A las 14:36 de este sábado se lanzó al espacio el primer satélite de bandera nacional denominado #GuaraniSAT1, para de esa forma unirse a la estación espacial internacional. El despegue del cohete Antares se realizó desde el Puerto Espacial del Atlántico Medio, en la instalación de vuelo de la NASA en la isla Wallops, en la costa de Virginia, al este de Estados Unidos.
El evento fue transmitido en directo por el canal local Paraguay TV, que ofreció una programación especial desde las 13:00. Este satélite es el resultado del proyecto “Paraguay al Espacio” de la Agencia Espacial Paraguay (AEP). La Cancillería Nacional forma parte de la Junta Directiva de la AEP.
El director general de Planificación de la AEP, Jorge Kurita, señaló que la participación de Paraguay en este proyecto ya ha tenido un “efecto dominó” en el país con “la creación de equipos y grupos de investigación en el sector espacial, aplicados a solucionar problemas terrestres”.
“Esto no es el final, sino el comienzo. Esto va estar orbitando un día y medio para recién llegar a la Estación Espacial Internacional. Una vez ahí se desempaca, se quita el satélite y se hace que funcione. Luego, la puesta en órbita será otro gran hito, pero ya estamos en el espacio, ese es un gran paso. Pero una vez en órbita, podremos decir que oficialmente tenemos un satélite”, declaró Kurita.
El costo directo del satélite, qué es el hardware más las pruebas y demás, dentro del programa académico es de 140.000 dólares. Fuera de este costo directo están otros que son indirectos, como el programa académico, la manutención de compatriotas en Japón, la infraestructura que la AEP tiene que montar aquí para poder comunicarse con el satélite y para poder controlarlo desde el centro de monitoreo y control.
Dos paraguayos en el marco de sus doctorados y maestrías en Japón desarrollaron el #GuaraniSAT1, el primer satélite paraguayo. Uno de ellos es Adolfo Jara Céspedes, investigador del Grupo de Investigación en Electrónica y Mecatrónica (GIEM), que desarrolla su doctorado en Ingeniería Aeroespacial en el Instituto Tecnológico de Kyutech, Japón. Otro de los creadores es Aníbal Mendoza, egresado de Ingeniería Aeronáutica de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (FP-UNA), en el marco de su maestría en Ingeniería Aeroespacial en la misma institución de Japón.
Una vez llegado a la Estación Espacial Internacional se tendrá un tiempo de 2 a 6 semanas para poner en órbita el nuevo satélite. Foto: Captura de vídeo.
Nave “Katherine Johnson”
El despegue del cohete Antares, del conglomerado de empresas aeroespaciales estadounidenses Northrop Grumman, se realizó en la instalación de vuelo de la NASA en la isla Wallops, en Virginia, al este de Estados Unidos; en una misión de reabastecimiento a la Estación Espacial Internacional.
Dicho cohete transporta la nave espacial de suministros no tripulada Cygnus CRS-15 “S.S. Katherine Johnson”, que lleva el nombre de una matemática de la NASA cuyo amor por los números ayudó a enviar astronautas a la órbita de la Tierra y luego a la Luna.
Johnson falleció el 24 de febrero de 2020, a los 101 años de edad, y su historia inspiró la trama de la película “Talentos ocultos” (Hidden Figures, 2016).
El satélite paraguayo GuaraniSat-1 es uno de los tres proyectos de BIRDS 4 Satellite Project - KyuTech, junto a Maya-2 (Filipinas) y Tsuru (Japón). Foto: Gentileza.
Esta misión, que forma parte del programa Servicios Comerciales de Transporte Orbital (COTS, por sus siglas en inglés) de la NASA, traerá consigo 8.400 libras (3.810 kilos) de carga, incluidas varias demostraciones de desarrollo tecnológico, suministros para la tripulación y hardware del vehículo al laboratorio en órbita.
