La Cátedra de Neumología de la Facultad de Ciencias Médicas (UNA) pone a disposición de la ciudadanía el “Consultorio de cesación de tabaquismo” para brindar un servicio que tiene como objetivo ayudar a los fumadores que deseen dejar de hacerlo, con apoyo del plantel médico.
Los interesados pueden acceder a este servicio a través de la teleconsulta, en la cual los especialistas de la cátedra evaluarán a cada paciente y dependiendo de cada caso se podrá remitir por interconsultas a otros servicios de la institución. La línea habilitada para agendamiento es (0991) 870-012, los días de atención son lunes, miércoles y viernes, de 13:00 a 16:30 hs.
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En este sentido, cabe mencionar que en un 80% de los casos el tabaquismo se inicia antes de los 18 años de edad, creando una dependencia por la nicotina y convirtiéndose en un factor de riesgo para enfermedades respiratorias, cardiovasculares, entre otras.
La terapéutica para el tabaquismo consiste en la consejería de cesación, acompañado del tratamiento farmacológico. Entre los fármacos utilizados se encuentran la terapia de reemplazo de nicotina (chicle, parche transdérmico, sprays nasales e inhaladores) y la terapia no nicotínica como el bupropión.
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Es importante destacar que en el país solo se cuenta con el Bupropión, cuya eficacia está demostrada y es aportada por el Programa Nacional del Control de Tabaquismo y Enfermedades Respiratorias Crónicas (Pronaterc). Para más informes, pueden acceder al Twitter: @medicinauna y al Facebook: Facultad de Ciencias Médicas - UNA.
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Solicitan avanzar con elecciones de decano tras renuncias en Derecho UNA
Ante la renuncia de un integrante del Tribunal Electoral Independiente (TEI) y la candidata a vicedecana, informaron que ya se pueden retomar las elecciones para elegir a las próximas autoridades de la Facultad de Derecho de la UNA. Las elecciones debieron realizarse el pasado 20 de agosto, pero fueron suspendidas provisionalmente.
El Tribunal Electoral de la Capital, Primera Sala, ordenó el pasado jueves la suspensión provisoria de los comicios para elegir a los decanos y vicedecano para el periodo 2026 - 2031 de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), por una medida cautelar a pedido del Dr. Carlos Aníbal Fernández, en el marco de cuestionamientos al proceso electoral.
Ante esta situación, el abogado Edgar Ríos Parquet, integrante del Tribunal Electoral Independiente (TEI), presentó su renuncia para no afectar el cronograma electoral y facilitar la realización de los comicios. Así también, lo hizo una de las candidatas que dio un paso al costado.
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“En la fecha presenté mi renuncia al TEI ad hoc, con el propósito de eliminar cualquier controversia en torno a su integración y facilitar la inmediata continuidad del cronograma electoral. Por la estabilidad institucional de nuestra querida Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNA, exhorto a avanzar con el proceso de elección de decano y vicedecano”, expresó el abogado Edgar Ríos, consejero.
Así también, presentó la renuncia a su candidatura a vicedecana, Karen González, para evitar que su participación sea motivo de controversia dentro del proceso. “Con ambas renuncias, quedan subsanadas las situaciones que habían sido planteadas como fundamento de la suspensión, por lo que se dejaría sin efecto la medida cautelar, permitiendo la continuidad del proceso electoral”, resaltó.
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FPUNA: denuncian que actas eleccionarias son retenidas por la decana
Este martes, alumnos y graduados de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) se manifestaron para solicitar la liberación de las actas de las elecciones que se realizaron el pasado 20 de agosto, a modo de poder conocer quiénes son las nuevas autoridades. Ambos sectores denunciaron que la decana Silvia Leiva León está reteniendo los documentos para retrasar la entrega de mando y continuar ella en el cargo.
La medida fue tomada a raíz de que ya pasó un tiempo considerable tras las elecciones de las nuevas autoridades de la facultad para el periodo 2026 - 2031 y denunciaron que la decana Leiva León no ha remitido los resultados oficializados del acto eleccionario.
“Nuestro pedido fue concreto de que se remitieran las actas del acto eleccionario al Rectorado de la UNA. Es el paso que resta para que puedan proclamarse las autoridades electas”, expresó Fernando Moreno, miembro del consejo de la FPUNA, en entrevista con La Nación/Nación Media.
