licenciado López Arce, en el interior del país es más alarmante la falta de oportunidades para las mujeres. “Cuando nos vamos a lo rural descubrimos que el promedio en realidad está cerca de los dos millones para el hombre. Y para la mujer está cerca de los 1.300.000. Estamos hablando de una diferencia del 33%, la mujer efectivamente tiene menos acceso al empleo”, remarcó.
“La tasa de desempleo abierta más la subocupación nos dan 9,8 en promedio. Pero cuando dividimos entre hombre y mujer, el del varón baja a 7 y el de la mujer se dispara a 13. La mujer estudia más que el varón, está más en las universidades”, agregó.
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Seis de cada diez empleados admiten quedarse en sus puestos por miedo a no encontrar otra oportunidad
La estabilidad laboral en Paraguay no siempre está ligada a la satisfacción profesional. Un sondeo realizado entre enero y abril de 2026 revela que seis de cada diez trabajadores permanecen en sus empleos por temor a no conseguir otra oportunidad laboral, mientras que solo cuatro de cada diez aseguran continuar en sus puestos porque les gusta lo que hacen o sienten pasión por su trabajo.
Los datos fueron expuestos por el especialista en empleo Enrique López Arce, quien analizó el actual fenómeno de estabilidad laboral y clima organizacional, un tema que viene ganando espacio en los foros internacionales de recursos humanos.
Según explicó a La Nación/Nación Media, el debate es relevante porque existe una relación directa entre satisfacción laboral y productividad. “Somos más productivos cuando nos gusta lo que hacemos”, sostuvo.
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De acuerdo con cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), unas 1.477.992 personas en Paraguay llevan más de tres años en su lugar de trabajo, lo que refleja un importante nivel de estabilidad laboral en el país.
Sin embargo, López Arce advierte que detrás de esa permanencia existe una realidad más compleja: muchos trabajadores no permanecen por motivación o desarrollo profesional, sino por miedo a perder seguridad económica en un mercado laboral todavía limitado. “El grueso de nuestros colaboradores tiene estabilidad, pero muchas veces esa permanencia está asociada al temor de no encontrar otra opción”, indicó.
El especialista remarcó que el clima laboral se convirtió en un factor estratégico para las empresas, especialmente en un contexto donde la retención de talento y la productividad son cada vez más importantes. En ese sentido, señaló que el rol de psicólogos laborales y profesionales de recursos humanos es clave para mejorar los ambientes de trabajo, fortalecer la motivación y generar mayor compromiso de los empleados.
El estudio también deja en evidencia un desafío estructural para el mercado laboral paraguayo: generar empleos donde los trabajadores no solo permanezcan por necesidad, sino también por realización profesional.
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Día del Trabajador: el desafío del sector empresarial es mejorar salarios
En Paraguay, el crecimiento del empleo no se traduce necesariamente en mejores ingresos. En el marco del Día del Trabajador, el especialista en empleo Enrique López Arce advirtió que solo unos 300.000 paraguayos, de una fuerza laboral de más de 3 millones de personas en edad de trabajar, perciben salarios superiores a G. 10.000.000 mensuales. Esto equivale a cerca del 10% del total, reflejando una marcada brecha en la calidad del empleo.
El dato pone en evidencia uno de los principales desafíos del mercado laboral: no solo generar puestos de trabajo, sino mejorar los niveles de ingreso y productividad. “Faltan empresas grandes, mejorar salarios y ajustar leyes. Ese es el desafío”, sostuvo a la 1000 AM.
En los últimos años, nuestro país registró avances en la generación de empleo formal. El número de asalariados privados pasó de 1.101.000 en 2022 a cerca de 1.414.000 al cierre de 2025, lo que representa un incremento de alrededor de 300.000 trabajadores. Este crecimiento está vinculado al desempeño de la economía, que permitió ampliar la base de empleo con ingresos mensuales estables.
