Una importante cantidad de peregrinos se acercan a refrescarse y a llevar un poco del agua que ofrece el Tupasy Ykuá, en la víspera de la festividad mariana más importante del país, la celebración a la Inmaculada Concepción, más conocida bajo la advocación de la Virgen de Caacupé. Quienes vienen a visitar o peregrinar hasta la Basílica tienen como parada obligatoria este lugar.
El templo ubicado en el sitio es la réplica de la antigua iglesia, conocido como el Tupaõ Tuja, donde el peregrino que llega a Caacupé junto a la Madre, irresistiblemente va al pozo para completar su promesa. Dentro se encuentra un antiguo e icónico altar con algunos retablos que reviven el pasado y frente a la Iglesia está la tumba de monseñor Isaac González.
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En la mañana de este caluroso miércoles, una mujer joven, acompañada de sus dos hijos, uno en brazo y otro de la mano, llegó hasta el Tupasý Ykuá tras la misa principal para refrescarse y sofocar el fuerte calor que ya se sentía desde tempranas horas. En comunicación con C9N, la mujer mencionó que vino de la ciudad de San Lorenzo, y para ello abordó un colectivo, porque de cualquier forma tenía que llegar hasta el altar para dar gracias a la Virgen de Caacupé por algunos favores recibidos. Aprovechó la visita para llevar un poco del agua que la considera bendita.
Según la religiosidad popular y la devoción mariana, esta agua es un objeto de piedad, sin que haya sido bendita durante una misa. Los feligreses llevan ese vital líquido en botellas, bidones y todo recipiente, incluso hay personas en el lugar para vender estos recipientes como recuerdos de Caacupé. El agua del Ykuá es usada en las casas para aliviar el dolor de cabeza o angustias, según cuentan las abuelas.
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Refuerzan seguridad en Caacupé para inicio del novenario a la Virgen
Ante el inicio del novenario a la Virgen de Caacupé, este viernes 28 de noviembre, se reforzó la seguridad en el entorno a la basílica. La Policía Nacional ya se encuentra lista para brindar seguridad durante festividad mariana, que se extiende hasta el 8 de diciembre.
Con el objetivo es garantizar el ordenamiento peatonal y la seguridad vial para los feligreses, agentes de la Policía Nacional, personal del grupo Lince y agentes municipales se encuentran distribuidos en los alrededores de la basílica y del Ykua.
Además, agentes de la Patrulla Caminera estarán dispuestos a lo largo del camino a la villa serrana.
“Para lo que sería este operativo, nos preparamos con 318 inspectores nacionales, ya atentos a lo que sería el evento. También tendremos 28 puestos fijos a lo largo y ancho de la Ruta PY02, D027 y demás rutas para ingresar a la basílica de Caacupé”, informaron desde la Patrulla Caminera en declaraciones a Unicanal.
A tener en cuenta que ante la necesidad de alguna consulta, los peregrinantes se pueden acercar los agentes abocados en los puestos fijos ubicados en sitios estratégicos de la Cordillera.
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Peregrinación
Desde el inicio del novenario, que este año tendrá el lema “El bien común”, la peregrinación pedestre se organizará de la siguiente manera: en el sentido capital- interior, los caminantes utilizarán el margen derecho de la calzada, desde el peaje de Ypacaraí hasta Caacupé.
En el sentido interior-capital, la circulación se realizará por el margen izquierdo. En este tramo, a partir de la entrada de Ypacaraí, no se habilitará el tránsito vehicular para reforzar la seguridad de los peregrinos.
Para el transporte público, se establecieron seis paradas obligatorias ubicadas estratégicamente sobre la Ruta PY02, desde Ypacaraí hasta Caacupé. Entre ellas se encuentran la Terminal de ómnibus de Caacupé y el Puesto Municipal frente a Lagorá.
En cuanto al transporte público, los colectivos podrán bajar pasajeros en la zona del peaje y luego retornar hacia Asunción durante los días 7 y 8 de diciembre.
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Patrulla Caminera tendrá disponible a 318 inspectores para el operativo Caacupé
Este viernes, se realizó el lanzamiento oficial del operativo Caacupé 2025 y la Patrulla Caminera tendrá disponible a 318 inspectores dentro del departamento de Cordillera. De esta forma, buscan agilizar la entrada y salida de la Villa Serrana durante los días en que la afluencia de feligreses es más importante.
