La intervención se llevará a cabo en el Hospital de Clínicas por un grupo de especialistas de la Cátedra y Servicio de Ortopedia y Traumatología. Foto: Gentileza.
Sobreviviente de tragedia aérea será sometido a compleja cirugía este viernes
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El joven estudiante de Agronomía de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), José Daniel Zaván, único sobreviviente del accidente aéreo ocurrido en febrero de este año, será sometido a una cirugía conjunta en la rodilla izquierda y la reparación del plexo braquial del lado derecho este viernes 27 de agosto.
La operación está a cargo de un grupo de profesionales de la Cátedra y Servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital de Clínicas, dependiente de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNA.
El joven había sido ingresado de urgencias a la Unidad de Cuidados Intensivos en el Hospital de Trauma y posteriormente inició con su tratamiento de rehabilitación, formando parte de este proceso las intervenciones quirúrgicas que realizarán los especialistas de la FCM-UNA.
Serán dos cirugías en una, adelantó el Dr. Gustavo Vivé. Foto: Gentileza.
Luego de una evaluación médica en Clínicas, se establecieron todos los parámetros para el proceso quirúrgico con los especialistas, Prof. Dr. Gustavo Vivé, Prof. Dr. Walter Delgado, Prof. Dr. Mario Ojeda, Prof. Dr. Akira Hikuchi, Dr. Luis Fernando Martínez, Dr. Tomás Alonso, Dra. Lizzi Montanía y la Dra. Mariela Acuña.
El doctor Vivé, jefe de la Unidad de Cirugía de Mano, informó que a través de una conversación con el plantel médico, la familia de José y la Lic. en kinesióloga Alba Cárdenas, se hará posible la realización de la cirugía.
“Serán dos cirugías en una, por un lado está la cirugía reconstructiva de la rodilla, a cargo del Dr. Luis Fernando Martínez y el Dr. Tomás Alonso, así como el procedimiento quirúrgico de exploración y reparación del plexo braquial en el miembro superior derecho, en el cual estaré trabajando junto con el Prof. Dr. Mario Ojeda”, adelantó Vivé.
Teniendo en cuenta que el paciente es politraumatizado, se estima entre 8 y 12 horas de duración de la cirugía en Clínicas, formando parte del proceso de rehabilitación, trabajando como apoyo en el contexto de hospital escuela dependiente de la UNA.
Por otra parte, se ha desarrollado una campaña de donación de sangre con toda la comunidad de la universidad, ya que dicho procedimiento es de alta complejidad.
Clínicas atenderá por sistema de guardias por asueto de la UNA y feriado nacional
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La Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y el Hospital de Clínicas comunican a la comunidad que este jueves 24 de septiembre, se suspenden las actividades académicas y administrativas, atendiendo el asueto establecido con motivo del aniversario de fundación de la UNA.
Por lo tanto, los servicios asistenciales del Hospital de Clínicas funcionarán bajo sistema de guardias, garantizando la atención de los servicios esenciales, conforme al calendario establecido por la Resolución N.º 3448/2025 del Consejo Superior Universitario de la UNA
Asimismo, el lunes 28 de septiembre, debido al feriado nacional por la Victoria de Boquerón, que fue trasladado por Decreto del Ejecutivo, las actividades académicas y administrativas estarán suspendidas.
Y los servicios asistenciales se desarrollarán bajo sistema de guardias. Ante dicha situación, solicita a estudiantes, docentes, funcionarios y usuarios de Clínicas tener en cuenta estas disposiciones para la organización de sus actividades y consultas.
El presidente de la República, Santiago Peña, dispuso el traslado del feriado que conmemora la victoria paraguaya en la Batalla de Boquerón considerando argumentando que el cambio permitirá, por un lado, celebrar esta fecha tan significativa para la historia nacional.
Y, por el otro, se constituirá en una oportunidad de gran valía para generar un mayor movimiento turístico y económico, por la posibilidad de consumo de bienes y servicios relacionados con el movimiento de personas hacia el interior del país.
Sobreviviente de botulismo: “Mueve su cuello después de cuatro meses”
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A cuatro meses del brote de botulismo en el país, el único paciente que sigue internado es un hombre de 62 años, quien sigue luchando por recuperarse en la unidad de terapia intensiva del Instituto de Previsión Social (IPS).
Se está recuperando lentamente de las secuelas de la grave enfermedad. Aún no puede hablar, pero ya presenta movilidad en el rostro y logra realizar expresiones. “Mi esposo continúa unido al respirador, con traqueotomía y mucha fisioterapia”, refirió este martes doña Vilma, esposa del paciente, en declaraciones a C9N.
En ese sentido, especificó que las sesiones no paran a fin de que vaya recuperando todas sus funciones motoras debido a la parálisis que sufrió a causa de las toxinas. “La fisioterapia respiratoria se realiza tres a cuatro veces al día sin interrumpir sábado, domingo y feriado, y también la fisioterapia de los músculos, y ya comenzó a mover la mano, el antebrazo, los pies”, resaltó.
