Tañarandy cumple 30 años y vuelve con todo su esplendor tras dos años de COVID
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Tras dos años de suspenderse debido a las restricciones de la pandemia del COVID-19, el espectáculo de luces, el purahéi jahe’o de los estacioneros y la gran escenografía de la religiosidad popular volverán en Tañarandy, en la ciudad de San Ignacio, Misiones, en esta Semana Santa de la mano de Delfín Roque “Koki” Ruiz Pérez, el artista plástico paraguayo quien desde hace 30 años invita a todo el Paraguay a un Viernes Santo diferente.
“Va a ser un Tañarandy diferente, cumplimos 30 años y este año vamos a cambiar de trayecto a uno más corto, ya que el ‘yvága rape’ habitual ya fue empedrado y urbanizado, por lo que vamos a optar por un camino paralelo que se mantiene como la primera época del Tañarandy. El Tañarandy de antes con tierra roja”, relató Koki Ruiz en comunicación con La Nación-Nación Media.
El Tañarandy o “tierra de los irreductibles” es el lugar donde Koki recrea el caminar de la Virgen Dolorosa por el yvága rape o camino al cielo, al encuentro de Jesucristo, su hijo, tras su pasión y muerte. En ese caminar, los fieles acompañan a la Dolorosa en una procesión en la entrada de la noche del Viernes Santo.
La procesión, siguiendo la vía yvága rape sintetiza devoción, fe, adoración y creatividad para dar actualidad a centenarias creaciones artísticas inspiradas en la pasión y muerte de Jesucristo. Año a año, miles de personas concurren a participar de esta manifestación popular con el canto triste y lastimero de los estacioneros, los candiles instalados a lo largo del camino, los miles de faroles en manos de cada participante y las antorchas que arden en ambas veras.
“Queremos una Semana Santa donde se vuelva a vivir con mucha fuerza la religiosidad popular con los apepu extendidos por todo el yvága rape, así como los faroles y el canto de los estacioneros. Estamos preparando todo con mucho cariño, este año en la Barraca no va a haber nada, la actividad se va a centrar en el Viernes Santo con la procesión de la Dolorosa”, refirió Ruiz.
El artista dio como primicia a este medio que la Dolorosa va a llegar hasta la Parroquia Central de San Ignacio, en donde la imagen de la Virgen de la Dolorosa se encontrará con la imagen del Cristo después de casi 400 años, que se va a traer del museo y ahí, dentro de la iglesia, se dará el kurusu rugãiti, o el encuentro entre madre e hijo.
“La Virgen Dolorosa se va a encontrar con la imagen del Cristo de hace 400 años en la parroquia de San Ignacio. La procesión va a iniciar a la entrada del sol del Viernes Santo y esperamos a todos a participar de esta tradición de la religiosidad popular que cumple 30 años”, dijo Ruiz.
Tañarandy: iniciaron preparativos y anuncian novedades para este Viernes Santo
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Como desde hace más de dos décadas, la comunidad de Tañarandy, en San Ignacio, Misiones, se prepara para el emblemático evento del Viernes Santo y así continuar con el legado del gran artista Delfín Ruiz Pérez, más conocido como “Koki”.
La artista Almudena Ruiz, hija del inolvidable Koki Ruiz, continúa el legado dejado por su padre en Tañarandy.
A través de un video compartido por la primera dama de la nación, Leticia Ocampos, Almúdena mencionó que desde hace un mes vienen trabajando en todos los preparativos para la gran puesta en escena del Viernes Santo 2026.
“Arrancamos con los trabajos de la procesión, todos los elementos que van a formar parte de la procesión, en conjunto con la comunidad. Y a la vez, empezamos a armar, diseñar el concepto, diseñar la estructura de los cuadros que vamos a presentar este año”, reveló desde la barraca.
Destacó que junto a su hermana Macarena se encuentran totalmente a cargo del evento desde hace un año. “Si bien, el año pasado, todo lo que habíamos hecho tenía que ver con algo que representaba a mi papá, en memoria de él; este año creemos que es como una nueva etapa”, adelantó.
En ese sentido, este año se mantendrá la tradicional procesión de la Virgen Dolorosa por el Yvága Rape, pero habrá novedades en los cuadros vivientes.
Preparativos para la procesión con participación de la comunidad. Foto: Archivo
Añadió que si bien, seguirán con la misma estética, habrá novedades. “Si bien seguiremos con el mismo camino, el mismo tipo de representación, queremos hacer el ejercicio de creatividad que él nos enseñó e innovar un poco”, apuntó.
