Trabajadores de salud despidieron a la doctora Kathya Paulina Ayub Tangir, jefa de guardia de terapia intensiva y del pabellón de contingencia del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (Ineram), tras fallecer luego de más de 100 días internada por complicaciones padecidas por el COVID-19.
El personal de blanco salió a la explanada del hospital con globos blancos y rosas en homenaje a la médica terapista fallecida ayer lunes. Ayub era muy querida por sus colegas y los pacientes. Ella es la primera víctima fatal que se cobra el coronavirus entre los médicos del Ineram.
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La recuerdan como una gran profesional médica, que dio su vida por su profesión, dedicada a sus pacientes y señalan que es un ser humano excepcional. Ayub, además, fue jefa de terapia intensiva del Hospital Geriátrico “Profesor Boungermini”.
El director del Ineram, doctor Felipe González, entre lágrimas manifestó que no solo pierden a una colega sino a una compañera de lucha. La reconocida médica tenía solo 55 años, ella se contagió una semana antes que lleguen las vacunas destinadas para el personal de blanco. Ayub se internó en febrero y permaneció durante más de tres meses hospitalizada en el mismo Ineram.
“La institución está de luto”
“Hoy es un día que nunca hubiésemos querido estar viviendo. Estamos perdiendo no solo a una colega sino a una hermana. La institución está de luto, estamos todos muy compungidos por esto”, expresó el director del Ineram, el doctor González.
Los restos de la profesional médica pasó entre sus compañeros que formaron un cordón frente al Ineram, antes de darle la última despedida. Entre llantos, los trabajadores colocaron una flor encima del vehículo que trasladaba su cuerpo hasta el Parque Serenidad ubicado en Villa Elisa en la tarde de este martes.
“La gente debe inmunizarse. Hoy despedimos a una colega que no tuvo esa suerte. Una semana antes se contagió de una manera crítica ingresando a terapia intensiva. No tuvo la suerte de inmunizarse con el personal de blanco”, lamentó González.
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Ejemplo de superación: médica quedó parapléjica a causa de un accidente, pero luego de casi 4 años volvió a operar
La doctora Alejandra Benza (39) es médica cirujana. Hace tres años, un trágico accidente de tránsito le cambió la vida. En el percance vial, perdió la vida su marido y ella quedó parapléjica a raíz de las lesiones. Milagrosamente, su hija sobrevivió sin lesión alguna.
Luego de varias cirugías, tratamientos, largas y duras jornadas de terapias de recuperación, la semana pasada volvió a operar un paciente. Su pasión es la cirugía y, para hacerlo, necesita una silla especial.
Sus amigos y familiares iniciaron una campaña para juntar fondos y poder adquirir una silla bipedestadora, que le permita estar de pie durante la cirugía y tenga una posición más cómoda a la hora de operar a los pacientes.
“Se importa de China, Estados Unidos, Argentina, Brasil, pero tiene un costo elevado. Por eso estamos haciendo la campaña, para ir juntando la cantidad necesaria para conseguir esa silla”, explicó la médica en diálogo con el Diario La Nación/NaciónMedia.
El costo ronda los 30 millones de guaraníes. “Buscamos una que sea de costo más económico. Dependemos de lo recaudado para ver si se compra una de mejor calidad, según la recomendación de mis fisioterapeutas”, expresó.
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Volvió a operar luego de cuatro años
El jueves de la semana pasada fue un día especial para ella porque volvió a operar luego de casi cuatro años. “Hice una cirugía completa. Fui la cirujana principal, pero con la silla que tengo ahora mismo, que es una silla que uso día a día, me es incómodo operar así”, aclaró.
La incomodidad se debe a que durante el procedimiento tienen que cambiarse, ajustarse ciertos detalles para alcanzar al paciente y poder hacer la cirugía.
“Las personas del equipo quirúrgico me ayudan haciendo algunas partes de la cirugía que yo todavía no puedo alcanzar con esta silla. El comienzo de mi cirugía lo hicieron mis ayudantes, y la parte central ya la hice yo. Pero con la silla que estoy buscando, podría hacer la cirugía de comienzo a fin”, puntualizó.
