Durante las primeras horas del domingo, una trágica pelea entre dos internos se registró en el Pabellón del Primer Comando Capital (PCC), de la Penitenciaría Regional de Misiones. En ese lugar, Francisco Raúl Ortigoza González perdió la vida tras recibir heridas de arma blanca. El supuesto autor fue identificado como Jesús Ariel Romero Galeano.
Ortigoza González estaba cumpliendo una condena de 25 años por homicidio doloso, mientras que Romero Galeano, supuesto autor confeso, está imputado por tentativa de homicidio doloso. Ambos internos forman parte de la misma facción criminal.
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Tras el sangriento hecho, las autoridades de la penitenciaría ordenaron realizar una requisa dentro del Pabellón B Alta, logrando la incautación de supuesta marihuana, supuesto crack, bebidas hechas a base de fermentación de cáscaras de frutas (chicha) y numerosas armas blancas de fabricación casera.
El hecho fue comunicado al Ministerio Público para los procedimientos de rigor y a la Policía Nacional, cuyos efectivos llegaron hasta el lugar para reforzar la seguridad de la penitenciaría.
PCC controla las cárceles en Brasil
El PCC se convirtió en una grave amenaza para la seguridad interna de las diversas penitenciarías en las que sus miembros se encuentran cumpliendo sus condenas. Los diez asesinatos –con seis decapitados y otros tantos quemados– que se dieron el 16 de junio del año pasado en la Penitenciaría de San Pedro fueron apenas una muestra de la capacidad de generar terror de la agrupación.
El grupo criminal nacido en Brasil mantiene una ascendencia importante en las cárceles y gobierna en casi el 76% de las penitenciarías en el vecino país, según la ONG Conectas, una organización que trabaja por los derechos humanos en Brasil.
Aunque hasta el momento no se conocen más detalles del hecho sucedido en Misiones, al parecer esto podría ser un enfrentamiento aislado entre miembros del mismo grupo criminal, que opera desde hace años en Paraguay.
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Exponen obras de Cecilio Thompson y otros artistas de Tañarandy
La Fundación Migliorisi inaugura la exposición “Cecilio Thompson, obrero de imagen”, habilitada desde el jueves 11 de junio pasado, en la Sala Cira Moscarda (Grabadores del Cabichuí 2714). Con curaduría de Mirna Robles Armoa la exposición reúne registros fotográficos de murales y carteles de Thompson y otros artistas de la comunidad, un documental que reconstruye la biografía del artista y algunos carteles del autor intervenidos por su hija Chely Thompson.
Según la curadora: “El arte de Cecilio Thompson se asienta en la sinceridad. Acude a su entorno para repetir el mundo rural que vive y se dirige a sus compueblanos para mostrarnos cómo son en su realidad habitual. Quizá para Cecilio eran el pincel y la madera, el papel y sus manos herramientas que dignificaban la forma de ser de su comunidad”.
La exposición podrá ser visitada de martes a sábados de 14:00 a 20:00 horas. El acceso a la Fundación Migliorisi se da a través del Museo del Barro. Las entradas tienen un costo de 50.000 guaraníes de martes a sábados y son gratuitas los viernes y sábados.
Cecilio Thompson (Tañarandy, San Ignacio, Misiones) fue un artista autodidacta paraguayo dedicado al dibujo, la pintura y la talla en madera. Desarrolló desde la infancia una estrecha relación con la creación manual y el imaginario popular de su comunidad.
A mediados de la década de 1990 se integró al taller Felipe Santiago Apokatu, impulsado por Koki Ruiz, y se convirtió en una figura clave de las intervenciones artísticas comunitarias de Tañarandy. Sus pinturas y murales contribuyeron a construir una iconografía local centrada en historias locales y la representación de los habitantes de la comunidad.
