La Semana Santa es tiempo para reflexionar y dejar ir todo lo malo que nos aqueja, más allá de disfrutar de la tradicional chipa, sopa, carnes asadas o compartir con los seres queridos, lo más importante es que en estos días santos uno pueda aceptar el error y pedir perdón.

Según el padre Antonio Rafael, de la parroquia San Pío de Fernando de la Mora, la Semana Santa arranca el Jueves Santo con el trigo pascual y culmina el Domingo de Pascuas con la resurrección de Cristo, tiempo en que cada persona debe resucitar el alma y quedar en paz con uno mismo.

“Todos llamamos a la Semana Santa al inicio de Domingo de Ramos hasta el final de la semana, el día de pascuas, pero litúrgicamente no es así. La Semana Santa empieza con el trigo pascual”, explicó en contacto con La Nación.

Afirmó que de esta manera, la Semana Santa recién arranca el Jueves Santo, luego el viernes y la vigilia pascual. “Lo otro sería la continuación de la cuaresma (hasta el Miércoles Santo)”, aclaró.

Las palmas se pueden colocar en las puertas o ventanas. Foto: Christian Meza.

Domingo de Ramos

Mañana se conmemora el Domingo de Ramos para la feligresía católica, a nivel país la tradición es asistir a misa con las palmas a ser bendecidas y luego llevarlas al hogar que quedará bendito por todo el año. Este año será el segundo en que no se podrá celebrar esta ceremonia como todos los años, en la que centenares de personas asisten a las iglesias.

Bendecir las palmas es muy importante para los católicos, ya que se recuerda la entrada de Jesús a Jerusalén, por lo que todos los años se replica esta tradición.

“Conmemoramos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, donde se encuentra con la gente cantando o sana al hijo de la Virgen, bendito el que viene en nombre del señor, que lo repetimos en la misa con el santo, santo es el señor y eso es el Domingo de Ramos”, afirmó el religioso.

Indicó que, debido al decreto presidencial vigente, solo se puede permitir el ingreso de 20 personas dentro de las parroquias, por lo que se están viendo otras medidas para llegar con la bendición a las familias.

“Tal vez se puede salir a recorrer en vehículos los barrios. Que la gente coloque sus palmas en sus puertas o ventanas para bendecirlas. Es la única forma”, refirió.

La Semana Santa es tiempo de compartir en familia, las deliciosas chipas, la última cena y por supuesto, la palabra de Dios. Foto: Gentileza.

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El trigo pascual

La Semana Santa comienza con la última cena del Jueves Santo. “Ese día se pueden poner flores, en toda la cuaresma no se canta gloria, ese día sí, porque es día de la eucaristía. Cuando Jesucristo dice tomad y comed, este es mi cuerpo; y tomad y bebed, esta es mi sangre”, apuntó.

Resaltó que estos días son de reflexión y perdón. “Si tenemos rencor en el corazón o enemistad con alguien, es momento de perdonar”, manifestó y agregó que el Jueves Santo es el día del amor fraterno.

Afirmó que el viernes es el único día del año en que no hay misa conmemorando la muerte de Jesús en la cruz. El sábado se recuerda la gran vigilia pascual y el domingo es el día de la fiesta más importante, la resurrección de Jesucristo.

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Cómo aplicarlo a la vida

El Jueves Santo, si no se puede ir a misa, se puede reflexionar en las casas, “perdonar incluso a los enemigos. Ese es el mensaje”, dijo el sacerdote.

El Viernes Santo, la muerte del señor. “Es donde podemos preguntarnos, ¿yo he muerto a mis caprichos, a mis pecados, a mi egoísmo?, lo que importa es aplicar a nosotros la Semana Santa”, aconsejó.

El Domingo de Pascua, “cada uno debe resucitar; claro, si ha muerto a todo lo negativo, todos mis pecados y cantar el aleluya”, sentenció.

Iglesia San Pedro Apóstol. Foto: Archivo.

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