Cuatro niñas vinculadas a un caso de abuso sexual en la ciudad de Caaguazú, departamento de Caaguazú, fueron separadas de su familia y puestas bajo guarda de un albergue ubicado en Mariano Roque Alonso, al poco tiempo de ingresar, las pequeñas escaparon del refugio provisorio, caminaron unos cinco kilómetros y aunque temerosas y desconfiadas, pidieron ayuda a vecinos.
Las menores llegaron hasta un barrio, ingresaron a una vivienda pidiendo auxilio, agua y comida. Los adultos sondearon a las niñas y estas contaron que estaban siendo maltratadas en el hogar donde se encontraban y que no querían volver al lugar. Los vecinos llamaron a la Policía Nacional, también la Fiscalía se hizo presente, pero las pequeñas desconfiaban de estas autoridades, ya que podrían devolverlas al albergue de donde huyeron, según manifestaciones de vecinos.
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La Fiscalía dispuso que las niñas se mantengan bajo el resguardo de una mujer durante 48 horas, en lo que se busca una solución, al comunicar esto a las pequeñas, estas lloraban y temblaban desesperadamente, se encontraban en visible estado de shock por el continuo trauma que están sufriendo.
“Llegaron sedientas, cansadas, con mucho miedo, visiblemente traumatizadas. No querían que nadie se les acerque, estaban con miedo a unas personas que las estaban siguiendo -los responsables del albergue- los vecinos empezamos a sospechar y resulta ser que los mismos eran los del albergue. Las niñas empezaron a llorar a decir que ya no querían volver, llegó la policía y las niñas se desesperaron, hicieron un desastre, no querían que la policía se les acerque tampoco”, indicó uno de los vecinos a Telefuturo.
Los pobladores de Mariano Roque Alonso preocupados por la situación de las menores, piden una urgente solución a sus casos, para que sean derivadas a lugares seguros donde se las contenga, puedan crecer y desarrollarse sanamente tras estos hechos que han sufrido a su corta edad.
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Roque Alonso: peatón resultó herido en accidente y conductor se dio a la fuga
Un peatón resultó herido en un accidente de tránsito registrado este jueves sobre la ruta PY03 en la esquina General Díaz de la ciudad de Mariano Roque Alonso, a unos 100 metros del desvío a Remanso.
De acuerdo con el reporte policial, aparentemente un camión de gran porte realizó una maniobra indebida y una camioneta Ford, modelo Ranger, que transitaba por la vía al intentar esquivarlo impactó contra el hombre que se encontraba aguardando para cruzar.
Debido a la alta velocidad, el conductor también terminó derribando una columna de metal de la Administración Nacional de Electricidad (Ande) que se encontraba en el paseo central. El peatón sufrió múltiples golpes, ya que fue arrojado a unos 20 metros tras ser embestido por la camioneta y fue traslado en grave estado hasta el Hospital de Trauma.
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Tras el suceso el conductor de la camioneta involucrada en el percance se dio a la fuga. En el interior del rodado los intervinientes hallaron botellas de cerveza y vasos de plástico, por lo que se presume que conducía bajo efectos del alcohol.
El inspector oficial Edson Cetrini, jefe de Operaciones de Mariano Roque Alonso, dijo a la 1080 AM que no cuentan con la identidad del herido, ya que fue trasladado de manera rápida al centro asistencial. “Manejamos que se encuentra en grave estado”, expresó.
Confirmó que tanto el conductor de la camioneta, así como del camión se dieron a la fuga luego del accidente. Personal de Criminalística fue convocado para el procedimiento y recolectar las evidencias.
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Diputada presenta proyecto de ley para regularizar asentamiento en Roque Alonso
La diputada Johana Vega presentó un proyecto de expropiación de un inmueble en el que viven 52 familias en Mariano Roque Alonso (MRA). Dijo que en el asentamiento funciona un comedor comunitario infantil.
A través de esta iniciativa legislativa se pretende declarar de utilidad pública y sujeta a expropiación una porción del inmueble identificado como Finca N° 5.493, Padrón N° 3.989, ubicado en el Barrio San Blas de MRA, donde se encuentra el asentamiento 24 de Marzo.
La legisladora colorada menciona que se busca regularizar la situación habitacional de estas familias de escasos recursos que ocupan el terreno de manera pacífica y continua, y que a lo largo del tiempo han introducido mejoras en el lugar, consolidando un proceso de arraigo social.
En el asentamiento funciona además un comedor comunitario infantil, dato que la diputada destacó como evidencia de la organización vecinal existente.
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La exposición de motivos fundamenta la propuesta en el artículo 100 de la Constitución Nacional, que garantiza el derecho a una vivienda digna y obliga al Estado a promover planes habitacionales para sectores de bajos ingresos.