Agregó que las autoridades electas asumirán el primer día hábil de setiembre y encontrarán una contraparte exigente, atenta y dispuesta a colaborar. “Nos reunimos en plenaria a comentar un poco todo lo que venía pasando y acercamos las copias de las actas al Rectorado. Con eso, entendemos que se comunica y corresponde según el estatuto”, apuntó.
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Resaltó que la fuerza del proyecto siempre ha sido la transparencia y la unidad de todos los estamentos. “Las medidas de fuerza seguirán hasta que esto se pueda solucionar. Reitero, queremos que se remitieran las actas del acto eleccionario para que puedan proclamarse las autoridades del próximo periodo”, apuntó.
El 20 de agosto pasado el Consejo Directivo de la Facultad Politécnica eligió a sus nuevas autoridades, en un proceso conducido por el Tribunal Electoral Independiente Ad Hoc y desarrollado conforme al Reglamento General aprobado por el Consejo Superior Universitario: padrón publicado, candidaturas inscriptas sin impugnaciones, presentación de programas de gobierno en sesión pública transmitida por los canales oficiales de la Facultad, voto secreto y escrutinio público.
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Clínicas garantiza la atención médica tras expresar su apoyo al gremio de salud
La Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (FCM-UNA) emitió un comunicado este domingo para garantizar los servicios en el Hospital de Clínicas durante la huelga convocada por el Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed), entre el lunes 24 y el viernes 28 de agosto, respaldando la dignificación profesional y apostando por la apertura del diálogo.
“Como institución formadora de profesionales en ciencias de la salud y responsable del Hospital de Clínicas, expresa su solidaridad con el gremio médico nacional y manifiesta su apoyo a sus legítimos reclamos por una adecuada valoración profesional, mejores condiciones laborales y una remuneración justa”, manifiesta la nota emitida en redes sociales.
“En el ámbito de sus competencias, la FCM-UNA continúa impulsando las gestiones orientadas a mejorar las condiciones laborales y salariales de sus funcionarios, convencida de que la dignificación del talento humano es indispensable para fortalecer la educación médica y la salud pública”, agrega el comunicado.
“Al mismo tiempo, reafirmamos nuestro compromiso con los pacientes y con la continuidad de los servicios ofrecidos por el Hospital de Clínicas, confiando en que el diálogo responsable permita alcanzar soluciones justas y sostenibles”, concluye el mensaje publicado desde San Lorenzo, el 23 de agosto de 2026.
Por su parte, el Instituto de Previsión Social (IPS) anunció que los servicios de la previsional funcionarán con normalidad durante la semana del paro. Mientras que el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS) estableció mediante la Resolución S.G. n.º 481, que los servicios esenciales de urgencias, terapia intensiva, maternidad, diálisis y oncología, entre otros, deberán funcionar las 24 horas del día en los hospitales públicos.
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“Hoy la sociología paraguaya produce más y mejor que nunca”
“Sociología paraguaya: dos momentos” es la última publicación del sociólogo Carlos Aníbal Peris que fue presentado el pasado viernes en el marco del Simposio de Sociología 2026. El material aborda el devenir de la disciplina en el país, que tras un largo periodo de orfandad logró institucionalizarse y busca consolidarse planteando una mirada crítica sobre el presente.
- Por Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos Archivo / Gentileza
“Dos veces le prohibieron a la sociología paraguaya mirar al país”, recuerda Carlos Peris en este este libro publicado desde la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
La obra investiga un primer hecho entre 1900 y 1913 cuando Cecilio Báez intenta la primera cátedra y es resistida por la Iglesia católica y un segundo entre 1972 y 1983 en la Universidad Católica: “La institución que había combatido a la disciplina es ahora la única capaz de alojarla, porque bajo la dictadura es también el último espacio con algún margen. Pero el margen tiene un límite y en 1983 la carrera se cierra”.
Peris cuenta que “una ironía metodológica atraviesa todo el libro y que me parece la mejor razón para leerlo: el aparato que vigilaba es el que conservó. Terminé reconstruyendo un capítulo de la vida intelectual paraguaya con los papeles de quienes la reprimieron. Eso obliga a una conclusión práctica: los archivos –el del Terror, pero también los universitarios y los eclesiásticos– son patrimonio público y hay que abrirlos y digitalizarlos, porque cada expediente que se pierde es una parte de nuestra historia intelectual que queda explicada para siempre como desinterés. Por eso el libro incluye los documentos en facsímil: quiero que el lector juzgue por sí mismo, no que me crea a mí”, apunta.