El novenario arrancará el 28 de noviembre bajo el lema El bien común y desde esa fecha la Patrulla Caminera tiene como objetivo garantizar la seguridad vial durante la fiesta patronal que se realiza en honor a la Virgen de Caacupé. Se tiene prevista la participación de los inspectores hasta dos días después del 8 de diciembre.
“El plan previsto para este año contempla la participación de 318 inspectores nacionales y 18 funcionarios administrativos, además del despliegue de camionetas, automóviles, motocicletas patrulla, un camión grúa y un ómnibus”, confirmaron desde el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).
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La peregrinación se organizará de la siguiente manera: en el sentido capital–interior, los caminantes utilizarán el margen derecho de la calzada, desde el peaje de Ypacaraí hasta Caacupé. En el sentido interior–capital, la circulación se realizará por el margen izquierdo.
“En el tramo a partir de la entrada a Ypacaraí, no se habilitará el tránsito vehicular para reforzar la seguridad de los peregrinos“, resaltaron.
Se establecieron seis paradas obligatorias para los buses, ubicadas estratégicamente sobre la ruta PY02, desde Ypacaraí hasta Caacupé. “Entre ellas se encuentran la Terminal de Ómnibus de Caacupé y el puesto municipal frente a Lagorá”, confirmaron.
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Paraguay presente: imagen de Chiquitunga llegó a la Basílica de San Pedro para rogar por el papa
Tras la muerte del papa Francisco, este lunes 21, miles de personas de distintas nacionalidades se congregaron ante la Basílica de San Pedro y empezaron a rezar el santo rosario. Así también, una paraguaya llegó hasta el lugar con la imagen de la beata Chiquitunga (fotografía de cuando era una niña), para rogar por el eterno descanso del Santo Padre.
“Imagen de nuestra querida Chiquitunga, beata paraguaya, durante el rezo del Santo Rosario por el eterno descanso del papa Francisco, este lunes 21 de abril”, expresó en sus redes sociales, Mónica Fabiola Ayala, periodista que se encuentra en Roma y que sigue muy de cerca todo lo que respecta con el fallecimiento del Sumo Pontífice.
Chiquitunga fue beatificada un 23 de junio de 2018 y el papa Francisco fue el encargado de reconocer el último milagro que se le atribuía para luego confirmar su beatificación en marzo de ese mismo año. La beata fue monja paraguaya católica de la Orden de los Carmelitas Descalzas, María Felicia Guggiari Echeverría, conocida como María Felicia de Jesús Sacramentado o “Chiquitunga”.
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Esta noche se dispuso a realizar el ritual en el que procedieron a sellar el apartamento papal, la Casa Santa Marta, donde residía el Santo Padre y el Palacio Apostólico. De esta forma se procedió a cerrar con una cinta roja y un lacre de mismo color, lo que da seguridad a todos los documentos y las pertenencias del papa.
Francisco fue el primer papa latinoamericano, murió este lunes a los 88 años tras más de una década de pontificado muy popular entre los fieles. En su testamento que fue publicado por el Vaticano, expresó su voluntad de un sepulcro “sencillo”, en una basílica de Roma dedicada al culto de María.
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Promover el perdón y la reconciliación, el mensaje de la homilía central en Caacupé
Como todos los años, y pese a la inclemencia climática, ante una concurrencia masiva de fieles monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de la diócesis de Caacupé, celebró la misa central en honor a la virgen con el tema “Testigos de la esperanza con la Virgen María y los santos”.
Monseñor Valenzuela destacó la fortaleza que tienen los testimonios de los fieles que, a pesar de las adversidades, continúan firmes en la fe, y confiados en su lucha por un testimonio de fe acorde a los lineamientos de la iglesia católica darán sus frutos de manera abundante, retribuyéndoles cada sacrificio.
“Por otra parte, encontramos motivación en la que debemos apoyarnos para que, a pesar de las dificultades que tengamos, podamos y debamos seguir ilusionados, fortalecidos y esperanzados; ¿qué es?, es el testimonio de tantas personas que, a pesar de las dificultades del momento actual para vivir y ser testigos de la fe, siguen siendo verdaderos creyentes y agentes de evangelización, que viven y comunican su fe a los demás, apoyados en el Señor que los acompaña siempre y los hace fuertes” remarcó el obispo.
En un momento, el obispo dijo que existe dificultades para hacer realidad la evangelización que el mundo necesita y que la Iglesia tiene que hacer realidad, porque es la misión confiada y recibida del mismo Cristo. Lamentó la pérdida de la transmisión de la fe de una generación a otra.
