Desde el Hospital de Clínicas, ubicado en San Lorenzo, se brindó el informe correspondiente al último fin de semana, en el cual se resalta la disminución de la cantidad de fallecimientos por COVID-19 en este centro asistencial. Sin embargo, las camas de terapia intensiva siguen ocupadas en su totalidad pese a la reducción de contagios y muertes a causa del coronavirus.
“Definitivamente hay menos óbitos dentro del Hospital de Clínicas. Llegó un momento en que tuvimos 10 fallecidos por día y este último fin de semana tuvimos dos”, declaró la doctora Fátima Ovando, jefa del Departamento de Control de Infecciones Intrahospitalarias y Epidemiología del Hospital de Clínicas.
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La profesional médica señaló que el motivo se debe al aumento de la población ya vacunada y también que muchas personas ya padecieron el COVID, generando de esa manera cierta inmunidad. No obstante, solicitó a la población no relajarse y respetar las medidas sanitarias, debido a que existen variantes que pueden aumentar de vuelta el número de casos, ya que una gran parte de la población aún no recibió la vacuna.
La especialista explicó sobre la inmunidad de una persona que ya tuvo el COVID y una persona que se vacunó con las dos dosis.
“Se considera que una persona que ha tenido COVID, tiene inmunidad en un promedio de 90 días. Pero así también, otras personas se pueden volver a contagiar antes de los 3 meses, como también puede haber personas que pasen los 3 meses (para volver a contraer el virus). La vacuna no se sabe aún, pero se cree que es una inmunidad más robusta en el tiempo, no es algo muy bien establecido todavía”, dijo Ovando.
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Empeoró la función renal de Bolsonaro, que sigue estable en UTI
El expresidente brasileño Jair Bolsonaro permanece “estable” en terapia intensiva por una neumonía bacteriana, aunque presentó un deterioro de la función renal, informó este sábado el hospital donde está internado. Bolsonaro, de 70 años, fue ingresado el viernes en la mañana con fiebre alta, sudoración y escalofríos, tras ser trasladado desde la cárcel en Brasilia donde purga prisión por golpismo.
El exmandatario “se encuentra clínicamente estable, pero ha experimentado un empeoramiento de la función renal y una elevación de los marcadores inflamatorios”, señaló el boletín del hospital. “En este momento” no hay previsión de alta de la Unidad de Terapia Intensiva (UTI, añadió.
Según el boletín, la infección pulmonar fue consecuencia de un “episodio de broncoaspiración”, un problema recurrente relacionado con las secuelas de una puñalada que recibió en el abdomen durante un acto de campaña en 2018. Desde entonces, el exmandatario ultraderechista ha sido sometido a numerosas operaciones y padece crisis de hipo, en ocasiones acompañadas de vómitos, que sus médicos identificaron como la causa directa de la infección actual.
Está bajo tratamiento con antibióticos y fisioterapia respiratoria.
Condenado en septiembre pasado a 27 años de prisión por haber intentado mantenerse en el poder tras perder las elecciones de 2022 ante Luiz Inácio Lula da Silva, Bolsonaro cumple su condena en el complejo penitenciario Papuda de Brasilia.
Su defensa ha solicitado reiteradamente que cumpla la pena en prisión domiciliaria por razones humanitarias, pedidos que la corte suprema ha rechazado.
“Están jugando con la vida de mi padre”, reclamó su hijo Flávio Bolsonaro, senador y candidato de la derecha para las elecciones presidenciales de octubre, en las que se medirá con el presidente Lula. Brasil celebra elecciones generales en octubre y Bolsonaro, pese a estar preso, sigue siendo una figura central del escenario político.
Fuente: AFP.
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Bolsonaro fue internado en terapia intensiva este viernes con bronconeumonía
El expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue ingresado este viernes en terapia intensiva con bronconeumonía, informaron sus médicos, luego de que fuera trasladado al hospital tras sentirse mal en la cárcel.
Condenado a 27 años de prisión por golpismo, el exmandatario presentó un “cuadro de fiebre alta, caída de la saturación de oxígeno, sudoración y escalofríos”, según un parte del hospital DF Star de Brasilia compartido en redes por su esposa Michelle Bolsonaro.
