El hombre se encuentra prófugo. En una oportunidad anterior, había raptado a su hijo de dos años de edad, mientras amenazaba de muerte a su expareja, y a los familiares de la misma. Foto: Ilustrativa
Intento de feminicidio: Hombre gatilló varias veces contra su expareja, pero no salieron los disparos
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Blas Garay. Omar Jara. Agencia Regional.
Un hombre llegó a la casa de su expareja, con la que tiene hijos, y supuestamente trató de asesinarla, para lo cual realizó varios disparos con un arma, pero milagrosamente las balas no salieron.
El hecho ocurrió durante el atardecer del viernes, en una vivienda de la colonia Blas Garay, distrito de Coronel Oviedo. Según los datos, éste ya fue el segundo intento de atentar contra la vida de su expareja.
Se trata de Ceferino Bogado, quien tiene antecedente de violencia doméstica y cuenta con una orden de captura. El hombre se encuentra prófugo.
De acuerdo al informe, Bogado se refugia en un monte cercano, desde donde realiza disparos hacia la casa de su expareja y su familia. En una oportunidad anterior, cubriéndose con disparos, ya había raptado a su hijo de dos años de edad, mientras amenazaba de muerte a su expareja, Luz Roa, y a los familiares de la misma.
Luego de que se denunciara el hecho, Bogado devolvió a la criatura, pero no cedió en su intento de atentar contra su exmujer y llevar a su pequeño hijo.
A últimas horas del viernes, volvió a tomar a su hijo y pidió hablar con la mujer, quien al principio se negó, pero ante la insistencia del hombre y el peligro que podría correr su pequeño hijo salió para conversar. Cuando se asomó, el amenazante hombre la tomó del brazo y la llevó hacia el patio, donde habría gatillado varias veces a quemarropa hacia la cabeza de la mujer, pero el arma se trancó.
Otros hijos de la mujer salieron a socorrerla, y lograron inmovilizar al atacante. Un tío del hombre también llegó a la casa y trató de calmar a su sobrino y cuando sintió que había logrado el propósito, pidió a la familia que lo dejen ir y el hombre huyó del lugar.
Sin embargo, poco después, desde su refugio del monte, Bogado comenzó a enviar mensajes al teléfono de su expareja, en los que le advertía que le liquidaría a ella y a toda la familia.
El fiscal Fermín Segovia ordenó su inmediata captura para ser puesto a disposición de la Justicia y al mismo tiempo evitar que concrete sus amenazas. En el lugar se hicieron presentes agentes policiales de la zona y una vez que éstos se hayan retirado, de acuerdo a los datos, el peligroso hombre comenzó a efectuar disparos desde el monte, según refirieron los familiares de su ex pareja.
Un brutal intento de feminicidio se registró ayer en Limpio, donde una mujer de 63 años fue gravemente herida con un arma blanca en el interior de su vivienda, recibiendo unas 14 puñaladas. El presunto agresor, su exmarido, contaba con una orden de captura pendiente por violencia familiar emitida en 2025.
El hombre, identificado como Miguel Ángel Romero, de 49 años, fue detenido en horas de la tarde de ayer en Capiatá.
El hecho se registró durante la mañana de este sábado en una residencia ubicada en la compañía Villa Jardín. La agresión ocurrió en presencia del hijo mayor de la pareja, quien intervino rápidamente para socorrer a su madre y trasladarla a un centro asistencial.
La víctima fue identificada como Rosi Ramona Pinho Gire, de 63 años. Según el relato, mantuvo una fuerte discusión con su expareja, quien desenfundó un arma blanca y le propinó 14 puñaladas en diversas partes del cuerpo.
La mujer recibió las primeras atenciones de urgencia en el Hospital Distrital de Limpio y, debido a la gravedad de las heridas, fue derivada de urgencia al Hospital de Trauma, donde se debate entre la vida y la muerte.
Rosi Ramona Pinho Gire fue internada en el Hospital de Trauma de Asunción luego de ser atacada en su vivienda de la compañía Villa Jardín. Foto: CMG/NM
Sufrió 14 puñaladas: mujer está en estado crítico tras intento de feminicidio en Limpio
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Un brutal intento de feminicidio conmocionó este sábado a la ciudad de Limpio, donde una mujer de 63 años fue gravemente herida con un arma blanca en el interior de su vivienda, recibiendo unas 14 puñaladas. El presunto agresor, su exmarido, contaba con una orden de captura pendiente por violencia familiar y actualmente es buscado intensamente por las fuerzas de seguridad.