Sin embargo, el aumento en la cantidad no ha ido acompañado de una mejora significativa en los niveles salariales, lo que mantiene una estructura laboral con alta concentración de ingresos en un segmento reducido.
El comportamiento del empleo varía según el sector. En el ámbito primario, unas 423.000 personas se encuentran ocupadas, impulsadas por una buena campaña agrícola, especialmente en soja, y la expansión de la producción porcina.
En construcción, el empleo creció en unos 2.000 puestos, sostenido por obras privadas, aunque con un freno en la obra pública debido a deudas pendientes. En tanto, la industria emplea a cerca de 50.000 personas.
El mayor volumen de trabajadores se concentra en comercio y servicios, con cerca de 900.000 ocupados, aunque con una reducción estimada de 100.000 empleos.
Finalmente, López Arce reiteró que más allá de los avances, el desafío central sigue siendo elevar la calidad del empleo. Esto implica generar condiciones para atraer inversiones, fomentar sectores con mayor valor agregado y mejorar la productividad.
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Cuatro mujeres que cambiaron las reglas del emprendimiento global
Cada 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer invita a mirar más allá de las estadísticas y reconocer historias que transformaron industrias enteras. Desde cosmética, tecnología y energía verde, este apartado describe cuatro pioneras que cambiaron industrias.
En el mundo empresarial, muchas emprendedoras no solo crearon compañías exitosas: también cambiaron la forma de innovar, liderar y abrir oportunidades para otras mujeres. Un artículo del blog de BBVA recopiló las historias de mujeres emprendedoras que fueron referencias a nivel mundial, y compartimos la historia de cuatro de ellas.
Desde pioneras que rompieron barreras hace más de un siglo hasta fundadoras de startups tecnológicas globales, estas cuatro mujeres representan distintas generaciones del emprendimiento femenino.
Melanie Perkins: la australiana que fundó en 2013 la plataforma de diseño Canva, hoy utilizada por millones de personas en todo el mundo. Su idea nació mientras enseñaba programas de diseño a estudiantes y observaba lo difícil que resultaba para la mayoría utilizarlos.
Ella apostó por simplificar la creación de contenidos visuales y terminó construyendo uno de los grandes “unicornios” tecnológicos de la última década. “Solo empieza. Aprenderás todo lo que necesitas en el camino”, sostuvo Melanie.
Su historia se convirtió en un referente del ecosistema actual de las startups, especialmente para mujeres que buscan abrirse paso en la industria tecnológica.
Carlota Pi: la ingeniera española cofundadora de Holaluz, una empresa que irrumpió en el mercado energético apostando por electricidad 100 % renovable y nuevos modelos de consumo basados en tecnología y autoconsumo.
La compañía nació en 2010 con la ambición de transformar la relación entre los hogares y la energía. “En nuestro plan no está revolucionar el sector, sino cambiar el mundo”, compartió sobre su visión empresarial.
Su proyecto se convirtió en uno de los ejemplos más visibles de emprendimiento ligado a la transición energética en Europa.
Mary Kay Ash: mucho antes del auge de las startups, Mary Kay Ash creó en 1963 Mary Kay, una compañía que transformó la industria de la venta directa de cosméticos y abrió oportunidades económicas para millones de mujeres en todo el mundo.
Su empresa nació con una inversión inicial de apenas 5.000 dólares y una filosofía clara: el talento femenino debía tener espacio en el mundo empresarial. “La única diferencia entre las personas exitosas y las que no lo son es la determinación extraordinaria”, había dicho.
Su legado no solo se mide en ventas globales, sino también en la red de emprendedoras que ayudó a formar.
Madam C. J. Walker: décadas antes, la estadounidense Madam C. J. Walker construyó uno de los casos más emblemáticos de emprendimiento en la historia. Nacida en 1867 en una familia de exesclavos, creó una línea de productos capilares que la convirtió en una de las primeras mujeres millonarias hechas a sí mismas en Estados Unidos.