Una vez en la Estación Espacial Internacional, astronautas del módulo japonés pondrán en órbita a #GuaraniSAT1 entre 2 y 8 semanas después de su llegada. El satélite paraguayo cumplirá funciones básicas como tomar imágenes de baja resolución de la Tierra, clasificarlas y seleccionarlas para su descarga.
Elon Musk, CEO de SpaceX, cuya imagen se proyecta de forma remota desde la sede de SpaceX en Starbase, Texas, habla antes del lanzamiento de la oferta pública inicial (OPI) de SpaceX en el Nasdaq MarketSite de Nueva York. Foto: AFP
SpaceX lanza su cohete Falcon 9 poco antes de salir a bolsa
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SpaceX lanzó este viernes su célebre cohete Falcon 9, el más utilizado en el mundo, poco antes de su histórica salida a bolsa.
“¡Vamos SpaceX, vamos Starlink! A todos los miembros de la comun”, exclamó un portavoz de la compañía propiedad del magnate Elon Musk durante una transmisión en directo.
El cohete despegó a las 8:37 hora local (12:37 GMT) desde Cabo Cañaveral, Florida, transportando 29 satélites Starlink, también fabricados por SpaceX, que complementarán la constelación de más de 10.000 satélites de internet que la compañía ya ha desplegado en órbita.
El cohete de Space x despegó una hora antes de la salida a la bolsa. Foto: AFP
El cohete Falcon 9 realizó más de 600 vuelos hasta la fecha, un récord, y ha transformado el mercado del lanzamiento de satélites comerciales y militares al reducir significativamente sus costos.
Su novedad reside en que este lanzador es parcialmente reutilizable. El propulsor utilizado este viernes volaba por vigésima séptima vez.
El lanzamiento se produjo menos de una hora antes de la esperada salida a bolsa de la compañía.
FAO destaca rol de Paraguay en el impulso a la agricultura familiar
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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Paraguay destacó el liderazgo de Paraguay en la promoción de la agricultura familiar, durante XLIV Reunión Especializada de la Agricultura Familiar (REAF) del Mercosur.
Asimismo, se valoró el papel que el espacio se encuentra desempeñando durante más de dos décadas como una plataforma de diálogo político y construcción colectiva de políticas públicas para el sector.
Así lo explicó Iván León Ayala, representante de la FAO en Paraguay, quien resaltó que la amplia participación de gobiernos, organizaciones de productores y otros actores constituye uno de los principales activos del mecanismo, permitiendo una integración más inclusiva y cercana a las necesidades de los territorios rurales.
El momento que atravesamos exige hoy la construcción de estrategias concretas en áreas claves. “La variabilidad climática, el desafío de conservar nuestros recursos naturales, de reducir las desigualdades, acelerar la adopción tecnológica, no son desafíos del futuro, son elementos que están reconfigurando de manera continua nuestros territorios rurales”, comentó.
Destacó además que los temas que fueron priorizados para los días de diálogo fueron enmarcados en una agenda de crecimiento económico, social, ambiental, garantizando un desarrollo que no deje a nadie atrás.
“En ese contexto, cerrar las brechas productivas, fortalecer el acceso a mercados, entre otros temas, son habilitantes de la transformación activa de los territorios”, aseguró.
El representante también advirtió que la región enfrenta desafíos cada vez más complejos, entre ellos la variabilidad climática, la conservación de los recursos naturales, la reducción de las desigualdades y la aceleración de la adopción tecnológica.
En ese contexto, consideró fundamental fortalecer espacios de concertación como la REAF para impulsar estrategias que promuevan el acceso al financiamiento, la asistencia técnica, la innovación, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, así como una mayor inserción de los productores en los mercados.
Igualmente, subrayó la importancia de incorporar en el centro del debate a los pueblos indígenas, las mujeres, los jóvenes y las organizaciones de productores, destacando que sus conocimientos y experiencias son esenciales para avanzar hacia sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos, sostenibles y resilientes.