Tañarandy se constituye desde hace varios años en la máxima expresión de cultura y religiosidad popular en nuestro país, reuniendo cada Viernes Santo a miles de turistas paraguayos y extranjeros.
Este año la actividad cuenta con el apoyo del Gobierno del Paraguay, a través de varias instituciones, entre ellas la Oficina de la primera dama, la Entidad Binacional Yacyretá e Itaipú Binacional.
Las hijas de Koki Ruiz, Macarena y Almudena Ruiz, junto con otros artistas ya se encuentran trabajando en las primeras obras que próximamente saldrán a la venta
Casa Taller Koki Ruiz: lugar de memoria y pulsión artística
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Jorge Zárate
jorge.zarate@nacionmedia.com
Fotos: Archivo/Gentileza
Como una manera de seguir su legado, las hijas del recordado maestro de las artes plásticas planean generar un espacio de arte colectivo en La Barraca, San Ignacio Guasu, Misiones, donde tradicionalmente culmina la procesión de Tañarandy cada Viernes Santo desde hace más de 30 años. Están dando sus primeros pasos, concibiendo las primeras obras y planean habilitar una fundación para luego perseguir el sueño de habilitar un museo permanente de la obra de su padre.
Las primeras tallas de madera reproducen a varias lavanderas que fueron pintadas en el estilo colorido de Koki Ruiz
“Abriremos las puertas de la Casa Taller Koki Ruiz, en La Barraca”, cuenta Macarena Ruiz, hija del querido artista plástico, explicando que lo hacen buscando mantener su legado en “el lugar donde él vivió, creó y soñó”
Según comenta, “vamos a empezar vendiendo piezas de arte inspiradas en la obra de mi papá, para continuar con el sueño de tener un taller de artesanos, una comunidad de artistas”, apunta.
Una tarea que el propio Koki inició con el taller Felipe Santiago Apocatú, nombrado así en homenaje a un artesano indígena de la época de las reducciones, donde, acompañado de amigos artistas de San Ignacio, buscaban recuperar el espíritu creador de aquellos aprendices que se hicieron verdaderos maestros.
“Hacían reproducciones de piezas decorativas y algunas tallas de la época jesuítica como ángeles querubines, músicos, con volutas, con flores, una experiencia muy rica”, dice Macarena desde Tañarandy, “la tierra de los irreductibles”, colonia vecina a San Ignacio, Misiones, a 230 kilómetros de Asunción.
Koki inició su labor comunitaria en el taller Felipe Santiago Apocatú, nombrado así en homenaje a un artesano indígena de la época de las reducciones
Esa tarea fue un antecedente importante para lo que desarrollaría luego en el intenso trabajo comunitario que alumbró los afamados retablos que prepararon para la visita del papa Francisco y se emplazaron en el parque Ñu Guasu en 2015 y en los actos por la beatificación de Chiquitunga realizados en la Nueva Olla del Club Cerro Porteño en junio de 2018.
CONTINUIDAD
“Queremos que eso continúe, honrar el sueño que tenía”, apunta señalando que los primeros trabajos irán enfocados a la creación de “piezas inspiradas en sus cuadros, con las temáticas de canoeros y lavanderas que caracterizaron a Koki”.
Tal es así que en la casa taller ya se encuentran trabajando Macarena, su hermana Almudena; el tallador Ramiro Corbalán, Joel Maidana y Muñeca Rodríguez con las primeras obras que próximamente saldrán a la venta.
“No está todavía abierta al público, pero esta semana publicaremos en nuestras redes fotos de las piezas y a partir de cuándo la gente puede acercarse a adquirirlas”, explica.
La idea es, a partir de los recursos que se generen, abrir una fundación que les permita reactivar talleres y residencias en la casa taller “para que todo sea tal cual como en el inicio, donde más cantidad de artesanos puedan aprender, formarse y hacer piezas que tengan que ver con el estilo barroco de las reducciones jesuíticas, por ejemplo”, dice.
“Si bien Koki vivía de los cuadros que hacía, lo que le gustaba era tener a su equipo y trabajar en conjunto. Su sueño fue poder tener ese estilo de vida y creó sus trabajos más importantes junto al equipo y queremos recrear eso”, apunta.
En el año 1998 Koki Ruiz decidió volver al paisaje de su infancia, La Barraca, en el que se asentó junto con su familia con la intención de dedicarse al arte en su comunidad
INSPIRACIÓN
“Las primeras tallas de madera reproducen a varias lavanderas que fueron pintadas en el estilo con el que él lo hacía, cuadros muy coloridos de las mujeres lavando la ropa”, adelanta.
