Está en el Hospital Nacional de Itauguá (HNI) desde el año 1991, ingresó como médica de guardia después de terminar su residencia en el Hospital de Clínicas, pero desde hace dos años es la titular de la institución de referencia en la lucha contra el COVID-19. Ella es la doctora Yolanda González Barrios, quien desde hace 2 años está al frente del hospital.

“El HNI se abre en noviembre de 1990 y en febrero de 1991 terminé mi residencia, presenté mis papeles para concursar e ingresé como médica de guardia. Tenía un CV (currículo de vida) bastante bien apto, tenía trabajos incluso publicados en el extranjero, ya era miembro de la Sociedad Paraguaya de Cirugía. Crecí bajo los más grandes cirujanos y en el ’95 me presenté para el concurso de jefa de urgencias adultos y gané. Estuve casi 18 años como jefa y después concursé para la jefatura de cirugía y gané, donde estuve hasta antes de asumir la dirección del hospital”, empezó contando a La Nación.

Tiene 3 maestrías. “Yo me especialicé en administración hospitalaria, gestión de servicios, dediqué mi vida prácticamente a estudiar administración. Tengo especialización y maestría en medicina forense, terminé en la UNA (Universidad Nacional de Asunción). Yo era la representante del hospital en los casos de mala praxis”, agregó. “Paralelamente, como siempre enseñé cirugía, también hice la especialización y maestría en educación superior. Soy titular de cátedra de cirugía y técnica quirúrgica del Universidad del Pacífico y de la Universidad Nacional de Concepción”. Comentó que nunca dejó de estudiar y de capacitarse en todo este tiempo.

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Es la primera directora especialista en administración que está al frente del Nacional de Itauguá. Foto: Gentileza.

Orgullosa de sus raíces

La doctora contó que viene de una familia muy pobre y que está orgullosa de sus raíces. “Mi papá despachaba en un surtidor y era sereno durante casi toda su vida, y mi mamá daba de comer, preparaba empanadas. Estoy orgullosa de mis raíces, soy de San Lorenzo. Somos 2 hermanos, mi hermano es arquitecto. Mis padres dedicaron su vida a nosotros, les perdimos muy temprano, pero ya estábamos formados. Yo me recibí a los 23 años y mi hermano también. Ellos dieron todo por nosotros y apostaron a pesar de la pobreza, dedicaron todo para que nosotros podamos salir adelante”, apuntó.

En cuanto a su vida en familia, mencionó que tiene 2 hijos, un varón de 22 años que hace audiovisuales y su hija menor de 20 años que ahora está terminando el tercer año de medicina. “Es muy mi clon”, señaló entre risas. Confesó que sí o sí les da tiempo a sus hijos, aunque el cansancio apriete. “Tenemos que cenar juntos porque es lo único que podemos hacer en estos momentos. Estar con ellos por lo menos unas horas, aunque el cansancio me mate”, destacó.

Cabeza del hospital

Es la primera mujer en cumplir 2 años al frente del Hospital Nacional de Itauguá. Indicó que anteriormente estuvieron otras mujeres por un corto periodo de tiempo. “Soy la primera administradora nata y conociendo bien el hospital, la primera especialista en administración”, sostuvo.

Yolanda tiene en claro que nacer mujer ya te hace crecer en la adversidad y saber defenderte. Habló acerca del mundo de varones en la residencia de cirugía, donde tenía 16 compañeros y ella era la única mujer.

“Fue muy dura realmente. Nadie va a negar porque todo lo que dicen es cierto, más todavía acoso, es lo que más pasa y de todo. Lastimosamente hasta ahora eso existe a pesar de todo. Eso forjó mucho más mi carácter y me endurecí muchísimo más. Por eso es que nadie en estos momentos puede decirme nada porque como jefa de urgencias traté de que no haya ninguna discriminación en cuanto al género. Siempre luché por eso porque yo lo he sufrido, pero salí. Yo luché palmo a palmo sin tener ninguna ventaja, al contrario”, refirió.

La profesional se describe como médica de corazón y de vocación. Foto: Gentileza.

Enfatizó que el varón siempre tiene ventajas y para la mujer se tiene que trabajar 3 veces más para que alguien se fije que está haciendo bien su trabajo. “Lastimosamente es así y para los varones es demasiado sencillo. Para nosotras, tenés que romperte trabajando y aún así no le das gusto a un jefe, más aún si es machista”, remarcó. Así también, explicó que todo lo que tiene, lo ganó con el sudor de su frente.

Dijo, además, que llegó a ser la secretaria general del sindicato del hospital y presidenta de la asociación médica. “También luché siempre por una jubilación y un sueldo justo para mis colegas, hasta ahora”, confirmó.

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Desafío en pandemia

Destacó que estudió administración, llegar a ser directora era una de las metas y aseguró que puede ser mujer, profesional, madre. Si bien no negó que le saca calidad de vida en estos momentos estar al frente del hospital más grande del país, sigue avanzando.

“Siempre fui candidata a ser la directora por mis dotes de administradora, pero creo que el destino me puso en este momento y en este lugar. El desafío más grande y esperemos que salgamos y sobrevivamos esto, que es lo único que uno espera”, apuntó.

La doctora Yolanda con su compañero de vida, José Ferreira, a quien señala como su soporte. Foto: Gentileza.

Lo más difícil de estar al frente del HNI

“Lo que sí es difícil es que contratamos 900 personas, entre ellas de enfermería, y te das cuenta que a la primera semana empiezan a renunciar por el miedo. Mucha gente va a descubrir que su vocación no es estar en un momento de guerra, y hablo tanto del personal médico como de enfermería”, manifestó.

Para Yolanda, la lucha como directora administrativa es estar en el medio de todo un equipo. “Tomar decisiones que a veces tácitamente tenemos que empezar a tomar. Lastimosamente en estos momentos estamos superados. Yo soy médica de corazón y de vocación, nunca dejé de formarme tampoco en eso, conozco la medicina y puedo ir tranquilamente a atender allá al frente, como de hecho lo hago ahora con el equipo”, apuntó.

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Igualmente, habló acerca de las 200 camas que son exclusivas de COVID-19 y también que es un hospital de 500 camas que lleva a un montón de problemas, porque están las cirugías, pediatría, ginecología. “Muchas veces tenés que estar en el medio de eso, de priorizar”, expuso.

Finalmente, expresó que le tocó elegir las mejores personas de su equipo de trabajo. “La directora médica, la jefa del modular, la jefa de UTI (unidad de terapia intensiva), todas tenemos casi el mismo carácter y estamos saliendo. Dar todo de nosotros con tal de salvar una vida. Estamos juntas y creo que contra viento y marea, con caracteres fuertes de cada una estamos sobrellevando”, puntualizó.

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