Sumado a ello, desde el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) resaltaron el papel fundamental del financiamiento como herramienta para fortalecer la producción familiar y promover el desarrollo sostenible del sector rural, reafirmando el compromiso con el fortalecimiento de la agricultura familiar campesina e indígena, mediante la promoción de herramientas financieras que contribuyan al desarrollo rural sostenible.
“Este importante espacio de diálogo y construcción de políticas públicas reúne a representantes gubernamentales, organizaciones de la agricultura familiar y organismos internacionales para abordar temas clave como el acceso al financiamiento, la inserción en mercados, entre otros”, destacaron desde el CAH.
Un espacio de aprendizaje y resguardo de los saberes tradicionales
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Jimmi Peralta
Fotos: Gentileza
En el marco de las actividades que se realizan como parte del Plan de Salvaguarda del Poncho Para’i de 60 Listas, una institución cultural ubicada en Piribebuy busca rescatar su historia, técnica de elaboración, saberes tradicionales y el valor sociocultural del trabajo realizado por las artesanas de este emblemático tejido paraguayo.
“La Escuela de Salvaguarda responde a la necesidad de transmitir, preservar y fortalecer la técnica tradicional de elaboración del poncho. Su enfoque no corresponde al de una capacitación convencional orientada únicamente a la inserción laboral, sino a una formación cultural e integral, donde se comprende la elaboración del poncho desde la experiencia cultural, la práctica social, los saberes ancestrales y el valor del objeto cultural como patrimonio vivo”, explica Gustavo Agüero, director de Protección del Patrimonio Cultural Inmaterial del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA), respecto a la reciente habilitación de la Escuela de Salvaguarda del Poncho Para’i de 60 Listas, en Piribebuy.
Gustavo Agüero, director de Protección del Patrimonio Cultural Inmaterial del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA)
Esta iniciativa que se da en el marco del Plan de Salvaguarda del Poncho Para’i de 60 Listas, que consolida un espacio de formación orientado a fortalecer la transmisión intergeneracional de esta técnica.
La sistematización de los saberes vinculados a la elaboración del poncho para’i de 60 listas no surge de manera reciente ni aislada. El IPA viene desarrollando desde hace varios años un proceso sostenido de documentación, preservación y promoción de técnicas y saberes tradicionales.
DIMENSIÓN CULTURAL Y TRADICIONAL
“Dentro de este proceso se han desarrollado materiales de apoyo y registro, entre ellos publicaciones como el libro ‘Poncho para’i de 60 listas’, actualmente en proceso de actualización, además de contenidos metodológicos y lineamientos formativos que sirven de base para la Escuela de Salvaguarda. Todo ello busca organizar y transmitir el saber empírico de las artesanas respetando su dimensión cultural y tradicional”, explica el director.
La Escuela de Salvaguarda inició sus actividades el pasado 13 de abril. La institución está dirigida a participantes con trayectoria previa en la técnica, lo que permite desarrollar un proceso de enseñanza más profundo, sostenido y personalizado. En este modelo, las maestras artesanas Rosa Segovia, Fidelina Burgos y Adriana Ávalos Santacruz ocupan un rol central no solo como transmisoras de la técnica, sino como portadoras vivas de un sistema cultural integral.
El proceso formativo abarca múltiples dimensiones que se transmiten de manera directa y experiencial: la técnica del tejido, el conocimiento tradicional, incluyendo el uso de terminología en guaraní, las prácticas sociales vinculadas al trabajo artesanal y el valor simbólico del poncho dentro de la comunidad. De este modo, la enseñanza trasciende lo técnico y se convierte en una experiencia de aprendizaje cultural integral.
ESPACIO DE INTERPRETACIÓN
El Centro de Interpretación del Poncho Para’i de 60 Listas funciona en la sede del Museo Histórico Pedro Pablo Caballero de Piribebuy, un distrito del departamento de Cordillera con mucha historia. El espacio fue concebido para acercar a la comunidad y a los visitantes a la historia, el simbolismo y la relevancia cultural de este tejido tradicional.