“Estaremos atentas a la repercusión que podamos tener, entender si estamos en el camino correcto, es como una prueba y estamos avanzando de a poquito”, señala.
En este momento “estamos trabajando con gente que conocemos, se comunicó un grupo de artistas que quería venir a conocer, pero les dijimos que todavía no será en esta etapa. Ahora damos este paso para ver si se venden las obras y poder ir al siguiente paso, que sería habilitar la fundación”, concluye.
El sueño de un museo
“Este es un primer paso para poder abrir la fundación y hacer posible más adelante un museo de Koki Ruiz”, describe Macarena Ruiz sobre el inicio de actividades en la casa taller en La Barraca, donde el gran artista nacional concebía sus obras.
Con miras al museo, se están buscando obras para incorporar al acervo. “Tenemos tres cuadros que pudimos conseguir y queremos que el museo tenga un lugar fijo para exponer siempre sus obras, pero sería el último paso de este proyecto”, señala.
Macarena cuenta que hay galeristas que tienen una importante cantidad de obras de Koki y que algunos esbozan la posibilidad de una muestra de sus obras, difíciles de conseguir y de buen precio en el mercado de arte local.
“Casa Taller le llamamos porque es en La Barraca donde hoy él descansa y donde creó todas las obras que más conocemos”, destaca del espacio.
“Sus inicios fueron en Asunción, donde le iba bien pintando y vendiendo individualmente. De hecho, lo podía seguir haciendo, pero al venir aquí a San Ignacio dio otro paso más en su creación, al estar en comunidad, en su casa taller, todo partía de aquí, así que para nosotros es un espacio/refugio de su memoria y hogar del pulso de su arte”, expone.
“Aquí seguimos trabajando con nuestras manos, transformando la materia humilde –la misma que siempre estuvo presente en este lugar– en obra viva. Cada pieza que nace en este taller busca mantener vivo su espíritu, su mirada y su forma de entender el mundo. Porque hoy, la casa taller no es solo un lugar: es una proyección de sus obras y un homenaje de quienes lo recordamos a través de su arte”.
El Senado aprobó por unanimidad iniciativa que autoriza a la Municipalidad de San Ignacio Guasú la construcción de un monumento en homenaje a Koki Ruiz en Tañarandy. Foto: Archivo
Senado dio media sanción para erigir un monumento en homenaje a Koki Ruiz en Tañarandy
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La Cámara de Senadores aprobó esta semana por unanimidad el proyecto de ley que autoriza a la Municipalidad de San Ignacio Guazú a erigir un monumento en homenaje al artista Delfín Roque Ruiz Pérez, conocido como “Koki” Ruiz, en la localidad de Tañarandy. La iniciativa, que ya cuenta con media sanción, será remitida a la Cámara de Diputados para su estudio.
Durante el tratamiento del proyecto, el senador Derlis Maidana, oriundo del departamento de Misiones, destacó las obras del artista y señaló que sus hijos continúan con la tradicional peregrinación de Viernes Santo en Tañarandy. Una expresión cultural, considerada uno de los principales atractivos turísticos del país durante la Semana Santa.
Igualmente, el legislador resaltó que esta manifestación artística contribuye significativamente a la dinamización de la economía del departamento de Misiones.
Trascendieron el arte convencional
A su turno, una de las proyectistas, la senadora Norma Aquino, presidenta de la Comisión Asesora Permanente de Turismo, destacó que Koki Ruiz fue mucho más que un artista paraguayo. Su obra trascendió el arte convencional, fusionando fe, espiritualidad, tradición y comunidad.
Resaltó que su legado más emblemático es la Barraca de Tañarandy, creada en 1992 en su tierra natal. “Cada Semana Santa, este espacio se convierte en un santuario al aire libre, donde miles de personas participan en una procesión iluminada por candiles hechos a mano. Las estaciones vivientes que narran la Pasión de Cristo conmueven profundamente, convirtiendo el arte en una expresión de oración colectiva”, expresó la legisladora.
Recordó que Koki Ruiz llevó su arte más allá de las fronteras del Paraguay, participando en exposiciones internacionales y creando murales de semillas de gran simbolismo, como los presentados durante la visita del papa Francisco, en 2015.
Sin embargo, la senadora rescató que Koki nunca se alejó de San Ignacio ni del pueblo que lo inspiró; caminó junto a su gente, compartiendo su visión y su pasión.