“El derecho a la vivienda no debe interpretarse como el mero hecho de contar con un techo, sino como el derecho a vivir con seguridad, paz y dignidad", sostuvo la legisladora en el documento presentado ante sus pares.
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A 30 años de la peor tragedia aérea del Paraguay: un avión cayó sobre una plaza y dejó 22 muertos
Emiliano Cáceres
Este 4 de febrero se cumplen tres décadas del accidente de aviación más mortífero en la historia del Paraguay hasta la fecha. Un avión carguero se estrelló sobre una plaza en la ciudad de Mariano Roque Alonso. El resultado fue la muerte de los cuatro tripulantes de la aeronave y de 18 personas que estaban en tierra.
Las investigaciones posteriores revelaron que el accidente se debió a un error humano. Este acontecimiento dejó una profunda marca sobre todo en aquellos que perdieron a un ser querido.
Era el domingo 4 de febrero de 1996. El día estaba soleado, ideal para el asado en familia. En el barrio Monseñor Bogarín de la ciudad de Mariano Roque Alonso se vivía una jornada amena. Niños y jóvenes se divertían en una plaza, jugando a la pelota, mientras los demás socializaban.
Ese día, la familia Gracia tenía una reunión familiar. Todos disfrutaban de la agradable jornada. De pronto se escuchó el sonido de motor de un avión. A nadie le extrañó, ya que era habitual debido a la cercanía al aeropuerto.
Sin embargo, aquel sonido se hizo cada vez más fuerte. Una sombra comenzó a oscurecer todo y luego hubo un estruendo y una explosión. En un abrir y cerrar de ojos, aquella amena jornada se llenó de fuego, gritos, dolor y desesperación.
Tripulación excesivamente confiada
Ese día, un avión de carga McDonell Douglas DC-8 55F equipado con cuatro motores, perteneciente a la aerolínea colombiana Líneas Aéreas del Caribe (LAC) se preparó para despegar desde el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi con destino a Sao Paulo, Brasil, para recoger una carga y llevarla a Barranquilla, Colombia.
Para ese momento, la aeronave tenía unos 30 años de antigüedad. A pesar de ello, estaba en excelentes condiciones para volar. La tripulación estaba compuesta por el capitán José Muñoz, el primer oficial y copiloto José Karft y el ingeniero de vuelo Hernando Sánchez. A bordo también iba un pasajero. Todos eran de nacionalidad colombiana.
Las condiciones de vuelo eran inmejorables: el día estaba soleado, no había vientos fuertes, la visibilidad era óptima, el avión estaba en buenas condiciones y la tripulación estaba bien descansada. Los pilotos estaban muy confiados en este vuelo.
Una broma fatal
El piloto Muñoz decidió que era el momento perfecto para probar las habilidades del copiloto Karft, quien era el más novato de la tripulación. Muñoz le cedió al copiloto los controles del tetramotor. A las 14:30, el DC-8 de LAC despegó sin problemas. Poco después del despegue, para “probar” la capacidad de reacción del copiloto, el capitán redujo la potencia de uno de los motores del ala izquierda, lo que generó una asimetría de empuje, causando que la aeronave se inclinara a la izquierda.
Posteriormente, el ingeniero de vuelo redujo la potencia del motor 2 del ala izquierda. Esto hizo que el avión perdiera más empuje y se inclinara aún más. El capitán y el ingeniero presionaron al copiloto para recuperar la posición normal, pero los dos motores restantes no pudieron mantener el ascenso. El copiloto luchó por estabilizar el avión, pero a tan baja altitud no pudo concretar ninguna maniobra.
El DC-8 acabó estrellándose en la canchita de una plaza del barrio Monseñor Bogarín, arrasando con cinco casas. Murieron sus 4 tripulantes y 18 personas en tierra, 13 de ellas niños.
Con un total de 22 fallecidos, este es a la fecha de hoy el accidente de aviación más mortal en la historia del Paraguay. La familia Gracia perdió a 11 miembros. Los sobrevivientes vendieron posteriormente la propiedad y se fueron para siempre del barrio. Entre los fallecidos también estaba el matrimonio compuesto por Édgar Franco de 24 años y Perla Jara de 23, y el pequeño hijo de ambos. Hoy en la casa de esta familia existe un oratorio en homenaje a todas las víctimas.
Una marca en la historia aeronáutica
El accidente de LAC en Mariano Roque Alonso fue uno de los episodios más oscuros en la historia aeronáutica de nuestro país. A lo largo del tiempo, Paraguay tuvo varios incidentes aéreos, pero ninguno de la magnitud de este.
