El doctor Jorge Giubi, director del hospital de Clínicas, dijo que ya no tienen pacientes esperando una cama para terapia intensiva y que están con descensos en el área de contingencia respiratoria.
Resaltó que están optimistas con el panorama, que tienen por lo que ahora quieren convertir el área COVID en área polivalente. “Siguen ocupadas las áreas COVID, pero ya tenemos cierto respiro y mirando de manera mucho más optimista”, aseguró en contacto con la 800 AM.
Giubi mencionó que la gente tiene que darle su valor a la vacunación sin dejar de cuidarse. “Los efectos de las vacunaciones han jugado una parte importante, pero no es para cantar victoria porque debemos seguir con la guardia alta”, agregó.
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Destacó que se mantuvieron casi 1 año sin sobresaltos y pidió a la gente que siga con la vacunación, además de que los hábitos de higiene se deben incorporar a la vida diaria.
El director de Clínicas señaló igualmente que a pesar de que no fueron un hospital COVID, manejaron con mucha prudencia estos pacientes. “Tuvimos que readaptar un área para COVID, por la necesidad de contar con un lugar para ello”, indicó. En ese contexto, Giubi recordó que al principio tenían problemas con oxígeno, pero ahora ya no. “De repente podemos tropezar con algún problema, pero las soluciones llegan un poco más rápido”, apuntó.
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Presentan libro con imágenes del antiguo Hospital de Clínicas
Teresita Noemí González presentará su primer fotolibro, bajo el título de “Hospital de Caridad”, un emotivo recorrido en imágenes del antiguo Hospital de Clínicas. El lanzamiento se llevará a cabo el martes 19 de mayo a las 11:00 en el Centro Cultural de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción - UNA (sede del antiguo Hospital de Clínicas), en avenida Dr. Montero y Dr. Mazzei.
La presentación de la obra estará a cargo de Javier Medina Verdolini y Jorge Sáenz prestigiosos maestros de fotografía de nuestro medio. La obra fue realizada entre los años 2007 y 2014, retratando en imágenes la vida cotidiana del antiguo nosocomio, la mudanza acaecida en el 2012, el abandono temporal y su posterior transformación en Museo Hospital de Clínicas (hoy Centro Cultural de la FCM-UNA). La entrada es libre y gratuita.
Con el respaldo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fondec), el proyecto busca dejar un registro visual del antiguo Clínicas a la comunidad artística, cultural y ciudadanía en general, además fomentar la valoración de la memoria histórica acerca de un sitio tan emblemático para nuestro país.
Dentro del proyecto, se contempla una serie de donaciones de dicho fotolibro a varias instituciones y estamentos como el Centro Cultural de la Facultad de Ciencias Médicas, el Centro de estudiantes de Medicina, la biblioteca de la Manzana de la Rivera, el Archivo Nacional y otros, a fin de acercar el material a la mayor cantidad de personas.
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“Hantavirus no es como el covid”, dice experta en enfermedades infecciosas
El hantavirus encontrado en el brote del crucero MV Hondius es mucho menos transmisible que el covid, declaró ayer jueves a la AFP la responsable de la unidad médica en Países Bajos que trata a uno de los pacientes. En una entrevista exclusiva con AFPTV, Karin Ellen Veldkamp, jefa de enfermedades infecciosas del Centro Médico Universitario de Leiden, afirmó que su unidad está preparada para recibir más pacientes si fuera necesario.
Interrogada sobre el temor a que el hantavirus pueda convertirse en “el nuevo covid”, Veldkamp respondió: “No, no es así. No se transmite fácilmente de persona a persona”. “Sabemos que la transmisión entre personas es posible y sospechamos que ocurrió en el barco (…) pero no es como el covid, la transmisión es mucho más difícil”, añadió.
Veldkamp declinó dar detalles precisos sobre el paciente ingresado en el hospital el miércoles por la noche, pero afirmó que el centro está bien preparado para este tipo de casos. Los pacientes son aislados en habitaciones individuales, atendidos por personal altamente capacitado y bajo protocolos estrictos de control de infecciones, explicó.
“Nuestro principio es simplemente cuidar bien al paciente. No nos negamos a entrar en la habitación de aislamiento. Estamos bien entrenados para hacerlo de manera segura”, señaló Veldkamp. En general, los pacientes permanecen en aislamiento mientras presentan síntomas. Cuando mejoran, se les realiza una prueba y, si el resultado es negativo, se levanta el aislamiento.