Bolsonaro, de 70 años, recibe ahora antibióticos por vía intravenosa para tratar una “bronconeumonía bacteriana bilateral” detectada en los exámenes.
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Bolsonaro ha padecido recurrentes problemas de salud derivados de una puñalada en el abdomen que recibió durante un acto de campaña en 2018.
El exmandatario debió pasar por varias cirugías y sufre crisis de hipo, en ocasiones acompañadas por vómitos.
La corte suprema ha negado pedidos de su defensa para que cumpla la condena en prisión domiciliaria “humanitaria”.
“Están jugando con la vida de mi padre”, dijo el hijo del expresidente y precandidato de la derecha en las elecciones de octubre, Flávio Bolsonaro, a la salida del hospital.
“Debería disponer como mínimo de la prisión domiciliar humanitaria”, dijo el también senador a periodistas.
Bolsonaro (2019-2022) está recluido en el complejo penitenciario Papuda, donde le asignaron un espacio normalmente reservado para cuatro personas, con cocina, televisión, cama matrimonial y área externa privada.
En 2025, la corte lo condenó a 27 años de cárcel por haber intentado aferrarse ilegalmente al poder tras perder las elecciones de 2022 contra el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Brasil celebra elecciones generales en octubre y Bolsonaro, pese a estar preso, sigue siendo una figura central del escenario político.
Designó a su hijo mayor Flávio como candidato de la derecha para enfrentar al izquierdista Lula, de 80 años, quien ha dicho que buscará la reelección.
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Según la última encuesta del instituto Datafolha, Lula y Flávio Bolsonaro se encuentran en empate técnico en una eventual segunda vuelta.
Fuente: AFP
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En el país de las paradojas, ¿a quién protege la Policía?
- Por Aníbal Saucedo Rodas
- Periodista, docente y político
El Hospital de Clínicas fue un símbolo de la resistencia a la dictadura de Alfredo Stroessner. Al sindicato de enfermeras y trabajadores se habían sumado médicos y estudiantes de la Facultad de Medicina, de la Universidad Nacional de Asunción para una movilización popular cuya magnitud no registraba la historia de las dos últimas décadas. Exigían mayor presupuesto y la libertad de sus compañeros presos por orden superior. Corrían los meses de abril y mayo de 1986. Los vecinos –eufóricos– salían a aplaudir y pasar agua a los manifestantes. Habían derrotado a su peor enemigo: el miedo. En los días siguientes la represión recrudeció. Los organismos de seguridad habían cercado el viejo nosocomio que era refugio de los pobres.
Desde ahí, quienes habían optado por permanecer dentro de sus derruidas paredes, convocaron a una conferencia de prensa. Tuvimos que dejar el vehículo del diario a varias cuadras e ingresar caminando. Ya en el lugar, la Policía nos obliga a permanecer, con los demás periodistas, pegados a una muralla. Minutos después, con gritos desaforados y arrastrando gruesas cadenas, entraba el “pelotón” de la Chacarita comandado por Ramón Aquino, el “moderador” de la Universidad Católica. Mientras nosotros éramos “protegidos” de la furia de los atracadores, sus alcoholizados integrantes empezaron a recorrer el hospital rompiendo todo a su paso. Hasta que el doctor Jacques Balanzá sale a enfrentarlos y los increpa con la dureza de un valiente y la integridad de un caballero. Atónito, el “comandante” de la horda decide abandonar el lugar. Afuera, el oficial a cargo del operativo hacía su trabajo. Todos los fotógrafos debían entregar los rollos de sus cámaras. Los menos jóvenes sabrán de lo que hablo. No había que dejar evidencia gráfica de la barbarie. Pero Jorge Adorno no era un simple fotógrafo. Tenía alma de sagaz periodista. Igual que los demás, cumplió con la orden. Solo que ya tenía en el bolsillo las primeras tomas de un primer rollo. Y fue tapa.