Pura emoción
El hecho la llenó de emoción y satisfacción como profesional. “Me sentí superemocionada; desde mi accidente (24/03/2023), una de mis metas principales era la de volver a operar, volver a hacer lo que me gusta, lo que me apasiona, que es la cirugía. Era una de las principales metas que tenía en cuanto a rehabilitación”, subrayó.
Ya venía evaluando a los pacientes en su preoperatorio, posoperatorio, pero sin realizar la cirugía, y en la semana se dio la oportunidad.
“Me animé y fue superemocionante porque es algo que desde que estaba en la facultad ya estaba decidida a que quería ser cirujana”, recordó.
Un gran logro de equipo
Realizó una colecistectomía vía laparoscópica por litiasis vesicular (cirugía por piedra en la vesícula). “Es una cirugía que a mí me encanta hacer, es una cirugía que se realiza muchísimo en nuestro medio y hay muchísimos pacientes en lista de espera para esa cirugía”, apuntó.
En ese sentido, calificó como un gran logro tanto a nivel personal como de equipo. “Es algo para lo que estaba preparando y hay todo un equipo detrás: mi fisioterapeuta, mi psiquiatra, mis compañeros de trabajo”, precisó.
Todos le ayudaron para poder llegar a esta meta. “Por supuesto, mi familia y amigos, que están desde la noche del accidente encima de mí todo el tiempo apoyándome y ayudándome”, destacó.
Son ellos los que ahora están organizando la campaña de recaudación de fondos para la silla.
Sacrificio, lucha, sudor y lágrimas
Para alcanzar su recuperación tras el accidente, fueron años de sacrificio, lucha, de sudor y lágrimas. “Mi marido falleció en el accidente y yo me quedé con esta paraplejía que ya es permanente. A mi hija, que tenía 4 años, gracias a Dios no le pasó nada, no tuvo ningún raspón”, rememoró.
Actualmente, es un ejemplo de recuperación y resiliencia. “Es una felicidad supergrande para mí porque era algo que al comienzo veía así como imposible, porque yo no podía ni siquiera mover mis manos cuando me accidenté”, indicó.
Aparte de la lesión de la médula espinal, sufrió una lesión en el brazo derecho. Por lo tanto, no podía mover la mano. “Con fisioterapia, con terapia ocupacional fui recuperando”, refirió.
Sigue con algunas secuelas, pero en gran parte recuperó la movilidad. “El brazo entero no podía mover y ahora ya está casi 100% recuperado. La mano 100% luego. No es una secuela que me impida hacer cosas”, manifestó la cirujana.
Para donaciones: Alias 0981936523 - ueno bank, Alejandra Benza
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En Paraguay, unas 270 personas viven con fibrosis quística
En Paraguay, unas 270 personas viven con fibrosis quística, una enfermedad genética, hereditaria y crónica que afecta principalmente a los pulmones y al sistema digestivo. Aunque durante años fue considerada una condición asociada casi exclusivamente a la infancia, los avances en diagnóstico, tratamiento y atención integral permiten hoy que más pacientes puedan vivir una vida plena y de calidad.
En Paraguay, los avances en el diagnóstico precoz, el acceso a tratamientos específicos y el seguimiento multidisciplinario permitieron aumentar la esperanza de vida de los pacientes con fibrosis quística, que actualmente puede llegar a un promedio de entre 45 y 50 años.
Así lo explicó la doctora María José Ayala, responsable del área de adultos de la Unidad de Fibrosis Quística del Ineram, quien destacó que este cambio representa un avance significativo para una enfermedad que, años atrás, impedía que muchos pacientes llegaran a la edad adulta. “Anteriormente, esto era impensable: los pacientes no llegaban a la edad adulta. Sin embargo, gracias a los avances, al mayor conocimiento de la patología, al diagnóstico precoz y a los nuevos tratamientos, la esperanza de vida ha aumentado”, señaló.
La fibrosis quística es considerada una enfermedad poco frecuente por su baja incidencia en comparación con otras patologías. En Paraguay, se registra aproximadamente un caso por cada 5.000 recién nacidos y actualmente existen 270 pacientes diagnosticados a nivel nacional. De ellos, 30 adultos reciben seguimiento especializado en la unidad del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (Ineram), que también acompaña a un paciente de 60 años, un hito que refleja el impacto de los avances terapéuticos en la calidad y expectativa de vida.