“No sabemos exactamente cuánto tiempo puede una persona seguir portando el virus. Pero asumimos que, una vez que alguien se siente mejor, ya no es contagioso”, dijo. La unidad de Leiden está acostumbrada a tratar pacientes con enfermedades infecciosas similares, añadió la doctora, e indicó que hay más plazas disponibles en caso de un brote. “Hay varios hospitales en los Países Bajos que pueden hacerlo, así que podemos repartir la carga”, concluyó.
Chile descarta contagios
El ministerio de Salud chileno dijo el jueves que los turistas que recorrieron Chile, Argentina y Uruguay antes de embarcar en un crucero donde se presentaron casos de hantavirus no se habrían contagiado en este país. El barco MV Hondius, de bandera neerlandesa, suscitó alarma internacional tras la muerte de tres personas que estuvieron a bordo.
Dos de los fallecidos, una pareja de neerlandeses, recorrió Chile, Uruguay y Argentina antes de embarcar en el crucero, informaron autoridades sanitarias de Argentina el miércoles. En Chile, los turistas recorrieron el país “en un periodo que no corresponde de incubación, por lo que la exposición al virus no habría ocurrido en nuestro país”, dijo el ministerio de Salud en un comunicado.
La pareja de neerlandeses, a la que el Ministerio de Salud argentino no identificó, entró a Argentina el 27 de noviembre y, tras recorrer el país en auto, cruzó a Chile el 7 de enero. Entre esa fecha y el día en que se embarcaron en el MV Hondius, el 1 de abril, estuvieron en Argentina, Chile y Uruguay.
La OMS reportó el jueves cinco casos confirmados de hantavirus y otros tres sospechosos. Expertos sudafricanos identificaron un caso con la cepa Andes, la única de la que hay evidencia de transmisión humana. Chile afirma que el último contagio de esta cepa en el país se documentó en 2019. Según la OMS, la incubación del hantavirus es de una a seis semanas.
Fuente: AFP.
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Hospital de Clínicas: verificarán presunta precariedad en insumos y atención médica
La Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) anunció que se realizará una verificación en su Hospital de Clínicas ante publicaciones periodísticas sobre presuntas carencias de insumos básicos y precariedad en la atención del centro asistencial ubicado en la ciudad de San Lorenzo.
A través de la Dirección Asistencial se emitió un comunicado, ayer viernes, que puntualiza: “Se han dispuesto las verificaciones pertinentes en las áreas mencionadas, a fin de constatar los hechos señalados, identificar necesidades críticas y adoptar las medidas que correspondan”.
“Como hospital escuela de la Facultad de Ciencias Médicas (UNA) y centro de referencia nacional de alta complejidad, el Hospital de Clínicas enfrenta una demanda asistencial creciente que, a menudo, excede la capacidad presupuestaria disponible, generando una presión constante sobre la operatividad de los servicios. La provisión de medicamentos e insumos está supeditada a la disponibilidad de los mismos”, agrega.
Asimismo, la Facultad señala que el abastecimiento de insumos, medicamentos y recursos de apoyo se encuentra sujeto a procesos administrativos, logísticos y presupuestarios que exceden en muchos casos la capacidad resolutiva inmediata de la Institución.
“En relación con las manifestaciones atribuidas a funcionarios o personal vinculado a la institución (tercerizado), hasta la fecha esta Dirección no ha recibido ninguna denuncia formal específica en los términos difundidos públicamente”, aclara, en otro pasaje, la entidad universitaria médica.
“No obstante, se ha dispuesto igualmente la revisión administrativa de los hechos mencionados. La Dirección General Asistencial reafirma su compromiso con la continuidad de la atención, la protección del acto asistencial, la verificación seria de toda denuncia y la gestión activa de soluciones frente a las contingencias operativas”, concluye el comunicado.
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En el país de las paradojas, ¿a quién protege la Policía?
- Por Aníbal Saucedo Rodas
- Periodista, docente y político
El Hospital de Clínicas fue un símbolo de la resistencia a la dictadura de Alfredo Stroessner. Al sindicato de enfermeras y trabajadores se habían sumado médicos y estudiantes de la Facultad de Medicina, de la Universidad Nacional de Asunción para una movilización popular cuya magnitud no registraba la historia de las dos últimas décadas. Exigían mayor presupuesto y la libertad de sus compañeros presos por orden superior. Corrían los meses de abril y mayo de 1986. Los vecinos –eufóricos– salían a aplaudir y pasar agua a los manifestantes. Habían derrotado a su peor enemigo: el miedo. En los días siguientes la represión recrudeció. Los organismos de seguridad habían cercado el viejo nosocomio que era refugio de los pobres.