En 1998 representó a Paraguay en la Bienal de São Paulo con la instalación Pesebre koygua, una obra que incorporaba elementos contemporáneos a la tradición del pesebre paraguayo. Su legado permanece vivo en murales, carteles y expresiones visuales que transformaron el paisaje de Tañarandy y marcaron profundamente la vida cultural de la comunidad.
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PCC y CV, de las cárceles a una macroempresa criminal terrorista
Las organizaciones criminales más poderosas de Sudamérica, el Primer Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), nacieron dentro del sistema penitenciario brasileño durante las décadas de 1980 y 1990 y, con el paso de los años, se transformaron en estructuras criminales transnacionales dedicadas al narcotráfico, tráfico de armas, sicariato y otros delitos.
Ambas son consideradas organizaciones terroristas por el Gobierno de los Estados Unidos.
El comisario Pedro Lesme, exsubjefe del Departamento Contra el Crimen Organizado Nacional y Transnacional (DCCONT), explicó que el PCC surgió inicialmente como una agrupación integrada por personas privadas de libertad, que aprovecharon la debilidad del sistema penitenciario y la escasa presencia estatal para consolidar una estructura criminal cada vez más poderosa.
“Es una organización criminal con funcionamiento empresarial. Nace dentro de las cárceles y luego expande sus operaciones por toda la región”, señaló el jefe policial a Nación Media.
Según Lesme, en sus inicios el PCC intentó instalarse como una especie de movimiento organizado bajo consignas vinculadas a la libertad, igualdad y justicia. Sin embargo, con el tiempo derivó hacia actividades criminales y comenzó a consolidar poder dentro de los centros penitenciarios.
La organización ganó influencia mediante el control interno de las cárceles, disturbios coordinados y un fuerte sentido de pertenencia entre sus integrantes. Posteriormente, esa estructura se trasladó al exterior mediante redes dedicadas al tráfico de drogas, armas y otros negocios ilícitos.
“El nombre comenzó a generar respeto y poder. Implementaron reglas internas estrictas y una disciplina que les permitió mantenerse y crecer en el tiempo”, afirmó el comisario. Lesme indicó que la expansión regional del PCC se produjo a través de alianzas criminales y del intercambio de drogas, armas y mano de obra entre distintos grupos delictivos de Sudamérica, lo que permitió extender sus operaciones más allá de las fronteras brasileñas.
El crecimiento económico también fortaleció a la organización. De acuerdo con estimaciones de autoridades brasileñas, el PCC habría generado ganancias superiores a USD 80 millones solo el año pasado, producto de actividades vinculadas principalmente al narcotráfico, robos organizados y sicariato.
Explicó que las estimaciones financieras se elaboran a partir de denuncias, investigaciones criminales y decomisos de drogas atribuidos a la organización en diferentes partes del mundo.
Respecto a las diferencias entre el PCC y el Comando Vermelho, Lesme sostuvo que ambas organizaciones comparten el mismo origen carcelario, aunque el PCC logró consolidarse con una estructura más rígida y disciplinada.
“El PCC tiene reglamentos internos y mayores exigencias para pertenecer a la organización. El Comando Vermelho es más flexible en su estructura, aunque también mantiene una fuerte presencia criminal”, concluyó.
PARAGUAY LOGRÓ CONTENER AVANCES
En los últimos años, Paraguay logró frenar el avance de las organizaciones criminales que provienen de otros países, como el Primer Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), de acuerdo al comisario Pedro Lesme, quien escribió un libro sobre el PCC.
En este sentido, resaltó el trabajo de prevención de la Policía Nacional y otras instituciones que lograron contener la incursión de estos grupos en el país.
“Sobre lo que es la seguridad del país, puedo decir que la Policía y otras instituciones dentro de lo que es la República del Paraguay, ha logrado contener ese avance, porque los grandes líderes que vinieron a arraigarse para tener el dominio de las ciudades fueron detenidas”, resaltó Lesme para Nación Media.
A pesar de esta contención, aún se registran hechos delictivos que se atribuyen a estas organizaciones criminales terroristas en el territorio, sin embargo, no se cuentan liderazgos arraigados.