Ella también fue una empresaria comprometida con el impacto social y el empleo femenino. “No esperes a que lleguen las oportunidades. Levántate y créalas”, sostuvo. Su historia sigue siendo uno de los ejemplos más poderosos de movilidad social a través del emprendimiento.
Es así que, de la cosmética a la tecnología, pasando por la energía y la innovación digital, estas historias muestran cómo el emprendimiento femenino amplió fronteras en cada generación.
Más que casos de éxito individuales, representan un cambio cultural: empresas creadas con propósito, innovación y la convicción de que el liderazgo también puede transformar oportunidades para otros.
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“Del renacer de Paraguay al coraje de las mujeres de Irán”
- Talor Shamash
- Primer secretario de la embajada de Israel en Paraguay, jefe de Misión Adjunto y cónsul
El 8 de marzo, el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer: una oportunidad para honrar a las mujeres en nuestras vidas, reconocer logros importantes en la lucha por la igualdad y, al mismo tiempo, recordar que en muchas partes del mundo el camino hacia la igualdad y el respeto sigue siendo largo.
Como mujer, como madre y como diplomática, soy consciente de que el debate sobre los derechos de las mujeres no es solo una cuestión teórica o política. Afecta la vida misma: las oportunidades que se abren o se cierran, las voces que se escuchan o se silencian, y la capacidad de cada mujer de elegir su propio camino. Esta experiencia es compartida por muchas mujeres en todo el mundo, aunque las condiciones en las que viven sean muy diferentes.
Aquí, en Paraguay, la propia historia nacional evidencia la fortaleza de las mujeres. Tras el desastre nacional de la guerra de la Triple Alianza, cuando gran parte de la población masculina del país pereció, fueron las mujeres paraguayas quienes asumieron la histórica tarea de reconstruir la sociedad y el Estado. Trabajaron la tierra, criaron a la siguiente generación y reconstruyeron el tejido social de la nación. Por ello, en la conciencia nacional de Paraguay, la mujer no es solo un símbolo de resiliencia, sino también de renacimiento nacional.
Precisamente en el día dedicado a los derechos de las mujeres, muchos pensamientos se dirigen también a lugares donde las mujeres todavía deben luchar por sus derechos más básicos. Uno de esos lugares es Irán.
En 2022, una joven iraní llamada Mahsa Amini fue detenida por la “policía de la moralidad” de los Guardianes de la Revolución, bajo el alegato de que no llevaba correctamente su velo según la ley. Poco tiempo después de su detención, falleció en custodia, un hecho que desató un amplio movimiento de protesta en todo el país y en el mundo. Para muchas personas en Irán y fuera de él, su historia se convirtió en un símbolo de la lucha de las mujeres por el control sobre sus vidas, sus cuerpos y su futuro.
El grito “Mujer, vida, libertad” –Jin, Jiyan, Azadî– que se escuchó en las calles de Teherán, se transformó en la expresión de esa aspiración humana básica al respeto y a la libertad. Nos recuerda a todos que la lucha por la igualdad de género no es solo un asunto local, sino parte del amplio discurso sobre los derechos humanos.
Las historias de las mujeres –en Paraguay, en Israel, en Irán y en muchos otros países– son diferentes, pero comparten un hilo común de valor y perseverancia. Reconocer estas historias, escucharlas y dar espacio a que las mujeres hagan oír su voz es un componente esencial del esfuerzo por construir una sociedad más justa e inclusiva, una sociedad en la que desearía que mis hijos pudieran vivir.
En el Día Internacional de la Mujer es importante que sigamos aprendiendo de los ejemplos de mujeres que han mostrado coraje frente a grandes desafíos. Nos recuerdan que el progreso social no ocurre de la noche a la mañana, pero es posible cuando hombres y mujeres en todo lugar continúan creyendo en la dignidad y la libertad de cada persona.