Esa sensación de rara paradoja volví a sentir en estos días. De policías que protegen a las personas equivocadas. Pensé que podría tratarse de un hecho anecdótico y lo dejé pasar. Hasta que la escritora y periodista Milia Gayoso experimentó una frustración similar. Y se pregunta: “¿Quién nos protege de quienes deberían protegernos?”. Relata que un domingo, pasadas las 16:00, con su hija y sus nietos pequeños (6, 3 y 1 año), iban hasta la Biblioteca del Congreso Nacional, donde se desarrollaba una feria de libros. “Una cuadra después de la llamada Curva de la Muerte (Mariscal López y Santa Teresa) suenan sirenas y dos jóvenes con camisetas del club Olimpia, montados en motos, se adelantan y hacen la señal de que circulemos más rápido. Mi hija continuó manejando a velocidad normal, por la derecha, dando paso a quien fuera que estuviera viniendo apurado detrás nuestro. En eso, se acercan dos oficiales de Policía en una moto, nos pasan rozando, y uno de ellos golpea tan fuerte la camioneta, que todos nos asustamos pensando que chocamos. En especial los niños”.
Y la colega vuelve a preguntarse: “¿Qué estaba pasando?”. Y ella misma se responde: “No venía una ambulancia, ni el presidente de la República: pretendían que ‘volemos’, porque detrás venía el colectivo que trasportaba a los jugadores de Olimpia. Dejarles libre la vía rápida (el carril izquierdo) no era suficiente. ¿Es potestad de la Policía golpear el vehículo de un ciudadano para dar paso a un plantel de fútbol?”. Ahí quisiera realizar un subrayado especial. No creo que haya sido un bus de jugadores, sino de barrabravas, porque hace poco –repito– viví una situación similar, pero con hinchas del “Ciclón”.
Faltaba menos de media hora para que se jugara el partido en “La Nueva Olla”. Yo circulaba por la avenida Fernando de la Mora. Al llegar al cruce de Bartolomé de las Casas, dos colectivos rebosando de hinchas (algunos sentados en las ventanillas) ya venían a mi costado, de contramano. Frente a un conocido local de venta de pollos al espiedo, aguardaban dos patrulleras y dos motos con policías. A partir de ese lugar, ya con “escolta oficial”, fueron cruzando semáforos en luz roja como alma que lleva el diablo, es decir, a una imprudente velocidad. La caravana, con ayuda policial, giró en un lugar prohibido, sobre General Santos. En cada semáforo cerraban las bocacalles transversales para que los colectivos circularan libremente. Ni que fuera el presidente de la República o una ambulancia, como diría Milia. Luego continuaron por Félix Bogado hasta una estación de servicio, desde donde los hinchas fueron caminando, casi seguro, con entradas ya en manos. La interrogante se impone necesaria: ¿Se trata de un operativo que cuenta con la anuencia de los superiores o es solo una iniciativa de algunos comisarios zonales?
Soy plenamente consciente de que existen problemas más graves en nuestro país, pero también hay que evitar algunos vicios que, de tanto repetirse, vamos normalizándolos en nuestra vivencia cotidiana. Además, el nombre de los buenos policías merece ser resguardado. Algunos son amigos, ya que estamos, que honran el servicio. Buen provecho.
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Delivery que sufrió grave accidente necesita ayuda para costear cirugía
Familiares de un joven de 19 años que trabaja como delivery y que tuvo un grave accidente mientras realizaba su labor, pidieron ayuda para poder costear una cirugía a la que debe someterse con urgencia. Apelan a la solidaridad ciudadana para evitar que quede postrado en cama.
Según familiares de Armando Agüero, el joven sufrió un grave accidente mientras estaba haciendo unas entregas luego de impactar de frente contra otro biciclo. Hasta el momento se desconoce cómo ocurrió el percance, pero a consecuencia de este sufrió rotura de espinazo, de columna y en el rostro.
Actualmente, se encuentra internado en el Hospital de Clínicas, donde se debe someter a una compleja cirugía, pero necesita unos G. 30 millones para costear gastos de insumos y otros. La intervención se debe realizar de urgencia para evitar que Armando quede postrado en cama.
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“Armando sufrió un grave accidente de moto y está luchando por su vida. Solicitamos ayuda solidaria para cubrir sus gastos de internación, cirugía y tratamiento médico. Necesitamos de tu ayuda”, expresaron los familiares.
Las personas interesadas en ayudar a la familia del joven que debe ser sometido a la compleja operación pueden realizar aportes monetarios al alias C. I. 3.806.697 a nombre de Marile Agüero. “Cualquier granito de arena suma. Ayúdanos con tu colaboración”, puntualizaron.