“Ninguna institución del mundo va a decir que eliminó a tal organización, a no ser que le extermine por completo. Lo que se hace es un combate a eso, y ¿cómo se puede determinar ese combate?, que se esté no teniendo las actividades”, mencionó.
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Paraguay logró contener el avance de las organizaciones criminales como el PCC y CV
En los últimos años, Paraguay logró frenar el avance de las organizaciones criminales que provienen de otros países, como el Primer Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), de acuerdo al comisario Pedro Lesme, exsubjefe del Departamento Contra el Crimen Organizado Nacional y Transnacional (DCCONT). En este sentido, resaltó el trabajo de prevención de la Policía Nacional y otras instituciones que lograron contener la incursión de estos grupos en el país.
“Sobre lo que es la seguridad del país, puedo decir que la Policía y otras instituciones dentro de lo que es la República del Paraguay, ha logrado contener ese avance, porque los grandes líderes que vinieron a arraigarse para tener el dominio de las ciudades fueron detenidas”, resaltó Lesme para Nación Media.
A pesar de esta contención, aún se registran hechos delictivos que se atribuyen a estas organizaciones criminales terroristas en el territorio, sin embargo, no se cuentan liderazgos arraigados. “Ninguna institución del mundo va decir que eliminó a tal organización, a no ser que le extermine por completo. Lo que se hace es un combate a eso, y ¿cómo se puede determinar ese combate?, que se esté no teniendo las actividades”, mencionó.
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Expuso que “el trabajo preventivo es lo que la gente no ve, no vende tampoco. Estamos dándole un combate para que esto no siga creciendo y eso es lo que la Policía y otras instituciones hacen acá en el país”.
Liderazgo acéfalo
El comisario Lesme detalló además que actualmente el PCC no cuenta con un líder “máximo” en el territorio. “En Paraguay llegó a tener en principio tres, luego pasaron a ser 7, 5 y actualmente llagarían a 9 de los cuales solo uno es el “líder general”, que está acéfala”, refirió.
Uno de los hechos más relevantes que “contribuyó” con la acefalía del liderazgo fue la gran fuga registrada en la penitenciaría de Pedro Juan Caballero, en enero del 2020, de donde se fugaron alrededor de 75 presos, entre ellos los líderes brasileros que estaban en Paraguay.
“Cuando ocurre la fuga masiva, se observa un fenómeno que prácticamente quedaron acéfalos acá, no había un líder que reunía todos los requisitos para que todos le obedezcan, había sectores y sectores, entonces eso debilitó a la organización”, expresó el director policial.
Presencia del Estado
Mientras tanto, uno de los principales factores para que se dé esta contención es el trabajo que viene realizando el Estado. “También hay que resaltar que el Estado paraguayo, gracias a la Policía y el Ministerio de Justicia, se hizo que todas las personas vinculadas a esta organización sean centradas en una sola penitenciaría, que fue en Encarnación. Diseminamos el problema, hicimos una metástasis del cáncer”, apuntó.
Así también, señaló en este trabajo de prevención y acción se incluyen las detenciones de los líderes, y actualmente esta organización migró a otros países de la región. “A los que entraban dentro de lo que es el sistema criminal paraguayo, todas esas personas que vinieron para quedarse como líderes fueron detenidas o muertas. En principio lo que se vio como algo aperturista para las organizaciones criminales no resultó así, por eso ellos migraron de Paraguay y fueron a Bolivia”, señaló.
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PCC y Comando Vermelho, de las cárceles a una macro empresa criminal terrorista
Las organizaciones criminales más grandes y peligrosas de la región, y del mundo, ahora calificadas como terroristas por el Gobierno de los Estados Unidos, surgieron desde el sistema penitenciario ya desde los años 80 y 90 en el Brasil, Primer Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho. Organizaciones criminales transnacionales que se expandieron por la región como empresas criminales que mueven drogas, armas, criminalidad y terror.