El hecho se registró durante la mañana en una residencia ubicada en la compañía Villa Jardín. La agresión ocurrió en presencia del hijo mayor de la pareja, quien intervino rápidamente para socorrer a su madre y coordinar su inmediato traslado a un centro asistencial.
La víctima fue identificada como Rosi Ramona Pinho Gire, de 63 años, quien se encontraba en su domicilio cuando irrumpió su expareja, Miguel Ángel Romero, de 49 años. Tras mantener una fuerte discusión, el hombre desenfundó un arma blanca y le propinó 14 puñaladas en diversas partes del cuerpo.
Debido a la severidad del ataque, la mujer recibió las primeras atenciones de urgencia en el Hospital Distrital de Limpio, pero ante la extrema gravedad de las estocadas, principalmente concentradas en el tórax, fue derivada de urgencia al Hospital de Trauma en Asunción, donde se debate entre la vida y la muerte.
Por su parte, la Policía Nacional confirmó que Romero violó la orden de restricción y su estado de rebeldía judicial tras denuncias previas formuladas por la propia víctima. Tras cometer el atentado, el sospechoso se dio a la fuga y las autoridades mantienen desplegados varios operativos para lograr su localización y captura.
El caso no solo conmociona por la brutalidad del crimen, sino por los antecedentes que ahora colocan bajo cuestionamiento la capacidad de respuesta de las instituciones encargadas de proteger a las víctimas de violencia. Foto: Gentileza
Deysi Paola: el rostro de una protección que falló
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Deysi Paola Giménez Segovia tenía apenas 22 años y un futuro por delante. Estaba en el último tramo de la carrera de Derecho, trabajaba y buscaba construir su independencia. Pero la noche del jueves 8 de octubre, cuando caminaba hacia su lugar de trabajo en Lambaré, fue asesinada a tiros en plena vía pública. El principal sospechoso es su expareja, Aldo Alexis Duarte, de 26 años, quien permanece prófugo.
La joven había denunciado hechos de violencia y amenazas atribuidos al hombre. También contaba con una orden judicial de alejamiento. Sin embargo, esa medida no consiguió evitar el desenlace fatal.
El caso no solo conmociona por la brutalidad del crimen, sino por los antecedentes que ahora colocan bajo cuestionamiento la capacidad de respuesta de las instituciones encargadas de proteger a las víctimas de violencia.
El principal sospechoso es su expareja, Aldo Alexis Duarte, de 26 años, quien permanece prófugo. Foto: Gentileza
Denunció, pidió protección y terminó asesinada
Según los reportes policiales, Deysi había recurrido a la Justicia ante situaciones de violencia atribuidas a su expareja. Un juzgado de Capiatá, donde vivían anteriormente, había dispuesto una medida de restricción.
El abogado William Amaral Martínez, quien fue jefe de la joven, aseguró que existían antecedentes de acoso y amenazas denunciados ante el Juzgado de Paz de Lambaré y que el caso también había llegado al Ministerio Público.
Amaral cuestionó la respuesta institucional y denunció que no se habría activado el protocolo de protección. También hizo referencia a demoras en el tratamiento judicial del caso, circunstancias que requieren una revisión de los expedientes correspondientes.
La joven, que estaba próxima a culminar sus estudios de Derecho, había acudido precisamente a las instituciones encargadas de garantizar el cumplimiento de las leyes. Su muerte instala una contradicción dolorosa: una futura abogada que recurrió al sistema judicial en busca de protección terminó siendo víctima de la violencia que había denunciado.
Una ley que protege en el papel, ¿pero también en la práctica?
Paraguay cuenta desde 2016 con la Ley 5777, de Protección Integral a las Mujeres contra Toda Forma de Violencia, que establece medidas preventivas y mecanismos de protección para las víctimas.
Entre esas disposiciones se encuentran las órdenes de alejamiento, las prohibiciones de amenazas, persecución y acoso, así como responsabilidades para las instituciones involucradas.
No obstante, casos como el de Deysi Paola plantean interrogantes sobre el seguimiento efectivo de esas medidas y la capacidad del Estado para intervenir antes de que las amenazas se conviertan en hechos irreparables.
La existencia de una resolución judicial no garantiza, por sí sola, la seguridad de una persona. Su efectividad depende también de la evaluación del riesgo, el seguimiento policial, la actuación fiscal y la coordinación entre las distintas instituciones.