Este cambio también fue acompañado por la promulgación de la Ley 6.468, en 2020, que creó el Programa de Atención Integral para personas con fibrosis quística y permitió garantizar la cobertura de medicamentos esenciales provistos por el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.
Sobre la enfermedad
La fibrosis quística es una enfermedad genética, hereditaria y crónica causada por una alteración en el gen CFTR. Esta condición vuelve las secreciones del organismo más espesas y difíciles de eliminar, afectando principalmente a los pulmones, el páncreas, el sistema digestivo, inmunológico y reproductivo.
Sus síntomas pueden variar según la edad y la gravedad del cuadro, pero entre los más frecuentes se encuentran la tos crónica persistente, infecciones respiratorias recurrentes, dificultad respiratoria, bajo peso, problemas de crecimiento, mala absorción de nutrientes, diarrea crónica, sudor salado y sinusitis crónica.
La especialista explicó que estos signos pueden confundirse con otras enfermedades respiratorias, como asma, bronquitis crónica, neumonía recurrente o bronquiectasias, lo que puede retrasar el diagnóstico durante años. De hecho, existen pacientes adultos que fueron diagnosticados recién a los 30 o 33 años, luego de haber recibido durante gran parte de su vida tratamientos para otras patologías.
Para identificarla a tiempo, la “prueba del piecito” (un análisis neonatal gratuito en todo el país) resulta fundamental durante los primeros siete días de vida. Al respecto, la Dra. María José enfatizó: “El diagnóstico precoz es fundamental porque permite iniciar el tratamiento antes de que se produzcan daños irreversibles en los pulmones y otros órganos. Esto mejora la calidad de vida, reduce las hospitalizaciones, disminuye las complicaciones y aumenta la esperanza de vida”. Si este filtro resulta sospechoso, el diagnóstico debe confirmarse de forma gratuita mediante una prueba de sudor en el Hospital Acosta Ñu.
Los pacientes con Fibrosis Quística requieren un abordaje multidisciplinario de por vida que incluye controles frecuentes, fisioterapia respiratoria diaria, soporte nutricional y fármacos inhalados. En los últimos años, la incorporación de terapias moduladoras marcó un antes y un después en la medicina al disminuir notablemente las infecciones y transformar la función pulmonar de los afectados. Sin embargo, el acceso a este tratamiento exige de forma obligatoria una prueba genética previa, ya que no todas las mutaciones de la enfermedad responden al mismo fármaco.
Este estudio genético representa justamente uno de los principales desafíos actuales en el país, debido a que no está cubierto por el sector público ni por el IPS. Al tener que realizarse en el ámbito privado y enviarse a laboratorios del extranjero, su elevado costo económico se convierte en una barrera crítica que frena la oportunidad de cambiar la vida de muchos pacientes paraguayos.
Abordaje integral para el futuro
La especialista remarcó la necesidad de fortalecer el apoyo psicológico y social para los pacientes y sus familias, como parte de una atención integral que acompañe no solo el tratamiento médico, sino también los desafíos cotidianos que implica vivir con una enfermedad crónica.
“Una mayor concienciación permite sospechar la enfermedad de forma precoz, facilitar el acceso al diagnóstico y garantizar que los pacientes reciban la atención integral que necesitan”, afirmó. Con diagnóstico oportuno, tratamiento adecuado y seguimiento especializado, muchas personas con fibrosis quística pueden estudiar, trabajar, formar una familia y llevar una vida plena.
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Habilitarán clínica móvil en albergue del municipio asunceno ante ola de frío
El albergue de la Municipalidad de Asunción asiste a más personas ante la ola de frío y este martes habilitará una clínica móvil para atender a personas en situación de calle, aunque está abierto a la ciudadanía en general.
Un equipo de clínica médica, pediatría, nutrición, odontología y fonoaudiología brindará atención hoy a los alojados en el refugio ubicado en el barrio San Jerónimo de Asunción, informaron desde la comuna capitalina.
