Desde el inicio de la pandemia del COVID-19, la situación cambió en varios aspectos. Uno de ellos es la desocupación y las consecuencias que esta trajo, sobre todo en las mujeres, ya que son las que tuvieron que quedarse en sus casas haciéndose cargo de los hijos, las clases virtuales, los enfermos.
Al respecto, Iván Ojeda, director del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), dijo en contacto con la 650 AM que a partir de las encuestas de hogares del segundo trimestre de este año se ve el comportamiento de la fuerza de trabajo y que componen mayores de 15 años con trabajo remunerado o no.
Indicó que el año pasado en el primer trimestre se tenía 47,9% mujeres desocupadas y ahora se ve un aumento de 53,4%. Ojeda aseguró que son dos trimestres bastante peculiares.
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“En el primer trimestre de este año sumaron 145 mil mujeres desocupadas, lo que incrementó a 177 mil desocupadas en el segundo trimestre del 2021. Las mujeres son las que se quedaron en las casas a cuidar a los niños y enfermos”, explicó Ojeda.
Señaló que el desempleo le afectó a los hombres en menor medida y con respecto a la desocupación hubo una leve reducción. “Son las mujeres que se quedaron en las casas a cuidar a los niños, con las clases virtuales”, enfatizó. Por otra parte, comentó además que si bien la gente está volviendo a realizar actividades, estas se extienden por menos horas.
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El desempleo puede reducirse rápidamente
Víctor Pavón
Presidente del Centro de Estudios Sociales (CES)
El desempleo es un problema mundial y su solución no admite populismos ni recetas gastadas que sólo han fracasado. Para reducir el desempleo de modo drástico y sin contratiempos debe aumentar el ahorro privado y la inversión. No hay otro modo. El problema - y esto es parte también de un tema de carácter mundial- está en que por lo general suceden dos cosas.
Primero, el Estado toma demasiado dinero del sector privado para mantener a su inmensa burocracia mucha parte de la misma ociosa e ineficiente y, segundo, la existencia de malas legislaciones que entorpecen y debilitan en el tiempo la formación del ahorro y la inversión.
Esto se denomina efecto crowding out o efecto desplazamiento por el cual una parte -y a veces hasta una gran parte termina en el Estado- es el que obstaculiza el proceso ahorro- inversión.
Sobre este punto en particular, en varias ocasiones pregunté en mis disertaciones si por qué en los países hoy desarrollados la tendencia es la existencia de menos desempleo que en los países subdesarrollados. La respuesta no se dejó esperar. Muchos todavía creen que es obra del sector público. Y no es así.
En economía no existen varitas mágicas. Los países desarrollados, o al menos cuando lograron su progreso, consiguieron bajar el desempleo con bajos impuestos, pocas regulaciones, con gobiernos generalmente pequeños y muy eficientes al momento de dotar a la sociedad de seguridad.
De hecho, y esto es algo que se no puede dejar de insistir, sólo si las personas y las empresas utilizan parte de sus recursos para el consumo futuro y no presente la tendencia inexorable será de crear el ahorro que estará supeditado a las tasas de interés.
Si las tasas de interés son altas, las personas y empresas preferirán consumir en el presente, situación que desalienta las inversiones a largo plazo. Por el contrario, si las tasas son bajas indicarán un alto nivel de ahorro porque quiere decir que más gente está disponiendo parte de su dinero para obtener ganancias y es así como se financian proyectos a largo plazo.
Y cuanto más ahorro, más inversiones de capitales en todos los sectores, en menor o mayor medida pero eso sí, habrá más para todos, y a partir de aquí el factor de producción trabajo es demandado al punto que baja precisamente lo que más se desea: reducir el desempleo con empleos reales.
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Unas 140 mujeres fueron atendidas en jornadas de prevención y diagnóstico en Barrio Obrero
Esta semana, en el Hospital General de Barrio Obrero realizaron jornadas de atención integral con las que llegaron a unas 140 mujeres. Las pacientes accedieron a estudios como mamografías, Papanicolaou (PAP), detección del virus del papiloma humano (VPH) y testeos para infecciones de transmisión sexual (ITS).
El Ministerio de Salud confirmó que las jornadas fueron muy exitosas y que llegaron a un total de 139 pacientes. Las atenciones se desarrollaron en el hospital de Barrio Obrero de la ciudad de Asunción con la intención de promover la prevención y detección temprana de enfermedades en mujeres.
Las usuarias que fueron atendidas en el centro asistencial accedieron a los turnos mediante las Unidades de Salud de la Familia (USF) de sus barrios como: San Blas, Cateura, Jukyty; 3 de Febrero I y II; Pelopincho I y II; Republicano I y II; San Cayetano I y II; Camsat San Felipe y Santiago; y Camsat San Miguel.
Ofrecieron estudios preventivos que incluyeron: 58 mamografías, 30 tomas de muestras para Papanicolaou (PAP), 20 pruebas para la detección del virus del papiloma humano (VPH) y 31 testeos para infecciones de transmisión sexual (ITS).
“Estas prestaciones facilitaron el acceso a controles preventivos fundamentales, además de reforzar la importancia de realizarlos periódicamente para identificar de manera oportuna posibles alteraciones y promover el cuidado integral de la salud femenina”, resaltaron desde la cartera sanitaria.
La iniciativa fue organizada por el departamento de Programas de Salud mediante su área de Salud Sexual y Reproductiva, que contó con apoyo del Programa Nacional de Control del VIH/Sida e ITS (Pronasida) de la XVIII Región Sanitaria, y la colaboración de la Fundación Unidos Contra el Cáncer (Funca).
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¿Dónde está mamá?