“En los últimos veinticinco años hemos vivido, y estamos viviendo, una verdadera y penosa pérdida de valores humanos y cristianos. La sociedad, la familia y los agentes de la evangelización tienen la sensación y el sentimiento general de no encontrarse a gusto en la tarea evangelizadora, en la que se ponen muchos esfuerzos y se obtienen muy pocos frutos”, indicó.
Valoró los matrimonios que, en medio de una sociedad que no valora la institución matrimonial ni los compromisos de fidelidad, luchan, con toda su fuerza, para cultivar y cuidar su matrimonio y para ser fieles al mismo desde la fe. Asimismo, se refirió a los que no pierden la confianza ni la esperanza en el Señor, sino que la viven con entereza y alegría, siendo un ejemplo auténtico de fe para cuantos los contemplan, porque su testimonio manifiesta que es la fe y la fuerza de Dios.
Asimismo, dijo que no se puede “menos que reconocer las infidelidades al Evangelio que han cometido algunos de nuestros hermanos. Pidamos perdón por las divisiones que han surgido entre los cristianos, por el uso de la violencia que algunos de ellos hicieron al servicio de la verdad, y por las actitudes de desconfianza y hostilidad adoptadas a veces con respecto a los seguidores de otras religiones”, aseguró.
“Confesemos, con mayor razón, nuestras responsabilidades de cristianos por los males actuales. Frente a la indiferencia religiosa, al secularismo, al relativismo ético, a las violaciones del derecho a la vida, al desinterés por la pobreza, no podemos menos de preguntarnos cuáles son nuestras responsabilidades”, reflexionó.
Jubileo
Uno de los primeros temas abordados por monseñor Valenzuela se enmarcó en el inicio del Jubileo 2025, el cual se espera abra las puertas de la iglesia católica a una reconciliación en la fe a nivel mundial, de manera en que se pueda celebrar la unidad de todos los católicos en la humildad, el respeto y, por sobre todo, la misericordia del evangelio.
Remarcó que a lo largo de los años la Iglesia Católica y todos quienes trabajan para su promoción se han visto abatidos por un sentimiento de desilusión al ver que el trabajo y esfuerzo de miles de misioneros, sacerdotes, diáconos y evangelizadores en muchos escenarios apareciera no dar frutos, pero que a pesar de esto se mantienen firmes a la voluntad de Dios gracias al legado de esperanza que se ve en los testimonios de amor de la sociedad católica.
“El momento actual del mundo y de la Iglesia es un momento lleno de dificultades para hacer realidad la evangelización que el mundo necesita y que la Iglesia tiene que hacer realidad, porque es la misión confiada y recibida del mismo Cristo. En los últimos veinticinco años hemos vivido, y estamos viviendo, una verdadera y penosa pérdida de valores humanos y cristianos”, indicó el monseñor Valenzuela.
Así también destacó que el anuncio de este nuevo jubileo será un motor para buscar el perdón y la reconciliación entre todos los creyentes; acto que promoverá el avance hacia nuevos inicios sociales con mayor fortaleza y espiritualidad de la mano de la virgen María y todos los Santos.
Perdón
“Hoy más que nunca necesitamos pedir perdón. A la vez que alabamos a Dios, que, en su amor misericordioso, ha suscitado en la Iglesia una cosecha maravillosa de santidad, de celo misionero y de entrega total a Cristo y al prójimo, no podemos menos de reconocer las infidelidades al Evangelio que han cometido algunos de nuestros hermanos. Al mismo tiempo que confesamos nuestras culpas, perdonemos las culpas cometidas por los demás contra nosotros”, comentó el monseñor Valenzuela.
En la misma tesitura, fortaleció el mensaje de amor que da Dios a través del perdón y la reconciliación, fomentando no solo el crecimiento espiritual de los cristianos, sino un encuentro con la verdadera fe, la cual podrá guiar sus caminos hacia un futuro mejor y mucho más próspero.
“Solamente la esperanza de la transfiguración total en Dios, en un eterno cara a cara con él, es lo que enciende la chispa de la certeza. María es su gran señal, que asegura nuestra esperanza y confirma nuestro aliento. Ella ha sido coronada como reina, cuida con caridad maternal de los hermanos de su Hijo para que, superando las pruebas de la vida, puedan alcanzarla en la patria bienaventurada”, comentó el obispo de Caacupé, el monseñor Ricardo Valenzuela.
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