“El museo y espacio de interpretación responden a la necesidad de generar un lugar donde la ciudadanía pueda comprender las distintas dimensiones del poncho para’i de 60 listas: su historia, técnica de elaboración, saberes tradicionales y el valor sociocultural del trabajo realizado por las artesanas”, comenta Agüero.
Esta acción forma parte de un conjunto de estrategias articuladas que integran el plan de salvaguarda de esta técnica reconocida en la lista de patrimonio cultural inmaterial que requiere de medidas de salvaguarda urgente de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).
El espacio del Poncho Para’i de 60 Listas expone un acervo vinculado tanto al objeto cultural como a todo el universo sociocultural que lo rodea. Además de los ponchos, se exhiben herramientas tradicionales utilizadas en su elaboración, como telares e hilos, así como materiales que permiten comprender el proceso de producción, la historia del poncho, las técnicas artesanales y los saberes transmitidos de generación en generación.
ACCIONES INTEGRALES
Los pilares para fortalecer la valoración del poncho para’i de 60 listas abarcan distintas etapas del proceso de salvaguarda: formación, diseño, promoción y comercialización.
“En primer lugar, se trabaja en la formación y fortalecimiento de las propias artesanas, entendiendo que la valoración del poncho comienza desde quienes lo elaboran y transmiten el saber tradicional. Asimismo, se impulsa la actualización de propuestas estéticas, como la incorporación de nuevas gamas cromáticas y diseños que permitan ampliar su uso y acercarlo a nuevos públicos, siempre respetando la técnica tradicional”, explica el funcionario.
El plan incorpora también el trabajo en la promoción y difusión del valor histórico, cultural y artesanal del poncho mediante campañas en redes sociales, espacios museográficos y materiales de difusión.
COMERCIALIZACIÓN
El último eslabón sería la comercialización, que constituye otro eje fundamental, buscando posicionar el poncho como una pieza artesanal de alto valor cultural y patrimonial.
“La salvaguarda del poncho para’i de 60 listas es un proceso continuo que requiere tiempo, planificación y sostenibilidad. En ese marco, además de la habilitación de la Escuela de Salvaguarda, se prevé asegurar la continuidad de los procesos formativos para que, año tras año, nuevas instructoras y artesanas puedan seguir transmitiendo este saber tradicional”, agrega.
Entre otras acciones, el pasado miércoles 20 de mayo se realizó el Concurso de Maestría en la Elaboración del Poncho Para’i de 60 Listas, una iniciativa orientada a reconocer y visibilizar la destreza técnica de las artesanas.
Asimismo, se encuentran en desarrollo la actualización y reedición del ya citado libro, además de estrategias de promoción y difusión cultural. Todas estas acciones forman parte de un proceso integral de salvaguarda que busca garantizar la preservación y transmisión de este patrimonio cultural inmaterial a futuras generaciones.
“EMPEZÓ A VENDERSE MÁS COMO PIEZA CULTURAL”
Adriana Ávalos es una tejedora de Piribebuy que ve el reconocimiento del poncho y en la escuela oportunidades de preservar su oficio.
“La escuela garantiza que la técnica no se muera. El problema grande es que hay pocos jóvenes tejiendo. La escuela forma a la próxima generación y eleva el nivel técnico de todos. Esperemos que sea una escuela permanente para enseñar”, comenta Ávalos, artesana tejedora de poncho para’i de 60 listas de Piribebuy.
Para las trabajadoras de esta pieza, el reconocimiento por parte de la Unesco en 2023 abrió una oportunidad para la puesta en valor de su producto.
“En Piribebuy el reconocimiento ayudó a que el cliente entienda por qué el poncho para’i de 60 listas vale más. El impacto en general es positivo para quienes ya hacen productos de calidad. El poncho empezó a venderse más como pieza cultural, utilizándose en apliques en uniformes en instituciones publicas”, comentó Ávalos, quien es una de las transmisoras de conocimientos de artesanía en la escuela recientemente habilitada.