Añadió que comienza a mover otras partes del cuerpo, para alegría de los doctores y familiares. “Cuando el Dr. Lee está contento, nosotros también, porque nos dijo que comenzó a soltar el cuello. Es decir, sostiene su cuello después de cuatro meses. Mueve a los laterales, arriba, abajo”, destacó.
Asimismo, tuvieron que inventar un nuevo sistema de comunicación entre ellos debido a que todavía no puede hablar. “No puede hablar debido a que tiene su traqueotomía. Pero uno de los grandes avances que tiene es la movilidad en el rostro, en las expresiones, y le entendemos a través del abecedario usando vocales y consonantes”, explicó.
También tienen un pequeño pizarrón donde le escriben y él responde con sí o no. “Al principio, era solo con los ojos, pero ahora ya mueve la cabeza”, apuntó.
Por otro lado, aseguró que no han tenido el acompañamiento de las autoridades sanitarias, pese a la repercusión que tuvo el caso. “Nunca tuvimos acompañamiento de ninguna índole, a excepción del sanatorio privado en el que estuvimos; sí se portaron muy bien. Incluso, nos están esperando la deuda que aún tenemos y en IPS los médicos, el jefe de terapia y de sala, los compañeros de mi esposo y los amigos”, indicó.
También destacó la empatía y solidaridad en el albergue donde se encuentran los familiares de los demás pacientes.
La investigadora Claudia Vargas busca convertir los residuos de una fruta de estación en fibras textiles, llevando la economía circular del descarte a una nueva frontera de innovación.
En Paraguay, el mango está a punto de ser nuevamente protagonista. Faltan apenas tres meses para que comience la temporada y miles de frutas vuelvan a llenar árboles, patios y calles. Muchas terminarán en la mesa; otras, en el suelo. Sin embargo, una investigadora paraguaya está mirando ese escenario desde otro ángulo: ¿y si el mango que hoy se descarta pudiera convertirse en tela, fibra o un nuevo biomaterial?
Esa es la pregunta que llevó a la ciencia a poner el mango bajo la lupa y explorar el potencial de sus residuos como materia prima para desarrollar materiales con valor agregado. Claudia Violeta Vargas Benítez, docente e investigadora de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la Universidad Nacional de Asunción (FADA-UNA), investiga las propiedades textiles de los residuos del mango y su potencial para desarrollar nuevos biomateriales.
La propuesta cambia la mirada sobre una fruta que forma parte del paisaje cotidiano del país. Ya no se trata solamente de aprovechar el mango como alimento, sino de preguntarse qué más puede producirse a partir de él y cuánto valor puede generarse antes de que aquello que sobra termine convertido en desperdicio. “Esa inquietud me llevó a investigar fibras textiles obtenidas del mango y, posteriormente, a profundizar el estudio gracias al financiamiento de proyectos de investigación”, explicó Claudia.
¿Cómo se transforma? El proceso comienza con algo tan simple como separar y preparar los residuos. La materia prima se lava y seca para luego analizar sus características. A partir de allí, la investigación busca modificar las fibras mediante tratamientos que permitan extraer o reducir componentes que dificultan su procesamiento.
Después llega una etapa clave: convertir esas fibras en un material que pueda trabajarse. Ahí se evalúan variables, realizan pruebas, desarrollan prototipos y registran los resultados para determinar qué combinación ofrece mejores características.
Es justamente ese recorrido -de residuo a material- el que convierte la investigación en una propuesta de biotecnología aplicada al diseño. La propia UNA destaca que el trabajo combina revisión bibliográfica, experimentación de laboratorio, prototipado y validación sistemática.
Paraguay ya está probando el negocio. La investigación académica tiene además un correlato empresarial. Maigotex, emprendimiento paraguayo impulsado por Verónica Alegre y Maura Martí, desarrolla un cuero vegetal a partir de residuos de mango. Según la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), el proceso parte de mangos recolectados durante la temporada, que son deshidratados, convertidos en polvo y posteriormente mezclados con polímeros naturales.
Tras casi un año de investigación y más de 1.500 pruebas, el emprendimiento logró desarrollar un material flexible, resistente, impermeable y biodegradable, pensado para productos como billeteras, carteras, calzados, tapizados y decoración. Actualmente se encuentra en etapa piloto y proyecta escalar su producción.
La investigación internacional también amplía el mapa de posibilidades. Estudios recientes exploran residuos de mango para obtener bioplásticos y otros materiales biodegradables, demostrando que cáscaras y semillas pueden convertirse en fuentes de nuevos polímeros.
Del residuo al negocio. Ese es quizás el punto más interesante para Paraguay. El mango no aparece aquí solamente como una fruta de estación, sino como una plataforma de innovación.
La investigación de Claudia busca que los biomateriales puedan transferirse al sector productivo y convertirse en soluciones de mayor valor agregado. Para lograrlo, la especialista considera fundamentales el financiamiento, el trabajo interdisciplinario y la conexión entre academia y empresas.
Cuando llegue diciembre y los mangos vuelvan a llenar los árboles, también habrá una nueva forma de mirarlos. Porque detrás de una fruta que durante décadas fue parte del paisaje paraguayo puede existir una cadena completamente diferente: residuo, ciencia, biomaterial, diseño y negocio.
