Son varios los sectores afectados tanto física como mentalmente por la pandemia del COVID-19, como los niños, ancianos, profesionales de la salud y los propios enfermos que ya superaron la enfermedad. A esta lista también se suman los periodistas, que día a día ven muy de cerca la cantidad de casos, fallecidos, falta de medicamentos y la desesperación de las familias de los internados.
Para conocer más sobre esta situación que atraviesan todos estos sectores de la sociedad paraguaya, la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) organiza un taller para hablar sobre la salud del periodista.
Este taller será en formato virtual dirigido a profesionales periodistas, se abordará el tema de “Salud Mental” y se enmarca dentro un proyecto dentro del área de comunicación. “Esto teniendo en cuenta la situación actual que vive la población en pandemia por COVID-19, como el aislamiento, el encierro y otros factores”, explicaron.
Así también, instan a los distintos medios de comunicación a colaborar con la designación de un o una periodistas para que pueda participar y dar su experiencia como testimonios durante el encuentro especialmente para los estudiantes.
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Los temas a ser tratados serán: modos de comunicar en los medios masivos temas sobre salud mental; los medios masivos: ¿generadores de tensión y estrés?; la relevancia de espacios o contenidos de salud en programas de TV y radio en tiempos de pandemia.
Este encuentro virtual estará dirigido por los docentes Miguel H. López, periodista; y el doctor Héctor Acuña, psicólogo clínico. El encuentro será el próximo viernes 19 de febrero, desde la 19:00, mediante Google Meet y transmisión en vivo por el Facebook de la carrera. Los interesados se pueden inscribir al whatsapp: (0983) 212-802.
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Psicólogos alertan sobre el impacto de la crisis de ueno en la salud mental de la población
La Sociedad Paraguaya de Psicología se pronunció sobre el impacto de la crisis desatada tras el quiebre de ueno bank y su impacto en la salud mental de la población. En ese sentido, alertó que la incertidumbre sobre el acceso al propio dinero puede generar angustia, especialmente cuando están en juego gastos cotidianos como la alimentación, los medicamentos o el sustento familiar.
El primer impacto se siente en los hogares debido a que la intervención de ueno bank dejó a millones de personas sin acceso a su dinero, indican los psicólogos. “Para muchos hogares, incluso unos pocos días en esta situación implican no poder cubrir necesidades básicas como alimentos o medicamentos”, refieren los especialistas.
A eso se suma la angustia colectiva porque “la angustia no es un problema individual. Es la respuesta esperable ante una amenaza concreta a la subsistencia”, explican los profesionales de la salud. Y recuerdan que la Ley n.º 7018/2022 establece que la salud mental está determinada, entre otros factores por componentes socioeconómicos.
Asimismo, señalan que a la falta de recursos se suma la incertidumbre que constituye en sí mismo un factor de daño psicológico. Citan como motivos de incertidumbre dudas sobre el cumplimiento de los plazos de devolución; los montos que exceden la garantía; el futuro de empleos y comercios vinculados a la entidad; los fondos públicos y previsionales involucrados hacen que esta crisis alcance, de distintas maneras, a todo el país.
En ese contexto, la Sociedad Paraguaya de Psicología hace un llamado a las autoridades a sostener los plazos de devolución anunciados. Informar cada etapa con claridad y en formatos accesibles y priorizar a las personas más vulnerables. “La confianza en las instituciones es un bien colectivo que hoy está en juego”, alegan.
Afirman que quienes atraviesan esta situación tienen derecho a: reclamar, organizarse, expresarse pacíficamente porque “la acción colectiva ayuda a contrarrestar la impotencia y el aislamiento”.
Las recomendaciones brindadas para las personas afectadas son las siguientes:
- Apoyarse en las redes familiares y comunitarias.
- Evitar préstamos informales o abusivos.
- Desconfiar de ofertas de recuperación rápida de fondos.
- Acompañar especialmente a los adultos mayores.
“Si el malestar se vuelve difícil de sobrellevar es importante consultar en el servicio de salud más cercano o con un profesional de la psicología”, indican. Y finalmente resaltan que la solidaridad, la empatía y la participación activa fortalecen nuestra comunidad.
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La Corte busca mejorar sus controles y capacita a funcionarios con apoyo de la Contraloría
Desde la Corte Suprema de Justicia informaron este martes sobre una capacitación dirigida a funcionarios judiciales, con el objetivo de mejorar los controles internos y fortalecer el funcionamiento de la institución. Las jornadas forman parte del proceso de implementación del Modelo Estándar de Control Interno (MECIP 2015), que busca ayudar a las entidades públicas a trabajar con mayor organización, eficiencia y transparencia.
