La ministra de la Mujer, Celina Lezcano, en el marco del 8M Día Internacional de la Mujer, dijo que esta fecha une a todas las mujeres del mundo en la reivindicación de los derechos, intereses y preocupaciones.
Así también, invitó a todos los sectores de la sociedad, a seguir trabajando para superar las desigualdades entre hombres y mujeres, asegurar una vida libre de violencia y alcanzar el desarrollo sustentable y sostenible de nuestros países.
Sostuvo que la pandemia nos deja aprendizajes profundos que nos señalan el valor humano. “Nuestro país tiene las condiciones que se requieren para que las mujeres se constituyan en un potencial, que debe ser aprovechado a plenitud. La presencia de las mujeres en todos los ámbitos se hace más que nunca indispensable”, apuntó.
La titular de la cartera estatal aseguró además que las voces de las mujeres son importantes. “A través de ellas, abrimos y hacemos camino para otras mujeres, para toda la sociedad, para el mundo entero. Por ello, debemos ser partícipes y representantes de los cambios, si queremos avanzar en pos de la igualdad de derechos y oportunidades, continuando así el trabajo de aquellas mujeres que nos antecedieron, mujeres líderes que impulsaron el desarrollo”, destacó.
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Igualmente instó a seguir caminando juntas, con compromiso y responsabilidad. “Mujeres paraguayas y del mundo entero, elevemos nuestras voces e instemos a todas las mujeres, a movilizar todos los recursos disponibles, para generar los cambios necesarios”, enfatizó.
Es por eso que el Ministerio de la Mujer saluda en este día internacional a todas las mujeres del mundo, a las mujeres que han hecho historia y, en especial, a las mujeres paraguayas, reafirmando una vez más los preceptos establecidos en la Constitución Nacional hace 30 años atrás, que garantizan la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres y otorgan responsabilidades explícitas al Estado paraguayo para salvaguardar los mismos.
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Habilitan postulaciones para el programa de mentorías “Mujeres Líderes”
Las interesadas en ser parte de esta oportunidad tendrán tiempo de inscribirse hasta el 5 de abril. La cuarta edición cuenta con 30 cupos disponibles y acompañamiento de mentoras destacadas durante tres meses de formación intensiva.
El Programa de Mentorías “Mujeres Líderes”, que ya se ha consolidado como un éxito en sus ediciones anteriores, abre nuevamente la convocatoria para servidoras públicas interesadas en fortalecer sus capacidades de liderazgo. El plazo para postularse se extiende hasta el 5 de abril de 2026, a través del portal del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) (link de postulación).
Esta cuarta edición, promovida de manera conjunta por el MEF, la Oficina de la Primera Dama de la Nación, el Ministerio de la Mujer y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), ofrece 30 cupos exclusivos para mujeres en etapas iniciales de su carrera dentro del sector público, incluyendo instituciones de la Administración Central, Universidades Nacionales, el Poder Judicial y la Banca Central del Estado.
El programa, que tendrá una duración aproximada de tres meses (de mayo a julio), incluye mentoría personalizada con 30 destacadas líderes del servicio público, intercambio de experiencias y talleres orientados a fortalecer habilidades profesionales y estratégicas. Su objetivo es impulsar la participación femenina en espacios de decisión, consolidando un liderazgo sólido y transformador dentro de las instituciones públicas.
Las interesadas deben tener entre 25 y 35 años, contar con título universitario de grado y presentar currículum vitae, carta de motivación y carta compromiso. La iniciativa es exclusivamente para servidoras públicas residentes en Paraguay, y quienes se encuentren en el interior del país deberán prever su traslado a Asunción para participar de las actividades presenciales.
Con tres ediciones previas que han marcado un hito en la promoción del liderazgo femenino, esta cuarta convocatoria confirma que “Mujeres Líderes” no solo capacita, sino que transforma la trayectoria profesional de las servidoras públicas, fortaleciendo la presencia de mujeres en los espacios estratégicos del sector público paraguayo.
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Cuatro mujeres que cambiaron las reglas del emprendimiento global
Cada 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer invita a mirar más allá de las estadísticas y reconocer historias que transformaron industrias enteras. Desde cosmética, tecnología y energía verde, este apartado describe cuatro pioneras que cambiaron industrias.