Desde su mirada, el trabajo de puesta en valor puede permitirles llegar a un precio final rentable y sostenible en el tiempo, considerando la inversión en materia prima y tiempo de trabajo invertidos en la creación de cada poncho.
“La gente local a veces no paga el precio real. Hace falta educar al comprador paraguayo para que entienda por qué cuesta lo que cuesta. Sin eso, dependés solo del turista”, señaló.
En ese marco, considera que el espacio de interpretación del museo permite difundir más sobre el modo de producción de cada pieza y lo relevante de su aporte.
“Pasa de ser un producto a ser una historia. El museo da contexto, preserva técnicas antiguas y le da prestigio. Cuando un cliente entra y ve el proceso, deja de regatear tanto. También sirve para atraer turismo”, concluyó.
Un espacio de libertad, encuentro y pensamiento crítico
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Jimmi Peralta
Fotos: Mariana Díaz
Medio siglo de existencia celebra hoy el Centro Cultural de España Juan de Salazar (CEEJS), uno de los íconos de la actividad cultural de Asunción. El Gran Domingo de La Nación conversó con su directora, Laura Mesa, quien comparte algunas novedades que ofrecerá el espacio en este especial aniversario en el que reabre sus puertas con importantes reformas.
La apuesta institucional concreta a la divulgación cultural y la creación en Asunción tiene como uno de sus referentes fundamentales al Centro Cultural de España Juan de Salazar, que hoy celebra sus 50 años de existencia, reabriendo sus puertas y estrenando novedades edilicias.
Este proyecto, que nació en 1976, pasó por diferentes etapas, siendo un refugio de libertad en momentos de dictadura, una escuela de divulgación y formación de público en otro, y el sostén de proyectos emblemáticos de la ciudad posteriormente.
La reapertura del Juande tendrá lugar hoy a las 19:00 con música y una propuesta gastronómica, además de otras actividades que se irán desarrollando a lo largo de la semana.
En el marco de este aniversario, La Nación/Nación Media conversó con la actual directora del Centro, Laura Mesa.
–¿Qué representa para la comunidad del Juande y la AECID la celebración de estos 50 años?
–Un hito histórico. Por un lado, somos el primer centro y, por tanto, el más antiguo de la Red de Centros Culturales de AECID en el exterior y, por otro, siempre ha sido reconocido a nivel local como un lugar emblemático, donde se ha trabajado impulsando y acompañando muchos procesos culturales locales, al mismo tiempo que se abrían espacios de diálogo e intercambio tanto a nivel iberoamericano como con España. También supone una gran oportunidad para evaluar lo construido y empezar a pensar en cómo imaginamos los próximos 50 años, en un momento en el que el mundo enfrenta diferentes crisis y donde la cultura puede seguir siendo ese motor de desarrollo, además una herramienta excelente de mediación.
REESTRUCTURACIÓN DE LA CASA
–¿Qué trabajos de branding, de metas o de infraestructura tienen planificados en este marco?
–Llevamos los dos últimos años haciendo una reestructuración importante de la “casa”. Tanto a nivel de seguridad y cumplimiento de la normativa vigente como pensando en una redefinición de espacios en función de los usos para los que más son demandados. Durante estos cuatro meses que hemos cerrado las puertas al público hemos trabajado en la actualización de nuestras salas de exposiciones, la renovación del auditorio, que incluye toda su caja escénica y el patio de butacas, así como una planta completa de luces y nuestros nuevos telones, trabajos todos ellos muy coordinados y con el apoyo de los mejores técnicos locales, que conocen a la perfección el funcionamiento de un auditorio como el nuestro, que tiene la particularidad de ser reversible y poder realizar funciones tanto hacia el interior como hacia nuestro jardín. Estrenamos nueva recepción, sumamos un nuevo espacio expositivo más, un jardín vertical en el camino hacia convertir nuestro patio en un lugar que se convierta en un refugio climático y otros equipamientos que nos conecten más y mejor con nuestro entorno, con nuestros vecinos, como son el parklet, que invitan a recuperar esa tradición de “veredear” y refuerza nuestro trabajo por el derecho a la ciudad y el apoyo en la revitalización del centro histórico de Asunción.