Ante el crudo invierno, la comuna asuncena mantiene habilitado el albergue nocturno “Asunción Abriga” para proteger a las personas en situación de calle durante las bajas temperaturas. El espacio ofrece alojamiento, cena caliente, duchas y ropa limpia.
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Eduardo Olmedo, jefe operativo de la Dirección de Riesgo, mencionó a la 680 AM que el albergue registró un incremento importante de personas asistidas debido a las bajas temperaturas, alcanzando un promedio de hasta 25 albergados por noche.
Resaltó que en el espacio brindan atención integral a personas en situación de calle, con servicios de alimentación completa, duchas con agua caliente, lavandería y sectores diferenciados para hombres y mujeres, además de acompañamiento institucional durante toda la noche.
El horario de funcionamiento es de 18:00 hasta las 9:00, y cuenta con protocolos de protección para menores de edad, casos de violencia y asistencia médica, con apoyo policial y ambulancia.
Los ciudadanos que deseen reportar personas en situación de calle o solicitar información pueden comunicarse al 0984 560 326. Mediante dicho número el municipio organiza el traslado al albergue. Por otro lado, recibe donaciones de abrigos y calzados para los albergados.
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Ineram cumple 81 años con renovado equipo biomédico
Este 4 de julio, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente “Prof. Dr. Juan Max Boettner” (Ineram) conmemora sus 81 años de vida institucional, consolidando su labor como centro de referencia del sistema público de salud para la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación de las enfermedades respiratorias.
Como parte del proceso de fortalecimiento impulsado por el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, en los últimos meses el Ineram incorporó nuevos equipos biomédicos destinados a ampliar su capacidad diagnóstica y terapéutica. La inversión, que asciende a G. 2.800.000.000, fue realizada con el apoyo de la Fundación Tesãi, dependiente de la Itaipú Binacional, y permitirá optimizar la respuesta del establecimiento ante emergencias respiratorias y procedimientos quirúrgicos de alta complejidad.
Entre los equipos incorporados se encuentran un videobroncoscopio, broncoscopio, traqueoscopio, monitor de grado médico, videomediastinoscopio, sets de instrumentales para cirugía torácica videoasistida (VATS), mediastinoscopía, pleuroscopía y toracoscopía, además de un esternótomo.
En materia de abastecimiento, durante el año 2025 el instituto recibió insumos y medicamentos conforme a los reportes del sistema de abastecimiento de la Dirección General de Gestión de Insumos Estratégicos en Salud (DGGIES) y al Plan Operativo Anual. La distribución alcanzó un total de G. 64.264.082.104, lo que representa un incremento del 20 % con relación a años anteriores.
La demanda de atención especializada continúa siendo creciente. Solo durante el mes de mayo se registraron 8.857 consultas, de las cuales 5.565 correspondieron a consultas externas en especialidades como neumología, cardiología, tuberculosis, alergia, otorrinolaringología, urología, oncología y psicología. En el mismo periodo, el servicio de urgencias atendió 3.292 consultas.
Reseña histórica
El origen del instituto se remonta al convenio suscrito el 23 de junio de 1942 entre el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social y el Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública, que permitió impulsar la construcción del entonces Sanatorio Bella Vista por iniciativa del Prof. Dr. Juan Max Boettner.
El establecimiento fue inaugurado el 4 de julio de 1945. Posteriormente, mediante la Resolución S.G. N.° 103 del 4 de julio de 1958, pasó a denominarse “Sanatorio Prof. Dr. Juan Max Boettner”, en homenaje a su fundador. Con la ampliación de sus servicios y la evolución de las necesidades sanitarias del país, mediante la Resolución S.G. N.° 464 del 4 de agosto de 1998, la institución adoptó su denominación actual: Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente “Prof. Dr. Juan Max Boettner” (Ineram).
Además de la atención especializada, el instituto desarrolla actividades de formación de recursos humanos, investigación y promoción de la salud, contribuyendo al fortalecimiento de la respuesta sanitaria en patologías respiratorias. Actualmente, el instituto continúa fortaleciendo su capacidad asistencial, docente y científica mediante la atención especializada, la formación de profesionales y el desarrollo de estrategias orientadas a la prevención y el tratamiento de las enfermedades respiratorias, en beneficio de la población.