En el mundo empresarial, muchas emprendedoras no solo crearon compañías exitosas: también cambiaron la forma de innovar, liderar y abrir oportunidades para otras mujeres. Un artículo del blog de BBVA recopiló las historias de mujeres emprendedoras que fueron referencias a nivel mundial, y compartimos la historia de cuatro de ellas.
Desde pioneras que rompieron barreras hace más de un siglo hasta fundadoras de startups tecnológicas globales, estas cuatro mujeres representan distintas generaciones del emprendimiento femenino.
Melanie Perkins: la australiana que fundó en 2013 la plataforma de diseño Canva, hoy utilizada por millones de personas en todo el mundo. Su idea nació mientras enseñaba programas de diseño a estudiantes y observaba lo difícil que resultaba para la mayoría utilizarlos.
Ella apostó por simplificar la creación de contenidos visuales y terminó construyendo uno de los grandes “unicornios” tecnológicos de la última década. “Solo empieza. Aprenderás todo lo que necesitas en el camino”, sostuvo Melanie.
Su historia se convirtió en un referente del ecosistema actual de las startups, especialmente para mujeres que buscan abrirse paso en la industria tecnológica.
Carlota Pi: la ingeniera española cofundadora de Holaluz, una empresa que irrumpió en el mercado energético apostando por electricidad 100 % renovable y nuevos modelos de consumo basados en tecnología y autoconsumo.
La compañía nació en 2010 con la ambición de transformar la relación entre los hogares y la energía. “En nuestro plan no está revolucionar el sector, sino cambiar el mundo”, compartió sobre su visión empresarial.
Su proyecto se convirtió en uno de los ejemplos más visibles de emprendimiento ligado a la transición energética en Europa.
Mary Kay Ash: mucho antes del auge de las startups, Mary Kay Ash creó en 1963 Mary Kay, una compañía que transformó la industria de la venta directa de cosméticos y abrió oportunidades económicas para millones de mujeres en todo el mundo.
Su empresa nació con una inversión inicial de apenas 5.000 dólares y una filosofía clara: el talento femenino debía tener espacio en el mundo empresarial. “La única diferencia entre las personas exitosas y las que no lo son es la determinación extraordinaria”, había dicho.
Su legado no solo se mide en ventas globales, sino también en la red de emprendedoras que ayudó a formar.
Madam C. J. Walker: décadas antes, la estadounidense Madam C. J. Walker construyó uno de los casos más emblemáticos de emprendimiento en la historia. Nacida en 1867 en una familia de exesclavos, creó una línea de productos capilares que la convirtió en una de las primeras mujeres millonarias hechas a sí mismas en Estados Unidos.
Ella también fue una empresaria comprometida con el impacto social y el empleo femenino. “No esperes a que lleguen las oportunidades. Levántate y créalas”, sostuvo. Su historia sigue siendo uno de los ejemplos más poderosos de movilidad social a través del emprendimiento.
Es así que, de la cosmética a la tecnología, pasando por la energía y la innovación digital, estas historias muestran cómo el emprendimiento femenino amplió fronteras en cada generación.
Más que casos de éxito individuales, representan un cambio cultural: empresas creadas con propósito, innovación y la convicción de que el liderazgo también puede transformar oportunidades para otros.
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#8M: la violencia contra la mujer no termina el día de la agresión
La violencia sexual no termina con la agresión, sino cuando las víctimas encuentran puertas cerradas en el sistema de salud. Así lo advierte Karla Gutiérrez, gestora de Asuntos Humanitarios de Médicos Sin Fronteras (MSF) en México, quien sostiene que la falta de atención médica oportuna y libre de estigma prolonga el sufrimiento de las personas sobrevivientes. Desde su experiencia en proyectos de MSF en México, alerta que miles de víctimas enfrentan barreras para recibir asistencia dentro de las primeras 72 horas, un periodo clave para prevenir infecciones, embarazos no deseados y reducir el impacto del trauma. En el marco del Día Internacional de la Mujer, la especialista insiste en que garantizar atención digna y permanente es una responsabilidad urgente de los Estados.
Por años he escuchado historias que empiezan con una frase que se repite como un eco: “No sabía a dónde ir” o “tenía mucho miedo de decir lo que me hicieron”.
