La emoción de la maternidad, la transición de los nueve meses y el nacimiento de un nuevo integrante en la familia han cambiado completamente en estos tiempos de pandemia; puesto que las futuras mamás y las nuevas madres han tenido que prepararse de un modo distinto enfrentándose a una situación que extremó cuidados con medidas de contención tanto sanitarias como de exposición social, a fin de resguardar la salud de la gestante y la del bebé.

En ese contexto, muchas mujeres hoy celebran el día de la madre en nuestro país con el deseo de compartir con todos sus seres queridos la experiencia de ser mamá, pero conscientes, de que en este panorama de COVID-19 y su vulnerabilidad, se deben a la valentía, por los peligros a los que se encuentran expuestos.

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“Debemos resaltar el valor de la maternidad en tiempos de COVID-19, en el que las medidas de restricción primaron para ellas; se mantuvieron aisladas en sus casas y otra vez la misma situación en el momento de la internación en el hospital, causando un alto impacto en la salud mental materna, atendiendo que el periodo de gestación produce muchos cambios en la mujer en todos los aspectos y donde el acompañamiento es muy importante”, expresó la Lic. Patricia Naveira, obstetra asistencial del Área de Alto Riesgo y Puerperio de la Cátedra y Servicio de Gineco-Obstetricia del Hospital de Clínicas.

Encontrándose en la lista de riesgo ante este mal, se redujeron al máximo el acompañamiento en el momento del alumbramiento a solo un familiar y hasta incluso, muchas de ellas se encontraron solas; por lo que el rol de estas profesionales, las obstetras, se extendieron de lo asistencial al nivel de contenerlas con el calor mismo de una madre misma.

La profesional refirió que en un año de pandemia hubo mucha evolución respecto a los protocolos y a las nuevas disposiciones en la atención a las pacientes en el Servicio de Gineco-Obstetricia. Foto: Gentileza.

Maternidad solitaria

“Desde nuestro lugar, vemos que la maternidad siempre fue bastante solitaria en nuestra sociedad, y ahora con todo el contexto COVID-19 lo es aún más por estas limitaciones que tienen de poder ser o no acompañadas por sus familiares; en otros tiempos el nacimiento era un acontecimiento que reunía a toda la familia, la visita de los abuelos eran momentos muy emotivos, y lastimosamente por los riesgos se dejaron de lado”, sostuvo la profesional.

A mismo tiempo reveló que el duelo neonatal también es una realidad en estos tiempos “en ambas circunstancias la paciente muchas veces se siente sola y es ahí donde nos toca ser un poco más parte de esa familia ausente; en el equipo diario somos las más cercanas todo el tiempo, por la naturaleza de nuestro trabajo, y eso también nos exige ser un poco más empáticas, contenerlas también fuera de las necesidades obstétricas”.

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Los protocolos sanitarios determinaron la disposición de las camas para evitar las aglomeraciones, mas ello no afectó la afluencia de las pacientes a sus controles, a pesar de los temores, y los nacimientos no pararon en la maternidad del Hospital de Clínicas. En el área se ha instaurado una rutina de higiene y bioseguridad, gracias a la colaboración de los familiares presentes y a la educación constante implementada para la permanencia.

El personal de obstetricia homenajeó a las mamás del área, con las que compartieron amenamente e hicieron entrega de obsequios para sus bebés, paliando de esta manera, ese momento en que para ellas, es el inicio o una nueva oportunidad, en esta aventura de entrega y amor, que implica ser madre.

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