–¿Cuáles son los eventos más importantes que planean para este año?
–Este año reabrimos las puertas recordando también el centenario de la llegada de Josefina Plá a Paraguay y por ello hemos puesto varias acciones en marcha. A principios de año se incluyó su legado in memoriam en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes y le hemos dedicado nuestra fachada de Herrera, con un mural de gran dimensión desarrollado por un colectivo de jóvenes artistas urbanas, coordinadas por la artista Raya del Río. Este mural se inspira en sus grabados y estará acompañado de una muestra en el nuevo espacio expositivo de la antesala de nuestro auditorio, un trabajo en el que se muestran por primera vez muchos de los grabados de colecciones particulares, así como otras ilustraciones raras de la artista, junto a cerámicas de la colección del propio Centro.
LA CULTURA COMO DERECHO
–Haciendo una revisión histórica, ¿cuáles fueron los objetivos cumplidos más relevantes en estas décadas?
–Ha sido, sigue siendo y continuará siendo un espacio de libertad, de encuentro, de pensamiento crítico, una auténtica casa común para creadores, colectivos y públicos diversos. A lo largo de cinco décadas, el Centro ha demostrado que la cultura es un derecho, pero también un bien público y una poderosa herramienta de cooperación, que no hay desarrollo posible sin diversidad cultural, sin participación ciudadana, sin diálogo entre comunidades, en definitiva, sin derechos culturales. El Centro Cultural de España en Asunción puede ser un ejemplo de cómo la cooperación cultural se construye desde el respeto, desde la escucha y desde el trabajo en red hoy. Tras su renovación, miramos al futuro con el mismo compromiso: seguir impulsando una cultura viva, crítica y transformadora, capaz de responder a los desafíos de nuestro tiempo. Porque si algo nos enseñan estos 50 años del Juan de Salazar, es que la cultura no es un lujo ni un complemento para el desarrollo. Es, sin duda, uno de sus pilares más fundamentales.
–¿Existen eventos, acciones o anécdotas concretas que hayan ocurrido en estos 50 años que se celebren o se recuerden en el marco del aniversario?
–50 años dan para escribir todo un libro, una novela ficcionada en la que muchos se verían reconocidos. Hacemos una media de 250 proyectos al año, sin contar con aquellos de la cesión de espacios y solo el año pasado alcanzamos a un público de 30.000 personas. Si lo multiplicamos por 50, nos dan muchos ratos para anécdotas. Por el centro han pasado muchos artistas y profesionales españoles muy destacados de todos los tiempos: Paco Ibáñez, Chano Domínguez, Clara Montes, Alberto García Alix, Javier Ruibal, Mona Martínez. Muchas personalidades de la cultura e instituciones, pero lo que sin duda impacta mucho es conocer de primera mano cómo el centro ha formado parte de los inicios y de la vida de tantos profesionales de Paraguay. En el marco del 50 aniversario y con el objetivo de dar voz a muchas de ellas, fuimos contactando poco a poco y el sí rotundo acompañado del relato de su relación con nuestro espacio fue el denominador común. Es muy emocionante escuchar el cariño con el que todos recuerdan las diferentes etapas en las que estuvieron involucrados.
VÍNCULOS HISTÓRICOS
–¿Cómo se pueden juzgar y/o valorar el interrelacionamiento entre las culturas de España y de Paraguay logrado a través de los distintos proyectos del Centro?