La formación cuenta con el acompañamiento del Equipo Técnico del Comité de Control Interno y está a cargo de especialistas de la Contraloría General de la República: los licenciados Andrea Rodríguez y Ciro Osvaldo Hermosilla Aguilera, además del ingeniero agrónomo Federico Palacios.
Durante la apertura, la directora de Gestión Organizacional, Nelly Burgos, dio la bienvenida a los participantes y explicó los objetivos del encuentro, que apunta a brindar herramientas para mejorar los procedimientos de control y el cumplimiento de las tareas institucionales.
El curso-taller continuará mañana miércoles y el jueves 5 de noviembre, en el Salón Auditorio “Dra. Serafina Dávalos”, ubicado en el primer piso del Palacio de Justicia de Asunción.
El MECIP 2015 establece pautas para que las instituciones públicas puedan controlar mejor sus actividades, detectar posibles debilidades y corregirlas a tiempo. En términos sencillos, busca que cada dependencia tenga claridad sobre sus responsabilidades, supervise sus procesos y trabaje de manera más ordenada para cumplir sus objetivos.
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La impunidad en los asesinatos de periodistas sube al 86 %, según alerta la Unesco
La impunidad en los asesinatos de periodistas aumenta por primera vez desde 2012, alertó la Unesco en un informe publicado el lunes, con motivo del Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas. Este año, “la tasa global de impunidad por los asesinatos de periodistas ha aumentado un punto porcentual hasta alcanzar el 86 %”, señala el reporte, lo que supone que seis de cada siete autores escapan a la justicia.
Este índice, que abarca los homicidios cuyas investigaciones no han concluido o siguen en curso, venía disminuyendo desde 2012, pasando entonces del nivel récord del 95 % al 85 % en 2024. “Las investigaciones y los procesos judiciales relacionados con los asesinatos de periodistas en zonas de guerra siguen siendo particularmente insuficientes”, destacó ante la prensa Mariya Gabriel, subdirectora general de Comunicación e Información de la Unesco.
Si bien esta agencia de Naciones Unidas “no es un tribunal de justicia”, la responsable precisó que ejerce “presión para que se haga justicia”. El informe, que sale a la luz cada dos años, contabilizó el asesinato de 189 periodistas, trabajadores de los medios y creadores de contenido que realizaban actividades periodísticas en 2024 y 2025, entre ellos 14 mujeres.
Se trata del bienio más mortífero para los periodistas de la última década. Dos tercios de ellos (67 %) fueron asesinados en zonas de conflicto, como los Territorios Palestinos, Yemen o Ucrania. “Esto marca un cambio importante en el panorama mundial de los riesgos para los periodistas”, expresó Gabriel.
La Unesco también destaca el uso cada vez mayor de “vehículos aéreos no tripulados o drones”, responsables del 26 % de los homicidios en 2024 y 2025. Además, insiste en que los periodistas siguen siendo asesinados en sus casas o vistiendo un chaleco que identifica su profesión.
“El Estado de Palestina volvió a registrar el mayor número de casos” en 2025, “con al menos 32 homicidios”, subraya el informe. En total, 1.641 periodistas fueron asesinados en el mundo desde 2006, fecha en la que la Unesco comenzó su registro. Esto representa, en promedio, una muerte cada cuatro días.
Algunas de las cifras presentadas en este informe difieren de las publicadas por el Comité para la Protección de los Periodistas o Reporteros sin Fronteras. La Unesco argumentó estas diferencias por “las circunstancias de un deceso que a veces son difíciles de evaluar debido a la constante evolución de los conflictos”.
Fuente: AFP.
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Fronteras y continuidades entre periodismo y literatura
- Carlos Oliveira
- Foto: Imagen generada con IA
La literatura y el periodismo son formas complementarias de aproximarse a la realidad. Escribir no es una actividad que se agote en el ejercicio estético ni una forma de evasión frente al mundo. La literatura constituye, ante todo, una manera de comprender la vida y de comunicarse con los demás. También una posibilidad de imaginar aquello que la realidad, con sus limitaciones y contradicciones, no siempre permite alcanzar.
El empeño de la humanidad en producir y consumir ficciones quizá responda a la disconformidad con el mundo que nos rodea y la necesidad de establecer otra relación con él. La literatura permite, entonces, representar la vida no solamente como es, sino también como podría ser.
En esa búsqueda, la frontera entre ficción y realidad se vuelve menos rígida de lo que suele suponerse. Aunque el escritor trabaja con elementos imaginarios, sus historias encuentran, por lo general, un punto de partida en la experiencia concreta. El periodismo, por su parte, procura describir los acontecimientos y reconstruir los hechos desde la realidad verificable. Sin embargo, ambas disciplinas participan de una misma necesidad: narrar la experiencia humana y encontrar una forma de hacerla inteligible.