- Por Carlos Mariano Nin
- Columnista
- marianonin@gmail.com
Hay una silla que nadie volvió a ocupar, una cama que quedó tendida, un plato que, quizá, todavía alguien guarda en la cocina, porque a veces cuesta aceptar que ya no hace falta ponerlo en la mesa.
Y me da vueltas una pregunta que no aparece en ninguna estadística: ¿quién le explica a un niño que mamá no va a volver?
Hasta agosto en Paraguay 17 mujeres fueron víctimas de feminicidio.
Diecisiete nombres, historias que alguna vez tuvieron un cumpleaños, sueños, discusiones, abrazos, planes para el domingo y alguien que las esperaba en casa.
Y hay un número que me golpea todavía más fuerte: 33 hijos quedaron detrás de esas mujeres. 24 de ellos son menores de edad.
Detrás de cada uno hay una infancia que cambió para siempre.
Al final, cuando una madre es asesinada, no muere solamente la mujer.
Se rompe una familia, se quiebra la infancia.
Los números del Ministerio Público sobre feminicidios dados a conocer esta semana cuentan que 13 de las víctimas eran madres. Algunas murieron dentro de sus propias casas; otras, en la vía pública. Fueron asesinadas con armas blancas, armas de fuego, golpes y asfixia.
Pero ninguna estadística puede contar lo que sucede después.
Los números no pueden registrar el momento en que un niño pregunta por su madre, ni se puede medir el silencio de una casa después del crimen.
Nadie, absolutamente nadie puede poner en una planilla el miedo con el que una hija volverá a escuchar una discusión, tampoco podrá explicar cómo se aprende a crecer cuando la persona que debía enseñarte a vivir fue arrancada de tu vida.
Y entonces aparecen otras cifras.
25 tentativas de feminicidio. Son las mujeres que sobrevivieron y que tuvieron una segunda oportunidad.
Hoy deberíamos aprender a ver las señales, a enseñarle a nuestras hijas que las discusiones, las peleas pasadas de tono y los golpes no son normales. Que el control a veces se disfraza de amor, de celos presentados como preocupación.
En todos los casos el principal error es esperar a que ocurra la tragedia para entender que había señales.
Los datos dicen que los principales agresores fueron parejas y exparejas.
Eso también debería obligarnos a mirar más cerca.
En la mayoría de los casos el peligro no está en una calle oscura ni viene desde un desconocido. A veces tiene la llave de la casa, conoce la rutina… y alguna vez hasta dijo “te amo”.
Por eso hablar de feminicidio no puede ser solamente hablar de mujeres asesinadas.
Tenemos que hablar de prevención, de educación, de protección.
De intervenir antes. De entender que una amenaza no es una exageración cuando quien la recibe tiene miedo.
Pedir ayuda no debería convertirse en una carrera contra el tiempo.
Hoy hay 17 mujeres menos. Pero también hay 33 hijos que tendrán que aprender a vivir con una ausencia que ellos nunca eligieron.
Veinticuatro son niños.
Y cuando pienso en ellos, me cuesta volver a mirar estas cifras como simples números.
Debemos dejar de contar a las mujeres muertas y los niños huérfanos.
El desafío es conseguir que la próxima estadística sea cero.
Que ninguna silla quede vacía para que ningún niño tenga que aprender tan pronto el significado de la palabra feminicidio.
Una vida salvada no aparece en ninguna estadística. Pero alguien vuelve a casa.
Una madre vuelve a abrazar a sus hijos.
Y una silla... vuelve a estar ocupada.
Pero esa es otra historia.
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Reportan 17 feminicidios y 25 tentativas en lo que va del año en Paraguay
Este lunes, el Ministerio Público reportó un total de 17 víctimas de feminicidio en lo que va del 2026, así también, suman 25 tentativas de feminicidio en el mismo periodo. En cuanto a los afectados indirectos, estos casos de violencia contra la mujer han dejado a 33 hijos huérfanos, de este número, 24 son niños, niñas y adolescentes.
Según el Programa de Datos Abiertos del Ministerio Público, a nivel país se tienen 16 causas abiertas por feminicidio, de los cuales, en uno de los casos se investiga por el crimen de dos mujeres. Lastimosamente, la mayoría de los ataques fueron cometidos por personas del mismo entorno íntimo.
“En el recuento preliminar, con el hecho ocurrido ayer domingo, tenemos 17 víctimas de feminicidio y otros 25 casos de tentativa de feminicidio. Además, se registraron seis casos de agresiones graves que están siendo investigados y un hecho en el que un adolescente, preliminarmente, está siendo investigado como homicidio”, dijo Elida Favole, directora de transparencia y políticas de géneros, en canal Trece
Se pudo contabilizar que del total, 13 mujeres asesinadas eran madres, quienes dejaron un total de 33 hijos huérfanos, de los cuales, 24 son niños, niñas y adolescentes. En cuanto al vínculo con las víctimas, pertenecían al círculo íntimo o familiar: 7 exparejas; 6 parejas; 1 padrastro; 1 hijo y 2 conocidos.
“Es preocupante la situación porque ayer se registró un niño de 12 años, que está calificado como homicidio doloso y también tenemos otros niños que fueron víctimas indirectas. La víctima más joven en el caso de feminicidio tenía 12 años. Lastimosamente, hay que señalar que en 10 casos tenemos ensañamientos”, puntualizó.
Se pudo constatar que 16 de las víctimas eran de nacionalidad paraguaya, una de nacionalidad brasileña y dos pertenecían a comunidades indígenas. Nueve casos fueron en el departamento Central, tres en Concepción, dos en Canindeyú, una en Alto Paraná, uno en Caazapá y uno en Asunción.