El comisario Pedro Lesme, exsubjefe del Departamento Contra el Crimen Organizado Nacional y Transnacional (DCCONT), describió la historia del surgimiento de estas organizaciones criminales – terroristas, principalmente el PCC como una organización de personas privadas de libertad que con el tiempo fueron expandiendo el “negocio”, por toda la región.
“Es una organización criminal, un holding, una empresa criminal. Todo nace por la necesidad de las personas quienes ya han sido privadas de su libertad por varios hechos estando en un centro reclusorio y ante la falta de la presencia del Estado y la poca capacidad de organismos internacionales, como Derechos Humanos de poder darle una buena atención dentro de lo que es el régimen humanitario”, describió para Nación Media.
Primeramente, se instala como un partido político, lo que no prosperó y pasó a la criminalidad. En sus inicios, esta organización surge con el eslogan: libertad, igualdad y Justicia. “Tener libertad de comunicación, con una Justicia sana y que todos sean iguales entre todos, pero en ese entonces como estábamos saliendo de un régimen dictatorial dentro de lo que es Sudamérica, incluyendo Brasil, Argentina y Paraguay en el 92, cuando estábamos masticando lo que es la democracia, nacen ellos dentro de lo que es una revolución carcelaria”, detalla el comisario general.
La expansión
Tras lograr el estatus criminal, el PCC empieza a lograr el respeto por la cantidad de adeptos, son mayoritarios y “se unían entre ellos y empezaban a armar disturbios dentro de los centros penitenciarios, entonces se ganaron el respeto, primeramente, dentro del sistema penitenciario y luego fuera, el nombre da estatus, da poder, da un posicionamiento”.
“Adoptaron la normativa de prosperar y de quedar en el tiempo porque son disciplinados y empezaron a crear sus propias nomas, que ninguna persona vinculada a esa organización criminal va ir a tomarse por atribución otras organizaciones, respetar la hermandad, una serie de normas, que hace que la gente respete a las autoridades criminales”, indicó el comisario.
El respeto a las autoridades criminales, lo que hace que haya una permanencia y pertenencia, fue aumentado de volumen cuando ya existe una ganancia económica, ya pasa al siguiente nivel, con robos, contactos con otros criminales de la regional
Posteriormente, “los vínculos empiezan a extenderse a nivel macro, ya van pasando la frontera y empiezan a verse los negocios (armas, drogas), ahí ya existe un vínculo criminal y el intercambio de mercaderías por lo que es el negocio, Brasil envía drogas y el otro le envía hombres, el otro le envía hombres y Brasil le envía armas, envían drogas, y hay un comercio entre ambos. Ahí empieza a regionalizarse”, describe.
Poder económico
Solo el año pasado cerró más de USD 80 millones en ganancia según Brasil, estimativamente hablando, en ganancias criminales. Los mismos que iniciaron con robos en bandas, sicariatos, pero todo con autorización de la organización y fueron creciendo, lograron construir una gran empresa criminal.
“El estimativo que hace el Estado en cuanto a ganancias, es su contrapartida en hechos de denuncias de robos en bandas que cometió el PCC. También existe otro paralelismo, con drogas incautadas tanto del lado brasilero como en un punto del mundo donde se atribuye ese hecho al PCC”, señaló Lesme.
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La diferencia entre el PCC y el CV
“Todos tienen un mismo génesis, tanto el PCC como el Comando Vermelho nacieron dentro del sistema penitenciario, uno tiene una base más arraigada porque es mucho más disciplinado que la otra nada más. El PCC tiene una disciplina más rígida y tiene una particularidad iniciativa en cuanto al otro y es mucho más cerrado porque tienen reglamentos, tienen formalidades que cumplen para pertenecer a la organización”, expuso el comisario general.
Mientras tanto, “el CV es de acuerdo a lo que necesite, no hay estándares que cumplir, solo tienen que pertenecer a la organización, el CV es más antiguo que el PCC”, comparó.