Como trabajadora humanitaria en Médicos Sin Fronteras (MSF), he acompañado a mujeres, niñas, adolescentes, hombres y personas LGBTQI+ que han sobrevivido a la violencia sexual. He aprendido que la violencia no termina cuando ocurre la agresión: continúa cuando el Estado no garantiza las condiciones y los recursos necesarios para asegurar una atención médica oportuna, integral, de calidad, confidencial y libre de estigma para todas las personas sobrevivientes a este tipo de violencia. Continúa cuando una puerta está cerrada, cuando un servicio no funciona de noche o cuando vives lejos y no tienes un lugar cercano para pedir ayuda. Pasa, a su vez, cuando un servidor público en una ventanilla duda del testimonio, juzga o cuestiona a la persona sobreviviente.
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En América Latina, sobrevivir a una agresión sexual no garantiza recibir atención médica inmediata. Lo vemos en nuestros proyectos en Ciudad de México, Tapachula, en Ciudad Juárez, entre otros. La violencia ocurre en el tránsito migratorio, pero también dentro de las relaciones de pareja, en el núcleo familiar, en espacios cotidianos que deberían ser seguros. No distingue edad, estatus migratorio o situación económica, pero sí hace que las vulnerabilidades de las víctimas sean más profundas y los efectos devastadores. Y cuando el sistema falla, la violencia se prolonga y se hace más intensa. En todos nuestros proyectos activos durante 2025, los equipos de MSF atendieron a mujeres horas, días o meses después de haber sido agredidas, temerosas de solicitar los servicios médicos por miedo a ser señaladas o juzgadas. Vimos a niñas y adolescentes violentadas en espacios donde deberían estar seguras; a mujeres que fueron agredidas una y otra vez por “el amor de su vida”. Hemos acompañado a mujeres que cruzaron fronteras huyendo de situaciones que ponían en riesgo sus vidas en sus lugares de origen y que, adicionalmente, tuvieron que enfrentar múltiples formas de violencia y contextos simultáneos de desprotección. Cada historia es distinta, pero todas comparten algo: la urgencia de ser atendidas.
La importancia de las 72 horas
Existe una ventana crítica de atención después de una agresión sexual. 72 horas que pueden marcar la diferencia entre prevenir o no una infección por VIH y hepatitis (accediendo a profilaxis posexposición), 120 horas que te permitirán acceder o no a anticoncepción de emergencia para evitar un embarazo no deseado, y hasta seis meses para evitar, diagnosticar y curar enfermedades de transmisión sexual como sífilis. Lamentablemente, solo una minoría logra llegar a las atenciones médicas dentro del plazo inicial de 72 horas.
En 2025, en las actividades de MSF que comprendían proyectos también en Reynosa, Matamoros y Coatzacoalcos, además del Centro de Atención Integral (CAI), Tapachula, CDMX y Ciudad Juárez, atendimos a 261 casos de personas sobrevivientes de violencia sexual. Sin embargo, solo 23 casos, es decir, el 8,8%, fueron atendidos durante las 72 horas posteriores a la agresión.
Perder esta ventana no es un descuido individual, es parte de una falla estructural que se demuestra cuando los servicios no están disponibles las 24 horas, cuando no hay personal capacitado, especializado y sensibilizado para atender este tipo de casos o cuando la atención está fragmentada entre salud, protección y justicia.
La violencia sexual es una urgencia médica. Y como toda urgencia, no puede esperar a que amanezca, no puede depender del turno de alguien más, no puede quedar sujeta a prejuicios. La atención oportuna no sólo previene infecciones, enfermedades o embarazos no deseados, sino también reduce el impacto del trauma, evita nuevas formas de violencia y salva vidas.
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Atención digna
Mi trabajo me ha permitido ser testigo de la importancia de una atención digna. Cuando una persona sobreviviente es recibida sin preguntas que juzgan, cuando se le explica cada procedimiento con respeto, cuando puede decidir sobre su propio cuerpo, algo cambia. En medio del dolor, recupera una parte de su autonomía, recupera un poco de poder.
