Hoy se conoció el fallecimiento de Rodney Santacruz, quien estaba internado en grave estado en el Hospital Nacional de Itauguá tras intentar autoeliminarse. Esto, luego de asesinar de un balazo en la cabeza a su pareja, Ana Liz Cano. Foto: Archivo
Hoy se conoció el fallecimiento de Rodney Santacruz, quien estaba internado en grave estado en el Hospital Nacional de Itauguá tras intentar autoeliminarse. Esto, luego de asesinar de un balazo en la cabeza a su pareja, Ana Liz Cano. Una niña queda huérfana.
Ana Liz y Rodney fueron encontrados gravemente heridos en la vivienda que compartían sobre la calle Julia Miranda Cueto en Itacurubí de la Cordillera, según el relato del suboficial interviniente, Ramón Portillo.
Ambos fueron trasladados hasta el Hospital Nacional de Itauguá donde ayer, al llegar, se confirmó la muerte de Ana Liz; mientras que Rodney permanecía internado en grave estado, pero ayer en horas de la noche se confirmó su fallecimiento.
Ana Liz se desempeñaba como maestra de nivel inicial y deja una niña huérfana; que además perdió a su familia en este nuevo hecho de violencia contra la mujer.
Si sos testigo de algún hecho de violencia contra la mujer, denunciá. Lo podés hacer en la comisaría más cercana (Policía Nacional), el Ministerio Público (Fiscalía) y el Poder Judicial (Juzgado de Paz), que forman parte de la ruta crítica, haciendo de enlace, asistiendo y direccionando a las víctimas para que las instituciones involucradas les brinden una atención integral, cada una en su rol.
La línea telefónica (137) es de acceso gratuito desde el teléfono público, línea baja y desde todas las líneas de telefonía celular. Esta línea funciona de manera coordinada entre el Ministerio de la Mujer, la Policía Nacional y otras instancias.
Asimismo, la cartera femenina está abierta de 7:00 a 18:00, de lunes a viernes, sobre Presidente Franco y Ayolas, en el edificio Ayfra, planta baja. El teléfono es el (021) 452-060 y el correo electrónico atencion@mujer.gov.py para cualquier consulta.
Honduras aumenta penas por femicidio hasta 60 años de cárcel
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El Congreso de Honduras reformó el lunes el Código Penal y aumentó hasta 60 años de cárcel las penas por femicidio en este país que cuenta con la tasa más alta de muertes violentas de mujeres en América Latina. Honduras reporta la tasa más elevada de femicidios en 17 países latinoamericanos evaluados, con 4,3 casos por cada 100.000 habitantes, según un informe de la Cepal publicado a finales del año pasado.
El país centroamericano registró 262 femicidios en 2025, de acuerdo con el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Organizaciones feministas señalan que en lo que va del año, 116 mujeres han sido asesinadas. En la reforma aprobada por el Congreso, controlado por el oficialismo de derecha, la condena seguirá siendo de 25 a 30 años de prisión, pero “cuando existan circunstancias agravantes”, la “pena podrá oscilar entre 30 y 40 años”, señaló el Parlamento en una nota de prensa.
Además, en “contextos de violencia de género o secuestros que culminen con la muerte de la víctima”, la sentencia “podrá alcanzar hasta 60 años de prisión”, agregó. “El delincuente que ejerce violencia contra la mujer tiene que estar claro que si le quita la vida le va a caer todo el peso de la ley (...). Este es un instrumento para que se haga justicia”, dijo durante la sesión plenaria el presidente del Congreso, el oficialista Tomás Zambrano.
La ley también ordena crear órganos judiciales especializados en prevenir el femicidio que estarán compuestos solo por mujeres. Sin embargo, la directora del Centro de Derechos de Mujeres, Regina Fonseca, dijo a la AFP que “el problema no se resuelve cuando se aumentan las penas”, sino cuando “se evita que sucedan los femicidios”. “No nos sirve una ley que aumenta los años de cárcel a los casos que rara vez van a tener acceso a la justicia”, lamentó la activista, al denunciar que un 90 % de los femicidios quedan en la impunidad.