“Koki Ruiz falleció el 20 de diciembre de 2024, dejando un vacío profundo en su comunidad y en todo el país. Como reconocimiento a su legado, se proyecta erigir un monumento en su honor en Tañarandy, San Ignacio Guazú. Este homenaje no solo busca agradecer su obra, sino también reafirmar el compromiso de mantener viva su memoria. Koki Ruiz será recordado, y su obra seguirá iluminando a las futuras generaciones”, expresó la legisladora.
Es importante mencionar que la propuesta legislativa fue presentada por los senadores Norma Aquino, Erico Galeano, Colym Soroka, Juan Carlos Galaverna Ortega, Patrick Kemper, Lizarella Valiente, Javier Zacarías Irún, Natalicio Chase, Silvio Ovelar y Noelia Cabrera.
Los pobladores, así como los hijos del artista plástico coinciden en que esta edición fue gracias a que Koki Ruiz lo dejó todo encaminado. Foto: Jorge Jara
En medio de la tristeza y la nostalgia que invade a cada habitante de San Ignacio Guazú, departamento de Misiones, por la partida de Delfín Roque Ruiz, más conocido como Koki Ruiz, ayer como cada Viernes Santo se desarrolló Tañarandy y como todos los años fue un momento inolvidable.
Este año congregó a más personas y los pobladores, así como los hijos del artista plástico, coinciden en que esta edición fue gracias a que el artista lo dejó todo encaminado y sus enseñanzas se convirtieron en un legado invaluable para el Paraguay.
En la querida ciudad de Koki Ruiz todos lo recuerdan y aseguran que sienten su presencia especialmente en las semanas próximas a la Semana Santa, la festividad religiosa que él impuso en su comunidad desde niño junto con su madre Rosa.
“Mi padre nos dejó la vara muy alta, pero es muy esperanzador porque como la gente fue sumándose fue muy natural y esa es su herencia, toda esta tradición y la gente apoyó muchísimo a que todo continúe de la manera que Koki lo hacía. Para nosotros fue como un consuelo muy grande poder hacer que todo esto continuara y no sentir la ausencia de un Viernes Santo”, dijo Almudena Ruiz, hija del artista, en entrevista con La Nación/Nación Media.
Resaltó que están muy felices con el legado que dejó su padre en su comunidad y para cada paraguayo, porque se trata de uno de los eventos religiosos más grandes. “No han pasado ni cuatro meses de su partida y para nosotros es muy importante poder seguir con Tañarandy. El aporte de cada persona, de su equipo y su familia hizo posible esto, porque cada uno guardaba alguna información o una partecita de cómo hacer las cosas y todo eso hizo que saliera de esta manera”, apuntó.
Este vez la coordinación estuvo a cargo de Almudena Ruiz, hija de Koki Ruiz. Foto: Jorge Jara
Cuadros vivientes
Una vez que los peregrinos llegaron hasta la barraca comenzó la puesta de los cuadros vivientes, otra de las grandes obras del artista plástico, en el que se pudo apreciar la última cena y una de ellas fue representada por sus hijas y las 12 personas que trabajaban para él. También se exhibieron la imagen de Chiquitunga, San Francisco y el San Ignacio, todas originales del retablo.
Como cierre en una de las escenas aparecieron sus dos hijas y todos los que trabajaron con él para la puesta de la última cena, pero el espacio del centro estaba libre, este pertenecía a Koki Ruiz, en ese lugar solo yacía solo la copa de vino junto al pedazo de pan. En el camino antes de llegar a la barraca se podían apreciar unos cosecheros que representaban sus cuadros.
Este fue el primer año sin Koki Ruiz en la comunidad. Todos lo recuerdan como una persona muy alegre y que estaba siempre en cada paso de lo que era Tañarandy y que no se le pasaba ningún detalle. Aseguraron que él salía a recorrer la barraca pasado el mediodía del Viernes Santo y que recibía a las personas con una sonrisa, con mucho orgullo les invitaba a que no se pierdan del evento.
“Este año nos tocó un poco más pesado, porque esta mañana no vino Koki a traerme a la Virgen de la Dolorosa y fue un poco diferente, muy fuerte. En todos los espacios le vemos a Koki indiscutiblemente se está haciendo todo como él siempre quiso, eso cumplimos, todos los detalles que él quería con el respeto que se le da”, detalló a La Nación Gloria Acosta, quien desde hace 12 años viste a la imagen de la Dolorosa.
Los cuadros vivientes de la última cena. Foto: Jorge Jara