Pero también he visto lo contrario, he visto cómo el estigma hiere por segunda vez, cómo la desconfianza institucional hace que muchas personas nunca regresen a solicitar servicios públicos, cómo el silencio se convierte en la única opción cuando el sistema no escucha, cuando no te quedan alternativas. Los 261 casos detectados por MSF, por supuesto, son tan sólo una fracción de una realidad más amplia, pero revela las fallas que deben ser atendidas con urgencia: acceso tardío a una respuesta médica y brechas en la respuesta institucional.
Este 8 de marzo no quiero hablar solo de cifras, quiero hablar de responsabilidad. Necesitamos que ese garantice una atención médica oportuna en casos de violencia sexual, con servicios disponibles las 24 horas, insumos médicos esenciales asegurados y personal capacitado en protocolos clínicos sensibles, con enfoque centrado en la persona sobreviviente, con una oferta de servicios que responda a las distintas necesidades, realidades y contextos de las personas que se enfrentan a la violencia sexual.
No garantizar una atención eficaz, integral y de calidad también constituye la cadena de violencia que viven las personas sobrevivientes.
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“Del renacer de Paraguay al coraje de las mujeres de Irán”
- Talor Shamash
- Primer secretario de la embajada de Israel en Paraguay, jefe de Misión Adjunto y cónsul
El 8 de marzo, el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer: una oportunidad para honrar a las mujeres en nuestras vidas, reconocer logros importantes en la lucha por la igualdad y, al mismo tiempo, recordar que en muchas partes del mundo el camino hacia la igualdad y el respeto sigue siendo largo.
Como mujer, como madre y como diplomática, soy consciente de que el debate sobre los derechos de las mujeres no es solo una cuestión teórica o política. Afecta la vida misma: las oportunidades que se abren o se cierran, las voces que se escuchan o se silencian, y la capacidad de cada mujer de elegir su propio camino. Esta experiencia es compartida por muchas mujeres en todo el mundo, aunque las condiciones en las que viven sean muy diferentes.
Aquí, en Paraguay, la propia historia nacional evidencia la fortaleza de las mujeres. Tras el desastre nacional de la guerra de la Triple Alianza, cuando gran parte de la población masculina del país pereció, fueron las mujeres paraguayas quienes asumieron la histórica tarea de reconstruir la sociedad y el Estado. Trabajaron la tierra, criaron a la siguiente generación y reconstruyeron el tejido social de la nación. Por ello, en la conciencia nacional de Paraguay, la mujer no es solo un símbolo de resiliencia, sino también de renacimiento nacional.
Precisamente en el día dedicado a los derechos de las mujeres, muchos pensamientos se dirigen también a lugares donde las mujeres todavía deben luchar por sus derechos más básicos. Uno de esos lugares es Irán.
En 2022, una joven iraní llamada Mahsa Amini fue detenida por la “policía de la moralidad” de los Guardianes de la Revolución, bajo el alegato de que no llevaba correctamente su velo según la ley. Poco tiempo después de su detención, falleció en custodia, un hecho que desató un amplio movimiento de protesta en todo el país y en el mundo. Para muchas personas en Irán y fuera de él, su historia se convirtió en un símbolo de la lucha de las mujeres por el control sobre sus vidas, sus cuerpos y su futuro.
El grito “Mujer, vida, libertad” –Jin, Jiyan, Azadî– que se escuchó en las calles de Teherán, se transformó en la expresión de esa aspiración humana básica al respeto y a la libertad. Nos recuerda a todos que la lucha por la igualdad de género no es solo un asunto local, sino parte del amplio discurso sobre los derechos humanos.
Las historias de las mujeres –en Paraguay, en Israel, en Irán y en muchos otros países– son diferentes, pero comparten un hilo común de valor y perseverancia. Reconocer estas historias, escucharlas y dar espacio a que las mujeres hagan oír su voz es un componente esencial del esfuerzo por construir una sociedad más justa e inclusiva, una sociedad en la que desearía que mis hijos pudieran vivir.
En el Día Internacional de la Mujer es importante que sigamos aprendiendo de los ejemplos de mujeres que han mostrado coraje frente a grandes desafíos. Nos recuerdan que el progreso social no ocurre de la noche a la mañana, pero es posible cuando hombres y mujeres en todo lugar continúan creyendo en la dignidad y la libertad de cada persona.