Feminicidio de María Fernanda: sospechoso podría quedar libre antes del juicio oral
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El principal sospechoso del feminicidio de María Fernanda Benítez, ocurrido en la ciudad de Coronel Oviedo, podría recuperar su libertad antes de que se inicie el juicio oral y público en su contra. El Tribunal de Sentencia a cargo del proceso penal aún no fijó una fecha para el inicio de la audiencia.
El acusado es B.S., quien actualmente tiene 18 años de edad. El próximo mes de julio cumplirá seis meses en prisión preventiva, por lo que podría ser excarcelado. El fiscal Fermín Segovia explicó al canal C9N que, en el caso de los adolescentes, se establece una revisión de la prisión preventiva a los seis meses para cualquier tipo de hecho punible. “La defensa podría solicitar medidas menos gravosas”, indicó.
Ante este escenario, el joven podría abandonar la cárcel antes del arranque del juicio, el cual se postergó para inicios del mes de junio, según la información que maneja el Ministerio Público. Segovia recordó que la Fiscalía formuló la acusación contra el adolescente el pasado mes de noviembre. Desde ese momento se aguarda el debate público, trámite que sigue pendiente.
Independientemente de la gravedad del crimen, B.S. no podrá ser condenado a más de ocho años de prisión. El agente fiscal reiteró que el procesado será juzgado bajo la responsabilidad penal de la adolescencia, debido a que era menor al momento del hecho.
Nueva Italia: imputan a joven de 19 años por presunto feminicidio de María Celeste
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Este jueves, el Ministerio Público imputó por el hecho punible de feminicidio al principal sospechoso en el crimen de María Celeste Segovia Colmán, de 31 años, que se registró en la ciudad de Nueva Italia, departamento Central. La autopsia reveló que la mujer no estaba embarazada e intentó defenderse de su atacante.
La imputación fue formulada por la agente fiscal Viviana Llano, quien confirmó que existen elementos suficientes para sospechar de Facundo Mauricio Balbuena Villasboa, de 19 años, hombre que aparentemente era pareja ocasional de la víctima. Este negó rotundamente el hecho y afirmó que estaba en su casa.
“Manejamos otra hipótesis dentro de la causa de feminicidio. No tenemos otra persona sospechosa hasta el momento. No hay antecedentes de violencia en la pareja, solo que el presunto autor contaba con un antecedente que fue elevado a juicio oral ahora”, detalló Llano, en entrevista con los medios de comunicación.
El informe de la autopsia reveló que María Celeste presentaba un total de 8 heridas de arma blanca en la región cervical, pero una de ellas con mayor profundidad y es la que provocó su muerte por un shock hipovolémico. Además, se descartó el presunto embarazo de la víctima.
“Se corrobora que la causa de muerte es un shock hipovolémico en este caso por una lesión punzocortante de los grandes vasos del cuello. Se descartó totalmente el embarazo, es una mujer portadora de un dispositivo intrauterino e incluso puedo mencionar que estaba por ovular”, refirió el doctor Pablo Lemir, en entrevista con los medios de comunicación.
A través de “Cambiemos el Juego”, Plan International Paraguay busca generar conciencia sobre la importancia de que las niñas puedan crecer libres de violencia, desarrollar su potencial y soñar con un futuro distinto. Foto: Gentileza
Cambiando el juego en Paraguay: el fútbol como herramienta para proteger y empoderar a niñas
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Mientras miles de personas se reúnen en Paraguay para compartir la pasión por el fútbol, otra realidad avanza en silencio: casi todos los días una niña menor de 14 años da a luz en el país, víctima de abuso sexual.
Según registros oficiales del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS), en 2024 se registraron 350 nacimientos en niñas de entre 10 y 14 años y más de 8.800 partos en adolescentes de 15 a 19 años.