En este caso, será fundamental esclarecer qué actuaciones se realizaron después de las denuncias y si existieron omisiones o demoras que pudieron haber comprometido la protección de la víctima.
La muerte de Deysi Paola vuelve a colocar sobre la mesa la necesidad de evaluar tanto la legislación vigente como los procedimientos para su aplicación.
Entre las propuestas que merecen un debate legislativo se encuentran el seguimiento obligatorio de las órdenes de restricción, la evaluación inmediata del nivel de riesgo de las víctimas, el fortalecimiento del monitoreo electrónico de agresores y la intervención urgente cuando se detectan incumplimientos.
Otro aspecto fundamental es establecer controles efectivos sobre la actuación de las instituciones responsables de atender denuncias, garantizar la coordinación entre juzgados, Fiscalía y Policía, y determinar responsabilidades cuando se comprueben negligencias.
El desafío no pasa únicamente por aumentar las penas o aprobar nuevas disposiciones, sino por conseguir que los mecanismos de protección funcionen antes de que ocurra una tragedia.
Una tragedia que exige respuestas
Hasta septiembre de este año, el Ministerio Público había registrado 19 víctimas de feminicidio y 28 tentativas en Paraguay. Detrás de esas cifras hay mujeres, familias y proyectos de vida interrumpidos por la violencia.
Deysi Paola Giménez representa hoy mucho más que un nuevo caso en las estadísticas. Su historia obliga a examinar qué sucede después de que una mujer denuncia, solicita protección y espera una respuesta efectiva de la Justicia.
La investigación deberá determinar las responsabilidades penales del crimen, pero también corresponde esclarecer cómo actuaron las instituciones que conocieron sus denuncias.
Porque el verdadero alcance de una ley de protección no se mide solamente por las medidas que permite dictar, sino por su capacidad para evitar que una mujer amenazada termine asesinada.
Deysi recurrió a la Justicia para proteger su vida. Ahora, el Estado debe explicar qué hizo para protegerla.
Ypané: atacaron a balazos camioneta del candidato a intendente por la ANR
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Un vehículo en el que se desplazaba el candidato a intendente de Ypané, Gerardo Santiago Fariña Saavedra (43), fue blanco de disparos en la madrugada de este miércoles, en inmediaciones de su domicilio.
El hecho ocurrió aproximadamente a la 1:30, cuando el candidato a intendente por la Asociación Nacional Republicana (ANR) estaba a bordo de su camioneta Mitsubishi Triton, según informe de la Comisaría 23° de Ypané.
“Vive en una zona despoblada camino de Villeta y cuando ingresó de la capa asfáltica escuchó un disparo de arma de fuego que se incrustó en su parabrisas. Al escuchar el impacto, apresuró la marcha”, informó el comisario Orlando Sanabria en diálogo con el programa “Así son las cosas” de canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
A consecuencia de los disparos, Fariña Saavedra perdió el control de su camioneta y terminó en una cuneta. “Escuchó otro disparo aproximadamente a diez metros de su vivienda y su camioneta fue a caer a una cuneta, pero él salió de su habitáculo y raudamente ingresó a su domicilio” indicó el subjefe policial.
El político resultó ileso y de acuerdo con los datos preliminares, el vehículo recibió dos impactos. “No tiene ningún rasguño”, aseguró el interviniente. El intendentable dijo a los intervinientes que no vio al autor de los disparos. “No pudo divisar porque es una zona boscosa donde está su vivienda”, indicó el uniformado.
“No tengo enemigos”
Por su parte, la víctima aseguró que desconoce el origen del ataque. “Uno no se espera que le pase esto. Yo no tengo enemigos. Gracias a Dios, hoy puedo contar la historia. Esperé lo peor”, manifestó en declaraciones a la 1020 AM. Sin embargo, el mismo habría sufrido un robo en meses anteriores.
El intendentable Gerardo Santiago Fariña Saavedra resultó ileso. Foto: Gentileza
Tras el ataque, personal de Criminalística se constituyó en el lugar para realizar las primeras diligencias, levantar evidencias y documentar los daños ocasionados al vehículo.
Las circunstancias del ataque, así como la identidad y el posible móvil de los responsables, todavía no fueron determinados y son materia de investigación. Las autoridades deberán establecer la trayectoria de los disparos y otros elementos que permitan esclarecer lo ocurrido.