Las organizaciones criminales más grandes y peligrosas de la región, y del mundo, ahora calificadas como terroristas por el Gobierno de los Estados Unidos, surgieron desde el sistema penitenciario ya desde los años 80 y 90 en el Brasil, Primer Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho. Organizaciones criminales transnacionales que se expandieron por la región como empresas criminales que mueven drogas, armas, criminalidad y terror.
El comisario Pedro Lesme, Crimen Organizado de la Policía Nacional, describió la historia del surgimiento de estas organizaciones criminales – terroristas, principalmente el PCC como una organización de personas privadas de libertad que con el tiempo fueron expandiendo el “negocio”, por toda la región.
“Es una organización criminal, un holding, una empresa criminal. Todo nace por la necesidad de las personas quienes ya han sido privadas de su libertad por varios hechos estando en un centro reclusorio y ante la falta de la presencia del Estado y la poca capacidad de organismos internacionales, como Derechos Humanos de poder darle una buena atención dentro de lo que es el régimen humanitario”, describió para Nación Media.
Primeramente, se instala como un partido político, lo que no prosperó y pasó a la criminalidad. En sus inicios, esta organización surge con el eslogan: libertad, igualdad y Justicia. “Tener libertad de comunicación, con una Justicia sana y que todos sean iguales entre todos, pero en ese entonces como estábamos saliendo de un régimen dictatorial dentro de lo que es Sudamérica, incluyendo Brasil, Argentina y Paraguay en el 92, cuando estábamos masticando lo que es la democracia, nacen ellos dentro de lo que es una revolución carcelaria”, detalla el comisario general.
La expansión
Tras lograr el estatus criminal, el PCC empieza a lograr el respeto por la cantidad de adeptos, son mayoritarios y “se unían entre ellos y empezaban a armar disturbios dentro de los centros penitenciarios, entonces se ganaron el respeto, primeramente, dentro del sistema penitenciario y luego fuera, el nombre da estatus, da poder, da un posicionamiento”.
“Adoptaron la normativa de prosperar y de quedar en el tiempo porque son disciplinados y empezaron a crear sus propias nomas, que ninguna persona vinculada a esa organización criminal va ir a tomarse por atribución otras organizaciones, respetar la hermandad, una serie de normas, que hace que la gente respete a las autoridades criminales”, indicó el comisario.
El respeto a las autoridades criminales, lo que hace que haya una permanencia y pertenencia, fue aumentado de volumen cuando ya existe una ganancia económica, ya pasa al siguiente nivel, con robos, contactos con otros criminales de la regional
Posteriormente, “los vínculos empiezan a extenderse a nivel macro, ya van pasando la frontera y empiezan a verse los negocios (armas, drogas), ahí ya existe un vínculo criminal y el intercambio de mercaderías por lo que es el negocio, Brasil envía drogas y el otro le envía hombres, el otro le envía hombres y Brasil le envía armas, envían drogas, y hay un comercio entre ambos. Ahí empieza a regionalizarse”, describe.
Poder económico
Solo el año pasado cerró más de USD 80 millones en ganancia según Brasil, estimativamente hablando, en ganancias criminales. Los mismos que iniciaron con robos en bandas, sicariatos, pero todo con autorización de la organización y fueron creciendo, lograron construir una gran empresa criminal.
“El estimativo que hace el Estado en cuanto a ganancias, es su contrapartida en hechos de denuncias de robos en bandas que cometió el PCC. También existe otro paralelismo, con drogas incautadas tanto del lado brasilero como en un punto del mundo donde se atribuye ese hecho al PCC”, señaló Lesme.
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La diferencia entre el PCC y el CV
“Todos tienen un mismo génesis, tanto el PCC como el Comando Vermelho nacieron dentro del sistema penitenciario, uno tiene una base más arraigada porque es mucho más disciplinado que la otra nada más. El PCC tiene una disciplina más rígida y tiene una particularidad iniciativa en cuanto al otro y es mucho más cerrado porque tienen reglamentos, tienen formalidades que cumplen para pertenecer a la organización”, expuso el comisario general.
Mientras tanto, “el CV es de acuerdo a lo que necesite, no hay estándares que cumplir, solo tienen que pertenecer a la organización, el CV es más antiguo que el PCC”, comparó.