Los datos preliminares de 2025 confirman la persistencia del problema, evidenciando que el embarazo infantil y adolescente sigue afectando de manera desproporcionada a niñas y adolescentes que viven en contextos de pobreza, exclusión territorial y discriminación, especialmente en zonas rurales y comunidades indígenas.
Frente a esta realidad, Plan International Paraguay impulsa la campaña “Cambiemos el Juego”, una iniciativa que pone en valor el deporte, y particularmente el fútbol, como una herramienta estratégica para la prevención de la violencia, la promoción de derechos y la construcción de espacios seguros para niñas y adolescentes.
En Paraguay, la campaña se articula a partir de La Liga Joaju, un proyecto que se implementa desde hace varios años en comunidades rurales y vulnerables del país.
“Cambiemos el Juego” pone en valor el deporte, y particularmente el fútbol, como una herramienta estratégica para la prevención de la violencia, la promoción de derechos y la construcción de espacios seguros para niñas y adolescentes. Foto: Gentileza
La Liga Joaju
La iniciativa utiliza el fútbol mixto como una puerta de entrada para ampliar las oportunidades de desarrollo de adolescentes, especialmente niñas y mujeres jóvenes indígenas, en territorios donde las desigualdades estructurales, las brechas en el acceso a derechos y la falta de espacios de recreación y formación siguen limitando sus proyectos de vida.
Dana, tiene 14 años y recuerda con exactitud lo que le decían cuando quería jugar al fútbol: “Me decían que no podía jugar porque es un juego de hombres y que yo debía jugar solo con muñecas”.
Más de 1.700 niñas, niños y adolescentes provenientes principalmente de comunidades rurales y pueblos indígenas de los departamentos de Guairá, Paraguarí, Caaguazú y San Pedro, ya formaron parte de los proyectos donde el fútbol se convierte en una herramienta de protección, aprendizaje y liderazgo.
El impacto también se refleja en historias que hoy trascienden la cancha comunitaria, como la de Fátima Acosta, quien dio sus primeros pasos en estos espacios y que actualmente integra la Selección Femenina de Fútbol de Paraguay.
“La verdad que nunca pensé llegar hasta acá, estar en la selección nacional. Sé que sí se puede alcanzar lo que queremos. Que el ser mujer, no te limita a cumplir tus sueños”, mencionó.
En un país donde el fútbol es parte central de la vida comunitaria, este deporte funciona como un lenguaje común que convoca, une y moviliza. Lo que hace única a esta iniciativa no es solo el deporte, sino que cada entrenamiento integra capacitaciones sobre cuidado socioemocional, bienestar físico y brinda herramientas concretas para la prevención de la violencia.
Violencia estructural
Los embarazos en niñas menores de 14 años en Paraguay no pueden analizarse de forma aislada. De acuerdo con datos del Ministerio Público, durante 2024 se registraron más de 3.551 casos de abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes, y en más del 80% de los casos las víctimas fueron niñas y adolescentes mujeres. La mayoría de estas violencias ocurre en el entorno familiar o cercano, lo que incrementa las barreras para la denuncia y el acceso temprano a protección.
A esto se suman las uniones tempranas, que afectan principalmente a adolescentes mujeres y se concentran en zonas rurales y en poblaciones indígenas, reforzando ciclos de violencia, abandono escolar y pobreza intergeneracional.
“El fútbol puede ser mucho más que una competencia. Puede ser un espacio de protección, de expresión y de construcción de proyectos de vida para niñas y adolescentes que enfrentan múltiples formas de exclusión. Con La Liga Joaju y con Cambiemos el Juego, buscamos crear mayores oportunidades para la igualdad, el liderazgo y la prevención de la violencia”, señaló Noelia Errecarte, representante país de Plan International Paraguay.
A través de “Cambiemos el Juego”, Plan International Paraguay busca poner en relieve la importancia que toda la sociedad, incluido el sector privado, contribuyan a generar entornos protectores donde las niñas puedan crecer libres de violencia, desarrollar su potencial y soñar con un futuro distinto.