–Los vínculos históricos, culturales, literarios, migratorios, diplomáticos y políticos son muchos. Paraguay es un país hermano. El Centro Cultural de España Juan de Salazar se ha convertido en un espacio que forma parte de la memoria cultural y democrática de Paraguay y que es muy importante para la AECID desde su nacimiento en 1976. En un contexto político complejo, este Centro ha sido mucho más que un lugar para la cultura. Esto no hubiera sido posible si la construcción del Centro como un gran proyecto no hubiera ido acompañada del apoyo y trabajo de proximidad tanto con las instituciones públicas locales, pero sobre todo con las comunidades que conforman su sociedad civil, ya que trabajamos con colectivos no solo del sector cultural, sino en temas mucho más amplios como derechos humanos, igualdad, medioambiente, patrimonio, etc.
–El Juande fue durante la dictadura un espacio de resistencia y de protección para los artistas comprometidos. ¿Qué representa para la historia del Centro eso?
–Para la historia del Centro Cultural ese pasado representa una de sus capas más profundas y constitutivas. El Centro Cultural ha sido históricamente un espacio de encuentro donde ejercer libremente la libertad de expresión y de ideas. Ha sido fundamental su papel durante la dictadura militar como “refugio” para creadores e intelectuales, así como también ha sido y es un espacio que apuesta por el acceso, la defensa y la promoción de los derechos culturales.
Representa además la convicción de que la cultura es un derecho. En el ejercicio del arte y de la libertad de expresión en un contexto restrictivo, la cultura permitió generar fisuras, ofreciendo un lugar donde circularan ideas, lenguajes y sensibilidades que no encontraban otros canales.
LLEGADA A NUEVOS PÚBLICOS
–Como espacio de divulgación y de propuestas, ¿cuál es la forma en la que el Juande piensa hoy su relación con los artistas y el público?
–En los últimos años hemos trabajado por la mejora del acceso a nuestro espacio común de trabajo, haciendo un esfuerzo en la transparencia a la hora de presentar las propuestas locales, que se enmarcan sobre todo en el eje de trabajo de apoyo a la creación, festivales e intercambio de experiencias y para lo que sacamos anualmente nuestra Ventanilla de Iniciativas, pero también trabajando bilateralmente en la programación anual del Centro, fruto de diferentes espacios de trabajo. Es cierto que el proceso de reestructuración nos ha requerido un esfuerzo extra para lograr una mejor sistematización y ordenación, pero llegamos a este aniversario con nuestras energías renovadas y el convencimiento de seguir abriendo espacios de diálogo y escucha, y apoyando el acceso a la cultura como un bien público global de primera necesidad. Trabajar en la construcción de nuevos públicos es una tarea continua del equipo, por un lado, para incorporar temas de actualidad y, por otro, para llegar a esas otras franjas etarias a las que no estábamos llegando tanto, adolescentes y adultos mayores.
–El rol educativo y de “creación de público” fue importante en la agenda asuncena en estos años. ¿Buscará el Juande ampliar en un futuro mayormente su territorio de influencia?
–La descentralización de la cultura es fundamental, sobre todo en un país donde las oportunidades en los territorios se reducen significativamente y así lo pensamos desde el Juan de Salazar. Desde hace varias décadas venimos trabajando en el programa extramuros con experiencias muy significativas como el trabajo en los bañados o el proyecto Laboratorio del Alma, desarrollado junto con Lizza Bogado y Dahia Valenzuela en el penal femenino del Buen Pastor. Nuestra gran asignatura pendiente es salir del Gran Asunción, pero en ese sentido, este año hemos comenzado una colaboración con la Casa del Bicentenario de las Artes Visuales, con quienes acabamos de finalizar un recorrido de cine con motivo del 8 de marzo que ha llevado la película española “Soy Nevenka” a lugares como Pilar, Villarrica, Encarnación o Ciudad del Este y la idea es darle continuidad a lo largo de todo el año.
En lo educativo, el año pasado pusimos en marcha un programa de mediación con las escuelas del Centro Histórico, que incluye visitas guiadas a todas nuestras exposiciones y trabajo del equipo en las escuelas.