Desde ahí, quienes habían optado por permanecer dentro de sus derruidas paredes, convocaron a una conferencia de prensa. Tuvimos que dejar el vehículo del diario a varias cuadras e ingresar caminando. Ya en el lugar, la Policía nos obliga a permanecer, con los demás periodistas, pegados a una muralla. Minutos después, con gritos desaforados y arrastrando gruesas cadenas, entraba el “pelotón” de la Chacarita comandado por Ramón Aquino, el “moderador” de la Universidad Católica. Mientras nosotros éramos “protegidos” de la furia de los atracadores, sus alcoholizados integrantes empezaron a recorrer el hospital rompiendo todo a su paso. Hasta que el doctor Jacques Balanzá sale a enfrentarlos y los increpa con la dureza de un valiente y la integridad de un caballero. Atónito, el “comandante” de la horda decide abandonar el lugar. Afuera, el oficial a cargo del operativo hacía su trabajo. Todos los fotógrafos debían entregar los rollos de sus cámaras. Los menos jóvenes sabrán de lo que hablo. No había que dejar evidencia gráfica de la barbarie. Pero Jorge Adorno no era un simple fotógrafo. Tenía alma de sagaz periodista. Igual que los demás, cumplió con la orden. Solo que ya tenía en el bolsillo las primeras tomas de un primer rollo. Y fue tapa.
Esa sensación de rara paradoja volví a sentir en estos días. De policías que protegen a las personas equivocadas. Pensé que podría tratarse de un hecho anecdótico y lo dejé pasar. Hasta que la escritora y periodista Milia Gayoso experimentó una frustración similar. Y se pregunta: “¿Quién nos protege de quienes deberían protegernos?”. Relata que un domingo, pasadas las 16:00, con su hija y sus nietos pequeños (6, 3 y 1 año), iban hasta la Biblioteca del Congreso Nacional, donde se desarrollaba una feria de libros. “Una cuadra después de la llamada Curva de la Muerte (Mariscal López y Santa Teresa) suenan sirenas y dos jóvenes con camisetas del club Olimpia, montados en motos, se adelantan y hacen la señal de que circulemos más rápido. Mi hija continuó manejando a velocidad normal, por la derecha, dando paso a quien fuera que estuviera viniendo apurado detrás nuestro. En eso, se acercan dos oficiales de Policía en una moto, nos pasan rozando, y uno de ellos golpea tan fuerte la camioneta, que todos nos asustamos pensando que chocamos. En especial los niños”.
Y la colega vuelve a preguntarse: “¿Qué estaba pasando?”. Y ella misma se responde: “No venía una ambulancia, ni el presidente de la República: pretendían que ‘volemos’, porque detrás venía el colectivo que trasportaba a los jugadores de Olimpia. Dejarles libre la vía rápida (el carril izquierdo) no era suficiente. ¿Es potestad de la Policía golpear el vehículo de un ciudadano para dar paso a un plantel de fútbol?”. Ahí quisiera realizar un subrayado especial. No creo que haya sido un bus de jugadores, sino de barrabravas, porque hace poco –repito– viví una situación similar, pero con hinchas del “Ciclón”.
Faltaba menos de media hora para que se jugara el partido en “La Nueva Olla”. Yo circulaba por la avenida Fernando de la Mora. Al llegar al cruce de Bartolomé de las Casas, dos colectivos rebosando de hinchas (algunos sentados en las ventanillas) ya venían a mi costado, de contramano. Frente a un conocido local de venta de pollos al espiedo, aguardaban dos patrulleras y dos motos con policías. A partir de ese lugar, ya con “escolta oficial”, fueron cruzando semáforos en luz roja como alma que lleva el diablo, es decir, a una imprudente velocidad. La caravana, con ayuda policial, giró en un lugar prohibido, sobre General Santos. En cada semáforo cerraban las bocacalles transversales para que los colectivos circularan libremente. Ni que fuera el presidente de la República o una ambulancia, como diría Milia. Luego continuaron por Félix Bogado hasta una estación de servicio, desde donde los hinchas fueron caminando, casi seguro, con entradas ya en manos. La interrogante se impone necesaria: ¿Se trata de un operativo que cuenta con la anuencia de los superiores o es solo una iniciativa de algunos comisarios zonales?
Soy plenamente consciente de que existen problemas más graves en nuestro país, pero también hay que evitar algunos vicios que, de tanto repetirse, vamos normalizándolos en nuestra vivencia cotidiana. Además, el nombre de los buenos policías merece ser resguardado. Algunos son amigos, ya que estamos, que honran el servicio. Buen provecho.