“¿Chernobyl? No, son las salas de internación del Incan”, comenzó escribiendo Ivi Rolón haciendo uso de su cuenta personal en Twitter. Comentó que es paciente oncológica desde abril del año pasado, cuando le diagnosticaron linfoma de Hodking estadio 3.

A partir de ese momento comenzó una lucha sin igual por salvar su vida, lo que significó gastar al menos G. 6.000.000 mensuales no solo en la compra de medicamentos, traslado, sino además en insumos básicos que muchas veces la institución no tenía. A esto se suma los 1.500 dólares que debió pagar un par de veces por estudios de pet scam

Para tratar la enfermedad el esquema a seguir fue el ABVD, era de manera ambulatoria, para lo cual se realizó 12 quimioterapias y lo hizo cada 15 días. Para la quimio, ella debía internarse 24 horas, pues era de goteo continuo.

Foto: Twitter.

“Para el final del tratamiento gastamos ya lo impensable, que gracias a mis amigos y familia pudimos solventar. Solo me pregunto como hará esa gente que viene con lo puesto de distintas partes del interior, conocí miles y es la mayoría, cuando a veces ni agujas hay”, se lee en una parte del hilo.

El relato dice que entró en remisión y pensó que había superado la enfermedad, sin embargo, en un nuevo estudio hizo que su peor pesadilla se vuelva realidad ya que la enfermedad regresó. Así las cosas, los médicos le indican un trasplante de médula como tratamiento, para lo cual debía prepararse con tres sesiones de quimioterapia “super fuerte, esta vez esquema ESHAP”, explicó.

El nuevo tratamiento requiere de 6 días de internación y goteo continuo de 24 horas, lo que hace que sus defensas estén muy bajas. Es por esto que los médicos le indicaron que tenga extremo cuidado para evitar cualquier tipo de infección, para lo cual el aseo, la higiene y un lugar limpio y seco es lo más recomendado para resguardar su frágil salud.

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Sin embargo, cuando llegó para su primera internación la habitación que le asignaron literalmente se caía a pedazos. Calificó la situación de “indescriptible insalubridad”, por el olor fuertísimo a humedad, “una dejadez, un abandono total, una bofetada en la cara de quien ya bastante la está remando”, escribió.

Aunque pidió un lugar mejor para quedarse, quien la atendió le recordó que se trataba de un hospital público y le pidió que vuelva otro día, pues quizás obtenga una habitación en mejor estado. Sin embargo, por no perder su turno se arriesgó y se quedó.

“Gracias a Dios no permitió que me enferme, pero ¿es justo? ¿Qué hacen con el dinero? ¿Un gramo de empatía no hay en los que dirigen este hospital?”, escribió, además de preguntarse cómo duermen de noche los administradores de este centro asistencial.

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Si bien su queja fue contra el estado deplorable en el que se encuentran las instalaciones del hospital, calificó de ángeles en la tierra al personal de blanco que cuida a los enfermos. “Quiero hacer una mención especial a todo el personal de blanco, en especial a las licenciadas que son nuestros ángeles en la tierra, y con gran empatía, cariño y atención hacen lo humanamente imposible y con lo poco que tienen para que uno se sienta cuidado y hasta querido, solo Dios va a poder pagarles el gran trato humano y don de gente que nos regalan a diario”, concluye el tuit.

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