El reconocido historiador aeronáutico Antonio Luis Sapienza, en conversación con La Nación/Nación Media, acota que si bien hasta ahora el accidente del DC-8 carguero de LAC en M.R. Alonso en 1996 ha sido el peor en términos de destrucción y pérdidas de vidas humanas, le sigue de cerca el vuelo 263 de Panair do Brasil.
Sapienza relató que se trataba de un vuelo regular de pasajeros que cubría el trayecto desde el Aeropuerto de Londres Heathrow hasta el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini en Ezeiza, cerca de Buenos Aires, con escalas programadas en París, Lisboa, Dakar, Recife, Río de Janeiro, San Paulo y Asunción.
“El 16 de junio de 1955, alrededor de la 1 AM, la aeronave involucrada, un Lockheed L-149 Constellation, matrícula PP-PDJ, se estrelló mientras procedía a descender, a 13 km del Aeropuerto Internacional de Asunción, específicamente en Fernando de la Mora (Paraguay). Había 24 personas a bordo, de ellas 16 murieron”, detalló.
Sobre el historial de siniestros aeronáuticos en nuestro país y sus causas, Sapienza acota que “Paraguay no tiene el tráfico civil y comercial de otros países, por lo que el índice de accidentes aéreos ha sido relativamente bajo. En la gran mayoría de ellos y hablando de manera general, el más alto porcentaje ha sido a causa de errores humanos no solo atribuible a pilotos paraguayos sino también extranjeros. Luego le siguen accidentes e incidentes por causas meteorológicas y problemas técnicos en las aeronaves. Han habido pocos accidentes aéreos en la aviación comercial”.
Lo ocurrido el 4 de febrero de 1996 debe ser una lección para los pilotos. Nunca deben estar excesivamente confiados por más buenas condiciones de vuelo que haya. Tampoco pueden realizar maniobras imprudentes, en especial en una fase crítica de vuelo como el despegue. Errores de este tipo cuestan vidas inocentes y provocan heridas prácticamente imposibles de sanar.
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Nuevo albergue del Hospital Nacional de Itauguá alcanza 35 % de ejecución
Las obras de construcción del nuevo albergue del Hospital Nacional de Itauguá, financiadas por Itaipú Binacional, registran un 35 % de avance, conforme al cronograma establecido. El proyecto tiene como objetivo principal brindar alojamiento adecuado a pacientes y familiares que deben permanecer en la zona durante tratamientos médicos prolongados.
El ingeniero Óscar Cubilla, de la Dirección Técnica de Itaipú, informó que la obra cuenta con la estructura de fundación concluida, mientras que la superestructura se encuentra en proceso de finalización. De forma paralela, avanzan los trabajos de cerramiento y divisiones internas del edificio, conforme a la planificación técnica prevista.
Cubilla explicó que las próximas etapas contemplan la ejecución del techo, así como el inicio de las instalaciones eléctricas y sanitarias, además de la colocación de pisos. Destacó que el acompañamiento técnico permanente permite garantizar que cada fase se ejecute según las especificaciones establecidas y con materiales adecuados.
El albergue contará con una superficie aproximada de 1.600 metros cuadrados y dispondrá de 35 habitaciones, con capacidad para 70 usuarios. Asimismo, incluirá comedor con cocina, área intermedia para el servicio de alimentos, lavandería propia, baños diferenciados por sexo en planta baja y alta, espacios de estar, rampa de acceso, dos escaleras y un sector de juegos para niños.
En materia de seguridad, el proyecto prevé un sistema de detección y alarma contra incendios, además de un sistema de combate que incluye tanque, rociadores y bocas de incendio. La iluminación será íntegramente LED, complementada con señalización de emergencia para situaciones de contingencia.
El arquitecto Oliver Knapps, representante de la constructora Itasã, señaló que actualmente trabajan en la obra más de 40 personas, entre personal de estructura, albañilería y técnicos especializados. Indicó que las habitaciones, el comedor y la lavandería contarán con acabados de pintura fina, mientras que el exterior tendrá pintura específica para fachadas.
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Agregó que en las áreas de hormigón se aplicará acabado cementicio, mientras que la mampostería combina distintos tipos de ladrillos, según la función de cada sector. Los baños y la lavandería estarán equipados con termocalefones, garantizando condiciones adecuadas para los usuarios.
La obra se inició en agosto de 2025, tiene un plazo de ejecución de 18 meses y una inversión total de G 9.530 millones, monto que incluye el amoblamiento integral del albergue. Los trabajos se desarrollan de lunes a sábado, de acuerdo con las necesidades del cronograma.
Desde Itaipú Binacional destacaron que el proyecto se ejecuta dentro de los plazos previstos y constituye un aporte relevante al fortalecimiento de la infraestructura sanitaria, con impacto directo en la calidad de atención del Hospital Nacional de Itauguá.