–En el primer momento es la Iglesia católica la que se opone a una cátedra. ¿Por qué pasó?
–Hago una precisión que importa: la Iglesia no se opone a la cátedra por vía administrativa –no hay un expediente que la clausure–, se opone a lo que la cátedra enseña y lo hace en el terreno público. La cátedra de Sociología se crea por decreto del Poder Ejecutivo en el año 1900, en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción, y su titular es Cecilio Báez, que en 1903 publica el primer manual paraguayo de la disciplina. Báez es masón y librepensador, y enseña una explicación del orden social que no necesita de la providencia: monismo, evolución, desnaturalización de la familia bíblica. Eso, en el Paraguay de 1900, no era una discusión de aula, era una guerra cultural.
TOMA DE POSICIÓN
–¿Cómo llega la sociología al Paraguay?
–La sociología paraguaya no llega al país como una importación académica neutra, una novedad europea que se enseña porque queda bien en un plan de estudios. Llega como una toma de posición sobre quién tiene derecho a explicar la sociedad. Y el detalle decisivo es que el hombre que abre la cátedra en 1900 es el mismo que en 1913 firma el manifiesto: no hay un Báez profesor y un Báez militante, hay un solo dispositivo intelectual funcionando en dos escenarios, el aula y la plaza. Lo que se enseñaba adentro es exactamente lo que sangraba afuera.
–Luego aparece la intervención de la dictadura a una cátedra en marcha por unos 10 años. ¿Cómo fueron los hechos de acuerdo a tu investigación en las fuentes?
–Es la parte más incómoda del libro: no hay una intervención de la dictadura en el sentido clásico, no hay tanque ni decreto de Alfredo Stroessner cerrando una carrera. Hay un procedimiento interno, estatutario, impecable en la forma. La carrera de Sociología se abre en la Universidad Católica en 1972 –la institución que setenta años antes había combatido a la disciplina es ahora la única con margen para alojarla, porque bajo la dictadura es el último espacio con algo de aire–. El deterioro empieza antes del final: en 1978 se rechaza un proyecto de reformulación y una circular disuelve la Facultad de Ciencias Sociales dentro de la nueva Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas. Lo que reconstruyo con los expedientes es que en 1982 se inscribe un solo alumno y la carrera ya no figura en los folletos de oferta de la Universidad ni de 1982 ni de 1983. Es decir: dejó de ofrecerse antes de que existiera una resolución que la cerrara.
LÍNEAS DE ESTUDIO
–¿Cómo ves la sociología en el presente?, ¿qué estudios destacás?
–Hoy la sociología paraguaya produce más y mejor que nunca, y con menos épica. Destaco tres líneas. La cuestión agraria y ambiental, donde el trabajo de Ramón Fogel sigue siendo la referencia obligada para entender la expansión del agronegocio y el desplazamiento campesino e indígena. La sociología de la estructura social y la educación, donde Luis Ortiz ha mostrado cómo la desigualdad se reproduce por vía escolar en un país que se cuenta a sí mismo como igualitario. Y la agenda de ilegalidad, crimen organizado y captura territorial, que es donde yo trabajo. Sumaría el trabajo historiográfico sobre la propia disciplina –Javier Caballero Merlo, Lorena Soler– y la producción del CPES, que sostuvo la investigación social cuando la universidad no podía.
–¿Sentís consolidada a la sociología en el país?
–Institucionalizada, sí. Consolidada no todavía. Hay carreras, hay posgrados, hay una revista, hay investigadores categorizados: hace treinta años eso no existía y no es poco. Reponer la continuidad histórica es discutir el presente: la sensación de que la sociología paraguaya siempre está empezando de nuevo no es un rasgo de carácter nacional, es el efecto de dos cortes bien fechados. Una disciplina que no conoce sus propias interrupciones cree que su fragilidad es culpa suya. Y por eso también insisto con lo institucional: la consolidación no se decreta ni se declama en un congreso, se construye en un aula que abre todos los años. Mientras la Facso siga formando sociólogos y sociólogas en la universidad pública, la disciplina tiene piso. Ese es el resguardo real que el país no tuvo en 1913 ni en 1983.