Y esa transformación puede ser, precisamente, una de las caras más concretas de la economía circular: hacer que el final de una cadena productiva sea el comienzo de otra.
Su trabajo fue reconocido con el tercer puesto en el área de Ciencias Sociales, categoría Estímulo, del Premio Mujeres Paraguayas en la Ciencia.
Así, cuando en diciembre vuelva la temporada de mangos, quizás valga la pena mirar esa fruta desde otra perspectiva. Porque lo que parece simplemente un fruto de estación también puede esconder una nueva materia prima, una innovación y, potencialmente, una oportunidad de negocio.
Operación del Ejército de Nepal en un túnel de la central hidroeléctrica de Chilime, en el distrito de Rasuwa, el 10 de septiembre de 2026. Foto: Skanda Gautam/AFP
Alud en Nepal: obrero sobrevivió diez días en la oscuridad de un túnel inundado
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Durante diez días, el trabajador nepalí del sector hidroeléctrico Sanjay Sah sobrevivió en la oscuridad dentro de un túnel inundado, bebiendo agua lodosa y perdiendo toda noción del tiempo mientras rezaba desesperadamente para ser rescatado. Cuando un equipo de respuesta a emergencias logró sacarlo con vida el 4 de septiembre, su primera pregunta reflejó hasta qué punto la experiencia lo había desorientado.
“Cuando me rescataron, lo primero que pregunté fue cuántos días habían pasado”, contó Sah, de 30 años, en una entrevista con AFP mientras regresaba este domingo a su casa, en el distrito de Saptari. “Me dijeron que habían pasado diez días. Yo pensaba que habían sido apenas unos pocos días”, dijo.
Sah es uno de los cientos de trabajadores de proyectos hidroeléctricos afectados por el catastrófico deslave del 26 de agosto, desencadenada por el colapso de un glaciar en la frontera entre China y Nepal. Su extraordinaria supervivencia fue un raro rayo de esperanza tras una catástrofe que dejó al menos 1.429 muertos y más de 5.640 desaparecidos, la mayoría de ellos en Nepal.
Luchando por contener las lágrimas mientras familiares y amigos lo recibían con guirnaldas y un pastel, Sah recordó la velocidad con la que se produjo el desastre. “Estaba de servicio cuando, de repente, nos golpeó una inundación inimaginable, con olas similares a las de un tsunami y de varios metros de altura”, relató.
Según explicó, los trabajadores habían recibido advertencias de que se aproximaba una crecida, pero no tuvieron tiempo suficiente para escapar.
“Nos informaron de que debíamos estar alerta porque se acercaba una gran inundación. En la medida de lo posible intentamos mantenernos atentos y evacuar a nuestros compañeros”, relató.
“Pero el agua no nos dio mucho tiempo. Apagamos todo e intentamos rescatar y evacuar a nuestros compañeros”, dijo. Sin embargo, en cuestión de minutos el túnel quedó engullido por las aguas embravecidas. El gobierno atribuyó la tragedia, al menos en parte, a los graves efectos del aumento de las temperaturas globales sobre las montañas del Himalaya nepalí.
“Energía divina”
Separado de sus compañeros, Sah quedó atrapado sin saber si alguien lograría llegar hasta él. Su fe hinduista le ayudó a sobrellevar los días de oscuridad y aislamiento. “Sobreviví gracias a mi profunda fe y confianza”, afirmó. “Recitaba el Maha Mantra y la energía divina que recibía gracias a ello me permitió no sentir miedo ni caer en la desesperación”, agregó.
“Eso me permitió resistir”, aseguró. Sin acceso a agua potable, sobrevivió con lo que tenía a su alcance. “Había agua, pero estaba llena de barro. Solo tenía eso”, recordó. La oscuridad y el aislamiento podrían haberlo abrumado, pero Sah no estaba completamente solo. Otro trabajador atrapado, Kabir Maharjan, de 45 años, había sobrevivido cerca de él.
“Estábamos separados, pero podíamos hablar entre nosotros”, y poder escuchar otra voz humana fue un salvavidas para Sah. Finalmente, tras días de excavaciones y complejas labores de rescate, los equipos de búsqueda lograron abrirse paso hasta los dos hombres y sacarlos con vida.
La esposa de Sah, Lakshmi Kumari Sah, aseguró que nunca perdió la esperanza de volver a verlo. “Dios nos ayudó. Nunca dejamos de tener esperanza”, declaró mientras sostenía a su hija en brazos. Sah, que pasó varios días recuperándose en un hospital de Katmandú, admite que experimenta sentimientos encontrados. “Estoy feliz, pero también triste”, dijo. “Tuve una segunda oportunidad de vida, pude sobrevivir. Pero muchos de nuestros compañeros estaban allí”.
Un trabajador chino fue rescatado el 5 de septiembre, un día después que Sah, pero desde entonces no se han detectado nuevas señales de vida. “Espero que el gobierno continúe con las operaciones de búsqueda y rescate. Es posible que todavía haya alguien con vida”, afirmó. “O que al menos puedan encontrar los cuerpos de los compañeros que fallecieron y entregarlos a sus familias”.