El periodismo y la literatura son territorios capaces de dialogar y enriquecerse mutuamente. Más que una oposición rígida entre ambos oficios, cabe reconocer una continuidad: la escritura como instrumento para explorar el mundo, interpretar sus conflictos y transmitir una experiencia a los otros.
La diferencia entre contar lo que sucedió e imaginar lo que pudo haber sucedido no elimina la responsabilidad de quien escribe. La ficción puede transformar los materiales de la realidad, pero no necesariamente se aparta de su verdad profunda. El periodismo, a su vez, no se reduce a la enumeración de datos: también necesita una mirada, una estructura narrativa y una sensibilidad capaz de reconocer aquello que los acontecimientos revelan sobre la condición humana.
UNA TÉCNICA DE CONOCIMIENTO
La literatura es, por eso, mucho más que entretenimiento o testimonio de una época. Es una manera de mirar, una forma de conocimiento y una vía de comunicación. El escritor no escribe únicamente para sí mismo, sino para los demás, con la posibilidad de ampliar sus horizontes y enriquecer la experiencia cotidiana.
La literatura, desde esta perspectiva, no tiene por qué ocultar las zonas incómodas de la experiencia ni silenciar las emociones que contradicen los relatos convencionales. La verdad histórica no se fortalece mediante la eliminación de sus contradicciones, sino a través de una aproximación que permita comprenderlas.
Pero el compromiso con la verdad no se limita a la reconstrucción del pasado. También alcanza la relación del escritor con su presente y con las instituciones políticas y culturales en las que desarrolla su trabajo.
Durante décadas, el debate sobre las relaciones entre creación artística e ideología ha enfrentado a quienes defienden la autonomía estética de la obra y quienes consideran que la escritura debe asumir una responsabilidad explícita ante la sociedad. La discusión, con sus distintas variantes, ha atravesado buena parte de la historia intelectual del siglo XX.
COMPROMISO Y EVASIÓN
Allí surge la pregunta de si una obra nacida de un compromiso explícito puede alcanzar verdadera complejidad literaria. La literatura hecha desde una determinada convicción ideológica, según una objeción frecuente, corre el riesgo de convertirse en una pieza esquemática, subordinada a una tesis previa y desprovista de la riqueza que nace de la exploración libre.
El problema, sin embargo, no reside necesariamente en el compromiso, sino en la forma en que este se incorpora a la escritura. Una obra puede partir de una convicción política y, aun así, explorar las ambigüedades, los conflictos y las contradicciones de la experiencia humana. Del mismo modo, la pretensión de escribir al margen de toda posición ideológica no garantiza por sí sola la complejidad ni la calidad literaria.
Por ello, muchas veces la separación entre literatura comprometida y literatura de evasión carece de sentido porque la escritura nace de una experiencia en la que lo personal y lo colectivo resultan inseparables. No se trata de incorporar desde afuera una doctrina a la ficción, sino de reconocer que la vida del escritor ya está atravesada por las circunstancias históricas en las que se desarrolla.
Entonces, ¿por qué escribimos ficciones? ¿Para qué contamos historias? Quizá porque la realidad, por sí sola, no siempre alcanza a revelar el significado de lo que vivimos. Necesitamos narrarla, reconstruirla y encontrar las palabras que permitan compartirla con otros.
MIRADA AMPLIA
La ficción no anula la realidad del mismo modo que el periodismo no puede reducirse a una reproducción mecánica de los hechos. Ambas formas de escritura requieren una mirada capaz de seleccionar, relacionar e interpretar. Allí donde una cronología ofrece una sucesión de acontecimientos, la narración puede revelar sus tensiones, sus consecuencias y su dimensión humana.
La literatura, entendida de este modo, no constituye un territorio aislado de la vida. Es una forma de habitarla y de interrogarla. El escritor transforma sus experiencias en relatos, pero también vuelve sobre ellas para descubrir sentidos que quizá no pudo reconocer cuando sucedieron. En ese movimiento, la memoria deja de ser una simple evocación del pasado y se convierte en una herramienta para comprender el presente.
Tal vez allí resida la continuidad entre el periodismo y la ficción: en la necesidad de contar, en la responsabilidad de mirar de frente los acontecimientos y en la búsqueda de una verdad que no se confunda con la comodidad de las versiones establecidas. Cambian los procedimientos, las convenciones y los recursos narrativos, pero permanece la voluntad de comprender la experiencia humana y hacerla comunicable.
Si la literatura busca explorar la experiencia humana en sus múltiples expresiones y contradicciones, esa búsqueda comienza precisamente allí donde el escritor se niega a separar la historia que vivió de la necesidad de contarla.